viernes, 30 de noviembre de 2007

El Prado exhibe todos sus 'grecos'

El Greco cobra un nuevo protagonismo en El Prado. La publicación del catálogo razonado sobre sus obras en la colección del museo ha movido a la pinacoteca a organizar la exposición 'Los Grecos del Prado'. Por primera vez, todas las piezas del cretense pertenecientes a la pinacoteca se exhiben en la misma muestra. Treinta y siete obras del pintor cretense junto a otras 10 de sus seguidores o su entorno forman una muestra que cuenta con el atractivo especial de poder contemplar colgado en las paredes del museo el cuadro 'San Bernardino', obra maestra depositada en la Casa-Museo del Greco en Toledo desde 1910.

Dos mujeres contemplan un cuadro de la exposición'. (Foto: EFE)

La exposición, que cuenta con el patrocinio de Caja Castilla-La Mancha, es el resultado del estudio de varios años dirigido por Leticia Ruiz, jefa del Departamento de Pintura Española del Renacimiento del Prado. El recorrido de la muestra es similar al que se refleja en el libro y se inicia con las primeras obras del Greco que llegaron al Prado procedentes de la colección real. Se trata de una galería de retratos, entre los que figura 'El caballero de la mano en el pecho'. Junto a estos se expone también 'La Trinidad', pintada para el retablo de Santo Domingo de Toledo, una de las grandes obras maestras del artista y la primera pintura religiosa con que contó el Prado. Gracias a la incorporación en 1872 de las 15 composiciones del artista de los fondos del Museo de la Trinidad, el Greco comenzó a ser cada vez más valorado por sus escenas religiosas, como 'La Anunciación' del retablo de Doña María de Aragón, el único encargo que tuvo en Madrid. Otro de los espacios se dedica a los legados y donaciones que entre 1915 y 1962 aportaron importantes obras del pintor, como el 'San Sebastián', donación de la Marquesa de Casa Riera en 1959, o las dos esculturas de Epimeteo y Pandora, donadas por la viuda del Conde de las Infantas en 1962. La exposición finaliza con la exhibición de las obras compradas por el Museo o el Estado, como 'La Adoración de los pastores', las series de apóstoles, la producción no religiosa del cretense a través del lienzo 'Fábula' o la etapa italiana. A esa fase corresponde la última de las adquisiciones, 'La huida a Egipto', que ingresó en el Prado en el 2000.

Durante la presentación de la muestra, que permanecerá abierta hasta el 10 de febrero del próximo año, el director del Prado, Miguel Zugaza, ha destacado la importancia de este nuevo fruto del trabajo de investigación encargado por del anterior director, Fernando Checa. "Es un acontecimiento en la vida científica del museo que hemos querido celebrar junto al público con una exposición singular".

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miércoles, 28 de noviembre de 2007

Cultura podría reabrir Altamira en contra de los investigadores

El director general de Bellas Artes, José Jiménez, explicó ayer en rueda de prensa los actuales trabajos que se están realizando en la Cueva de Altamira con vistas a su posible reapertura en un futuro no muy lejano. Esta decisión, sin embargo, podría estar en contra del criterio de los expertos que están realizando sus estudios en este espacio -que figura en la lista de bienes Patrimonio de la Humanidad de la Unesco-, quienes señalan que «científicamente lo mejor sería que no entrase nadie» a este recinto, informa Ep. Así lo afirmó en esta presentación Sergio Sánchez, geólogo e investigador del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y coordinador de los trabajos que se están realizando actualmente en la Cueva de Altamira para determinar su estado de conservación.

Según recordó el director general de Bellas Artes, Altamira, «un santuario que hay que conservar», recibió una afluencia masiva de visitantes en las décadas de los años cincuenta, sesenta y principios de los setenta, hasta que en 1977 se decidió su cierre al público. Poco después se iniciaron una serie de estudios microclimáticos que duraron hasta 1982. La Cueva fue reabierta entonces con un régimen restringido de visitas hasta 2002, en que cerró definitivamente. En ese periodo de tiempo entraban a Altamira 8.000 personas al año; es decir, unas 25 al día durante 10 minutos.

«La época de las visitas masivas se acabó para siempre», aseguró José Jiménez. Ahora, después de que se haya firmado el pasado mes de abril un convenio de colaboración entre la Dirección General de Bellas Artes y el CSIC para el estudio integral del estado de conservación de Altamira, el Ministerio de Cultura quiere «conciliar la conservación de este bien tan preciado con el derecho de acceso del público», declaró Jiménez. El citado convenio está suscrito por un periodo de 30 meses; es decir, hasta 2009. Será entonces cuando los responsables ministeriales decidan en qué medida es posible abrir la Cueva de Altamira al público de manera, eso sí, mucho más «restringida» que en el pasado.

Según explicó Sergio Sánchez, la Cueva es un espacio «muy frágil» que puede variar su temperatura si entra mucha gente a visitarla, como ocurrió en el pasado. «Las pinturas son láminas de óxido de hierro adheridas a un techo y lo que se pretende es que sigan ahí. A pesar del impacto fortísimo sufrido por las visitas masivas las pinturas rupestres de Altamira se conservan en bastante buen estado, dijo Sánchez. Sin embargo, el científico, aludió al «impacto fortísimo acumulado que ha generado cambios en el ecosistema de la Cueva aunque, tras su cierre, ha ido acercándose a las condiciones originales».

El exterior de la Cueva es otro elemento que, según este experto, es decisivo vigilar y controlar. Por esta razón, los investigadores y científicos que trabajan en Altamira centra sus tareas en estudiar las condiciones microclimáticas; impedir el intercambio de materia en el exterior; controlar la calidad del agua que se infiltra a la Cueva, así como el suelo externo para localizar focos de contaminación producidos por la actividad ganadera que hubo en la zona. «Científicamente lo mejor es que no entrase nadie porque incluso sin entrar se pueden producir impactos».

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Howard Carter: el enigma era él

En el cementerio de Putney Vale, en el extrarradio de Londres, yace enterrado un misterio tan grande como el de Tutankamón: el de su descubridor. No sabemos quién fue en realidad Howard Carter, un hombre desconcertante, ambicioso y arribista, perseverante y sensible, con facetas inquietantemente oscuras y al que debemos sin embargo uno de los hallazgos más dorados y luminosos de la historia.

La tumba de Howard Carter -en la que ciertamente no hay oro, ni estatuas, ni carros- es pequeña y discreta, indigna de un arqueólogo de su categoría. Apenas una lápida negra y dos metros de tierra inglesa en la que ha germinado hierba y algunas humildes flores. Hallarla no es difícil: se encuentra cerca del paseo central del cementerio, en la parcela 12, al lado de la de Lucy, hija única de Isaac T. Nicholson, mayor del 23º regimiento de infantería nativa de Bombay. En el gótico y solitario camposanto, digno de Bram Stoker, surgen como espectros ardillas y mirlos.

Una intensa frase figura en la lápida de Carter: "Pueda tu espíritu vivir, durar millones de años, tú que amas Tebas, sentado con la cara al viento del norte, los ojos llenos de felicidad". Es la inscripción de la bella copa de alabastro de Tutankamón, verdadero grial egipcio, símbolo de vida eterna y que, por cierto, puede admirarse en la exposición de sus tesoros en Londres. Alguien ha dejado un pequeño busto de Tutankamón sobre la lápida de Carter. Hay otras pequeñas y misteriosas ofrendas en la tumba: dos escarabeos baratos, de esos de todo a cien de Luxor, un incoherente angelito. Y lo más conmovedor: un corazón de piedra, que remite, para el observador, a la dureza de carácter del arqueólogo.

Nacido en Kensington, hijo de un artista especializado en pintar animales que retrataba las mascotas de los ricos, Carter, el menor de 11 hermanos, heredó el talento natural de su padre para el dibujo, lo que le fue muy útil en su carrera arqueológica. Un campo en el que fue siempre visto por muchos de sus colegas como un amateur, pues no tenía estudios académicos (de hecho su educación fue muy superficial). Nunca supo expresar sus sentimientos íntimos, excepto en algunas de sus reflexiones sobre Tutankamón. "Es asombroso lo poco que se conoce de su vida privada", escribe su biógrafo, T. G. H. James, al final de las 400 páginas de la espléndida Howard Carter. The path to Tutankhamun (Kegan, 1992). En eso no es distinto Carter del joven rey.

No se casó ni tuvo hijos. James recalca la dificultad de que tuviera auténticas amistades un hombre caracterizado por una "irascible timidez", complejo y "pomposo". Un arrebato de mal genio fue la causa de su caída en desgracia en 1905 tras un altercado con turistas franceses, con los que llegó a las manos en Saqqara, episodio que le costó el cese como inspector jefe de antigüedades y tener que malvivir varios años humillantes como guía, artista, dragomán y dealer de objetos faraónicos.

A lo largo de su vida, Carter fue siempre un solitario. No se le conoce ninguna relación sentimental. En su canónico Tutankamón, la historia jamás contada (Planeta, 2007), en el que revela que Carter mintió en su relato oficial del descubrimiento de la tumba, Thomas Hoving describe a Carter como "abnegado, enérgico, obsesionado con el método, conducido por la ambición (...) impetuoso, testarudo, insensible, poco diplomático, falso y mendaz a veces". Dice que Carter "socavó sus logros y se torturó a sí mismo y a los demás durante toda su vida".

Después de terminar su trabajo en la tumba de Tutankamón, en 1932, Carter dijo que pretendía hallar la de Alejandro Magno, y sugirió que sabía dónde estaba, pero que se guardaba el secreto para él. Murió a los 64 años, a causa de un hodgkins, un cáncer linfático. Tras su muerte, varios objetos de la tumba de Tutankamón en su poder, y que no figuraban en el inventario de la excavación, llegaron discretamente (para evitar el escándalo) al Museo Egipcio de El Cairo. Otro episodio oscuro de Carter es su papel como agente de Inteligencia durante la I Guerra Mundial. Se le achaca haber participado, émulo de Lawrence de Arabia, en la polémica voladura de la base del Instituto Arqueológico Alemán en Qurna.

