La misteriosa reaparición del 'corot'

Un conserje de Nueva York encuentra la pintura del siglo XIX, que supuestamente perdió hace dos meses un marchante de arte tras una noche de borrachera

Retrato de una niña, de Corot.-Apareció, y entre unos arbustos. Así de simple. El protagonista ahora es el conserje de un lujoso edificio en la Quinta Avenida neoyorquina, que encontró la obra de Jean Baptiste-Camille Corot. La pintura del siglo XIX, que supuestamente perdió hace dos meses un marchante de arte tras una noche de borrachera, está valorada en cerca de millón de dólares. Pero aún deben aclararse algunos puntos oscuros sobre lo sucedido.

Todo parece demasiado casual. El portero del 995 Fifth Avenue, uno de los exclusivos complejos residenciales situado frente al Metropolitan, comunicó el pasado domingo a la policía que encontró la pintura del artista francés el 29 de julio, según relatan The New York Times y el New York Post. En ese momento, Franklin Puentes decidió guardarla en la consigna, porque pensó que podría pertenecer a un residente.

A los pocos días, se fue de vacaciones y hasta que no regresó tres semanas después al trabajo no se dio cuenta de que el cuadro que encontró entre los arbustos era el corot del que estaba hablando desde hacía semanas la prensa local. En ese momento, decidió ponerse en contacto con los azules, como se conoce al cuerpo de policía neoyorquino, y entregarlo.

Puentes, que trabaja desde hace tres décadas en ese edificio, fue interrogado durante varias horas por los investigadores de este caso, rodeado de misterio. La demanda puesta por Kristyn Trudgeon, copropietaria del cuadro titulado Retrato de una joven, cita a James Carl Haggerty como el responsable. Y el pasado jueves fue detenido Thomas Doyle, el otro propietario, acusado de fraude.

El relato del portero confirma así la versión defendida hasta ahora por Haggerty. Fue el propio marchante de arte el que admitió desde el primer momento haber extraviado la valiosa obra, porque esa noche se pasó con el alcohol. Al parecer, lo había enseñado un día antes de ser encontrado por el conserje a un potencial interesado. El encuentro se produjo en un selecto hotel situado muy cerca del lugar donde fue encontrada la obra por casualidad.

Sandro Pozzi, Nueva York: La misteriosa reaparición del 'corot', EL PAÍS, 16 de septiembre de 2010

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