«La Gioconda» es un cuadro sobrevalorado»

Aunque lleva años investigando a «La Gioconda», Donald Sassoon reconoce que aún no sabe por qué sonríe. Incluso bromea diciendo que puede ser por el aburrimiento de posar ante Leonardo durante muchas horas. Estos días coinciden en las librerías españolas dos libros, firmados ambos por el máximo experto mundial en este cuadro-icono: «Mona Lisa. Historia de la pintura más célebre del mundo» (Ares y Mares/ Crítica) y «Leonardo y la Mona Lisa. La historia del mayor enigma del arte» (Electa).

- ¿Tiene usted respuesta a los tres misterios canónicos sobre este cuadro? ¿Por qué es enigmática su sonrisa? ¿Quién fue la modelo del cuadro? ¿Es auténtica «La Mona Lisa» del Louvre?
- La sonrisa no es especialmente enigmática. Hasta mediados del siglo XIX, nadie la consideraba enigmática. Parecía una feliz ama de casa y no una mujer fatal. Luego, los intelectuales franceses, sobre todo Théophile Gautier, comenzaron a fantasear sobre el «enigma» de la sonrisa. Desde entonces, todo el mundo, casi como si de un acto reflejo se tratara, encuentra la sonrisa misteriosa. La modelo era, casi con toda seguridad, Lisa Gherardini, la mujer del comerciante florentino Francesco del Giocondo (de ahí el nombre de «La Gioconda»). Existen otras posibilidades, pero opino que ésta es la más probable. Ningún historiador del arte serio ha dudado nunca de que la Mona Lisa del Louvre no sea obra de Leonardo. Sería mucho más emocionante si éste no fuera el caso.

- ¿Cree que el cuadro está sobrevalorado? ¿A qué atribuye que se haya convertido, sin ser el mejor lienzo de la Historia del Arte, en símbolo de todas las obras maestras del arte occidental?
- El cuadro está desde luego sobrevalorado, pero sólo en el sentido de que, aunque es, desde mi punto de vista y desde el punto de vista de muchos expertos, una obra maestra, es muy conocido por algo más que por sus méritos intrínsecos, los cuales son considerables. Mi libro intenta explicar por qué es tan famoso. En cuanto a considerar algo «lo mejor» de todos los tiempos... bueno, no es una cuestión seria. ¿Quién lo decide? ¿Quién puede afirmar cuál es la mejor novela o la mejor pieza musical? Al final es cuestión de gustos.

- ¿Puede atribuirse a Gautier, primero, y a Duchamp, después, con su parodia pintando bigote y barba a la Gioconda, la gestación de su leyenda? ¿En qué medida se acrecentó con el robo?
- Mi libro expone los acontecimientos históricos que contribuyeron a transformar una obra maestra del Renacimiento en el cuadro más conocido del mundo. En sí mismos, cada uno de estos acontecimientos no explica por qué la Mona Lisa es tan famosa. Es la combinación de sucesos: pintado por Leonardo, expuesto en París, admirado primero por los intelectuales franceses y luego por los ingleses, robado, recuperado, ridiculizado por Duchamp, expuesto en Estados Unidos, usado casi cada semana para anunciar algo. Cuanto más famoso es algo, más probable es que se haga todavía más famoso. El éxito llama al éxito.

- ¿Ha dejado ya de ser una obra de arte para convertirse en una atracción turística más? La gente va a verla al Louvre como quien va a ver la Torre Eiffel, la Estatua de la Libertad o la Muralla China.
- Es una obra de arte y una atracción turística. No veo la contradicción. ¿No es el Prado una atracción turística? ¿No está lleno de arte maravilloso?

- En su libro, usted se hace eco de teorías de lo más descabellado por parte de científicos, sobre la «salud» de la Mona Lisa, que emperora con los años: estaba sorda, era bizca, tenía parálisis facial, estaba embarazada, padecía una hemiplejia, era una mujer maltratada... ¿Cómo es posible hacer estas conclusiones partiendo de una pintura?
-Estas teorías simplemente existen para proporcionar fama a aquellos que las formulan y para dar algo que hacer a los periodistas.

- Es tal el fanatismo en torno al cuadro que se ha creado una auténtica Giocondología. Le escriben poemas y cartas de amor al Louvre, se han hecho cirugía plástica para parecerse a ella... ¿a qué atribuye esta locura que convierte al cuadro en un juguete con el que todos quieren jugar?
- Si la Mona Lisa la hubiera pintado un artista anónimo y hubiera sido expuesta en Bulgaria, no habría pasado nada de esto. Algunas personas todavía creen que Elvis está vivo.

- Dan Brown y su «Código Da Vinci» parece que también ha contribuido a desatar la histeria colectiva. ¿Qué le parecen sus teorías?
- Dan Brown no tiene ninguna teoría sobre la Mona Lisa. Tiene «teorías» sobre «La Última Cena». No hay pruebas para estas teorías, pero él escribe obras de ficción y en ese caso uno no necesita pruebas. Sería ingenuo considerar «El Código Da Vinci» como un libro de historia del arte. Después de todo, nadie se toma el Quijote como un tratado sobre la locura y el autoengaño.

- Algunos estudiosos retratan a Leonardo como homosexual, sádico, que odiaba a los niños... Hay quien apunta a que este cuadro es un autorretrato. ¿Tienen estas teorías alguna posibilidad de ser ciertas?
- Hay considerable evidencia de que era homosexual, pero no hay pruebas fehacientes que confirmen que era un sádico, o de que odiara a los niños, o de que el cuadro sea un autorretrato. Claro que, cualquier cosa famosa conlleva su parte de especulación.

- ¿Cuál fue el gran acierto de Leonardo en esta pintura?
- Hay varios usos asombrosos de las innovaciones. El primero es la pose. Lisa nos mira directamente, mientras que su cuerpo está vuelto tres cuartos, una posición denominada contrapposto. Esto proporciona al retrato un aire de movimiento, como si Lisa estuviera posando con el perfil convencional usado en muchos retratos renacentistas antes de volverse hacia nosotros. Luego está el sfumato, la ligera sensación borrosa, o como de humo, de las comisuras de los labios y del rabillo del ojo. Éstas son las partes de la cara que proporcionan la expresión. Debido a que Leonardo difuminó las comisuras, no podemos saber cómo era la expresión de la Mona Lisa. Luego está el fondo asimétrico que hace parecer enorme a Mona Lisa. Y también la técnica empleada por Leonardo para producir el sfumato, usando pinceles finos y acumulando capas de pintura de más oscura a más clara, dejando que la pintura previa penetre de tal forma que logra, a través de un juego de sombras y luces, la ilusión óptica de un relieve. Es una obra maestra y uno no debería reaccionar a la gran cantidad de publicidad y «bombo» negándolo.

-El cuadro ha servido para promocionar lo inimaginable. ¿ha perdido algún ápice de atractivo con los años o cree que el mito de la Mona Lisa es inmortal?
- Basta con pasar horas observando a la gente que está observando la Mona Lisa en el Louvre para darse cuenta de su enorme atractivo y de que éste durará probablemente bastante tiempo. Soy un historiador demasiado prudente como para declarar que algo es «inmortal». Lo que sí es cierto es que muchas personas que van a ver el cuadro se van un poco decepcionadas. No entienden el porqué de tanto alboroto. Al fin y al cabo, es un pequeñoy sucio retrato de una mujer que, según nuestros criterios, no es particularmente hermosa ni sexy. Pero a la mayoría de la gente que va a París por primera vez le cuesta volver a casa y admitir que no ha visto la Mona Lisa.

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