miércoles, 30 de septiembre de 2009

El arte Pop airea su idilio con el dinero y la fama

El que avisa no es traidor. La Tate Modern de Londres no traiciona porque abre la exposición Pop Life: Art in a Material World con la frase: "El mejor arte es un buen negocio" -se tome como se tome la frase. La sentencia es de Andy Warhol (1928-1987), que aquí hace de padre del arte que aborda temas como el consumo, la producción masiva, la propaganda, los medios de comunicación o la publicidad, y, de paso, produce obras de arte para ser consumidas.

Pieza del artista italiano Maurizio Cattelan. - EFE

En total hay 17 salas que acogen unas 150 obras para el mayor encuentro de arte Pop del eje Nueva York-Londres, con obras de Keith Haring, Jeff Koons, Tracey Emin, Damien Hirst o Takashi Murakami, o Sara Lucas de Young British Artists, que ya no son tan jóvenes. Lo que les une es, precisamente, que todos ellos derivaron en sus propias etiquetas artísticas y comerciales.

"Estos artistas sacan el arte del marco de las galerías y lo colocan en tiendas o portadas de revistas. Quieren hacer dinero con sus obras y buscan también publicidad y notoriedad para las nuevas formas de expresión", subrayó Catherine Wood, co-comisaria de Pop Life. Algunas de las piezas expuestas son muy conocidas, como los retratos (repetidos) de famosos. Destaca una doble imagen en blanco y negro de Joseph Beuys hecha por Warhol en 1980 con tinta y polvo de diamantes sobre lienzo.

La tienda de Haring

La tienda Pop Shop que abrió Keith Haring en 1986 para llevar el arte a las masas está recreada, con los dibujos del artista, incluido un mostrador en el que venden productos Haring como imanes, juguetes o la camiseta que recomienda el uso del preservativo, ilustrada por el dibujante que murió de Sida en 1990.

El edredón tapizado que cubría a Tracey Emin y a su marchante Jay Jopling en la cama de un hotel de Nueva York en 1994 cuelga ahora en esta exposición, en la que la artista británica sorprende con una serie de miniaturas representativas de todas sus obras en lugar de ir más allá del edredón y mostrar su cama deshecha o sus bragas sucias. Con todo, este paso a la intimidad de la artista se queda corto comparado con la serie de Jeff Koons Made in heaven, en la que inmortaliza su unión sexual con la estrella del porno y ex política italiana Cicciolina.

Nela Domenech, Londres: El arte Pop airea su idilio con el dinero y la fama, Público, 29 de septiembre de 2009

Aparece un cuadro de Romero de Torres en una feria en Rute

Un cuadro hasta ahora desconocido de Julio Romero de Torres ha salido a la luz el pasado fin de semana en la Feria del Coleccionismo de localidad de Rute (Córdoba). El galerista que la presentó, Tino Tortosa, ha cifrado en un millón de euros el valor de tasación del cuadro, si bien ha matizado que "no está a la venta".Se trata de un lienzo al óleo y temple de una Dolorosa que ha sido autentificado por Mercedes Valverde, directora de los museos municipales de Córdoba y la mayor especialista en la obra del pintor cordobés, y que viene a formar parte de "su escasísima producción religiosa". En el cuadro se muestra a la Virgen María en primer término, con expresión de gran aflicción en un rostro surcado por lágrimas y con un pañuelo entre las manos unidas. Romero de Torres sitúa detrás el paisaje del monte Calvario, con las tres cruces y en el centro de ellas, la de su hijo Jesús. De la cima parte un arroyuelo. Los colores en tonos ocres y morados acentúan la tristeza en el cuadro, según Mercedes Valverde.

Valverde ha puntualizado que de Romero de Torres "se tenía conocimiento de una Dolorosa presentada en el Majestic Hall de Bilbao en 1919, en la primera exposición individual, pero esta composición es distinta". Además, la obra que se exhibió en la capital vasca se encuentra en paradero desconocido. Así, señala que en el archivo del museo dedicado al pintor hay "una foto de esa época donde aparece el rostro (de la Virgen) como boceto preparatorio para la ejecución del cuadro" que ha sido identificado en Rute. De otra parte, en un reciente programa televisivo sobre la Chiquita Piconera "sale una imagen de Romero de Torres pintando esa obra", que "cautiva por su expresión de profundo dolor".

Según comentó la directora de los museos, "cuando me pasaron el cuadro me llevé una gran sorpresa porque es completamente inédito", destacando que no hay duda de su autoría, pues va firmado por delante y por detrás del lienzo. Así, por ejemplo, durante los últimos años, en febrero del 2008 se autentificaba un retrato del torero Lagartijo, obra pintada en 1900 y que estaba en posesión de los descendientes del diestro; la muestra ´Mirada en sepia´, que se expuso en el Círculo de la Amistad en el 2006, contaba con un buen número de cuadros inéditos del artista cordobés. Entre ellos destacaba el retrato de la bailaora sevillana Pastora Imperio, que posteriormente salió a subasta en la sala Segre de Madrid con un precio de 190.000 euros, pero que finalmente se quedó sin comprador.

Mercedes Valverde ha calificado, igualmente, de "extraña" esta obra, pues a su descubrimento se suma "la escasa producción del artista en pintura religiosa", con apenas media docena de composiciones. De Julio Romero de Torres se conocen principalmente en ese ámbito los murales de la parroquia de Nuestra Señora de la Asunción de la localidad jiennense de Porcuna -que representan una Sagrada Familia y una Santa Cena-, ´San Rafael Arcángel´, ´La Magdalena´, ´Samaritana´ y ´Salomé´. Quizás el más conocido en este ámbito sea el del custodio de Córdoba, un óleo sobre lienzo pintado en 1925. Una joven rubia representa al arcángel, estando a sus pies una mujer con mantilla y otra que le ofrece un ramillete de flores. Al fondo de esta composición se puede ver el paseo de la Ribera, el Puente Romano y la Calahorra.

martes, 29 de septiembre de 2009

Obras de Dalí y Miró, escondidas en Punta Umbría

Salvador Dalí, Joan Miró, Eduardo Chillida, Federico García Lorca y Rafal Alberti son artistas sobradamente conocidos. Sin duda. Pero el hecho de que algunas de sus pinturas, dibujos o poemas manuscritos se encuentren en un almacén del municipio onubense de Punta Umbría resulta difícil de creer. El prodigio ha sido posible gracias al legado del pintor Pedro Gil Mazo (1960-2003), que adquirió una valiosa colección artística en sus múltiples viajes y, a su muerte, la donó al completo al pueblo de Punta Umbría. En total son 700 obras -entre ellas 42 de pintores con prestigio internacional-, más 100 piezas arqueológicas, 80 belenes y 23 iconos religiosos ortodoxos. "Lo coleccionaba todo", dice sonriendo su hermana Ana, que también reside en el municipio costero. "Era un verdadero enamorado de esta tierra, por eso aquí se quedará su legado", añade.

Un pez con cuerpo humano, extremadamente delgado, monta a lomos de una especie de caballo con piel de gallina y perfil de hombre con barba. Así es el dibujo que Gil Mazo compró de Dalí en uno de sus viajes a Madrid. Una figura de arlequín con tres cabezas compone el grabado a tinta creado por Lorca, con su característica firma de capitular alargada. La única condición que Gil Mazo puso al Ayuntamiento fue que su colección -sus obras y las adquiridas- se expusiera al público. Tras varios años de papeleos y gestiones, por fin pudo verse una exposición con las obras más importantes del artista en el Centro Cultural de la localidad desde el pasado 31 de julio hasta el 28 de agosto. Un total de 220 obras, entre las que se encontraban las de Dalí y Miró, pero también de Antonio López, Mingote, Saura, Tápies, Vázquez Díaz, José Caballero... El éxito de público mostró, de acuerdo con su hermana, "cómo la gente apreciaba a Pedro aquí".

El poema manuscrito de Alberti que incluye la colección dice así: "El mar. La mar. El mar. ¡Sólo la mar! ¿Por qué me trajiste padre a la ciudad?". Parece que Gil Mazo también pensó en dejar lo más querido de su vida cerca del mar. Una vecina del artista, Loli de los Santos, incluso besaba, entre lágrimas, la bata de trabajo del pintor que se exhibía en la sala. "Para él todos los calificativos buenos del mundo. Todavía no he superado su muerte", confiesa la mujer de 70 años. Su hermana vivió puerta con puerta con el artista con el que mantuvo una muy estrecha relación hasta su muerte. "Cuando tenía 11 años, ya le gustaba pintar", recuerda con la mirada triste. Sobre el hecho de que donara el valioso legado al Ayuntamiento y no a su familia, responde con generosidad: "Aunque Pedro viajaba mucho a Madrid, Barcelona o Bilbao, siempre volvía aquí, a su tierra. Y aquí es donde deben quedarse sus cosas para siempre". Su hermana Ana dice que uno de los trabajos que más ilusión le hizo fue crear el escudo de Punta Umbría. El alcalde de la localidad, Gonzalo Rodríguez Nevado (PSOE), señaló en la inauguración de la muestra en agosto: "Pedro dejó huella en el corazón de sus conciudadanos pero también lo hizo en las paredes y rincones de su querido pueblo".