Sólo un puñado de personas acudieron a su austero entierro en 1939, digno colofón de una vida de triste éxito. La leyenda ha querido que entre ellas se contaran tres mujeres veladas y llorosas, lo que ha dado pie a imaginarle secretos y románticos idilios (lo han hecho en sendas novelas Philipp Vandenberg y Christian Jacq). Parece que su supuesta amante francesa es puro bulo. En el entierro, sin embargo, estaba lady Evelyn Herbert Beauchamp, la hija de lord Carnarvon y compañera de peripecias egiptológicas de su padre y Carter. Es posible que la joven se enamorara del maduro arqueólogo. Pero parece que Carter nunca perdió de vista cuál era su lugar y lo imposible que hubiera sido una relación. Es probable que además no le interesara en absoluto. Nunca se conocerán las inclinaciones sexuales de Howard Carter, ni qué afectos calentaban su secreto corazón conquistado por Egipto. Pero en esta tarde en Putney Vale, cuando el ojo enrojecido del sol se pone justo detrás de la tumba del descubridor de Tutankamón, uno no puede sino musitar un agradecimiento por todas las maravillas que nos reveló. "Las sombras se mueven pero la oscuridad no se desvanece", escribió Howard Carter de Tutankamón. Podría haber dicho lo mismo de él.

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lunes, 26 de noviembre de 2007

Catacumbas bajo los rascacielos

"La civilización de Roma no es una ruina, es algo que vive en nuestras culturas: las leyes, la lengua, las costumbres... Todos nos sentimos romanos catedrática de la Universidad Autónoma de Barcelona Is", dijo ayer laabel Rodá, comisaria científica de Roma SPQR (Senatus Populusque Romanus). Se trata de una exposición sobre el Imperio Romano que se adueña a partir de hoy de los 2.000 metros cuadrados del gran depósito del Canal de Isabel II en la plaza de Castilla, y a buen seguro conquistará al público.

Rómulo y Remo. Se trata de la Loba capitolina del Palacio Senatorio de Roma, la mejor réplica que existe de la original.- EFE

Más de un millón y medio de personas visitaron las anteriores exposiciones de la Fundación Canal dedicadas a las grandes civilizaciones: China y Los guerreros de Xi'an y Faraón, sobre el antiguo Egipto. Auguran el éxito las previsiones de la Comunidad y de su presidenta, Esperanza Aguirre, que recorrió ayer la escenografía romana concentrada "en uno de los espacios expositivos más singulares de Madrid, España e incluso de Europa".

El público lo comprobará a partir de hoy, hasta el 2 de marzo de 2008. Los ciudadanos del siglo XXI se sumergirán en un túnel del tiempo que recorre los 300 años que duró el Imperio Romano, desde su comienzo con Augusto (siglo I antes de Cristo) a su final con Constantino (siglo IV después de Cristo). La exposición se centra en la Roma imperial, la que ya en el siglo I se extendía desde las costas atlánticas del Noroeste (finis terrae) hasta las actuales Siria y Egipto, con el mar Mediterráneo como cauce expansivo.

Economía, leyes, artes, simbología, ejército, arquitectura y paisaje, religión, vida cotidiana, juegos y espectáculos y ritos funerarios son los ejes que estructuran la muestra. Se detiene especialmente en Hispania, el territorio que hoy ocupan los espectadores de esta recreación.

"Aprovechando las posibilidades del depósito del Canal (con atmósfera de catacumba gigante) hemos planteado la exposición como si se tratara de un yacimiento arqueológico, al que el público puede descender y contemplar los hallazgos", explicó ayer Manuel Blanco, comisario artístico de Roma y catedrático de la Universidad Politécnica de Madrid.

Y los hallazgos que contemplarán los curiosos son más de 500 piezas, procedentes de 29 museos nacionales e internacionales. Importantes fondos de Italia, Francia y Croacia, así como de centros españoles como el Museo del Prado, el de Arte Romano de Mérida, el Arqueológico Nacional, los arqueológicos de Cataluña y Ampurias y los de Córdoba, Cartagena y Sevilla.

Junto a la experiencia contemplativa de las obras de hace tantos siglos, Roma SPQR incluye técnicas audiovisuales actuales. Hologramas y proyecciones recrean la vida cotidiana. Incluso hay un combate virtual de gladiadores. La existencia de cuerpo de bomberos (vigiles), el uso de construcciones desmontables, las tabernas como lugar de negocios, la moda de los spas (sanus per aqua) o los puestos de comida para llevar figuran entre las curiosidades de las urbes romanas que salen a relucir en la exposición madrileña. Pero si los visitantes quieren más datos pueden consultar una web específica: www.romaspqr.es.

Roma SPQR. Centro Arte Canal. Paseo de la Castellana, 214.
De 9.00 a 21.00, de lunes a domingo.
Entradas en taquilla y en www.entradas.com

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Estatua masculina con coraza (época Julio-Claudia). Museo de Cuenca. Parque Arqueológico de Segóbriga.


El visitante es recibido por los retratos de los filósofos griegos Platón, Aristóteles y Demóstenes, a los que siguen los dioses Cronos mitraico (año 155 d.C.), Minerva (I a.C., en la imagen) y Venus (II d.C.). La estatua de Minerva sentada es de la época augustea y pertenece al Museo Nazionale Romano, Palazzo Massimo alle Terme (Roma).


Este rostro de Caracalla antoniniano de Roma( 215 d.C.) sirve de cartel a la exposición. Gabinete Numismático, MNAC. © Calveras/Mérida/Sagristà


Fragmento de sarcófago con la imagen de Kairos (s. II d. C). Museo de Antichitá di Torino (Turín). © Museo di Antichità di Torino (Turín)


Relieve con divinidades alejandrinas (mediados siglo II d.C). Centrale Montemartini (Musei Capitolini, Roma) © Zeno Colantoni


Retrato del poeta Homero ((Tercer cuarto de siglo I d.C. época flavia). Museo Nacional del Prado (Madrid) © Archivo Fotográfico. Museo Nacional del Prado. Madrid
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domingo, 25 de noviembre de 2007

México recuerda a Diego Rivera, el pintor de la Revolución, a los 50 años de su muerte,

Con un imponente legado artístico que lo ha convertido en un símbolo del México del siglo XX, el muralista Diego Rivera (1886-1957) recibe estos días homenaje tras homenaje en su país, con motivo del quincuagésimo aniversario de su muerte, que se cumple este sábado. Marcadas por su amor por la pintora Frida Kahlo (1907-1954), la afición por la parranda, su activismo comunista y su compromiso con la Revolución mexicana a través del arte, las obras de Rivera adornan múltiples espacios urbanos del país, especialmente de Ciudad de México. "Era un hombre entregado a su arte", evoca Guadalupe Rivera Marín, hija del artista, nacida en 1924 de su unión con Guadalupe Marín.

Detalle de 'Gloriosa victoria', un mural de Diego Rivera que estuvo perdido durante más de medio siglo. (Foto: REUTERS)

El Palacio de Bellas Artes capitalino, uno de los escenarios más importantes de la nación, le dedica desde septiembre la muestra 'Epopeya mural'. La exhibición presenta 170 piezas del artista, realizadas en México y EEUU entre 1922 y 1956. Entre ellas está el mural 'Gloriosa victoria', perdido durante 50 años y localizado en el 2000 en las bodegas del Museo Pushkin de Moscú. La muestra lleva hasta el momento cerca de 200.000 visitantes, aún lejos de la marca de 400.000 de la exposición dedicada a Frida Kahlo, que se celebró de junio a octubre en el Palacio de Bellas Artes, con motivo del centenario de su nacimiento. Carlos Phillips Olmedo, director del Museo Anahuacalli Diego Rivera, también en Ciudad de México, destacó en la inauguración de la muestra que la importancia de Frida es "iconográfica", mientras que la de Rivera es "histórica". Pero antes del genio hubo un aprendiz, forjado en los cánones europeos en la Academia de San Carlos mexicana y retratado en las fotografías como un joven con la seguridad de su talento escrita en la cara.

El estudiante y el acuarelista

De este período surge 'Nacimiento de un pintor', exhibición inaugurada esta semana en el Museo Mural Diego Rivera de la capital mexicana que cuenta con los ejercicios de dibujo del artista en su aprendizaje. "Fue un gran estudiante, se le reconoció ampliamente en sus años en la Academia de San Carlos", dijo sobre él la comisaria de la muestra, Susana Pliego. La exposición incluye dos libretas de bocetos de Rivera nunca expuestas, una con un Vía Crucis y otra con dibujos de su viaje en barco a Europa en 1906.

'Vino, mujeres y flores', exhibida en el Palacio de Bellas Artes de México. (Foto: REUTERS)

En la casa-museo donde nació el artista, en el estado central Guanajuato, se presenta de octubre a enero la muestra 'Acuarelas', con 55 pinturas con esa técnica y 30 fotografías. También programan exposiciones el Museo Dolores Olmedo, 'Retratista'; el Museo Nacional de Arte, 'Diego Rivera. Gráfico/ Hipergráfico', y el Museo Casa Estudio Diego Rivera y Frida Kahlo, 'Imágenes escritas, 1921-1957', todos en la capital. Este último centro coordinará asimismo cinco exposiciones fotográficas itinerantes, a exhibir en Centroamérica, Paraguay, España, Argentina y México. Además, la próxima semana se estrenará el documental 'Un retrato de Diego', de Gabriel Figueroa y Diego López, nieto de Rivera. El filme contiene imágenes del artista rodadas en 1949 y halladas medio siglo después, enriquecidas con declaraciones de personalidades de la cultura como el ensayista mexicano Carlos Monsiváis.

