domingo, 26 de julio de 2009

El amor a Tiziano triunfa en Londres

Londres está invadida de turistas y, en este verano gris y lluvioso, los chubascos dispersos invitan al visitante a refugiarse en los museos: no sólo tienen techo, son gratis. La Galería Nacional, que preside de forma estratégica uno de los grandes iconos turísticos de la capital británica, la plaza de Trafalgar, estaba ayer a reventar de visitantes.

Las manadas de alegre muchachada entraban en sonora cola a última hora de la mañana por la puerta principal. En las escaleras que conducen a la planta segunda, donde se despliegan los tesoros de la galería, una pareja de maduros turistas italianos parecía al borde de la típica discusión absurda de quienes quizá ya llevan demasiados días juntos. Aquí y allá, los teléfonos móviles eran el objeto más preciado del visitante.

En un banco discretamente apartado, apoyadas contra la pared, dos chicas jóvenes se afanaban por engullir sendos bocadillos. Una botella medio llena de Coca-Cola, de considerable calibre, coronaba la imagen más bien absurda del improvisado pic-nic en uno de los más venerados templos artísticos de la capital británica. A sus espaldas, en el otro lado del muro, reinaba la paz y la armonía. En una sala discreta y apartada, cerrada con puerta pero de libre acceso, apenas una decena de curiosos se han acercado a ver El triunfo del amor, un tiziano que se exhibe en público por primera vez desde 1960.

El triunfo del amor, de Tiziano, antes y después de ser restaurado.- NATIONAL GALLERY

La tela estará expuesta desde ayer y hasta el 20 de septiembre en el museo londinense cuyos restauradores han recuperado sus colores iniciales. Luego será trasladada al Museo Ashmolean de Oxford, que lo adquirió después de que su anterior propietario lo entregara al Estado a cambio de exenciones fiscales.

Según Catherine Whistler, curator del Ashmolean, Tiziano pintó El triunfo del amor hacia 1540 por encargo del patricio veneciano Gabriel Vendramin. En un principio fue utilizado como “tímpano” o cubierta para ocultar otro cuadro. Se trataba del retrato de una hermosa mujer con la mano derecha en el pecho. La posibilidad más verosímil es que Vendramin quisiera mantener así sólo para sus ojos y los de sus elegidos el rostro de la que quizá era su amante, o su amor platónico.

La tela de Tiziano, que representa a Cupido con arco y flecha, de pie encima de un león, con un paisaje veneciano al fondo, podría ser un mensaje elegido por el patricio veneciano: el amor y el ideal de belleza imponiéndose a las pasiones bestiales.

La National Gallery ha tenido el acierto de mostrarlo en una salita ni grande ni pequeña, apartada del bullicio de los demás pabellones. La pequeña exposición se redondea con otras tres obras a modo de complemento alegórico. Por un lado, los reversos de Mujer de perfil (obra de un discípulo de Botticelli hacia 1490) y Retrato de un hombre, un jacometto pintado entre 1475 y 1498. En la pared de enfrente cuelga un segundo tiziano, Alegoría de la prudencia (1550-1565), en el que se funden los rostros de un hombre joven, otro en plena madurez y un tercero en la vejez.

Walter Oppenheimer, Londres: El amor a Tiziano triunfa en Londres, El País, 22 de julio de 2009

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