ARCO, ¿público o privado?

El sistema por el que las grandes ferias internacionales de arte contemporáneo -de Basel en Suiza a Frieze en Londres; de FIAC en París a ArtForum en Berlín- eligen a las galerías que participan en cada uno de sus ediciones es siempre el mismo: un comité de expertos del sector, generalmente también galeristas, que selecciona a sus compañeros conforme a unos criterios fijados por la organización de la cita artística. A este comité, a su vez, lo nombra la dirección de la feria. ARCO, en España, no es ajeno a este procedimiento. Sin embargo, una vez más, ha vuelto a ser cuestionado.

SIGEFREDO Damien Hirst se suicida en «For the love of go(l)d», de Eugenio Merino. ARCO (2008)

Vaivenes políticos

¿Qué es entonces lo que diferencia al modelo español del que es válido para el resto? Las fuentes consultadas son unánimes: ARCO es la única feria en su género de capital público y perteneciente a una institución ferial como es Ifema, que la acoge y en la que tienen participación el Ayuntamiento de la capital y la Comunidad de Madrid, lo que impide que viva ajena a vaivenes políticos y a injerencias ajenas a la dirección de la misma.

«Nadie -citan estas mismas fuentes- se cuestionaría jamás lo que decide el comité de Basel o Frieze. Puede que no se esté de acuerdo con sus resoluciones, pero sus decisiones se respetan». Otro de los puntos de fricción para algunos es que sean galeristas los que seleccionan a sus propios colegas: «Hubo un tiempo en el que los comités de algunas ferias, también ARCO, lo conformaban además directores de museos. Pero eso no garantiza nada, es decir, por ser profesionales del sector, y justamente por esto, estas personas coinciden siempre en sus apuestas. El sistema es el mismo en todos los casos y nadie mejor que una galería para conocer a otra».

La situación que en la actualidad vive ARCO, y que puede poner en peligro su próxima convocatoria en febrero, ya la vivió la feria en 1997, cuando en la dirección de la feria estaba Rosina Gómez-Baeza en un momento en el que también se produjeron movimientos en la estructura de la institución ferial. Entonces también corrieron ríos de tinta sobre los peligros que se cernían sobre el salón a causa de los deseos de los políticos por determinar sus contenidos.

La segunda pregunta es pues por qué se empeñan estos estamentos en dar cabida a galerías que no están reconocidas por el propio estamento artístico: «Esto terminará redundando en el futuro de ARCO y puede suponer la espantada de muchas galerías internacionales, que sienten que no trabajan entre iguales, sino con agentes de menor rango. Ifema celebra dos citas artísticas: ARCO, en el ámbito de la creación contemporánea, y Feriarte, de antigüedades, y no son comparables. Baste con preguntar a los que entienden de arte», apostillan los expertos consultados.

Javier Díaz-Guardiola, ARCO, ¿público o privado?, ABC, 22 de diciembre de 2009

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