"Fuensanta", de Romero de Torres, subastada

El dueño de la casa conduce a Mercedes Valverde a la habitación del cuadro. Ella comprueba que es auténtico al primer vistazo y que el viaje desde Córdoba (España) a Buenos Aires (Argentina) ha valido la pena.

Ahí estaba yo delante de La Fuensanta, después de toda una vida de haberla buscado. ¿Que cómo me di cuenta de que era auténtico? Pues igual que un cirujano sabe qué parte del corazón debe intervenir.

Valle-Inclán, la actriz María Banquer y Julio Romero de Torres, en su estudio de Madrid en 1926.
Museo Julio Romero de Torres

Mercedes Valverde es la directora de los museos municipales de Córdoba, entre los que se cuenta el Julio Romero de Torres. Lleva estudiando desde hace tres décadas la obra de este pintor, nacido en Córdoba en 1874 y convertido en símbolo de su ciudad. Es la especialista mundial más reconocida sobre su pintura. Por eso acudió a ella un rico abogado argentino que aseguraba que en su casa tenía un cuadro original de Julio Romero de Torres llamado La Fuensanta. Le pedía que acudiera a Buenos Aires a autentificarlo porque estaba dispuesto a venderlo.

El cuadro representa a una chica morena de ojos negros con el pelo recogido apoyada en un cántaro plateado. Es una de las obras maestras del pintor, terminada a finales de 1929, poco antes de morir, en mayo de 1930. Se sabía que Julio Romero de Torres lo había expuesto para su venta en febrero de ese año, en Sevilla, en la Exposición Iberoamericana, y que un coleccionista de arte lo compró. Y ahí se perdió el rastro. Y sin embargo, no hay español mayor de 40 años que no sólo no recuerde el escorzo y la mirada de la mujer, sino que no la haya tenido en sus manos: en 1953 ilustró el dorso del billete de 100 pesetas marrón que circuló hasta 1978. Naturalmente, para su edición no se utilizó el original en color, que seguía en paradero desconocido, sino una fotografía en blanco y negro que Romero de Torres le hizo a la pintura antes de venderla.

Una copia de esa fotografía en blanco y negro adorna el despacho de Mercedes Valverde. Ha estado siempre con ella desde niña. Su despacho es un almacén en miniatura, abarrotado de documentos e información sobre el pintor. Cada semana le remiten a esta especialista peticiones de autentificaciones de cuadros. Le llegan por escrito, con una carta y una fotocopia de la pintura en cuestión. La inmensa mayoría, falsos.

Un día apareció el cantante Manolo Escobar. Mercedes lo recibió, vio la pintura que traía y, también al primer vistazo, supo que alguien lo había engañado. Para que éste se diera cuenta por sí mismo lo condujo al museo. Lo hizo pasearse por las salas con su cuadro debajo del brazo. Le pidió que lo comparase con las obras que colgaban de las paredes. No hicieron falta más palabras.

Así que cuando, hace un año, le llegó la petición de un argentino para que autentificara un cuadro llamado nada más y nada menos que La Fuensanta, Mercedes Valverde desconfió por principio. Pero la foto en color que adjuntaba el sobre la hizo cambiar de opinión: era exactamente igual que la foto que ella había conservado junto a sí toda la vida.

Así que se desplazó a Buenos Aires. Y en la habitación del cuadro, por primera vez en su vida, después de haber visto su copia tantísimas veces en blanco y negro o en el sepia manchado de los billetes de 100 pesetas, veía a La Fuensanta en color: la falda roja, como los pendientes, la blusa blanca, el manto ocre, el fondo oscuro… Certificó la autenticidad al coleccionista argentino, que disposo su posible venta.

La leyenda del cuadro trascendió a la modelo, María Teresa López, que tenía 17 años cuando el pintor la pintó abrazada al cántaro. Meses después la volvió a retratar, junto a un brasero, atizando el picón, en otro cuadro célebre que se conserva en su museo en Córdoba y que fue el último que pintó. A la muchacha, desde entonces, se la conoció como La chiquita piconera, y su historia se mezcló con la del cuadro de tal manera que desbarató su propia vida. Arrastró siempre el chisme —cierto o no— de que fue la amante del pintor. A ello contribuyó el carácter y la fama de Romero de Torres: mujeriego, bebedor, compañero de tertulia bohemia de Valle-Inclán y Ramón Gómez de la Serna, amigo de los toros y las juergas. Por la calle la insultaban.

Un operario cuelga La Fuensanta en la sede londinense de Sotheby's. AP


La mujer que con el correr del tiempo se convertiría en la morena de la copla y en el rostro de los billetes de 100 pesetas aseguró en varias entrevistas antes de morir que posar para Romero de Torres constituyó el origen de las varias desgracias de su vida, pues jamás logró desprenderse del sambenito de mujer fácil en una sociedad hipócrita y santurrona que no la perdonó. Se casó con un hombre que la quiso prostituir y del que terminó huyendo y acabó ganándose la vida de costurera.

Murió en 2003, después de que en 2000 Córdoba la homenajeara como la chica del cuadro, la muchacha que nunca dejó de ser a pesar de que murió con 89 años: La chiquita piconera y La Fuensanta.

