Obra pictórica de Diego de Velázquez en Sevilla

El Museo de Bellas Artes de Sevilla cuenta desde enero de 2007 con un nuevo lienzo de Velázquez en su colección. Cabeza de apóstol es un óleo de 38 por 29 centímetros realizado entre 1619 y 1620, la época de juventud del pintor sevillano. El lienzo lo adquirió el estado al Marqués de Casa Torres por 1.260.000 euros para el Museo del Prado con la intención de dejarlo en depósito en la pinacoteca sevillana. Cabeza de apóstol ha sido ubicado en su lugar cronológico en la colección: en las salas III o IV junto a las obras su suegro y maestro Francisco Pacheco. A pesar de que Velázquez es uno de los artistas andaluces más universales, en su tierra sólo se conservan dos de sus obras: Retrato de D. Cristóbal Suárez de Ribera, obra del Bellas Artes prestada actualmente para la gran exposición que sobre el pintor ofrece la National Gallery de Londres, e Imposición de la casulla a san Ildefonso, de propiedad municipal y que se encuentra en el Real Alcázar de Sevilla. A éstas habría que sumar otra obra que, de momento, es una atribución y pertenece a un coleccionista de Jerez. "Me siento muy satisfecha porque el Estado ha realizado un gran esfuerzo para comprar este Velázquez,", aseguró la ministra de Cultyura, Carmen Calvo.

La imposición de la Casulla a San Ildefonso», que mide 166 x 120 centímetros, es una pintura realizada por Velázquez en 1622-23, entre su primer y su segundo viaje a Madrid. Según reconoce el comisario de esta muestra, Juan Ramón Barbancho, «es un cuadro muy original porque en un primer plano se encuentra el santo que es un retrato de un personaje concreto. No se sabe si el retratado es el que le encargó el cuadro a Velázquez o un modelo». Igualmente, el comisario destacó «el magnífico estado de conservación» que posee el cuadro después de la restauración realizada en el Museo del Prado, que permitió mostrar las manos de San Ildefonso. La originalidad mayor de esta pintura es que la Virgen está rodeada por mujeres, no por santas ni ángeles, como ocurre, por ejemplo con «La imposición de la Casulla a San Ildefonso», de Pedro de Campaña, en la Catedral de Sevilla, cuadro que tiene una disposición mucho más vertical. Además, según reconoce Barbancho, «mientras San Ildefonso se encuentra en un plano, los personajes celestiales se hallan en otro». Otra originalidad de este lienzo es que los restantes artistas visten a San Ildefonso preparado para dar misa o con el alba, pero Velázquez lo retrata con un traje negro, tal y como vestían los frailes del convento de San Cosme y San Damián: «A lo mejor el propio Velázquez le puso esta indumentaria porque sabía que así se vestían estos frailes», comenta Barbancho. Este cuadro pertenecía a la iglesia y estuvo durante muchos años expuesto a las inclemencias del tiempo por hallarse en el claustro del Convento de San Antonio Abad. Posteriormente el cardenal Bueno Monreal cedió el lienzo al Ayuntamiento, y pese a que había voces que querían que el cuadro fuera al Museo de la Ciudad, al final se instaló en el Real Alcázar, propiedad municipal, «donde goza de excelentes medidas de seguridad, además de su mayor difusión ya que el Alcázar cuenta con un millón doscientos mil visitantes al año», reconoce el capitular delegado de Educación y del Patronato del Real Alcázar, Antonio Rodríguez Galindo.

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