Su amigo y maestro, José Caballero dijo de él que era "una autodidacta enamorado de la pintura matérica. De cualquier materia u objeto posibles de utilizar".

En el Centro Cultural del municipio, cerca del Teatro del Mar, ya se ha creado una sala con su nombre. Pero no es suficiente para albergar la extensa colección. Se trata de una habitación pequeña en la que apenas podrían colgarse unas 30 obras. "Vamos a recrear su propio estudio, con su caballete, su bata y algunas de sus obras más queridas", detalla Antonia Hernández Galloso, concejal de Cultura del Ayuntamiento. Pero, ¿qué va a pasar con las obras de Miró, Dalí o Federico García Lorca? ¿Dónde se expondrán? La concejal reconoce que "quizás no se reúnen los requisitos necesarios para abrir un museo". Las condiciones de seguridad suponen un obstáculo. "Ni siquiera queremos decir dónde se encuentran las obras, para no dar pistas", reconoce la responsable. La tasación de los lienzos todavía no se ha realizado, por lo que en el Ayuntamiento no sabe exactamente a cuánto asciende el prestigioso legado. Por ejemplo, la pintura Estrella azul, realizada por Joan Miró en 1927, se vendió en la casa de subastas Drouot Richelieu de París por 11,6 millones de euros en 2007. Fue, eso sí, una de las diez obras de Miró por las que más se ha pujado. "Cuando tengamos todo en condiciones, incluso haremos una casa museo", adelanta la concejal. El alcalde, por su parte, ya ha anunciado que se intentará habilitar algún espacio en los edificios que proyectan construir próximos al Ayuntamiento. Mientras tanto, en la oscuridad de un almacén, en algún lugar escondido, la luna de Miró, los inventos de Dalí o las cabezas de Lorca esperan ver la luz algún día.

Lidia Jiménez, Huelva: Obras de Dalí y Miró, escondidas en Punta Umbría, EL País, 28 de septiembre de 2009

lunes, 28 de septiembre de 2009

El Louvre llega a España

El arte árabe previo al advenimiento del islam como nunca antes había podido verse, la magnífica obra del romántico Delacroix al alcance de la mano... A partir del año que viene, ya no hará falta viajar a París para disfrutar de una parte del impresionante fondo artístico y del savoir faire del legendario Museo del Louvre. La gran institución francesa desembarcará en el 2010 en España de la mano de la Fundación La Caixa, con la que ayer formalizó en París un insólito convenio de cooperación para la organización conjunta de exposiciones.

La galería Apolo del Museo del Louvre, en París, refleja como pocas el esplendor del arte

El acuerdo, el primero de estas características que el Louvre suscribe en Europa, tendrá una vigencia inicial de tres años y permitirá al público español contemplar cinco exposiciones en los CaixaForum de Barcelona, Madrid, Palma de Mallorca, Girona y Lleida. "Es una ocasión de llevar un pedazo del Louvre a España", explicó el director de desarrollo del museo, Christophe Monin, para quien el acuerdo ha sido posible debido a la "reputación de La Caixa en la organización de exposiciones de envergadura internacional".

La iniciativa, en la que se ha estado trabajando durante los dos últimos años, representa un salto cualitativo al transformar lo que era una colaboración ocasional –como con la exposición dedicada a William Hogarth en el 2007– en una cooperación permanente. Pero no comportará –ni existe la intención de ello– la apertura en España de una "antena" del Louvre como las proyectadas en Lens (norte de Francia) o Abu Dabi. "No tenemos capacidad para abrir más antenas", dijo Monin.

El programa de exposiciones pactado con la La Caixa cubre tres años (2010- 2012), pero ambas partes están pensando ya en el trienio siguiente. Alguna de las muestras podrá verse antes en París, otras serán inéditas, aunque todas contarán con la participación de comisarios del Louvre.

La primera exposición en llegar –visitable entre noviembre del 2010 y marzo del 2011 en Barcelona– estará dedicada al arte árabe preislámico y constituirá un auténtico acontecimiento. Bajo el título Las rutas de Arabia, la muestra expondrá tesoros arqueológicos que nunca hasta ahora habían salido de Arabia Saudí: más de 300 pinturas, esculturas, joyas y cerámicas árabes desde el neolítico hasta los inicios del periodo moderno que supondrán –en palabras de Monin– "un gran descubrimiento". A diferencia de las otras cuatro, esta exposición podrá visitarse antes –en julio– en el Louvre.

Cronológicamente, le seguirá una exposición dedicada al arte copto, la civilización de raíz cristiana que se desarrolló en Egipto entre la dominación romana y la conquista árabe. La muestra podrá verse en Lleida de abril a julio del 2011 y en Girona entre los meses de septiembre y noviembre de ese mismo año. En paralelo –de junio a septiembre– podrá visitarse en Palma de Mallorca una muestra de dibujos italianos de los siglos XVI y XVII procedentes de la colección del barón Edmon de Rothschild. Ambas exposiciones se nutrirán de fondos propios del Louvre. Lo mismo que una cuarta muestra dedicada al arte sumerio –procedente de la antigua Mesopotamia–, que será expuesta en Madrid entre julio y noviembre del 2011 y en Barcelona de enero a mayo del 2012.

La quinta y última exposición, que promete ser una de las más concurridas, será compartida también por Barcelona (octubre 2011-febrero 2012) y Madrid (marzo-junio de 2012). Dedicada a Eugène Delacroix, ofrecerá una de las mayores retrospectivas de gran pintor del romanticismo francés, de quien se expondrán obras procedentes de una veintena de museos y colecciones particulares de todo el mundo.

Lluís Uría, París: El Louvre llega a España, La Vanguardia, 26 de septiembre de 2009

Museos globales o el modelo Guggenheim de franquicias


El Guggenheim creó hace décadas un modelo que vio el cielo cuando llegó a Bilbao. Un modelo de franquicias museísticas objeto de críticas, pero que, pese a haber sido satirizado y denostado por banalizar la cultura mezclándola con el vil dinero y creando "McMuseos", aún hoy sigue siendo atractivo para muchos países, que quieren tener su propio Guggenheim y el mismo éxito que la ciudad vasca: de hecho, próximamente lo tendrán Abu Dabi y Lituania. Pero sin duda lo más curioso es que hoy son los grandes museos estatales del mundo los que se lanzan a seguir el modelo Guggenheim, impulsados en unos casos por la necesidad más o menos acuciante de dinero, en otros por la voluntad política de sacar del marasmo económico antiguas zonas industriales hoy deprimidas y, porque nunca vienen mal unos cientos de millones de dólares procedentes del dinero del petróleo del Golfo. El Ermitage de San Petersburgo, el Louvre, el Centre Pompidou, el British Museum o el Moderna Museet de Estocolmo cuentan o contarán en breve con nuevas sedes en las que podrán mostrar sus ingentes colecciones de las que apenas se suele ver un 2% o un 3%. Incluso el Musée Rodin de París cuenta con una subsede en Salvador de Bahía cuyo edificio, en un palacete, ha causado sensación y que cuenta con 62 obras del museo parisino. Está por ver cómo funciona esta pléyade de nuevos proyectos y cómo afecta la crisis a este modelo, pero quien más quien menos recibe ofertas. Miguel Zugaza, director de El Prado, rechazó una de los países del Golfo: en broma, recordaba que en la colección española hay demasiadas vírgenes y desnudos para exhibirlos allí.

J. Barranco, La Vanguardia, 26 de septiembre de 2009

domingo, 27 de septiembre de 2009

El Louvre revela la «noble rivalidad» de Tiziano, Tintoretto y Veronés

La «noble rivalidad» que dominó las relaciones entre Tiziano, Tintoretto y Veronés, recuperada del siglo XVI veneciano por el Museo del Louvre en forma de exposición monumental, se muestra al público a partir del 17 de septiembre de 2009 y está llamada a convertirse en un poderoso foco de atracción cultural.

«Danae recibiendo la lluvia», obra de Tiziano / ABC

Pensada desde su origen como un acontecimiento, la muestra «Tiziano, Tintoretto, Veronés... Rivalidades en Venecia» acertó de lleno en su objetivo, además de ilustrar desde un ángulo privilegiado el paso del Renacimiento italiano al Manierismo. Los aprendizajes, divergencias e inspiraciones que unieron y separaron a esos tres pintores, y a otros grandes coetáneos durante la todavía poderosa República italiana de la segunda mitad del siglo XVI, podrán descubrirse hasta el próximo 4 de enero. El recorrido ideado por los comisarios Jean Habert y Vincent Delieuvin, a través de 85 reconocidas obras maestras procedentes muchas de ellas del Louvre, otras de museos de diferentes países, entre ellos España, es cronológico y temático a la vez.