La hija del muralista, Guadalupe Rivera Marín, se ha mostrado "muy satisfecha" por los muchos actos en memoria de su padre, especialmente después de que "se tratase de borrar la memoria de Diego Rivera y todo lo que sea nacionalismo revolucionario" desde sectores políticos y mediáticos en los últimos 20 años. Rivera Marín creó la Fundación Diego Rivera para recuperar la figura de su padre, a fin de hacer contrapeso a la extrema popularidad de Frida, que estaba eclipsando a su progenitor. Este sábado, cuando se han cumplido los 50 años de la muerte del muralista, su hija presidió una ceremonia conmemorativa en la Rotonda de los Hombres Ilustres del Panteón Civil de Dolores en Ciudad de México, donde está sepultado.

El genio del mural mexicano 'a la sombra' de Frida

Inmenso en su físico y en su genio artístico, el muralista mexicano Diego Rivera (1886-1957) preñó de arte revolucionario México y Estados Unidos y quedó marcado a fuego por su tormentosa relación con Frida Kahlo. A 50 años de su muerte, el artista de Guanajuato, ciudad del centro del país, sigue siendo recordado por sus mastodónticos y detallados murales, su férrea vinculación con la causa comunista y su fama de seductor y parrandero.

Imagen de uno de los bocetos creados por Rivera que se exponen en la capital mexicana. (Foto: EFE)

Rivera vivió los seis primeros años de su vida en su estado natal hasta que en 1892 se traslada con su familia a la capital mexicana, donde a los 10 años comienza sus estudios de pintura en la Academia de San Carlos, fundada a instancias del rey español Carlos III en 1781. El aprendiz destaca pronto en las artes y, como si conociera su futuro, en las fotos donde aparece junto a sus compañeros lo hace con el rostro solemne y la mirada desafiante y segura de quien se sabe talentoso.

Breve etapa en España

Dos becas educativas permiten al joven Rivera zarpar hacia España a continuar sus estudios en Madrid, lo que le llevará a establecer vínculos con el mundo artístico español y francés, y a conocer a Pablo Picasso, Renoir y Cezanne, entre otros.

Tras vivir en París de 1911 a 1921, regresa a México para revolucionar el muralismo y llevar el espíritu del nacionalismo mexicano a las fachadas y las paredes de los edificios más emblemáticos del país, por encargo de las autoridades.

Dos de sus trabajos más destacados son los frescos del Palacio Nacional, que retratan la fundación de Tenochtitlan (hoy Ciudad de México) por los aztecas y la posterior Conquista española, y la fachada de la Secretaría de Educación Pública (SEP), que le llevó cinco años y está dedicada a la Revolución Mexicana (1910-1921).

Obra no exenta de polémica

Su obra despertó polémica en más de una ocasión, como cuando en 1934, ya fuertemente comprometido con el comunismo, realizó un retrato de los líderes soviéticos en el mural 'El hombre en el cruce de los caminos', en el Centro Rockefeller de Nueva York.

Su negativa a eliminar a esos personajes de la imagen terminó con el proyecto, que hoy se exhibe orgulloso de forma permanente en el Palacio de Bellas Artes de la capital mexicana, uno de los escenarios artísticos más prestigiosos del país.

Cabe recordar también su representación del presidente estadounidense Eisenhower como una bomba en el mural 'Gloriosa victoria', lo que motivó de nuevo la censura en EEUU, así como su inscripción de 'Dios no existe' en 'Sueños de una tarde de domingo en la Alameda Central', también muy criticada.

Una carrera 'a la sombra' de Frida Kahlo

La faceta de genio de Rivera ha quedado en ocasiones opacada por sus amoríos con la pintora Frida Kahlo, con quien se casó dos veces y mantuvo una relación que los expertos califican de tormentosa, debido sobre todo a las frecuentes infidelidades de ambos.

Contra viento y marea, la pareja continuó junta hasta la muerte de ella en 1954, un momento en el que el pueblo de México fue testigo del luto de Rivera en el Palacio de Bellas Artes, lugar donde se instaló la capilla ardiente y que en 2007 ha albergado sendas exposiciones sobre ambos.

Ni siquiera cuando Frida salió del horno crematorio convertida en cenizas dejó de funcionar en clave de arte la mente de Rivera, quien realizó un boceto en una libreta del cuerpo de su amada incinerado.

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domingo, 18 de noviembre de 2007

Andy Warhol, el estratega camuflado

No muchas personas pueden presumir de haber muerto dos veces. Andy Warhol sí. La primera fue en 1968. Valérie Solanas le disparó porque tenía demasiado poder sobre ella. Ese fue su argumento. De aquella resurrección quedaron unas brutales cicatrices: físicas y psíquicas. No tuvo pudor en mostrar las primeras en unas célebres instantáneas. A partir de esa fecha Warhol tuvo la sensación de estar viviendo la vida de otro, de vivir una vida prestada. La segunda y definitiva muerte se produjo en 1987, tras una operación rutinaria. Es tan célebre el personaje -ha superado al pintor- que todos creen conocer a la perfección a este hombre sui generis, que profetizaba el derecho de todos los mortales a tener sus quince minutos de gloria. Él tuvo muchos más.

«Warhol sobre Warhol» es el título de una ambiciosa exposición, con la que La Casa Encendida de Obra Social Caja Madrid celebra sus flamantes cinco años: un auténtico soplo de arte fresco en la capital. Estrella de Diego, catedrática de Historia del Arte Contemporáneo de la Complutense y gran conocedora del Pop Art, es la comisaria de una muestra que trata de desenmascarar a un Warhol que se parapeta tras el disfraz, que juega con nosotros con espejos y sus reflejos, que se camufla como el genial camaleón que fue... Al Warhol más secreto. Tras los fuegos artificiales que encierran sus celebérrimos botes de sopas Campbell, más allá de sus cotizadísimos retratos de Jackie Kennedy, Marilyn Monroe y Liz Taylor -uno de ellos, por cierto, vendido esta semana por 23,5 millones de dólares-, se esconde el Andy menos conocido.

Es el Warhol de las Polaroids -rara vez se exhiben por su fragilidad-, los fotomatones, los acetatos -se muestran por vez primera en público-, las fotos cosidas, los Screen Tests (pruebas de pantalla de unos cuatro minutos de duración)... Al igual que la mayoría de los artistas utilizan esbozos y dibujos preparatorios como material previo a sus obras finales, la fórmula narrativa de Warhol pasa por emplear todos aquellos formatos y «ceder su propia autoría a cualquiera que esté dispuesto a mirar». Warhol deja vacante su autoría. En el interesante juego de espejos que nos propone, el yo y el otro desaparecen. Esta exposición desvela el making off del proceso creativo de este auténtico maestro del camuflaje. Y lo hace en tres secciones, distribuidas a lo largo de cuatro salas en La Casa Encendida. Más de dos centenares de piezas de y sobre Warhol, cedidas por colecciones privadas e importantes museos, galerías e instituciones de todo el mundo, entre ellas The Andy Warhol Museum de Pittsburgh y The Andy Warhol Foundation for the Visual Arts de Nueva York.

Performance de travestismo

Warhol se autorretrata en múltiples ocasiones (y hay estupendos ejemplos en la muestra), pero también retrata a otros y es retratado por otros, como Cecil Beaton, Robert Mapplethorpe, Duane Michals, Richard Avedon, Helmut Newton... ¿Quién es el autor? ¿Quién el modelo? Retratados convertidos en retratistas; retratistas en retratados. Incluso va más allá en la que Estrella de Diego considera «su maniobra más radical de camuflaje». Fue en 1981, cuando en una performance de travestismo frente a la cámara de Makos borra cualquier atisbo de autoría.

No faltan en la exposición dibujos «muy especiales» de sus primeros años, ni guiños a la mítica «Factory», ni ejemplos de algunas de las creaciones que le han dado fama, gracias, curiosamente, a imágenes que él nunca tomó, pero que, al apropiárselas, dieron la vuelta al mundo: seguramente, Jackie, Marilyn y Liz Taylor no serían los iconos del siglo XX que son sin Warhol. Pero, sobre todo, vemos en la muestra a Andy Warhol disfrazándose de sí mismo sin contarnos nada de él, engañándonos.

La exposición se completa con numerosas actividades: una charla de la comisaria con amigos y colaboradores de Warhol, como Christopher Makos, Vincent Fremont y José Luis Blondet (23 de noviembre); un ciclo de documentación audiovisual sobre el artista, otro de cine de Warhol, talleres educativos...

Veinte años sin Warhol. Tiempo que nos obliga, cree Estrella de Diego, a revisarlo, porque «es mucho más que el pintor frívolo de los botes de sopa. Es un artista complejísimo. Su obra es muy conceptualizante, meditada, nada banal. Le dio todo a la generación de los 80». Sin su interés por la ficción autobiográfica, sin su «sofisticada propuesta autobiográfica», no tendría sentido la obra de artistas hoy tan consagrados como Cindy Sherman, Yasumasa Morimura, Nan Goldin o Sophie Calle. Advierte la comisaria que la estrategia de Warhol era «descubrir y aislar los símbolos que conferían la celebridad a esos famosos que le fascinaban y seguir luego unos pasos precisos para integrarse en su mundo». De hecho, muchos «eran» porque «Andy había fijado sus ojos en ellos», apunta Estrella de Diego. Fue, dice, «el artista de estrategias por antonomasia». Pop, underground, bien parapetado tras una peluca platino y unas inmensas gafas, bien bajo los excesos de la «Factory» y los destellos de Studio 54... Andy Warhol nos sigue fascinando veinte años después de su muerte, de su segunda muerte. Y sigue siendo noticia: más un centenar de obras atribuidas a Warhol (105 «Brillo box») son falsificaciones realizadas tres años después de su muerte, según el Museo Nacional de Arte Moderno de Estocolmo. A Warhol le encantaría esta noticia.

