Exposición sobre Dalí: "Cuando la musa no era Gala"

El Teatro-Museo Dalí de Figueres acoge este verano una exposición de once cuadros, cinco de ellos de una colección privada y uno inédito, en homenaje a Anna María, la hermana de Salvador Dalí. Se trata de obras de juventud del artista, una época en la que el paisaje y su familia eran temas habituales, y especialmente la figura de su hermana Anna María, quién hizo de modelo habitual del artista en años antes de la llegada de Gala. "La Fundación le debía un homenaje a la hermana de Dalí", aseguró Montse Auger, directora del Centro de Estudios Dalinianos, quien explicó que el origen de esta exposición se gestó mientras se trabajaba en el catálogo de obras del artista. "Estamos trabajando en el período de 1939-1951, pero también investigamos obras anteriores, de los años veinte, y así tuvimos acceso a colecciones privadas en las que descubrimos distintas obras del artista donde representaba a su hermana", recordó Auger.

Dos visitantes observan el cuadro "Retrato de la hermana del artista" (1920), inédito hasta ahora / Efe / Robin Townsend

Los coleccionistas privados han cedido cinco obras para la exposición, y el resto de la muestra se complementa con seis obras de la Fundación Gala-Salvador Dalí. "Anna María era un ser entrañable", recuerda Antoni Pitxot, director del Teatro-Museo Dalí, que asegura ser el único que tuvo una buena relación de amistad con los dos hermanos, "y hasta hacía de mensajero entre ellos, casi en secreto".

De las cinco obras de colecciones privadas que se podrán ver durante tres meses en la sala de Las Pescaderías del Teatro-Museo, una es inédita y dos han sido poco difundidas, y solamente se las conocía por fotografías en blanco y negro. "Retrato de la hermana del artista", pintada en 1920, es la obra inédita de la exposición donde se puede ver una figura femenina que lleva un cuenco con frutas en la mano. Se trata de Anna María Dalí a la edad de 12 años y el artista la representa con un cuello alargado, como era habitual en muchos de los autorretratos de Dalí en esos años. "Es un retrato muy pictórico, con la pincelada matérica y un componente postimpresionista con muchas influencias", comentó Antoni Pitxot. Estos datos permiten situar el retrato, con Cadaqués al fondo, en torno a los años veinte del siglo pasado. Dalí lo pinta a modo del «Autorretrato con cuello rafaelesco», de técnica marcadamente impresionista, seguramente en el estudio que su padre alquiló al lado de la casa de Es Llaner, donde la familia veraneaba.

A esta obra inédita le acompañan "Noia cosint" y "Anna María", las dos obras de 1926 y que sólo se habían visto en fotografía. "En 1926 Salvador Dalí regresó a las formas más clásicas del Renacimiento y nos da una lección de gran calidad pictórica, donde se reflejan momentos de intimidad y bienestar de los veranos en Cadaqués", explicó Pitxot. Dalí expuso por primera vez "Noia cosint" al Saló de Tardor celebrado en la sala Parés el mismo 1926, y más tarde presenta la obra "Anna María" en las Galeries Dalmau de Barcelona con gran difusión en la prensa. En las dos piezas se observa a una Anna María hilando con gran detallismo y en la primera, además, se observa el paisaje de Cadaqués que centra la escena. Precisamente la obra "Anna María", junto con una "La cesta del pan", se escogieron para exponer en una muestra del Carnegie Institute de Pittsburg (Estados Unidos), donde vendió la segunda obra, hoy conservada en el Museo Dalí de Saint Petersburg (Florida), pero nunca quiso vender la primera por tratarse de un retrato de su hermana.

Las otras dos piezas de colecciones privadas corresponden a dos estudios para "Anna María" y el resto de la exposición se complementa con obras de la Fundación correspondientes a esta época del artista. "Dalí estaba desbordado de conocimientos e influencias. Es el Dalí de antes de Gala y del surrealismo", agregó Pitxot.

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