La influencia del Manierismo

La Exposición comienza con la «Danae recibiendo la lluvia» pintada por Tiziano para Alejandro Farnesio, hacia 1945-46, y termina por la «Danae» que creó para el rey Felipe II de España una quincena de años más tarde, que es uno de los valiosos préstamos del Museo del Prado, según explicó Habert en declaraciones a Efe. Los temas corresponden al gusto de las 200 grandes familias venecianas que ostentaban el poder en todos sus aspectos, incluido el artístico, y que eran promotoras de un arte naturalista, que solía reunir lo Sagrado y lo Profano, además de plantear el disfrute de la materia y el color. «Retratos de gentes de poder», de dogos, almirantes, patricios y mujeres igualmente poderosas; «Reflejos» de agua, de espejos o metales, como promesa de tres dimensiones inexistentes; «Nocturnos sagrados», impregnados del espíritu de la contrarreforma; «Retratos de artistas y coleccionistas» y «Pequeños formatos decorativos», constituyen algunas de las salas. Completan el conjunto dos espacios fundamentales, sobre «La mujer deseada», aquí en claro peligro; y el panteísmo «Entre Sagrado y Profano» de una aristocracia que vive aún suntuosamente, como en el siglo XV, pese a que descubrimientos como el del Nuevo Mundo le harán perder el papel intermediario entre Oriente y Occidente que le dio su riqueza, recordó Habert.

No todas las obras son de Tiziano (1485-1576), de su protegido juvenil Veronés (1528-1588) y de su mal amado Tintoretto (1518-1594), pues destacan igualmente pinceles e influencias de otros artistas insignes como Jacopo Bassano, Palma el Joven, Domenico Tintoreto o Andrea Schiavone.Más que una imposible comparación estilística, pues el maestro absoluto fue siempre Tiziano, la exhibición aspira a revelar los efectos de aquella rivalidad, en un período en el que los pintores venecianos extraen soluciones originales del Manierismo procedente de Italia central. «Es la segunda mitad del siglo XVI la que permite esta noble rivalidad» que da título a la exposición, aunque cuando se habla de pintura veneciana se piensa generalmente en la primera parte del siglo y en los momentos fundadores del clasicismo veneciano, resaltó el comisario.

Sin embargo, «esos tres grandes artistas viven y trabajan al mismo tiempo» en esos años, que son «los que queremos mostrar» pues es cuando «la emulación fue mas fuerte», añadió. Es verdad, resaltó, que Tiziano no quería mucho a Tintoretto, «y a menudo intentaba evitar que tuviese encargos importantes», por lo que favoreció precozmente la carrera de Veronés, que era diez años más joven que él. «Pensamos que Tintoretto comenzó en el taller de Tiziano y en algún momento no se entendieron, dejó pronto el taller y esto le valió que no le favoreciese», apuntó. De alguna manera, el maestro «no le perdonó haberlo dejado» y fue a buscar a tierra firme, a Verona, a ese joven artista que hizo venir a Venecia en 1553 y para quien enseguida obtuvo encargos importantes, lo que comenzó a provocar una competencia muy viva entre ellos. El adjetivo de «noble» viene porque esa famosa rivalidad «no era violenta», aunque rivalidad es quizás un nombre demasiado violento», consideró Habert.

EFE, París: El Louvre revela la «noble rivalidad» de Tiziano, Tintoretto y Veronés, ABC, 16 de septiembre de 2009

Hallado el mayor tesoro anglosajón del Reino Unido

Encontrado bajo tierra por un aficionado, consta de 1.500 piezas de oro y plata.- Los expertos creen que data del siglo 7


Tan importante como el Libro de Kells (el manuscrito medieval que sirve de base del catolicismo en Irlanda) o los evangelios de Lindisfarne (el paradigma de arte religioso inglés). El tesoro anglosajón hallado bajo tierra en un campo de Staffordshire está llamado a ser, según los expertos citados por la BBC , la nueva joya de la arqueología de las Islas Británicas. Consta de 1.500 piezas de oro y plata que, a falta de análisis definitivos, datarían del siglo 7 de nuestra era.

El hallazgo se debe a Terry Herbert, uno de esos aficionados que busca tesoros con un detector de metales. El que ha encontrado en el huerto de un amigo pesa unos cinco kilos. Se trata de objetos militares: pomos y empuñaduras de espada, placas de oro engastadas con piedras preciosas... Hasta ahora, el mayor tesoro anglosajón conocido era el de Sutton Hoo, de 1,5 kilos, encontrado en 1939 cerca de Suffolk. Una comisión de evaluación de tesoros, formada por expertos independientes, deberá valorar el hallazgo, pero el entusiasmo desatado es tal, que las opiniones abundan. "Esto va a alterar nuestra percepción de la Inglaterra anglosajona tan radicalmente como los descubrimientos de Sutton Hoo", declara a la BBC Leslie Webster, ex responsable del departamento de Prehistoria y Europa del Museo Británico.

El doctor Kevin Leahy, miembro del Portable Antiquities Scheme (programa del Gobierno Británico para los hallazgos arqueológicos) señala: "Todos los arqueólogos que han trabajado [con el tesoro] se han quedado anonadados. La verdad es que ha sido bastante aterrador trabajar con este material; estar en presencia de la grandeza".

El autor del hallazgo, Terry Herbert, lleva 18 años buscando objetos sirviéndose de detectores de metales. Se quedó sin habla al hallar cientos de piezas de oro. "A veces me digo a mí mismo esta frase: 'espíritus de antaño, llevadme donde las monedas aparecen'. Aquel día parece que las monedas se tornaron en oro", señala Herbert. "Esto es lo que sueñan todos los aficionados a la detección de metales, encontrar algo así"

La colección, informa la BBC, está custodiada en la Galería de Arte del Museo de Birmingham, pero una selección de los objetos se exhibirá al público en esa institución hasta el 13 de octubre.
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Gracias José Luis por las nuevas aportaciones.

Añado los siguientes enlaces que contienen más información sobre el hallazgo:
COMENTARIOS
José Luis Santos Fernández Comentario por José Luis Santos Fernández el septiembre 24, 2009 a las 12:38pm
Huge Anglo-Saxon gold hoard found

Vía: BBC News, 24 September 2009

VÍDEO


This gold strip with a Biblical inscription is one of 1,500 items in the hoard

The UK's largest haul of Anglo-Saxon treasure has been discovered buried beneath a field in Staffordshire.

Experts said the collection of 1,500 gold and silver pieces, which may date back to the 7th Century, was unparalleled in size.

It has been declared treasure by South Staffordshire coroner Andrew Haigh, meaning it belongs to the Crown.

Terry Herbert, who found it on farmland using a metal detector, said it "was what metal detectorists dream of".

It may take more than a year for it to be valued.

The collection contains about 5kg of gold and 2.5kg of silver, making it far bigger than the Sutton Hoo discovery in 1939 when 1.5kg of Anglo-Saxon gold was found near Woodbridge in Suffolk.

Leslie Webster, former keeper at the British Museum's Department of Prehistory and Europe, said: "This is going to alter our perceptions of Anglo-Saxon England as radically, if not more so, as the Sutton Hoo discoveries.

"(It is) absolutely the equivalent of finding a new Lindisfarne Gospels or Book of Kells."

The Book of Kells and Lindisfarne Gospels are intricately illuminated manuscripts of the four New Testament Gospels dating from the 9th and 8th Centuries.

'Just unbelievable'

Mr Herbert, 55, of Burntwood in Staffordshire, who has been metal detecting for 18 years, came across the hoard as he searched land belonging to a farmer friend in July. The exact location has not been disclosed.

"I have this phrase that I say sometimes; 'spirits of yesteryear take me where the coins appear', but on that day I changed coins to gold," he said.

"I don't know why I said it that day but I think somebody was listening and directed me to it.

Duncan Slarke, Portable Antiquities: ''It is a hugely important find''

"This is what metal detectorists dream of, finding stuff like this. But the vast amount there is is just unbelievable."

Duncan Slarke, finds liaison officer for Staffordshire, was the first professional to see the hoard which contains warfare paraphernalia, including sword pommel caps and hilt plates inlaid with precious stones.

He said he was "virtually speechless" when he saw the items.

"Nothing could have prepared me for that," he said.

"I saw boxes full of gold, items exhibiting the very finest Anglo-Saxon workmanship.

"This is absolutely phenomenal.

"It is a hugely important find - the most important one that I have dealt with, but this has got to rank as one of the biggest in the country."

'Truly remarkable'

The collection is currently being kept in secure storage at Birmingham Museum and Art Gallery but a selection of the items are to be displayed at the museum from Friday until 13 October.

A Treasure Valuation Committee made up of independent experts will then value the find.

Dr Kevin Leahy, who has been cataloguing the find for the Portable Antiquities Scheme, said it was "a truly remarkable collection".
"All the archaeologists who've worked with it have been awestruck," he added.

"It's been actually quite scary working on this material to be in the presence of greatness."

He said the most striking feature of the find was that it was almost totally weapon fittings with no feminine objects such as dress fittings, brooches or pendants.

"Swords and sword fittings were very important in the Anglo-Saxon period," Dr Leahy added.

"The Anglo-Saxon poem Beowulf describes after a battle a sword being stripped of its hilt fittings.

"It looks like a collection of trophies, but it is impossible to say if the hoard was the spoils from a single battle or a long and highly successful military career.

"We also cannot say who the original, or the final, owners were, who took it from them, why they buried it or when.

"It will be debated for decades."
José Luis Santos Fernández Comentario por José Luis Santos Fernández el septiembre 24, 2009 a las 1:04pm

Comentario por Percha
Más información, ahora en español.

El oro aguardaba bajo la tierra de Staffordshire de Walter Oppenheimer vía El Pais.
Guillermo Caso de los Cobos Comentario por Guillermo Caso de los Cobos

Suponer que la legislación inglesa permite a los cazatesoros con detectores de metales la impunidad de sus acciones es mucho suponer. En ese sentido, no creo que haya excesivas diferencias con España y mucho menos de ningún año-luz.