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sábado, 17 de noviembre de 2007

Descubierta una nueva mezquita en Medina Azhara, Córdoba

La excavación

La excavación arqueológica, iniciada en abril de 2007, en la muralla meridional de Medina Azahara cuenta con un presupuesto de casi 600.000 euros -la primera realizada fuera del Alcázar, lo que une, además, a que no se trabajaba en terreno nuevo desde 1980- y se enmarca en el contexto de la construcción de la Nueva Sede Institucional del Conjunto, puesto que el objetivo fundamental es la documentación y la recuperación de una parte del sector sur de la muralla y de una de sus puertas de acceso, con el fin de acometer, en una segunda fase, el proceso de consolidación y puesta en valor de este espacio. En función de los objetivos propuestos, se plantearon cinco sondeos: tres de ellos con dimensiones de 35 por 20 metros, mientras que los dos restantes se ampliarán a 50 por 20 metros. El mantenimiento de la misma anchura de todos las excavaciones se justifica por la necesidad de comprobar la posible existencia de caminos internos, las torres exteriores y para delimitar las estructuras. De forma simultánea a la intervención arqueológica se está produciendo el estudio antracológico (análisis de los carbones) y carpológico (estudio de las semillas) de la secuencia arqueológica detectada. El objetivo es determinar la vegetación existente durante el periodo de ocupación de la ciudad. Para la recogida de estos restos se recurre a un proceso de flotación de parte de las unidades sedimentarias documentadas durante la excavación. Este sistema consiste en la aplicación de una potente corriente de agua al sedimento que provoca que carbones y semillas, debido a su menor peso específico, floten y puedan recogerse para, a continuación, proceder a su secado y posterior estudio.

Resultados


Es la crónica de un hallazgo anunciado. Los estudios técnicos realizados sobre el terreno en 1997 avisaban de la existencia de estructuras junto a la muralla sur de Medina Azahara, y por fin la presente intervención ha permitido el hallazgo de restos de una mezquita del siglo X que era utilizada por las personas que habitaban los arrabales próximos a la ciudad palatina. Medina Azaharnació por orden del primer califa de Al-Ándalus, Abd al-Rahman III; éste convirtió su emirato en califato independien te en 929, con Córdoba como capital. Andaban ya a la gresca suníes (los omeyas que ocupaban la Península) y chiíes (del norte de África). El omeya Abderramán III se independizó y erigió una urbe reflejo de su poder: así nació la ciudad palaciega de Medina Azahara, que comenzó a construirse a finales de la década de los treinta del siglo X. Está situada al oeste y a unos ocho kilómetros del casco urbano de Córdoba y fue la capital de Al-Ándalus hasta la descomposición del califato omeya, en el siglo XI.

Restos de la mezquita encontrada en Medina Azahara

El director del conjunto arqueológico, Antonio Vallejo, explicó que la mezquita, el hallazgo más significativo, «es anterior a la construcción de la muralla, que respeta y rodea, dejándola integrada en la ciudad». El edificio medía 25 metros de largo y dieciocho de ancho y fue construido en calcarenita y aparejado a soga y tizón. Tenía una torre alminar orientada hacia el sur, a diferencia del resto de mezquitas localizadas en Córdoba, en las está situado al norte del edificio; esto implica que desde ese punto se llamaba a la oración a los habitantes de estos arrabales ubicados en las inmediaciones de Medina Azarara, según ha indicado Vallejo. Además, contaba con tres naves, un patio interior y un sobresaliente mihrab (nicho que señala el sitio adonde han de mirar quienes oran) de forma poligonal. La mezquita fue construida orientada hacia La Meca, hecho que la diferencia de la gran mezquita-aljama de Córdoba, convertida en templo cristiano en el siglo XIII. «Como elementos importantísimos, además, destacaría la aparición de una de las calles exteriores de más de cinco metros de ancho, con una riqueza decorativa enorme». Según Vallejo, este edificio es anterior a la muralla que rodea el conjunto arqueológico, por lo que ésta tuvo que desplazarse un poco para respetar el templo religioso, un hecho poco usual en la arquitectura árabe. Ubicado a unos 600 metros en diagonal del Salón Rico de Medina Azahara, este espacio cuenta con una importante "riqueza decorativa" y da cuenta de la abundante población que vivía en el entorno de la ciudad, hasta el punto de que "no necesitaban subir a rezar". El hallazgo podría hacer que se reconsidere la estimación de que en Medina Azahara llegaron a vivir unas 6.000 personas, aunque podrían ser muchas más.

Este hallazgo constituye un aviso del valioso caudal arquitectónico, patrimonial e histórico que aún puede producir Medina Azahara, cuya superficie visible y excavada supone menos del 20 por ciento de su extensión original. Los responsables de la excavación avisaron de la posibilidad de que fueran encontrados restos de asentamientos previos a la construcción de la ciudad palatina, pero no trascendió que esperasen este tipo de estructura, que, según el director del conjunto arqueológico, Antonio Vallejo, modificó el trazado de la muralla meridional. Cerca del edificio han aflorado pavimentos correspondientes a espacios públicos. La disposición de éstos no es homogénea. En general, se construyen con sillares que forman cuadrículas de distintos tamaños que se rellenan con cantos rodados. También han aparecido estructuras levantadas con mampostería dispuesta de forma irregular que aún se hallan en proceso de documentación.

Antono Vallejo ha recordado que «respecto de los procesos de transformación posteriores, el expolio de la piedra de la muralla es temprano», anterior a los transportes masivos de piedras desde Medina Azahara de los siglos XIV y XV, un hecho que se constata con el hallazgo de un conjunto de sillares de grandes dimensiones apilados perfectamente, junto a la muralla; fueron colocados allí, según este experto, para luego ser transportados. "Pero algo debió ocurrir porque nunca se llegaron a mover". Tambén ha subrayado los datos que está arrojando la investigación y que esta mezquita supone tener un conocimiento fehaciente de que la población se extendía fuera de los límites de la ciudad. Es más, «los hallazgos nos han permitido presuponer que, tras la ruina de la ciudad, había una población residual ya que ha aparecido mucho material cerámico que tenemos todavía que evaluar», apostilló.

La respuesta institucional

La delegada de Cultura de la Junta de Andalucía en Córdoba, Mercedes Mudarra, ha recalcado por su parte que el hallazgo de esta "mezquita de barrio" implica que "Medina Azahara era una ciudad mucho más grande de lo que se ve hoy día". Por ello, explicó que, a pesar de que hay más edificaciones fuera y dentro de la muralla, «los objetivos de la excavación son buscar la conexión con la sede institucional que se está construyendo»; Mudarra, señaló, además, que «estos descubrimientos son tan solo una pequeña parte de toda la extensión de hallazgos de época omeya que hay en el territorio aledaño a Medina Azahara. La idea que tenemos es restituir la mezquita para que pueda ser visitada. Y estos restos permitirán interrelacionar la sede institucional con la ciudad de forma natural».. Si se consigue este objetivo, «la ciudad de Córdoba contará con el territorio más extenso de Europa en materia patrimonial; no hay ningún elemento de este tipo que pueda competir en todo el Mediterráneo», ha destacado la delegada, quien ha matizado que se trata de una meta que se alcanzará "a medio y largo plazo". Finalmente, el subdelegado del Gobierno, Jesús María Ruiz, elogió la dirección de la excavación «porque ha sido muy certera. A partir de ahora, se abre una nueva etapa en la interpretación de Medina Azahara».

Las parcelaciones ilegales

El hallazgo de la mezquita coincide con el duro informe sobre el conjunto que acaba de hacer público Icomos, la organización no gubernamental que asesora a la Unesco en asuntos de patrimonio. El Icomos ha instado a las administraciones a que eliminen los 240 chalés ilegales que se levantaron en los años noventa en la zona de protección del complejo. Icomos advierte de que la catalogación del conjunto como Patrimonio de la Humanidad está en juego.

Mientras que el Ayuntamiento ya ha manifestado su intención de buscar una «solución consensuada» al problema de las parcelas ilegales de Medina Azahara, la Junta aún no ha movido ficha, a pesar del «rapapolvo» que le dio el órgano asesor de la Unesco. En su lugar, la Administración Autonómica ha optado ayer por refrendar su preocupación y dedicación por el yacimiento -en contra de la opinión de Icomos-, dando a conocer los hallazgos de los últimos trabajos en el entorno del yacimiento. Así pues, parece que el remedio, sea el que fuere, a las edificaciones irregulares que «contaminan» visualmente la ciudad palatina permanecerá, de momento, en «stand by».

Fuentes:

"La Gioconda' es popular por casualidad"

ENTREVISTA: DONALD SASSOON, Historiador de la cultura

Los 4.081 centímetros cuadrados más famosos del mundo. La Monna Lisa, expuesta en el Louvre, mide apenas 77 de alto por 53 de ancho. Demasiado poco para poder ser apreciada en condiciones por las riadas de turistas que se detienen, si los codazos se lo permiten, ante la obra de Leonardo, metida en una vitrina encofrada y protegida por un doble vidrio antibalas (este año habrán pasado por el museo parisiense unos nueve millones de visitantes). Está prohibido tomar fotos, pero los flases no dejan de centellear, ante la indiferencia de los guardianes que renunciaron hace tiempo a hacer respetar la normativa. "Además, aunque no esté bien decirlo a un periodista, detrás del vidrio la pintura no se ve afectada. Lo único es que, con tanto reflejo y tanta gente, el cuadro simplemente no se ve".

