Nancy Spero, en desacuerdo

Comprometida con colectivos antirracistas, pacifistas, y feministas, Nancy Spero (Cleveland, 1926) –quien trabajó también junto a su marido, Leon Golub– es una de las pioneras del arte feminista y de militancia política del Nueva York de los sesenta y setenta. Aunque su obra ya se ha visto en ocasiones anteriores en España, ahora el MACBA presenta una retrospectiva –comisariada por Manuel Borja y Rosario Peiró– que posteriormente viajará a Madrid y a Sevilla.

The Bug, Helicopter, Victim, 1966.

Sin duda, la obra de Nancy Spero posee una voluntad política; sin embargo existe en ella, además, una dimensión arcana, en la que los mitos y los misterios ancestrales se interrelacionan con el discurso social. Símbolos y signos de civilizaciones antiguas, jeroglíficos y elementos poéticos se mezclan con las imágenes del presente y la denuncia. Una ambigüedad –y acaso también una contradicción– que aporta una apertura más allá de lo inmediato y contingente.

La exposición, que sigue un criterio cronológico, se inicia con las Black Paintings. Se trata, en efecto, de una serie de pinturas negras, hechas de sombras y tonos oscuros. Son lienzos nocturnos, donde apenas se intuyen imágenes que no pueden ser reveladas a la luz del día. Y, de alguna manera, en esta obra está contenido todo el trabajo posterior, porque esta serie es como una caja de Pandora: expresa una angustia y una tensión que aspira a salir a la luz.

La caja de Pandora se abrirá seguidamente y aquel universo nocturno adquirirá forma. Es el momento –siguiendo el recorrido de la exposición– en que Spero, motivada por el conflicto de Vietnam, empieza a trabajar el tema de la guerra, la violencia y la destrucción. Se trata de una pintura grafitera, dirty, directa y elemental, que metafóricamente interpretamos como un desdoblamiento de las “pinturas negras”. Es un mundo abyecto en el que la artista –se ha dicho– ha introducido todo un imaginario de género poblado de símbolos fálicos, máquinas infernales y frases groseras del argot militar.

Solapándose con esta serie dedicada a la guerra, la artista introduce a Artaud. Spero emplea fragmentos de textos del escritor que hace dialogar con sus propios dibujos. Artaud es la imagen del poeta maldito, la protesta contra la sociedad, la agresividad, la locura. Artaud representa para ella un ventrículo a través del cual vehicular su propio discurso. Nancy Spero se travestiza de Artaud.

Más allá del conflicto concreto de la guerra y Vietnam, hay algo intemporal y mítico en aquellas imágenes. Alguno de los símbolos que utiliza Spero –la serpiente de varias cabezas con las lenguas fuera, por ejemplo– está inspirado en los códices medievales, y la agresividad, la violencia y el dolor que supura su obra no hace referencia sólo a Vietnam, sino que posee un carácter esencial, profundamente humano y animal a la vez. Observando la serie dedicada a la guerra no se sabría determinar quién es el verdugo y quién es la víctima. Se diría simplemente que es una violencia o una ansiedad sin nombre que lo inunda todo. Pero éste es también el caso de Artaud, en el que sadismo y masoquismo se identifican, y para quien dibujar –agujerear el papel con el lápiz en un estado de frenesí– era como infligirse heridas en el cuerpo.

Por lo demás, la referencia a Artaud nos lleva a la escritura o la poesía. Nancy Spero utiliza el papel y su forma de presentar la obra –largas tiras desplegadas– responde a la idea de libro. El discurso de la artista es mucho más complejo, pero quiero traer aquí una sugerente imagen a la luz de la cual los comisarios analizan la obra de Spero: Mallarmé. Mallarmé es el poeta de las oscuridades y lo hermético y de las chispas iluminadoras desperdigadas aquí y allá en una oscilación continua, pero también es el que introduce un nuevo concepto de poesía, entendida como imagen, haciendo uso de los vacíos en blanco y los recursos tipográficos.

En este sentido, la obra de Nancy Spero también puede considerarse como un libro extendido de poesía: extraños signos de civilizaciones antiguas conviven con otros que hacen referencia a conflictos, cuestiones de género e imágenes de hoy. Parecen flotar como las tipografías en las páginas de Mallarmé. Porque la de Mallarmé es una poesía abierta a un sin fin de evocaciones, a innumerables sentidos, como también lo es la obra de Nancy Spero, en la que acaso el discurso político se disuelve… en el arcano.

"Disidanzas". Comisarios: Manuel Borja-Villel y Rosario Peiró. MACBA. Plaza Dels Àngels. Barcelona. Hasta el 24 de septiembre de 2008

Jaume Vidal Oliveras, Nancy Spero, en desacuerdo, El Mundo /El Cultural, 31 de julio de 2008

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