Ahora bien, es muy posible que en determinadas circunstancias se haga, más o menos, la vista gorda o que lo permita la ley. Quiero decir que, si este espléndido tesoro se hallaba simplemente enterrado, sin más contexto arqueológico relevante que lo acompañe, es muy probable que se admita su descubrimiento sin ninguna penalidad para su autor y sin otras consideraciones que exigir que se entregue lo hallado a las autoridades competentes y se diga dónde fue encontrado.

En este caso parece que el razonamiento anterior apunta a ello. Es más, en esta información de la BBC se dice, incluso, que el tal Terry Herbert y el propietario del terreno donde se encontró el tesoro podían recibir una recompensa económica tras ser valorado por el British Museum.

¿Habría ocurrido lo mismo si dicho tesoro se hubiera obtenido después de destrozar un yacimiento o contexto arqueológico que lo acompañe? Es evidente que no.

En España, por ejemplo, podíamos leer hace dos días esta noticia:

Dos imputados por expoliar un enterramiento romano en Cabra

Córdoba, 23 sep (EFE).- La Guardia Civil han imputado a dos personas, vecinos de Baena, como supuestas autoras de un delito contra el patrimonio histórico, por ser sospechosos de expoliar un enterramiento romano en la localidad cordobesa de Cabra.

El Instituto Armado ha informado en un comunicado de que durante uno de estos servicios desarrollado el 22 de agosto, los agentes supieron que en una zona de olivar ubicada en el término municipal de Cabra pudiera haberse cometido un expolio en un enterramiento de época romana.

Por este motivo, los agentes fueron al lugar indicado y, tras verificar con el apoyo técnico del arqueólogo municipal que se trataba de un importante yacimiento arqueológico de época romana que había sido expoliado, comprobaron que por las inmediaciones habían quedado fragmentos de plomo y huesos humanos extraídos de un sarcófago.

Las primeras gestiones realizadas por los agentes para esclarecer los hechos y los datos aportados por los vecinos y conocedores de la zona, permitieron saber a los agentes que en fechas recientes habían sido vistos en las inmediaciones del lugar del expolio dos personas con máquinas trabajando la tierra.

Con el avance de las gestiones, los dos supuestos autores del expolio fueron plenamente identificados y, tras ser citados el 10 de septiembre en las dependencias de la Guardia Civil, confirmaron su presencia en el lugar del expolio.

Asímismo, la Guardia Civil pudo saber que ambos se habían auxiliado de detectores de metales y una azadilla y por todo ello, la Guardia Civil les imputó un delito contra el patrimonio histórico.

El Instituto Armado asegura en el comunicado que, con este expolio, se han provocado importantes daños al patrimonio histórico español que impedirán su estudio e investigación arqueológica y han provocado la destrucción de la estructura funeraria y del propio sarcófago que contenía la inhumación, por lo que con ello han ocasionado la desaparición del ajuar funerario del mismo. EFE
Publicado finalmente en TerraeAntiquae, 24 de septiembre de 2009, por Percha

sábado, 26 de septiembre de 2009

A cerca de La Lechera de Vermeer: Ver lo visible

En un cuadro de Vermeer hay sólo una o dos figuras y unas pocas cosas en una habitación y sin embargo no se termina de ver nunca. La luz que entra por una ventana situada a la izquierda viene filtrada por gruesos cristales y es casi siempre una luz de invierno o de patio, que roza delicadamente las caras, los tejidos, los objetos, y favorece sombras suaves, como halos de presencias fantasmas. No sucede nada o casi nada en apariencia y hay algo escondido que está sucediendo siempre, delante de los ojos que miran, que descubren más cosas cuanto más atentamente recorren el cuadro, mientras la conciencia deja en suspenso los propios pensamientos y la agitación de alrededor y poco a poco se queda apaciguada en una quietud muy semejante a la que representa la pintura. El cuadro, como una música, sucede en el tiempo. El silencio de la habitación interior se traspasa a la sala del museo. La luz nublada atraviesa la ventana con la monotonía de una mañana de invierno, reflejándose en una pared de yeso desnuda, pero uno de los cristales está roto, y en consecuencia un pequeño tramo del marco está más vivamente iluminado. Pero no es luz lo que fluye, aunque lo parezca: es una diminuta pincelada rosa, y haberla advertido es una satisfacción tan íntima como la de fijarse en el clavo de la pared y después en el agujero de un clavo arrancado. Al fin y al cabo, esta pared no es la de uno de esos gabinetes en los que las damas de Vermeer leen cartas o permanecen pensativas o escuchan una música o el relato de un viajero, sino la de una cocina, una cocina más bien destartalada en la que debe de hacer frío, y en la que una sirvienta de brazos fuertes y enrojecidos por el agua helada de los fregaderos está vertiendo poco a poco la leche de una jarra en un cuenco, sobre una mesa en la que hay un cesto de mimbre y panes de corteza rubia y crujiente, y una jarra de cerámica azul marino que probablemente contiene cerveza.

En el laberinto formidable del Metropolitan, un pequeño cuadro de cuarenta centímetros de lado borra esta mañana de septiembre todo lo demás: tesoros de milenios, templos egipcios enteros, ríos de turistas, hectáreas de pintura alegórica. Delante de esta mujer de Vermeer que mira ensimismada cómo el hilo de leche se desborda de la jarra y cae lentamente en el cuenco uno sabe que toda urgencia ha desaparecido, que al menos hoy no va a sentir la impaciencia de ver o hacer más cosas. Desde lejos deslumbra por encima de todo un azul que ninguna reproducción puede trasmitir fielmente, con una vibración de mineral y de ascua, hecho con lapislázuli molido. El blanco de la leche deslizándose sobre el pico rojizo de la jarra es el mismo que el del tocado sobre la cabeza de la criada, que tiene una textura tan áspera como su ropa de trabajo invernal, y está disuelto en los grises de la pared y en los cristales de la ventana. Incluso en una escala tan pequeña, la figura humana y las cosas humildes que la rodean tienen una cualidad escultórica, el misterio de una liturgia, la dignidad de un trabajo manual que se hace en la parte menos noble de la casa y sin embargo requiere destreza y concentración absolutas. La cocinera está probablemente preparando una especie de pudding; en el cuenco hay ya huevos batidos, y después de añadir la cantidad adecuada de leche y tal vez la cerveza de la jarra azul se pondrán en remojo los trozos de pan, y el cuenco, con una tapadera también de barro, se dejará en el horno durante varias horas. La caja que hay en el suelo es un brasero de pies: fijándose más se ve un recipiente de barro en el que hay unas ascuas, lo cual refuerza la sensación del invierno, de un frío acentuado por la humedad que oscurece la pared debajo de la ventana. Un cesto de mimbre cuelga de la pared, muy alto, porque se guardarán en él alimentos fuera del alcance de los ratones; junto a él, una vasija de cobre refleja la luz con un brillo metálico y proyecta una sombra débil sobre la superficie no muy limpia del yeso. Ajena a todo y ensimismada en su tarea, la cocinera tiene una expresión casi risueña, de labios entreabiertos y ojos entornados, complacida en lo que ven sus ojos y lo que tocan sus manos, el asa de barro cocido que sostiene la derecha y la panza que se apoya en la palma abierta de la izquierda.

El éxtasis de la mirada sobre las cosas concretas tiene una parte de misticismo y de poesía y otra de adelanto científico. Es probable que Vermeer conociera la invención enigmática de la cámara oscura, que permitía proyectar las imágenes de la realidad sobre un plano luminoso, ofreciendo un grado alucinante de detallismo. Pero sus habitaciones, pobladas de objetos tangibles que se repiten de unos cuadros a otros, son espacios ideales y no lugares cotidianos, y las damas elegantes que aparecen en ellas no tienen nada que ver con la vida del propio Vermeer, un artesano de éxito moderado que cayó en la ruina un poco antes de morir, a la edad temprana de 43 años. En las casas de la pintura de Vermeer intuimos un recogimiento entre contemplativo y sensual, habitado por voces que cuentan cosas en voz baja, por ecos de pasos sobre tarimas muy pulidas y tal vez ráfagas de música que vienen tras una puerta entornada, mezclándose con un tintineo sutil de copas de cristal. Pero la casa en la que él vivía y pintaba era de dimensiones mucho más mezquinas, y aunque cerrara la puerta de su taller no dejaría de escuchar el estrépito de sus 11 hijos, las voces de su mujer, que pasó embarazada la mayor parte de su vida adulta, el trajín de las criadas.

En la misma calle, en una casa cercana, alguien más se dedicaba al extraño oficio de mirar las cosas habituales como nadie las había mirado nunca antes. A unos pasos de Vermeer vivía Antonie van Leeuwenhoek, fabricante de microscopios y quizás también de cámaras oscuras, a quien se deben algunas de las primeras descripciones detalladas de los seres invisibles que pululan en una gota de agua o de saliva, en los restos de comida que quedan entre los dientes. Vermeer observa una corteza de pan o la superficie de la pared de una cocina y está viendo y mostrándonos mundos tan asombrosos como los que había descubierto Galileo cincuenta años atrás al mirar por su telescopio. Quizás Van Leeuwenhoek, que tenía una edad parecida a la suya y fue su albacea testamentario, le hizo observar las cosas ínfimas agigantadas por la lente del microscopio. No había nada que mirado atentamente no fuera memorable. Pintar era una tarea tan material, tan sagrada, como verter leche en un cuenco y preparar un alimento sabroso. Pintar era apresar ese instante fugitivo que parece inmóvil y sigue sucediendo todavía.