Donald Sassoon, ante una imagen de La Gioconda - CARLES RIBAS


Donald Sassoon, de 61 años, ha pasado muchas horas en la sala del museo, más mirando a la gente que a la serena efigie de Lisa Gherardini, esposa del adinerado comerciante florentino Francesco del Giocondo. Discípulo de Hobsbawm, historiador de la cultura, especializado en los siglos XIX y XX, autor del monumental ensayo Cultura. El patrimonio común de los europeos (Crítica), Sassoon saca ahora dos libros en España sobre la misteriosa dama de Leonardo: Monna Lisa. Historia de la pintura más famosa del mundoo (Crítica) y Leonardo y la Monna Lisa. La historia del mayor enigma del arte (Electa). El primero es un amplio estudio sobre las causas que convierten a este retrato en la pintura más conocida y admirada de todos los tiempos. El segundo, más ilustrado, rastrea las influencias pictóricas.

Pregunta. Concluye usted su libro diciendo que cuando empezó a escribirlo no encontraba especialmente bella a Monna Lisa, pero que ahora sí la aprecia.

Respuesta. El arte, como la música, no siempre nos llega de forma inmediata. En un momento dado, se pone en marcha un mecanismo de aprendizaje.

P. Pero usted duda de que las manadas de turistas puedan "aprender" nada en su apresurada visita al Louvre.

R. ¿Sabe cuánto permanece de media un visitante frente a La Gioconda? Cerca de un minuto. Se queda allí parado porque le han dicho que es la obra más famosa, pero no sabe por qué. En otras salas hay cinco leonardos más. Apenas nadie los mira.

P. Reproduce usted un sondeo realizado en el Louvre en que resulta que la pregunta más formulada por los visitantes a los empleados es: "¿Dónde está La Gioconda?". Pero añade que la segunda pregunta más repetida es: "¿Dónde estoy yo?".

R. Es que entre 6.000 obras expuestas o vas a buscar lo que te interesa o te pierdes. Además, está perfectamente indicado cómo llegar a la Monna Lisa, pero para el resto no hay indicaciones.

P. Dos síntomas de su celebridad, cuyas causas usted indaga.

R. La pregunta de partida era por qué es la pintura más famosa del mundo, un 85,8% de los encuestados así la considera. ¿Por qué? No hay en ella sexo ni violencia, los grandes estímulos de la cultura de masas.

P. ¿Entonces?

R. Un cúmulo de circunstancias, la casualidad. A principios del siglo XVI, Leonardo dejó la corte de Milán y se puso al servicio de Francisco I. En consecuencia, cuando esta pintura comienza a ser famosa, en el siglo XIX, se encontraba en París, gran centro europeo del arte en aquel momento. La Monna Lisa se encontraba en el lugar preciso y en el momento adecuado: respondía a las demandas artísticas del romanticismo.

P. ¿Fue un descubrimiento romántico?

R. Totalmente. El primero en ensalzarla fue el escritor Théophile Gautier y no es casualidad. La figura no es de una santa, cuyos relatos ya están escritos, sino una desconocida. No está gorda, como las mujeres de Rubens, ni flaca como las de Cranach. Y pertenece al Renacimiento, la época del pasado menos religiosa y que sintoniza más con la cultura burguesa y laica del XIX.

P. Y después está la inescrutable sonrisa.

R. Por supuesto, y por ahí se cuela el misterio de la femme fatale que tanta aceptación tenía por la época. Giorgio Vasari no creía que esa sonrisa fuera tan misteriosa. Según consignó en sus Vite (siglo XVI), la noble señora sonreía porque durante las sesiones de pose varios músicos y actores la entretenían. Pero en fin, luego se ha dicho de todo: por ejemplo, por influencia del psicoanálisis, que era una sonrisa castradora...

P. Pero todo ello aún no es suficiente para convertirla en icono de la cultura de masas.

R. Falta el robo de la obra, perpetrado el 21 de agosto de 1911, una historia rocambolesca que determinó el salto de La Gioconda de la alta cultura burguesa del siglo XIX a la cultura popular del XX. La robó un antiguo empleado del Louvre, un pintor llamado Vincenzo Peruggia. No porque le gustara especialmente, él prefería al Mantegna, pero sus grandes lienzos le hicieron optar al fin por Monna Lisa. Fue un escándalo moderno, con connotaciones políticas, y que dio a conocer la obra, impresa en todas las portadas, como nunca antes. Durante dos años Peruggia guardó la obra en su casa, pero luego se la llevó a Florencia para venderla a un anticuario a cambio de una pequeña cantidad de dinero y allí le pillaron. De nuevo, gran repercusión. Y la obra se expuso por primera vez en Italia. Esa gira, junto con las posteriores de Estados Unidos (1963) y Japón (1974), ya con el fenómeno del merchandising a pleno rendimiento, determinaron el ingreso del icono en la modernidad. Duchamp le pone bigotes para criticar a la alta cultura, lo mismo que Dalí, y Warhol la recrea una y otra vez.

P. ¿Dice que al final La Gioconda ha acabado gustándole?

R. Al principio, no, pero después, sí, como le decía al principio. Aunque ignoro por qué sonríe, como todo el mundo.

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jueves, 15 de noviembre de 2007

El regreso de la fiebre faraónica. Tutankamón en Londres

"Al principio no pude ver nada (...) pero cuando mis ojos se acostumbraron a la oscuridad pude distinguir la silueta de extraños animales, estatuas, y oro... por todas partes el brillo del oro". Añádase a las frases emocionadas de Howard Carter al irrumpir en la tumba de Tutankamón en 1922 un rato de cola, la opción de audioguía con la voz de Omar Sharif y la constatación de que estamos bajo una carpa (Millennium Dome) junto al Támesis y no en un sepulcro en la orilla occidental del Nilo. Y se tendrá la impresión inicial que provoca la exposición sobre el joven faraón presentada ayer en Londres en medio de una gran expectación y bajo el oficioso lema de Tut is back.

La muestra, que se inaugura mañana, llega 35 años después de la última sobre tesoros del rey, celebrada con éxito en el British Museum (1,7 millones de visitantes). Ahora es The O2, en Greenwich, el lugar elegido para este Tut superstar, que en diciembre convivirá con el Boss (Springsteen toca el 19). La competencia será dura, no en balde uno de los organizadores señaló ayer que la gira mundial de Tutankamón "es el come back tour de más éxito en los últimos 3.000 años". La exhibición, que recala en Londres hasta agosto, es en esencia la misma que se vio en Basilea y Bonn en 2004-2005, pero el paso por EE UU, donde ha arrasado, y la incorporación de socios como National Geographic la ha hecho mucho más espectacular de diseño.

La muestra, con 11 salas temáticas en dos niveles -la última, una reconstrucción de la cámara funeraria de Tutankamón-, se presenta en pleno apogeo mediático del rey y con un desprecio total por las maldiciones: ayer era martes y 13.

"Cosas maravillosas": la manoseada frase de Carter a sus compañeros, mientras él solo avizoraba los amontonados tesoros de Tutankamón, viene una y otra vez a la cabeza al recorrer la exhibición. Se titula Tutankamón y la edad de oro de los faraones, algo que Zahi Hawass, secretario general del Consejo Supremo de Antigüedades de Egipto, justifica diciendo que en esos tiempos, la dinastía XVIII (1555 antes de Cristo-1305 después de Cristo), el imperio egipcio llegó a la cima de su poder, "y el oro flotaba como polvo en la tierra de los reyes". Hawass subrayó que Tut "esta vez ha venido con la familia": no se trata sólo de mostrar sus tesoros sino de ofrecer un recorrido didáctico y sensorial -la muestra es muy escenográfica- por el mundo de su dinastía. Entre los 130 objetos -50 de la tumba de Tutankamón-, los hay de los supuestos padres del joven (Akenatón y Kiya), madrastra (Nefertiti), bisabuelos (Tjuya y Yuya, Amenofis II), abuelo (Amenofis III) o tía (Sitamun).

"Cosas maravillosas". Ahí está el pequeño joyero de marfil del rey. Ahí la pequeña máscara dorada, patético remedo de la de su padre, de una de las dos hijas malhadadas del faraón niño. Pero ¿qué es aquel objeto dorado que brilla suspendido en el aire? ¡Es el extraordinario puñal de oro de Tutankamón!, hallado sobre su momia.

El cayado y el azote, símbolos del poder de Tutankamón sobre las Dos Tierras, están también aquí, y su copa-grial de alabastro, y una de las bellas tapas de vasos canopos, y, sobre todo, su diadema, la que portaba la momia y que seguramente Tut usaba en vida. Está asimismo el maniquí-escultura de madera, y la pequeña y delicada capilla hallada en la antecámara y cuyas puertas se abren para mostrar el inviolado misterio de una estatua ausente. De nuevo hay que citar a Carter: "El tiempo parecía perder su significado ante un espectáculo que recordaba tan vívidamente los solemnes ritos de una civilización desconocida".

Belleza en un aura de misterio

Uno de los aciertos de la exposición, además de presentar las piezas con un aura de misterio y belleza, de manera harto diferente a como se las exhibe en el melancólico Museo Egipcio de El Cairo, es que plantea a través de los objetos muchas de las cuestiones que penden sobre Tutankamón. Por ejemplo, la reutilización de objetos en su tumba.

A ello remite el minisarcófago -uno de los cuatro que iban embutidos en los vasos canopos y que contenían vísceras momificadas de Tutankamón-, que es uno de los símbolos de la exposición y que parece haber sido creado para otro faraón, el misterioso Neferneferuatón corregente de Akenatón. El pequeño féretro, de 39,5 centímetros, contenía el hígado embalsamado de Tut, que ya es reliquia.

El bellísimo reposacabezas de vidrio azul del faraón (Carter se lo llevó como recuerdo) alude calladamente a la secreta historia del escamoteo de objetos de la tumba. Hay más guiños: ¿no lo es ese rutilante abanico de oro que muestra en relieve a Tut cazando peligrosamente avestruces desde su carro a todo galope y que parece ilustrar la nueva teoría de la muerte del joven rey en accidente?