En Córdoba, el máximo interés es que este cuadro, que ha estado en paradero desconocido desde el año 1930, se quede ahora en manos españolas, si no cordobesas. El Ayuntamiento de Córdoba descartó participar por el alto coste y teniendo en cuenta que ya había negociado la compra a principios de año directamente con el propietario. El pago de los 800.000 euros que reclamaba el dueño fue desestimado. Rafael Blanco, teniente de alcalce de Cultura, ha subrayado que el Consistorio mantiene el contacto directo con Sotheby´s y sigue muy de cerca todo el proceso: "No hay intención de pujar directamente, pero sí tenemos conocimiento del interés de algunas instituciones españolas por el cuadro", declaró. Mientras, la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía ha prefido no pronunciarse. Tampoco la Fundación Prasa, que tiene una decena de cuadros de este autor, según aseguró su director, ha estudiado entrar en la puja. No obstante, se creía posible la sorpresa, pues la discreción juega su papel para que el precio final no alcance mayores cotas aún. En otras ocasiones el Ayuntamiento de Córdoba recurrió a las subastas para adquirir los lienzos La gracia (con la colaboración de Rafael Gómez, Emacsa y Sadeco) y La comida del marqués , un dibujo y Mendigos , de Romero Barros. El récord por un Romero de Torres se alcanzó en el año 2002, cuando la Fundación Prasa compró Rivalidad por 625.170 euros

Este cuadro de Fuensanta mide 100 por 80 centímetros y representa a una joven morena y de ojos negros, sentada de semiperfil, con los brazos descansando sobre un enorme caldero de cobre y que mira fijamente y de frente al espectador. "El cuadro es soberbio, respira serenidad. Es una obra de madurez, ya que está pintada cuatro meses antes de morir Julio Romero de Torres", explicó Valverde, quien definió el cromatismo de la obra como "precioso". Igualmente, la calidad, el color cobrizo y el estar pintado más suelto que otros cuadros, con una luz excelente son sus mejores bazas, junto con la belleza de la mujer y la condición del lienzo. "El estado de conservación es perfecto y lo que realmente me gustaría es llevarlo al museo" Julio Romero de Torres de Córdoba, insistió.

Declaraba meses atrás, sobre la cotización de los cuadros de Romero de Torres, Aurora Zubillaga, directora de Sotheby's Barcelona y responsable de la subasta de Pintura Española, que "en 2000 vendimos La Gracia, que la compró el museo cordobés (dedicado a este pintor), y ese fue el punto de partida principal a partir del cual empezó a subir la cotización del pintor en los mercados internacionales". Y continúa ascendiendo su valor año tras año, según Zubillaga, que afirmó que los títulos de Romero de Torres son conocidos internacionalmente, principalmente en América, ya que éste expuso en países como Argentina, Chile o México. "Con Romero de Torres se están batiendo récords", agregó, explicando que cada año han tenido una pieza firmada por el pintor cordobés; la última, Nieves, que alcanzó el segundo precio más alto de la puja. Esta experta, a raíz de la exposición itinerante por diversas ciudades de España, entre ellas la propia Córdoba, por entonces aseguraba que tenía constancia de que el lienzo de Romero de Torres "despierta interés y expectación" entre los coleccionistas y aficionados al arte porque es una imagen "que está en la memoria de mucha gente", una pintura ya "clásica" y todo "un icono de la cultura española".

En esta línea, el día 14 de noviembre de 2007, el cuadro, tasado entre los 600.000 y los 900.000 euros, se ha subastado en Londres, en la casa Sotheby’s, alcanzando la cuantía de 1.173.375 euros; ha sido adquirida por teléfono por un comprador privado anónimo. "Tengo ilusión de que sea español, de que el cuadro vuelva al patrimonio español", comentó a Efe Mercedes Valverde, quien, momentos después de la subasta, se mostraba inquieta por conocer quién es el comprador de la obra.

En esta misma jornada, se subastó además la "Joven de perfil" del propio pintor cordobés, que mide 65 por 42 centímetros y partía de 36.600 y 51.500 euros, por un valor de unos 72.200 euros, cuadro en el que aparece otra de sus conocidas mujeres morenas, tema clásico del pintor, que porta un objeto cotidiano en la mano. Este óleo sobre lienzo y tempera ha sido adquirido por la empresa de origen cordobés Prasa.

Pero Julio no fue el único Romero en la sala, ni el único en batir un récord de ventas en esta subasta de pintura española, pues el cuadro "Feria de Sevilla" (1862), de Rafael Romero y Barros, su padre, se vendió por 205.000 euros; este óleo sobre lienzo mide 77,5 por 112,5 centímetros, un tamaño mayor de lo habitual en este autor, y partía de un precio de 180.000 euros. De acuerdo con su título, la obra representa una estampa típica de este evento en sus orígenes, y en el que se pueden reconocer varios personajes históricos, además del propio pintor. Entre el público, se pasean por la zona de la feria de ganado soldados a caballo, damas o pastores con sus rebaños. Al fondo, algunos monumentos de la ciudad presiden la escena.

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