Vermeer's Masterpiece The Milkmaid. Hasta el 29 de noviembre. Metropolitan Museum de Nueva York. www.metmuseum.org/

Antonio Muñoz Molina: Ver lo visible, EL PAÍS / Babelia, 26 de septiembre de 2009

jueves, 24 de septiembre de 2009

El esplendor del Imperio Romano revive a través de la pintura

Roma recuerda desde el día 23 de septiembre de 2009 el esplendor que la pintura alcanzó durante la época de los Césares, y cuyas obras más representativas se han perdido, a través de una exposición en las escuderías del Palacio del Quirinal donde han logrado reunir piezas provenientes de todos los rincones del Imperio.

Detalle del fresco "Las tres Gracias", del IV Estilo Pompeyano, que decoraba la casa de Tito Dentatio Panthera, en Pompeya / EFE

En la presentación de la exposición, cuyo título es «Roma. La pintura de un Imperio», los organizadores han pedido a los visitantes un esfuerzo de imaginación: que pensaran en un mundo en el que los cuadros de Rafael, Botticelli, Velázquez, Rembrandt o Goya se hubieran perdido, y sus nombres sólo se conocieran por las crónicas de la época. Esa es exactamente lo que en la actualidad ocurre con otro período de gloria del arte pictórico: el que va desde el período clásico griego, con artistas como Apeles y Polignoto de Tasos, hasta el Imperio romano, donde destacaron pintores como Studius (o Ludius) y Fabullus (o Famulus). «Una gloria absolutamente incógnita», en palabras de Antonio Paolucci, director científico de exposiciones de las Escuderías del Quirinal, el museo romano en el que se exhibe.

La voluntad de «reconstruir» de alguna manera este legado perdido ha impulsado al arqueólogo italiano Eugenio La Rocca a traer a Roma cien obras provenientes de París, Londres, Moscú, Edimburgo, Fráncfort, Nápoles y Zúrich, y que se encuentran entre las más representativas y mejor conservadas de la pintura romana. La Rocca aseguró que la intención de la muestra es «dar una idea a la gente» de lo que fue la gran pintura romana «a través de lo poco que queda de ella», y sobre todo de la pintura parietal, es decir, los frescos encontrados en el interior de casas y palacios romanos. Se exhiben así obras claves de los cuatro estilos pompeyanos, desde las llamadas «Bodas Aldobrandinas», conservadas en los Museos Vaticanos, al «Hércules y Telefo» de la Basílica de Herculano, así como parte de la decoración de la Villa de la Farnesina, en Roma. Pero los organizadores han querido dar una visión más amplia de la pintura en el Imperio Romano, fuera de los cuatro estilos.

Las Bodas aldobrandinas, Basílica de Herculano

El cénit de la gloria romana

Para ello han confrontado estas obras, que representan el cénit de la gloria de la Ciudad Eterna y de la península itálica, con piezas más tardías y provenientes de las provincias. Así, se trata de la primera vez en que pueden verse juntos los retratos surgidos de los talleres de la metrópoli, como los que pueden encontrarse en Pompeya y Herculano, y los famosos retratos sobre tabla de El Fayum (Egipto). En este sentido, La Rocca destacó la gran similitud entre ambos, a pesar de que los separen varios siglos y miles de kilómetros: «Los retratos se hacían como los romanos y los retratados querían aparecer como romanos».

Los retratos romanos buscaban una imagen «fisiológica», señaló el arqueólogo, en contraposición a los retratos «tipológicoS» de los griegos, quienes plasmaban cuadros de poetas, de filósofos, de políticos y demás, por lo que se encuentran grandes parecidos entre los miembros pertenecientes al mismo gremio. Algo que contrasta también con las propias pinturas parietales, con las que se pretendía recrear, en el interior de las casas, paisajes «irreales, soñados, incluso a veces surrealistas» para el deleite de su propietario, cansado de los problemas de la política o el comercio. «Figuras creadas a partir del aire que parecen fluctuar en el vacío», sujetos mitológicos y paisajes oníricos que recuerdan, según La Rocca, a grandes maestros muy posteriores. Y en concreto, el experto citó a dos pintores españoles: Goya, por su uso del sueño y lo onírico, y Francisco de Zurbarán, por sus fondos negros. Agregó que estos artistas dan la impresión de haber tenido contacto con las pinturas romanas, «no se sabe cómo».

Precisamente el llamar la atención del público sobre esta continuidad de la pintura de la Antigüedad en el arte moderno es otro de los objetivos de la exposición, ya que, para Paolucci, se trata de «un universo perdido que atraviesa la cultura de Occidente como un río subterráneo que emerge de cuando en cuando».

EFE, Roma: El esplendor del Imperio Romano revive a través de la pintura, ABC, 23 de septiembre de 2009

miércoles, 23 de septiembre de 2009

Experta defiende el hallazgo de una obra clave de Tiziano en Sahagún (León)

Una experta en pintura, Cándida Buiza, ha defendido que la primera versión del "Entierro de Cristo" del artista Tiziano, del siglo XV, que se supone que se perdió en el camino cuando era trasladado desde Venecia a Madrid, se encuentra en Sahagún (León), donde fue hallado en un desván hace años. Esta mujer, que se encargó de la limpieza de esta obra, ha dicho que en el momento en que tuvo este cuadro en sus manos y empezó a ver las primeras figuras de la obra, ya se dijo que "este cuadro es un Tiziano".

Una persona contempla "Entierro de Cristo" del pintor italiano Tiziano, en el Museo del Prado de Madrid. EFE/Archivo

(EFE)

Según ha explicado, el Rey Felipe II encargó un cuadro a Tiziano, el cual se perdió en el trayecto desde Venecia a Madrid, donde iba a ser ubicado en el Monasterio del Escorial. Así lo refleja el monarca en una carta que escribió al Conde Luna el 20 de enero de 1559 y que se conserva en el Museo del Prado, ha explicado Buiza.Tras extraviarse el cuadro, Tiziano dijo que le iba a pintar otro igual pero de "calidad pictórica superior" y así lo hizo. En este cuadro que ha aparecido en Sahagún, y que es muy parecido al que está en el Museo del Prado desde 1837, las imágenes son similares, las dimensiones parecidas, que no idénticas, si bien la calidad cromática es inferior, según la experta.

Buiza, pintora desde hace cuarenta años, está convencida de que la obra que ha estado en sus manos es la versión perdida del Entierro de Cristo, una obra decisiva para comprender la evolución del artista a lo que se denomina su época tardía. "El cuadro no se perdió, fue a parar al Monasterio Benedictino de Sahagún", que por esa época tenía mucha importancia. A su juicio, "es imposible que se pierda un cuadro de esta categoría, y lo que pudo ocurrir con él es que lo vendieran, por el motivo que fuera, y luego el artista decidiera pintar otro".

Está claro que el cuadro que está en Sahagún lo ha pintado el mismo que el que está en el Prado. "Lo único que cambia es un poco la postura de los personajes y es cierto que el del Prado, cromáticamente, es muy superior; incluso en el sarcófago tiene un grisalla que éste no tiene". Aunque ambos cuadros son muy dramáticos, el de Sahagún "lo es mucho más, posiblemente porque lo pintó en una época en que había muerto un amigo suyo del taller y también su propia hija". El "Tiziano" de Sahagún es "más oscuro", pero "realmente es una obra de arte", ha dicho Buiza, que ha estudiado a fondo este asunto y está convencida que es el cuadro "perdido". "La inclinación de los personajes, todo, es calcado; ha salido del mismo taller", ha insistido. La obra que se exhibe en el Museo del Prado mide 137x175 centímetros, mientras que el que está en Sahagún es de medidas similares, "puede variar cinco centímetros, no más".

Fuentes del Museo del Prado han dicho a EFE que no tienen inconveniente en analizar la obra, a fin de asesorar y despejar dudas a sus propietarios, si bien han eludido hacer una valoración sobre la posible autenticidad del cuadro ya que el análisis de esta mujer no es oficial. En la página web del Prado, sí que aparece explicado lo de la versión perdida del cuadro, que coincide con la que de Cándida Buiza. El cuadro en cuestión se exhibe en el Museo de la Semana Santa de Sahagún y fue hallado a principios de los noventa en el desván de este inmueble por Leandro Álvarez Luna, quien es el presidente de la Cofradía de Jesús Nazareno de Sahagún. Una vez que lo halló, se trasladó a los claustros del Monasterio de las Benedictinas de Sahagún y, cuando comenzaron las obras de restauración del mismo parece que a las monjas les estorbaba y pidieron que se retirara. Así, el cuadro volvió al Museo de la Semana Santa, donde se exhibe junto a otras obras. En la actualidad, hay proyecto de restauración de esta obra, realizado por la experta Marta Castellanos, que tiene un presupuesto de 6.000 euros y que aún no se ha encargado. Álvarez ha explicado que por allí han pasado distintos expertos a ver el cuadro y unos dicen que sí puede ser de Tiziano y otros que no.