Hawass, que anunció ayer que por primera vez una misión arqueológica egipcia comienza a excavar en el Valle de los Reyes, recalcó que el dinero de las entradas de la exposición por primera vez revertirá en Egipto. "El 75% será para la conservación de las antigüedades egipcias, que son de todos". Hawass, que alardeó de que no le ha pasado nada por manipular la momia de Tutankamón (quizá aún es pronto para confiarse), añadió tras recordar que de otras giras de Tut, Egipto no vio un centavo: "Se acabaron los regalos".

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"Fuensanta", de Romero de Torres, subastada

El dueño de la casa conduce a Mercedes Valverde a la habitación del cuadro. Ella comprueba que es auténtico al primer vistazo y que el viaje desde Córdoba (España) a Buenos Aires (Argentina) ha valido la pena.

Ahí estaba yo delante de La Fuensanta, después de toda una vida de haberla buscado. ¿Que cómo me di cuenta de que era auténtico? Pues igual que un cirujano sabe qué parte del corazón debe intervenir.

Valle-Inclán, la actriz María Banquer y Julio Romero de Torres, en su estudio de Madrid en 1926.
Museo Julio Romero de Torres

Mercedes Valverde es la directora de los museos municipales de Córdoba, entre los que se cuenta el Julio Romero de Torres. Lleva estudiando desde hace tres décadas la obra de este pintor, nacido en Córdoba en 1874 y convertido en símbolo de su ciudad. Es la especialista mundial más reconocida sobre su pintura. Por eso acudió a ella un rico abogado argentino que aseguraba que en su casa tenía un cuadro original de Julio Romero de Torres llamado La Fuensanta. Le pedía que acudiera a Buenos Aires a autentificarlo porque estaba dispuesto a venderlo.

El cuadro representa a una chica morena de ojos negros con el pelo recogido apoyada en un cántaro plateado. Es una de las obras maestras del pintor, terminada a finales de 1929, poco antes de morir, en mayo de 1930. Se sabía que Julio Romero de Torres lo había expuesto para su venta en febrero de ese año, en Sevilla, en la Exposición Iberoamericana, y que un coleccionista de arte lo compró. Y ahí se perdió el rastro. Y sin embargo, no hay español mayor de 40 años que no sólo no recuerde el escorzo y la mirada de la mujer, sino que no la haya tenido en sus manos: en 1953 ilustró el dorso del billete de 100 pesetas marrón que circuló hasta 1978. Naturalmente, para su edición no se utilizó el original en color, que seguía en paradero desconocido, sino una fotografía en blanco y negro que Romero de Torres le hizo a la pintura antes de venderla.

Una copia de esa fotografía en blanco y negro adorna el despacho de Mercedes Valverde. Ha estado siempre con ella desde niña. Su despacho es un almacén en miniatura, abarrotado de documentos e información sobre el pintor. Cada semana le remiten a esta especialista peticiones de autentificaciones de cuadros. Le llegan por escrito, con una carta y una fotocopia de la pintura en cuestión. La inmensa mayoría, falsos.

Un día apareció el cantante Manolo Escobar. Mercedes lo recibió, vio la pintura que traía y, también al primer vistazo, supo que alguien lo había engañado. Para que éste se diera cuenta por sí mismo lo condujo al museo. Lo hizo pasearse por las salas con su cuadro debajo del brazo. Le pidió que lo comparase con las obras que colgaban de las paredes. No hicieron falta más palabras.

Así que cuando, hace un año, le llegó la petición de un argentino para que autentificara un cuadro llamado nada más y nada menos que La Fuensanta, Mercedes Valverde desconfió por principio. Pero la foto en color que adjuntaba el sobre la hizo cambiar de opinión: era exactamente igual que la foto que ella había conservado junto a sí toda la vida.

Así que se desplazó a Buenos Aires. Y en la habitación del cuadro, por primera vez en su vida, después de haber visto su copia tantísimas veces en blanco y negro o en el sepia manchado de los billetes de 100 pesetas, veía a La Fuensanta en color: la falda roja, como los pendientes, la blusa blanca, el manto ocre, el fondo oscuro… Certificó la autenticidad al coleccionista argentino, que disposo su posible venta.

La leyenda del cuadro trascendió a la modelo, María Teresa López, que tenía 17 años cuando el pintor la pintó abrazada al cántaro. Meses después la volvió a retratar, junto a un brasero, atizando el picón, en otro cuadro célebre que se conserva en su museo en Córdoba y que fue el último que pintó. A la muchacha, desde entonces, se la conoció como La chiquita piconera, y su historia se mezcló con la del cuadro de tal manera que desbarató su propia vida. Arrastró siempre el chisme —cierto o no— de que fue la amante del pintor. A ello contribuyó el carácter y la fama de Romero de Torres: mujeriego, bebedor, compañero de tertulia bohemia de Valle-Inclán y Ramón Gómez de la Serna, amigo de los toros y las juergas. Por la calle la insultaban.

Un operario cuelga La Fuensanta en la sede londinense de Sotheby's. AP


La mujer que con el correr del tiempo se convertiría en la morena de la copla y en el rostro de los billetes de 100 pesetas aseguró en varias entrevistas antes de morir que posar para Romero de Torres constituyó el origen de las varias desgracias de su vida, pues jamás logró desprenderse del sambenito de mujer fácil en una sociedad hipócrita y santurrona que no la perdonó. Se casó con un hombre que la quiso prostituir y del que terminó huyendo y acabó ganándose la vida de costurera.

Murió en 2003, después de que en 2000 Córdoba la homenajeara como la chica del cuadro, la muchacha que nunca dejó de ser a pesar de que murió con 89 años: La chiquita piconera y La Fuensanta.

En Córdoba, el máximo interés es que este cuadro, que ha estado en paradero desconocido desde el año 1930, se quede ahora en manos españolas, si no cordobesas. El Ayuntamiento de Córdoba descartó participar por el alto coste y teniendo en cuenta que ya había negociado la compra a principios de año directamente con el propietario. El pago de los 800.000 euros que reclamaba el dueño fue desestimado. Rafael Blanco, teniente de alcalce de Cultura, ha subrayado que el Consistorio mantiene el contacto directo con Sotheby´s y sigue muy de cerca todo el proceso: "No hay intención de pujar directamente, pero sí tenemos conocimiento del interés de algunas instituciones españolas por el cuadro", declaró. Mientras, la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía ha prefido no pronunciarse. Tampoco la Fundación Prasa, que tiene una decena de cuadros de este autor, según aseguró su director, ha estudiado entrar en la puja. No obstante, se creía posible la sorpresa, pues la discreción juega su papel para que el precio final no alcance mayores cotas aún. En otras ocasiones el Ayuntamiento de Córdoba recurrió a las subastas para adquirir los lienzos La gracia (con la colaboración de Rafael Gómez, Emacsa y Sadeco) y La comida del marqués , un dibujo y Mendigos , de Romero Barros. El récord por un Romero de Torres se alcanzó en el año 2002, cuando la Fundación Prasa compró Rivalidad por 625.170 euros

Este cuadro de Fuensanta mide 100 por 80 centímetros y representa a una joven morena y de ojos negros, sentada de semiperfil, con los brazos descansando sobre un enorme caldero de cobre y que mira fijamente y de frente al espectador. "El cuadro es soberbio, respira serenidad. Es una obra de madurez, ya que está pintada cuatro meses antes de morir Julio Romero de Torres", explicó Valverde, quien definió el cromatismo de la obra como "precioso". Igualmente, la calidad, el color cobrizo y el estar pintado más suelto que otros cuadros, con una luz excelente son sus mejores bazas, junto con la belleza de la mujer y la condición del lienzo. "El estado de conservación es perfecto y lo que realmente me gustaría es llevarlo al museo" Julio Romero de Torres de Córdoba, insistió.

Declaraba meses atrás, sobre la cotización de los cuadros de Romero de Torres, Aurora Zubillaga, directora de Sotheby's Barcelona y responsable de la subasta de Pintura Española, que "en 2000 vendimos La Gracia, que la compró el museo cordobés (dedicado a este pintor), y ese fue el punto de partida principal a partir del cual empezó a subir la cotización del pintor en los mercados internacionales". Y continúa ascendiendo su valor año tras año, según Zubillaga, que afirmó que los títulos de Romero de Torres son conocidos internacionalmente, principalmente en América, ya que éste expuso en países como Argentina, Chile o México. "Con Romero de Torres se están batiendo récords", agregó, explicando que cada año han tenido una pieza firmada por el pintor cordobés; la última, Nieves, que alcanzó el segundo precio más alto de la puja. Esta experta, a raíz de la exposición itinerante por diversas ciudades de España, entre ellas la propia Córdoba, por entonces aseguraba que tenía constancia de que el lienzo de Romero de Torres "despierta interés y expectación" entre los coleccionistas y aficionados al arte porque es una imagen "que está en la memoria de mucha gente", una pintura ya "clásica" y todo "un icono de la cultura española".

En esta línea, el día 14 de noviembre de 2007, el cuadro, tasado entre los 600.000 y los 900.000 euros, se ha subastado en Londres, en la casa Sotheby’s, alcanzando la cuantía de 1.173.375 euros; ha sido adquirida por teléfono por un comprador privado anónimo. "Tengo ilusión de que sea español, de que el cuadro vuelva al patrimonio español", comentó a Efe Mercedes Valverde, quien, momentos después de la subasta, se mostraba inquieta por conocer quién es el comprador de la obra.

En esta misma jornada, se subastó además la "Joven de perfil" del propio pintor cordobés, que mide 65 por 42 centímetros y partía de 36.600 y 51.500 euros, por un valor de unos 72.200 euros, cuadro en el que aparece otra de sus conocidas mujeres morenas, tema clásico del pintor, que porta un objeto cotidiano en la mano. Este óleo sobre lienzo y tempera ha sido adquirido por la empresa de origen cordobés Prasa.

