viernes, 29 de enero de 2010

Góngora en todos sus perfiles

Las artes plásticas indagan en la exuberante y misteriosa selva creativa de Luis Góngora en una exposición colectiva que desde hoy hasta el 19 de mayo permanecerá instalada en la Escuela de Arte Mateo Inurria y la galería Carmen del Campo. Cincuenta y dos artistas interpretan, describen, hacen suyo el enigma gongorino desde una vocación de homenaje y reconocimiento al mayor poeta que ha dado Córdoba. De Mateo Inurria a Jacinto Lara, de Antonio Bujalance a Juan Polo, la exposición ofrece un ancho repertorio iconográfico que asume como estimuladores referentes la figura y la obra del autor de la Fábula de Polifemo y Galatea. Un esfuerzo expositivo que se completa con la edición de un libro-catálogo que recoge, junto a las obras exhibidas, una antología poética sobre Góngora en la que participan 26 autores, la mayoría cordobeses.

Góngora, de María Teresa García López.


Coordinada por Miguel Clémentson Lope, director de la escuela Mateo Inurria, Imagen de Góngora aspira a "enriquecer, mediante el oportuno despliegue del color y la forma", el complejo mundo creativo del cordobés. "Con la presente exposición pretendemos rendir tributo de admiración y recuerdo a su monumental obra poética -señala Clémentson en el prólogo del catálogo-, desde esta escuela donde se atiende el estudio y el despliegue de las artes de la imagen: el dibujo, el color y el volumen, en merecido reconocimiento al egregio maestro literario, que con su palabra supo dar también forma tangible a estas mismas virtualidades, pasando a formar parte desde entonces del acervo estético más resplandeciente de la literatura española". El título Imagen de Góngora, por tanto, hace referencia "tanto a la capacidad metafórica que él supo elevar hasta extremos de incomparable belleza como al cúmulo de composiciones pictóricas y escultóricas que ha suscitado su mundo poético".

En su texto, el comisario de la exposición repasa una por una todas las obras reunidas. Así, destaca la "serena clasicidad" de la cabeza de Góngora realizada por Mateo Inurria y la "solemnidad majestuosa" del bronce de Rafael Rodríguez Portero. Antonio Bujalance aporta en Caído se le ha un clavel... un acercamiento psicológico a un Góngora "más próximo y familiar, menos adusto", y Juan Polo muestra la desengañada postración del poeta en Los últimos años. El autor de Soledades irrumpe espectralmente en la escultura Pisando la dudosa luz del día, de Juan Zafra, y aparece multiplicado en Don Luis de Góngora i Argote, de Javier M. Bassecourt; expande su sistema metafórico en Homenaje a Góngora, de Ángeles Alcántara, y medita, desengañado, en Tras la bermeja Aurora el sol dorado..., de Juan Hidalgo del Moral; pasea por las calles de Córdoba en Homenaje a Góngora, de Manuel Ángel Jiménez; convoca al espectador a un duelo intelectual en Góngora, de Julia Hidalgo; reflexiona sobre su tiempo en Góngora, de María Teresa García López; desafía a sus espejos interiores en (otra vez) Góngora, de Carlos Luca de Tena Alvear; invita a la sonrisa en Góngora en la Corte, de Carlos Baonza; formula implacables versos en La palabra se hizo luz, de Tomás Egea.

La estética, los personajes, los lamentos, los fulgores, los motivos gongorinos afloran en Lamento de Galatea sobre el río Acis, de Antonio L. Navarro; Dejadme llorar..., de Pepe Puntas; De tales versos tal poema, de Justo Doña; Goza, goza el color, la luz, el oro, de José María García Parody; Sol-edades, de Hisae Yanase; El largo reflejo de la luz, de Rita Rutkowski; Cristal pisando azul con pies veloces, de Ángel Sardina; Purpúreas rosas sobre Galatea, de Manuel Vela, y Entre espinas crepúsculos pisando, de Trinidad Murillo. Jacinto Lara apunta la vigencia de las estructuras gongorinas en Koan de la puerta oscura, Desiderio Delgado lo sitúa junto al Guadalquivir en Gran rey de Andalucía y Paco Luque revela el amoroso sueño de Polifemo.

El "gran hallazgo" de la exposición, según Clémentson, es la incorporación de una "veterana" escultura de Mateo Inurria al repertorio iconográfico del poeta. Una obra de madurez del escultor cordobés que destaca por su profundidad expresiva y psicológica.

Marcial Gómez, Juan Antonio Corredor, Miguel Gómez Losada, Povedano Marrugat y Dimitri Papagueorguiu son otros de los autores incluidos en Imagen de Góngora, que está presidida por el mosaico Polifemo y Galatea, encontrado en la plaza de la Corredera y que aporta un claro testimonio "de la inequívoca raigambre clásica y romana" de la ciudad.

El catálogo se completa con varias obras sobre el poeta que no aparecen en la exposición, entre ellas dos aguatintas de Picasso, Retrato de Góngora, según Velázquez, de la colección de la Fundación Pablo Ruiz Picasso de Málaga, y Soneto heroico. A la ciudad de Córdova y su fertilidad; la escultura de Marco Augusto Dueñas Góngora, en la que el poeta remonta las cumbres del tiempo, y el impresionante friso histórico de José Garnelo y Alda La cultura española a través de los tiempos.

La selección poética comprende textos de Miguel de Cervantes, Rubén Darío, Ginés Liébana, Pablo García Baena, Manuel Gahete, José Luis Rey, Carlos Clémentson, Mariano Roldán, Manolo Romero, José de Miguel, Fernando de Villena y Antonio Colinas, entre otros.

La Escuela de Arte certifica con esta muestra su acendrada devoción por el poeta, figura titular que, esculpida por Amadeo Ruiz Olmos en 1967, se erige junto a la fachada del edificio en la plaza de la Trinidad. Un "testimonio de vecindad cordial" que presenta ante los cordobeses a uno de los autores centrales del Siglo de Oro en todos sus perfiles.

Alfredo Asensi, Córdoba: Góngora en todos sus perfiles, El Día de Córdoba, 29 de enero de 2010

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