Belén Molleda, EFE, León: Experta defiende el hallazgo de una obra clave de Tiziano en Sahagún (León), www.soitu.es, 22 de septiembre de 2009

martes, 22 de septiembre de 2009

La Gran Muralla china se alarga

La Gran Muralla China, de más de 8.000 kilómetros, se ha «alargado» otros diez tras el reciente descubrimiento de un nuevo tramo de ruinas en la provincia nororiental china de Jilin, informó hoy la agencia oficial Xinhua.

Las ruinas fueron halladas en el distrito de Tonghua, a 10,9 kilómetros de lo que hasta ahora se consideraba el extremo nororiental de la ciclópea obra defensiva, relató Zhao Haolong, responsable del equipo investigador. El tramo fue construido, según las investigaciones preliminares, durante las dinastías Qin y Han (II a.C-II d.C), y prueba que «la muralla se extendía más al este de lo que se pensaba hasta ahora», destacó Xinhua. La sección en ruinas fue descubierta durante unos trabajos para establecer la medida exacta de la Muralla China, llevados a cabo por la Administración Estatal de Patrimonio Cultural y el Buró Estatal de Cartografía y Agrimensoría.

Una primera fase del estudio ha establecido que la Gran Muralla mide 8.851,8 kilómetros, cifra que incluye tramos separados de los principales e incluso secciones en las que accidentes naturales como muros de montañas ejercen también como elemento defensivo. La cifra, desvelada en diciembre de 2008, es superior a los 6.000 kilómetros que durante años los expertos consideraban como la medida aproximada de la muralla. La Gran Muralla se comenzó a construir hace más de dos milenios por orden del primer emperador chino, Qin Shihuang, con el fin de defender el imperio de las incursiones de los pueblos nómadas del norte de Asia. Las sucesivas dinastías chinas añadieron nuevos tramos al muro, que hoy en día es uno de los monumentos más visitados por los turistas que viajan al país asiático.

EFE, Pekín: La Gran Muralla china se alarga, ABC, 22 de septiembre de 2009

lunes, 21 de septiembre de 2009

El arte de la publicidad

En 1997 se abría en Londres "la exposición más polémica de los noventa", Sensation. Young British Artists from the Saatchi Collection -véase también, Confesiones de un adicto al arte-. Abyecta donde las haya, la muestra levantó polémica en el mundo artístico. Sensation no hablaba en realidad de realidad sino de realismo, que son dos cosas muy distintas. Pese a encontrarse el visitante frente a sensaciones muy potentes al ir caminando entre moscas, los entresijos de un animal, ovejas, cuerpos mutilados, monstruosos, lo que allí se mostraba era arte.

Aquella muestra terminaba por consolidar no sólo una colección, la de las estrellas más rutilantes del YBA (Young British Art, Joven Arte Inglés), que epitomizado por personajes como el notorio Hirst incluía a Tracey Emin y Richard Billingham, sino una imagen corporativa atrevida e iconoclasta que se había intuido en campañas publicitarias como la que alertaba sobre el abuso de la cocaína: un gusano subía insidioso por una nariz. Saatchi era entonces una indiscutible marca registrada.

Pocos sabían entonces que, en un proyecto paraguas semejante al de Warhol, Saatchi , la corporación, camuflaba al coleccionista. A pesar de todo, la leyenda urbana que circula sobre este personaje, que jamás iba ni a sus propias inauguraciones, es que empezó la fascinación coleccionista temprano, interesado por los fetiches del pop norteamericano -desde Elvis hasta los jukeboxes-. Descubriría luego la "alta cultura" a través de Pollock, para abandonar su pasión hacia el Minimal por el YBA, del cual sería promotor y patrono. El más audaz, el más eficiente. Sobre todo el más sistemático.

Hay en Saatchi, como ocurrre con Warhol, cierta voluntad de democratización y desmitificación del gran arte, cierto fin de las jerarquías: dar a todos sus quince minutos, "como si de una exposición fin de curso de la Academia de Bellas Artes de Londres se tratara", ha escrito un crítico insidioso. Aunque la diferencia es clara entre uno y otro: Warhol tiene una estrategia, Saatchi un plan. Y tal vez incluso su silencio forma parte del plan: transformar en exclusivo lo que de partida no lo es, igual que el frasco de perfume retratado por la publicidad. Por eso repite Saatchi que no quiere ser Kane en Xanadu; que no le importa vender para volver a comprar. Ese constante trueque no es cosa de coleccionistas, es el plan del publicista que en sus malabarismos hace que el mundo -y los deseos del mundo- vaya conformándose a su antojo, siempre en transformación, igual en que en la home page de la Saatchi Gallery, donde la cara de una Virgen gótica termina por ser, tras el fundido de los rostros femeninos más conocidos en la historia del arte, una cara de Picasso. Parece el vídeo Black or white de Michael Jackson, otra vez la alta cultura convertida en producto de consumo. O viceversa, incluso.

Elsa Fernández-Santos, Madrid: El arte de la publicidad, EL PAíS, 20 de septiembre de 2009

Confesiones de un adicto al arte

¿Qué es lo más honesto que puede decir de sí mismo? "Me llamo Charles Saatchi y soy un adicto al arte". Así se retrata el hombre más poderoso del arte británico, el gurú de la publicidad que se convirtió en uno de los coleccionistas y galeristas más influyentes del mundo, el hombre que vendió por casi 12 millones de euros una de sus obras fetiche, eltiburón en formol de Damien Hirst, o el que hizo famosa la sucia cama de Tracey Emin, dos de los artistas que lanzó a finales de los años noventa con su ya célebre exposiciónSensation.

Charles Saatchi, el publicista y coleccionista de arte Charles Saatchi. JAMES KING

Nacido en Bagdad en una familia de origen judío, Charles Saatchi (adicto al arte y también al tabaco) ha logrado que se hable incansablemente de él sin que nadie supiera muy bien de quien se hablaba. ¿Un millonario excéntrico, un genio del marketing capaz de venderle hielo a los esquimales o un genuino provocador que llama arte a una serie de cuadros pintados con semen? Todo eso y nada de eso. El libro My name is Chaarles Saatchi and I am an artoholic (subtitulado Todo lo que tenía que saber sobre arte, anuncios, vida, Dios y otros misterios y no le daba miedo preguntar) es una entrevista-río con casi 200 preguntas que pretende desenmascarar al personaje. Con buenas dosis de humor, un poco de cara dura y suficiente sinceridad, el libro de Saatchi -editado por Phaidon y mañana a la venta en España- ha corrido como la pólvora por el Reino Unido.

Y no es para menos. Cuando a un gurú de la modernidad le preguntan cuáles son sus héroes y responde que el Gregory Peck de Matar a un ruiseñor, el Gary Cooper de Solo ante el peligro, el Marlon Brando de La ley del silencioy el Cary Grant de Con la muerte en los talones -"para un chico que creció en el cine Rialto esos son los héroes para toda la vida"- es que hay realidad y ficción para un buen rato.

Saatchi se autorretrata de manera burlona y megalómana ("según mis amigos el único flechazo real que he tenido en mi vida es conmigo mismo") mientras confiesa que su pintor preferido es Pollock, que siente debilidad por Goya y que su museo es el Prado. Las preguntas han sido elaboradas por críticos, periodistas y público. Saltan en el tiempo y en los temas. Las respuestas, también. De su mujer, Nigella, a Damien Hirst (según Saatchi no está en racha como artista), al cóctel de pastillas que toma para dormir o al esperado show sobre arte que prepara para televisión.

-Se ha aprovechado alguna vez de alguien en el mundo de arte?

-Si le preguntasen al Dalai Lama, a la Madre Teresa o a Mahatma Gandhi si alguna se aprevecharon de alguien mentirían si proclamaran que nunca. Así que pongame ahí arriba, junto a ellos, y gracias.

-¿Posee usted algo que tenga más de 50 años?

-Yo.

-¿Simboliza la calavera de diamantes de Damien Hirst el vacío del arte moderno, que tiene que ver más con el dinero que con el mensaje?

-Cariño, el dinero es el mensaje.

-¿No le parecen papel pintado sus pinturas de puntos?

-También podría decir que las pinturas de Rothko son bonitas alfombras. No es un crimen que el arte sea decorativo.

-¿Cree usted en todo esto?

-No soy tan listo como para ser un cínico, así que no me queda otra salida que creerlo.

En 1970, cuando tenía 27 años, Saatchi fundó con su hermano Maurice la famosa agencia Saatchi&Saatchi. Ya entonces compraba arte. Él se defiende: ni "superccoleccionista" ni el mejor comerciante del mundo. "Da igual lo que digan de mí, lo único que importa es el arte. Compro lo que me gusta. Luego, si me apetece, lo vendo y compro más. Es lo que he hecho durante 30 años, y a estas alturas ya saben de qué voy. Que venda no quiere decir que haya cambiado de idea sobre lo que he comprado, simplemente significa que no quiero almacenarlo todo para siempre"

No hay reglas a la hora de comprar. Y una buena colección también se hace con grandes errores y no siempre con el mejor picasso. Es el placer de comprar, y también el de poseer.