Pero Julio no fue el único Romero en la sala, ni el único en batir un récord de ventas en esta subasta de pintura española, pues el cuadro "Feria de Sevilla" (1862), de Rafael Romero y Barros, su padre, se vendió por 205.000 euros; este óleo sobre lienzo mide 77,5 por 112,5 centímetros, un tamaño mayor de lo habitual en este autor, y partía de un precio de 180.000 euros. De acuerdo con su título, la obra representa una estampa típica de este evento en sus orígenes, y en el que se pueden reconocer varios personajes históricos, además del propio pintor. Entre el público, se pasean por la zona de la feria de ganado soldados a caballo, damas o pastores con sus rebaños. Al fondo, algunos monumentos de la ciudad presiden la escena.

Fuentes:

lunes, 12 de noviembre de 2007

Los secretos de Diego Rivera

A punto de cumplirse el 50 aniversario de la muerte del pintor mexicano Diego Rivera (Guanajuato, 1886 – México, 1957), los enigmas del que fuera el gran visionario, revolucionario y provocador de la primera mitad del siglo XX en México configuran un rompecabezas que continúa alimentando el mito. El próximo diciembre se abrirá a los investigadores el archivo del artista que durante casi cinco décadas guardó celosamente su amiga y mecenas Dolores Olmedo: 34.761 piezas entre cartas, fotografías, bocetos, libros, dibujos, documentos, vestuario, recortes de prensa, carteles y objetos personales que ayudarán a reconstruir el universo de Diego y de su tercera esposa, la también pintora Frida Kahlo, su tempestuosa relación y sus vínculos políticos, sociales y culturales.

Imagen inédita de los archivos de la Casa Azul: Rivera en su taller de San Ángel, cedida por el Museo Frida Kahlo

Donado al pueblo de México por voluntad de Diego, el archivo ha permanecido protegido bajo candados y sellos en cajones, cómodas y en un baño de la vivienda en la que nació y murió Frida, la Casa Azul de Coyoacán. Poco antes de morir, el pintor encargó su salvaguarda a Dolores Olmedo y ordenó que no se hiciera público hasta pasados 15 años. Sin embargo, decidió no abrir la colección hasta su propio fallecimiento, en 2002. El motivo, según Juan Coronel Rivera, crítico de arte y nieto del artista, pudo ser “el temor a que la correspondencia de Diego acarreara implicaciones políticas y de corrupción en asuntos no muy claros” a sus coetaneos. Después de tres años de catalogación y coincidiendo con la doble celebración del centenario del nacimiento de Frida (6 de julio de 1907) y el 50 aniversario luctuoso de Rivera (24 de noviembre de 1957) fue presentada el pasado 5 de julio la exposición Los tesoros de la Casa Azul, una pequeña muestra de lo que significará el archivo, disponible a finales de este año.

Es inagotable, estamos en la etapa inicial de investigación”, explica Ricardo Pérez Escamilla, jefe de curadores de Los tesoros de la Casa Azul, quien señala como primer gran descubrimiento el hallazgo de diez estarcidos del primer mural de Diego, La Creación (1921). “Nos encontramos ante el nacimiento del muralismo mexicano. Nadie sabía que existían”, añade Pérez Escamilla. Un óleo inédito fechado entre 1910 y 1911, que muestra el paisaje de la Cañada de Contreras, así como un gran número de dibujos y bocetos también inéditos multiplican el valor artístico del archivo.

Pero quizás sea el Diego político una de las dimensiones que aún hoy presenta más interrogantes. Sus devaneos entre el trotskismo y el stalinismo, su periodo colaboracionista con EEUU y sus vínculos con la masonería son sólo algunas de las facetas sobre las que se espera arrojar luz con el análisis de los documentos y la correspondencia de Rivera con artistas, intelectuales y políticos, tanto de la escena nacional mexicana como de la internacional. Según Hilda Trujillo, directora de la Casa Azul y del museo Anahuacalli, en el archivo se ha encontrado una carta enmarcada dirigida al pueblo mexicano que presumiblemente Stalin hizo llegar a Diego, en la que anima a los mexicanos a que se unan a la revolución.

Foto inédita de Diego Rivera en la Casa Azul, con un niño de identidad desconocida, Cedida por el Museo Frida Kahlo

La Casa Azul revela, asimismo, a través de las cartas entre Diego y Frida, la profunda admiración que se profesaron mutuamente, la retroalimentación constante entre ellos y el respeto por sus individualidades, “que los convirtió en modelo de matrimonio del siglo XXI”, asegura Ricardo Pérez Escamilla. En una carta que Diego escribe a Frida el 10 de enero de 1939, un documento inédito que hoy publica EL PAIS, el artista expone: “Tu retrato nuevo con tu Chang (un mono, mascota de la artista) está verdaderamente maravilloso, tu genio de pintor está en el cuadro y en tu imagen, decididamente no hay ningún pintor viviente que pueda hacer lo que tú”. Kahlo, por su parte, dice de Diego en un documento sin fecha conservado en el archivo: “Rivera, revolucionario rojo, rompió realmente reacción recomendando realidad. Recalcó rabiosamente, rudamente, riquezas, religiones, ritos, ramplonerías, ridiculeses, recomendando realización, revolución”.

La azarosa vida social y política de Rivera ejercería un gran magnetismo sobre Frida, del que los archivos son testigo. Un ejemplo de esta influencia es la aparición de simbología masónica en la obra de Kahlo. Si bien Diego usó con mucha frecuencia símbolos masónicos en sus murales, Frida no permaneció pasiva. Según Pérez Escamilla, “la famosa columna rota que siempre se ha creído la representación simbólica de la columna vertebral”, -en alusión al accidente que sufrió Frida y que le dejaría secuelas a lo largo de toda su vida-, “es un símbolo masónico que significa fractura o quiebra”, aunque el maestro no descarta que la artista también pensara, a su vez, en su columna vertebral. Sin embargo, el curador aporta una prueba: “Encontré en la Casa Azul un dibujito de Frida Kahlo en que está la escuadra y el compás”.

La aproximación al archivo a la hora de estudiar la figura de Frida debe realizarse desde una perspectiva clave: no son los documentos que Frida guardó sino los que conservó el marido de Frida. “No sé si Frida pensaba que iba a vivir más, y si hubiera vivido más quizás habría destruido algunas de las cosas que podremos ver. Es la visión que tenía Diego de Frida”, explica Coronel.

Pérez Escamilla señala al respecto la importancia de los “libros intervenidos” por Frida que alberga el acervo: “Encontré un libro rayoneado con furia en el que pone ‘Frida, Diego, Frida, Diego, Frida, Diego’. Se podría decir que dibujaba en una actitud de abandono, durante el duermevela”. Uno de sus volúmenes contiene la clave para interpretar muchos de sus dibujos: “No puedo dormir, tengo un insomnio terrible, que desgracia ser tan sensible o simplemente tan estúpida”.

Por último, la colección de libros de geografía, física, matemáticas, medicina, arte, filosofía, literatura clásica y moderna testimonia los dilatados intereses culturales de Frida y Diego, entre los que cabe destacar su simpatía por el judaísmo, como evidencian 12 tomos de la Historia de la cultura de Israel acompañados de un texto de Rivera en el que sitúa el futuro del arte en los artistas judíos, según confirma Pérez Escamilla. La biblioteca incluye códices prehispánicos, una prueba más de la fascinación de la pareja por recuperar y reconstruir la historia de México.
Las incógnitas no resueltas entre Diego y Trotsky Me peleé definitivamente con el viejo (Leon Trotsky) y puse mi renuncia a la cuarta (IV Internacional) para evitar pendejadas. Figúrate que se puso furioso porque leyó a escondidas una carta que le escribí a André (Bretón) […] se puso loco de furia por unos chistes que hacía yo sobre él y escribió una ‘declaration forcée’ que ni contra Stalin habría escrito exigiendo que le escribiera yo a André retractándome de los chistes que ofendían ‘su honor político’ […]”. Las incógnitas sobre el distanciamiento entre el intelectual comunista y Rivera son todavía una cuestión controvertida que no llegan a esclarecer las líneas anteriores, contenidas en la carta inédita que Diego escribe a Frida el 10 de enero de 1939 y hoy publica EL PAIS. “Se ha exagerado la cuestión de los amoríos de Trotsky y Frida, lo cual es irrelevante en la relación Frida-Diego-Trotski”, asegura Raquel Tibol, crítica de arte y ex secretaria de Rivera. “Ni siquiera hay documentos que lo prueben”, añade Carlos Ramírez Sandoval, director del Museo Leon Trotsky de México. Una de las grandes obsesiones de Rivera sería su reingreso en las filas del Partido Comunista Mexicano -de donde había sido expulsado en 1929-, lo que no lograría hasta 1955, dos años antes de su muerte. Diego había viajado a la URSS entre 1927 y 1928, invitado por las autoridades soviéticas con motivo del décimo aniversario de la Revolución del 17 y fue allí donde entró en contacto con la oposición de izquierdas liderada por Leon Trotsky, ya exiliado en Alma Ata (Kazajistán) y enemigo número uno de Stalin, entonces dirigente de la URSS. Su mediación ante el general Cárdenas fue la clave del éxito para lograr el asilo de Leon Trotsky en México, donde desembarcó en enero de 1937, huyendo de la persecución mundial que Stalin había orquestado contra él. En una carta que Kahlo escribe a Trotsky, durante la estancia de la pintora en París a principios de 1939, que forma parte de la muestra de Tesoros de la Casa Azul, expone: “Diego ha trabajado para el movimiento de la mejor forma que ha podido –siempre muy honestamente. […] Si no puede ser miembro de la IV Internacional por estúpidos motivos como ‘no responder cartas a tiempo’, él puede ser un simpatizante y una gran ayuda a los trabajadores del mundo que luchan en la línea de la revolución”. Si fue la decisión de Trotsky de no permitir que Diego interviniera en la redacción de la IV Internacional o si fue el alineamiento del muralista con el stalinismo para obtener su readmisión en el PC lo que provocó su ruptura está aún por determinar. En el primer intento de asesinato contra Trotsky, dirigido por el también muralista mexicano David Alfaro Siqueiros en mayo de 1940, los asaltantes utilizaron una camioneta que Ford había regalado a Diego, según confirma Coronel Rivera, con lo que “la deducción que se puede hacer es que ya estaba alineado con el stalinismo”. Trotsky murió el 21 de agosto de 1940 en México como consecuencia de las heridas que le produjo un día antes el atentado del español Ramón Mercader.