-¿Quiere ser una celebridad?

-Estoy contestando a estas preguntas, así que debo estar bastante desesperado por algo, pero desde luego no es celebridad.

Elsa Fernández-Santos, Madrid: Confesiones de un adicto al arte, EL PAíS, 20 de septiembre de 2009

domingo, 20 de septiembre de 2009

Gentes y color

DON DE GENTES
(O EL ARTE EN HORA PUNTA)

Maider López
Valle Rivilla

Valle Rivilla: Escalinata para fondo turquesa, 2008. Mixta sobre tela. 28 x 52 cm.

Soy de los que piensan que en cada uno de nosotros existen tantos y distintos estados de calle como hay sin duda diferentes y plurales estados de ánimo, y en consecuencia de los que sostienen que hay o puede haber en cada artista tantos y tan variados estados de gente o estados de grupo como estados de intimidad o de soledad, o incluso de no quiero saber nada de nada ni de nadie, llevando esta teoría de los estados a su sensibilidad más extrema.

Maider López: Desde la playa 4, 2005. 1/5. Fotografía analógica 35 mm.
sobre papel Endura. RC brillo Kodak. 26,5 x 46 cm.

Tantos estados, en definitiva, de apetencia. De apetecernos lo uno o lo otro, o por decirlo a la altura y el cometido de estas líneas, de apetecernos y pedirnos el cuerpo en cada momento lo uno o los otros. Y entiéndase por lo primero el camino creativo que va hacia ese improbable espacio que llamamos el interior de uno mismo –y digo improbable porque algo así debía ser aquel concepto llamado alma que dejamos morir en el mismo pack en el que enterramos a dios y a otras viejas glorias y pértigas heredadas– y entiéndase por lo segundo la ruta que quizá se dirija hacia el mismo lugar, pero dando antes un rodeo exterior a través del encuentro o desencuentro con los demás. Con los otros.

Quehaceres y direcciones aparentemente contrapuestas, pero igual de recurrentes ambas no sólo en la grey artística, sino en esta especie humana que se define y autoretrata de mil formas distintas, pero que conforma a la larga una inmensa y global tribu de individuos que, antes que nada, acaban expresándose y manifestándose en su vertiente más terca como auténticos seres transitivos; o sea, que transitan, que indagan, que exploran, que aspiran a ensanchar, a conocer, a encontrar, a intercambiar, a comerciar, a amar, a compartir aquello que les impulsó a ponerse en camino.

Valle Rivilla: Espera para fondo gris, 2009. Mixta sobre tabla. 40 x 40 cm.

Puestas así las cosas, el libre albedrío del artista consistiría tan sólo en la facultad de poder elegir entre comenzar su introspección por la primera persona del singular, o hacerlo por el extremo contrario. Por el yo o por el ellos, y conscientes de que al hacerlo nos limitamos a escoger tan sólo un punto de partida, jamás de llegada. Porque el punto de encuentro de ambas, en caso de existir, anclaría irremediablemente obra adelante en aquel lírico y contundente Poesía eres tú que nos legaron los románticos, o en esa enorme y prosaica plaza pública y abierta a todos los vientos, las razas, las lenguas, las texturas y los colores que es el nosotros, primera persona del plural o cuarta y última del singular, según se mire, pues reúne en su bendita casa de acogida la compleja cosecha de las tres anteriores, y hasta podría conformar por sí misma esa hipotética cuarta pared del singular con la que completar esta alcoba a la que llamamos mundo. O al menos el pequeño mundo de relación al que cada uno pertenecemos. La celda, la célula, el entorno común, la gente alrededor, insisto…, nuestro pequeño mundo.

Un nosotros al que lanzarse o con el que enzarzarse ya sin remisión, sin red, sin paliativos, sin certidumbre previa alguna, sabiendo, eso sí, que bajo su advocación artística puede acontecer el hallazgo compartido, el coro unánime y el más sano y fructífero intercambio de líneas y matices, pero también el choque de trenes, la convulsión de los transbordos, la apilada asamblea de un campo de deportes, la playa atestada o el interminable y cíclico atasco al que tarde o temprano gustan abocarse los seres humanos.

Y frente a todo ello la grada, la silla del espectador, el ángulo y la perspectiva del testigo; el objetivo o el pincel desde el que ver o remover, hacer o deshacer, entrañar o desentrañar, sentir o resentir el magnífico espectáculo del ser gregario.

Valle Rivilla: La rebelión de los soñadores, 2008. Mixta sobre tabla. 70 x 40 cm.

O por decirlo de otra manera:

Maider López y Valle Revilla han accedido ahora a unir sus obras en el espacio común de una galería, de igual forma que procedieron antes a unir y reunir gente en el escenario de un formato artístico llamado fotografía, llamado pintura, llamado arte. Afrontaban al aceptar el reto los riesgos que conlleva toda unión consanguínea, pero quizá también la intuición de que su propuesta conjunta y exhibida en un mismo recinto podría convertirse ante los ojos y la percepción del futuro espectador en lo que el poeta y fotógrafo Duane Michals llamaba “un mismo camo de energía estética”.

Y así ha sucedido. Aunque jugaban con ventaja.

Porque en el casting previo al rodaje de sus obras habían elegido como protagonistas a esos seres que antes que cualquier otra manifestación hacen de su condición humana un permanente despliegue de imanes. Un ingente e indesmayable campo magnético donde sus sucesivas e incluso simultáneas capacidades de seducción, enredo, vértigo y fantasía se convierten a la larga en la causa final de sus alegrías, sus danzas, sus miserias y sus mayores desastres. Y es que a pesar de su pregonado amor a la soledad, su empecinada defensa del territorio propio e incluso la trágica facilidad con que propician ellos mismos tantas veces su periódico regreso a la intemperie, no cesan ni cesarán nunca de emitir nuevas ondas que rastreen al fondo de la acera pública o el pasillo privado, más allá del frío y la oscuridad, el abrigo final de un mano a mano. Poesía eres tú…

Y también esa cuarta persona del singular que somos todos, apilados, reunidos, adosados, amados u odiados, juntos al fin y al cabo. Imperfectos, contradictorios, insospechados siempre.

Maider López: Ataskoa aérea curva, 2005. 3/5. Fotografía digital sobre papel Endura RC brillo Kodak. 67 x 100 cm.

Como esas interminables colas de personas que atraviesan las telas de Valle Revilla y se pierden por los márgenes, sin desvelar el objeto de su afición o necesidad, o esa cámara de Maider López capaz de aguardar horas enteras frente a una fachada hasta que la vestimenta de un transeúnte al azar haga juego con ella y convierta de pronto el gris laborable de una pared sin más en una inaudita y extraña unidad cromática, existente hasta entonces sólo en la imaginación de la artista, pero finalmente real como la vida misma y recordándonos una vez más aquel emocionante Mañana pintaré hasta que llegue el color con que Van Gogh en sus Cartas a Theo volvió a darnos una lección estética tan sencilla como necesaria.

Seres que convergen, seres que coinciden, seres que comparten un mismo espacio, se tropiezan, discuten, se atropellan, empujan, se necesitan y aguardan
siempre hasta que llega el color. Esos seres que finalmente se aman, no lo olvidemos nunca, aunque en el camino se dejen tanta sangre. Ley de vida en común, espíritu de la colmena, aullido s de la manada, o el ying y el yang sin más de la ciudadanía en marcha y consciente de que, afortunadamente, los sagrados límites del yo siempre fueron muy vulnerables.

Voy por las calles de Manhattan, / recogiendo estas cosas…

Valle Revilla: Detrás del último viene otro, 2009. Mixta sobre tabla. 97 x 84 cm.

Así resumía el imprescindible Walt Whitman –oh captain, my captain– su poético zafarrancho por las calles y avenidas de la ciudad recogiendo pasos, parques, comercios, horarios y miradas; el grifo mal cerrado de la gente circulando en la rueda sin tregua de las horas punta del día. Voces y afanes tan distintos, hablando sin embargo un lenguaje al unísono que el poeta, como el artista, se limita a contemplar, sin omitir sus prisas, sus ruidos y sus sombras, pero buscando también unir en un mismo poema, fotografía o pintura, la masa y la argamasa con que celebrar la suma de latidos, la multiplicación de tactos, la dispersión que conduce al milagro final de una inesperada coincidencia cromática, un inmenso y sugerente campo de energía estética que a Whitman le lleva finalmente a exclamar…

Jubilosa voz del camino público, / tú me expresas mejor / de lo que yo mismo puedo expresarme…

Fernando Beltrán

Galería ArteSonado
Folleto de la Exposición del 12 de septiembre al 21 de octubre 2009. Calle del Rey, 9. La Granja de San Ildefonso, Madrid


Comisario: José María Parreño
Coordinación: Claudia Schaefer, José María Parreño.
Maqueta: Sergio Jiménez.
Edición y producción: galería arteSonado.
Impresión y encuadernación: VA Impresores S.A.
Con la colaboración de: Distrito 4 Contemporary Art Gallery.


Gracias a Valle Rivilla por permitirnos reproducir estos retazos de arte...

sábado, 19 de septiembre de 2009

Van der Weyden, laberinto de pasiones

No es el último fichaje del Real Madrid (¿y dónde juega, en el Anderlecht?, es el chiste fácil), pero levanta tantas pasiones como sus nuevos cracks. Y hasta han creado una cerveza con su nombre. ¿La tienen Ronaldo o Kaká? Rogier van der Weyden es un crack, no del balón, sino de la pintura.

«María Magdalena», de Van der Weyden (National Gallery de Londres). Fragmento de obra mutilada / ABC

Con la emoción a flor de piel. Con el alma en vilo. Sólo así es posible contemplar las obras de este pintor flamenco, el maestro de las pasiones, de cuyo pincel han salido las más bellas lágrimas de la Historia del Arte. Lovaina, la ciudad donde residió entre 1432 y 1435 y donde pintó su obra maestra, «El Descendimiento» -un encargo del Gremio de Ballesteros para la iglesia de Nuestra Señora de Extramuros-, inaugura este domingo un nuevo museo (de escueto nombre, M) y lo hace con una exposición dedicada a Van der Weyden, que permanecerá abierta hasta el 6 de diciembre. Son más de cien obras: hay unas 15 pinturas originales del maestro, del medio centenar que se le atribuyen, además de dibujos (mantienen la R, rúbrica de su taller) y diseños para tapices salidos de su privilegiada mano. Le acompañan pinturas realizadas por su estudio y sus coetáneos, copias de sus trabajos, así como esculturas inspiradas en sus cuadros.

Muchas de estas obras regresan a Flandes después de seis siglos. Otras lucen en todo su esplendor tras arduas restauraciones. Es el caso del maravilloso tríptico «Los siete sacramentos» (Museo de Bellas Artes de Amberes), estrella de la muestra, con la que se cierra, y de la no menos sobrecogedora «Piedad», de la colección de los Museos de Bellas Artes de Bélgica en Bruselas. Sólo por ver estas dos joyas, y un pequeño gran tesoro, «Santa Catalina», del Kunsthistorisches Museum de Viena, merece la pena viajar hasta Lovaina. Hay reencuentros históricos. Vuelven a colgar juntos dos fragmentos de una «Santa Conversación» que fue mutilada. La «María Magdalena», de la National Gallery de Londres (de belleza y serenidad sobrecogedoras), se exhibe junto a la cabeza de San José, de la Fundación Gulbenkian. También vuelven a reunirse las tres tablas de una bellísima «Anunciación»: dos de Turín y una del Louvre. Hay préstamos de los mejores museos del mundo. España es uno de los países que ha dejado más piezas, ocho en total, procedentes del Prado, el Thyssen, el Palacio Real, el Museo de Santa Cruz de Toledo, la catedral de Zamora y una colección privada de Las Palmas.

El Descendimiento

Para ser justos, también hay puntos negros en la muestra. En primer lugar, destacadísimas ausencias. La principal, claro, «El Descendimiento» del Prado, obra capital del maestro. Hay que contentarse con una videoinstalación del belga Walter Verdin en torno a este cuadro al comienzo de la muestra. Nunca le podremos agradecer bastante a Felipe II que comprara a María de Hungría este prodigio de pintura, que cuelga en el Prado desde el final de la Guerra Civil y que gracias a Google hemos redescubierto. Imposible olvidar las lágrimas que corren por los rostros de la Virgen y San Juan. Un préstamo imposible, como el «Tríptico de la familia Braque», del Louvre; el «Tríptico Columba», de Múnich; el «Retablo Miraflores», de Berlín o «La Crucifixión», de El Escorial, en muy mal estado. Sí se exhibe una copia hallada hace poco en Toledo. Las recientes muestras dedicadas a Van der Weyden en Berlín y Fráncfort tampoco han ayudado a los préstamos de estas fragilísimas tablas, que apenas suelen viajar.

Esta exposición no sólo no ha servido para conceder nuevas atribuciones a Van der Weyden, sino incluso para retirarle algunas. Es el caso del «Retrato de Carlos el Temerario», un préstamo que viajó a Lovaina como un flamante van der weyden y regresará a Berlín con la cartela: «Taller de Van der Weyden». Además, a la exposición le falta alma, ese alma que desbordan las pinturas del maestro flamenco. El montaje no tiene emoción e intensidad y las obras, a falta de retoques finales, están mal iluminadas.

El discípulo de Campin que logró emocionar a Durero

Discípulo de Campin, Van der Weyden es el más importante pintor de los Países Bajos en el siglo XV junto a Van Eyck. Logró emocionar al mismísimo Durero. No se sabe mucho de su vida. Nació hacia 1400 en Tournai, se casó con Elisabeth Goffaert y tuvo cuatro hijos. A su llegada a Bruselas aflamencó su apellido original, De le Pasture, cambiándolo por Van der Weyden. Murió en 1464. Su gran revolución pictórica fue dotar como nadie había hecho antes (y pocos han hecho después) de una fuerza expresiva, cargada de profunda y contenida emoción, a los personajes que retrató. ¿Cómo se pinta el dolor, el sufrimiento, en un rostro, en unos ojos, en un cuerpo que cae desmayado e incluso en los pliegues de una túnica? Pues, sencillamente, como hizo Rogier van der Weyden.

Natividad Pulido, Lovaina: Van der Weyden, laberinto de pasiones, ABC, 17 de septiembre de 2009

viernes, 18 de septiembre de 2009

El cuadro reatribuido a Velázquez podría visitar el Museo del Prado

Aunque Velázquez murió hace más de 300 años desde hace unos días cuenta con un cuadro más en su haber, 'El retrato de un hombre', que los expertos han reatribuido al pintor sevillano. Esta obra, perteneciente al Metropolitan Museum of Art de Nueva York, se podrá contemplar previsiblemente, según Thomas P. Campbell -director del museo neoyorquino- en el Museo del Prado en un futuro junto a 'La rendición de Breda', otro de los famosos retablos que el artista barroco pintó entre 1664 y 1665. Campbell se ha referido al descubrimiento en los momentos previos al comienzo de la Cátedra del Museo del Prado y ha reconocido que todavía quedan muchos interrogantes en relación a 'El retrato de un hombre'.

En 'La rendición de Breda' aparece a la derecha la misma figura que en 'Retrato de un hombre'.

La obra parece ser un trabajo preparatorio previo a la confección de la figura que aparece a la derecha de 'La rendición de Breda' y que mira directamente al espectador, un recurso que podría denotar un autorretrato, una teoría que aún no se ha comprobado con seguridad. A pesar de que Campbell estima que el personaje que aparece en ambos cuadros es más esbelto que el autorretrato de Velázquez en 'Las meninas', el director del museo también admite que "todos los elementos de las facciones tienen una similitud muy grande. Hay que poner en marcha la maquinaria forense".

La obra llegó al Metropolitan en 1949 como un Velázquez, pero años más tarde los expertos consideraron que pertenecía al taller del maestro. Aún así, a raíz de unos trabajos de catalogación, Michael Gallager -director de conservación- "empezó a tener sospechas; vio que había un sobre barniz muy grueso encima del cuadro, que había retoques". Bajo la capa de barniz "había una paleta mucho más ligera, con mucha mayor espontaneidad. El trabajo de conservación, una vez terminado, revela que el cuadro no es como se pensaba una obra tosca, de taller, sino un cuadro con mucha más espontaneidad, inmediatez y brillantez".

Jonathan Brown, experto en el maestro sevillano y autor de la obra en habla inglesa más importante de Velázquez, echó un vistazo al cuadro "y a los cinco segundos me dijo, felicidades por vuestra nueva adquisición". Tanto Brown como Keith Christiansen -responsable de pintura europea del Metropolitan- consideran que no hay duda alguna de que se trata de un Velázquez, ya que "el trabajo de pincel se revela como el trabajo de un auténtico virtuoso".

El museo neoyorquino inaugurará el próximo 17 de noviembre la exposición, 'Velázquez redescubierto', que será una buena ocasión para ver el cuadro restaurado, limpio "y juzgarlo dentro del contexto de la colección de Velázquez que tenemos en el Metropolitan y que consiste en estos momentos en seis pinturas, cuatro de los cuales son sin duda alguna de su mano". Entre esas obras, hay un retrato de Felipe IV sobre el que todavía existen dudas, por lo que "será sometido también a una nueva valoración".

EFE, Madrid: El cuadro reatribuido a Velázquez podría visitar el Museo del Prado, EL PAÍS, 17 de septiembre de 2009

A modo de justificación...

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El presente blog pretende ser un compendio de los artículos, y publicaciones recogidos en los medios de comunicación (escritos y audiovisuales), principalmente de España, para el estudio de la Historia del Arte. Aspira a ser una guía complementaria para su conocimiento y una referencia para la reflexión y análisis del mundo que nos rodea para difundir la defensa del patrimonio a futuras generaciones. Tuvo su origen a comienzos de junio de 2007, como blog de aula en la materia de Historia del Arte, para la modalidad de Humanidades y Ciencias Sociales de 2º de Bachillerato en el I.E.S. Carbula de Almodóvar del Río (Córdoba). Pero la idea fue creciendo y adquiriendo una dimensión inesperada. Ahora, en un nuevo destino profesional deseamos continuar la experiencia, manteniendo la identidad, para poder alcanzar a nuestros alumnos, en su forzado contacto con la materia, y con el público en general, para que profundice en los entresijos de un aspecto de la civilización de gran calado.