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domingo, 11 de noviembre de 2007

Sigan a ese 'da vinci'

En las paredes del castillo de Drumlanrig, en Escocia, hubo durante los últimos cuatro años un espacio vacío que medía menos de 50 centímetros de alto y 40 de largo, pero que dolía al duque de Buccleuch como si se hubiese derrumbado el edificio entero. Hasta el mes de agosto de 2003, sobre aquel vacío estaba colgada La Madonna del huso, de Leonardo da Vinci. Dos hombres se la llevaron durante una visita guiada a la colección del duque, y huyeron en un Volkswagen.

El vacío se llenó el mes pasado, cuando la policía escocesa anunció la recuperación de la obra maestra, cuyo valor de mercado se estima entre 50 y 80 millones de euros. Cuatro personas fueron puestas a disposición judicial como presuntas responsables del robo.

'La Madonna del huso', de Leonardo da Vinci - AP

Caso cerrado. Sin embargo, hay un detalle que pasó inadvertido y que dice mucho sobre los robos de arte, un mercado que el FBI evalúa en 4.000 millones de euros al año. Cuando los policías irrumpieron en la habitación en la que se encontraba la Madonna de Leonardo no había cuatro personas, sino seis. Una de ellas era Mark Dalrymple, jefe de la agencia privada Tyler & Co.

"Todas fueron detenidas, pero sólo cuatro pasaron a disposición judicial la mañana siguiente", relata Dalrymple con una sonrisa socarrona mientras saborea un rioja tinto en un bar de la City de Londres. Es el tipo de hombre al que las grandes compañías aseguradoras llaman cuando uno de sus clientes vuelve a casa y encuentra un vacío donde antes colgaba un cuadro de Da Vinci o de Goya. Él fue tras La Madonna del huso igual que siguió la pista de El columpio, de Goya, robado de la mansión madrileña de Esther Koplowitz en 2001. Con lo que ha recuperado este hombre en 25 años de investigaciones se podría hacer un museo de primera división.

Dalrymple estaba allí. Este hombre agudo, en la cincuentena, es técnicamente un art loss adjuster, una figura propia del mundo anglosajón que ejerce a la vez de tasador y detective especializado en arte. Cuando recibe un encargo de una compañía de seguros visita a la víctima del robo, cuantifica el daño y, paralelamente, empieza a mover los hilos en la excelente red de contactos que tiene en el mundo (y submundo) del arte. Maniobra en la sombra para identificar quién tiene la obra que le interesa. "Tomar una taza de té con un ladrón no es un crimen", suele decir. Una vez que, tirando pacientemente del hilo, llega hasta quienes tienen en su poder la obra, se presenta como un potencial comprador. "Soy bastante bueno a la hora de negociar", bromea, con ojos chispeantes. Y la verdad es que en el sector se le considera una auténtica pesadilla para los ladrones. "Escucho, negocio y luego les trato como se merecen", resume. Ladrones e intermediarios no se enteran de quién es realmente y cuáles son sus intenciones hasta que llegan la policía, los carabinieri o la Guardia Civil.

El mérito se lo suelen llevar las fuerzas del orden, pero su actividad es importante, cuando no decisiva. Un detalle del caso Koplowitz lo ilustra. En esa ocasión fueron 19 las pinturas robadas. Quizá no fue casualidad el hecho de que las primeras en ser recuperadas fueran las que Dalrymple había sido encargado de rastrear. Las otras afloraron meses después, y no estaban aseguradas con la compañía que había fichado a Dalrymple, que prefiere no hablar del caso.

La prensa, como en muchas otras ocasiones, ni siquiera mencionó su nombre; pero en el mundo del arte, Dalrymple es conocido, y Lloyd's o Axa Arte Seguros no dudan en recurrir a sus servicios. Las prioridades de las policías de todo el mundo son terrorismo, droga y crímenes de sangre. Así que el trabajo de agencias como Tyler & Co. es precioso para las aseguradoras, que prefieren pagar sus tarifas antes que indemnizaciones a los clientes.

Dalrymple echa sus anzuelos. A veces los peces tardan años en picar. A veces no pican nunca. "La gente que se dedica a este tipo de robos no tiene nada de romántico. La idea del robo para disfrutar de la belleza de una obra está muy lejos de la realidad. Lo normal es toparse con criminales que sólo quieren sacar algo de dinero, a menudo para reinvertirlo en el tráfico de droga o de armas", relata Dalrymple. "Las obras dan muchas vueltas, se mueven por muchos países, pero antes o después afloran a la superficie".

Dalrymple no es el único que se dedica a observar de cerca esa superficie y sus meandros. A no mucha distancia de su despacho en la City están las oficinas de otro de su especie. Es Julian Radcliffe, director del Art Loss Register (ALR). Él y sus colaboradores han recuperado en 15 años obras de Cézanne, Picasso, Gauguin, Manet, Warhol o Delacroix valoradas en más de 140 millones.

ALR es una compañía privada y cuenta con una de las bases de datos de obras robadas más amplias del mundo. Incluye 180.000 objetos. Antes de dedicarse al arte, Radcliffe había fundado una compañía que negociaba con secuestradores. Es un profesional de la negociación.

Radcliffe comparte la visión de Dalrymple sobre los robos. "Sólo en tres ocasiones nos hemos topado con ladrones que aparentemente no querían sacar dinero", afirma. Pero sus técnicas son diferentes. Mientras Dalrymple tiene toda la pinta de un detective tradicional -no quiso dejarse fotografiar para no ser reconocible en sus investigaciones sobre ladrones que conocen bien su nombre, pero no su cara-, Radcliffe tiene montado un sistema más científico, basado sobre su base de datos.

Radcliffe y los suyos escanean constantemente los catálogos de subastas de medio mundo. Si ven algo que se asemeja a obras que tienen en su base, intervienen. Así han logrado un 60% de sus recuperaciones. Otro 10% procede de controles en ferias de arte y antigüedades o en tiendas de marchantes.

El resto de recuperaciones -sobre todo grandes obras universalmente conocidas- es el fruto de investigaciones, gargantas profundas, etcétera. Para una obra maestra, la tasa de recuperación está alrededor del 15%; para las piezas menores, menos. Lo interesante es que, en la pista de obras robadas, ALR está destapando cada vez más casos de falsificación, sea porque dos personas inscriben en el registro la misma obra o porque los investigadores la detectan en dos sitios diferentes. "Es un mercado al alza", dice Radcliffe.

Cuando recupera un objeto, ALR cobra un porcentaje que varía según el valor de la obra. La compañía también cobra para anotar en su registro la denuncia de la desaparición de una obra y para responder a las preguntas de casas de subastas y coleccionistas acerca de objetos sobre los que tienen dudas. "La actitud de las casas de subastas ha mejorado mucho en los últimos años", observa Radcliffe, "pero el mercado del arte sigue siendo el comercio menos transparente que existe". "En cierto sentido", añade, "el robo de arte es la actividad delictiva con la mejor relación entre riesgo y recompensa". Un criminal involucrado en un tráfico de drogas de 10 millones de euros se enfrenta a muchos años de cárcel. Quien roba arte por un valor equivalente, difícilmente sufrirá la misma condena.

Así, el registro de Radcliffe y los suyos sigue hinchándose. En las oficinas londinenses de ALR, que también tiene sedes en Nueva York, Amsterdam y Colonia, se le muestra al reportero. Es una mina de información. Tres artistas españoles resultan entre los cuatro más robados. El primero, con diferencia, es Picasso. En el registro figuran como robadas o perdidas 671 obras suyas (pinturas, diseños, etcétera). Siguen Miró, con 384; Chagall, con 350, y Dalí, con 292.

Sin embargo, esos grandes nombres son sólo la punta de un iceberg cuyo cuerpo está hecho de robos de pequeño y mediano valor. Objetos que ninguna policía del mundo tiene recursos para buscar seriamente. Y por los que las compañías de seguros no se molestan en contratar a un investigador privado. Ahí está el verdadero negocio. Más fáciles de robar, más fáciles de vender, escasas posibilidades de ser activamente perseguidos por la policía...

-¿Por qué, entonces, meterse en líos robando un leonardo o un goya?

-Usted está viendo el tema desde una perspectiva racional -responde Dalrymple-. Pero esta gente normalmente sólo es buena en robar, no tiene mucha cabeza. No piensa mucho. Roban grandes piezas porque no saben que es casi imposible venderlas. O por acrecentar su prestigio en el gremio. Incluso porque no saben muy bien lo que se están llevando.

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A modo de justificación...

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El presente blog pretende ser un compendio de los artículos, y publicaciones recogidos en los medios de comunicación (escritos y audiovisuales), principalmente de España, para el estudio de la Historia del Arte. Aspira a ser una guía complementaria para su conocimiento y una referencia para la reflexión y análisis del mundo que nos rodea para difundir la defensa del patrimonio a futuras generaciones. Tuvo su origen a comienzos de junio de 2007, como blog de aula en la materia de Historia del Arte, para la modalidad de Humanidades y Ciencias Sociales de 2º de Bachillerato en el I.E.S. Carbula de Almodóvar del Río (Córdoba). Pero la idea fue creciendo y adquiriendo una dimensión inesperada. Ahora, en un nuevo destino profesional deseamos continuar la experiencia, manteniendo la identidad, para poder alcanzar a nuestros alumnos, en su forzado contacto con la materia, y con el público en general, para que profundice en los entresijos de un aspecto de la civilización de gran calado.