Zahi Hawass: «Voy a buscar el sarcófago de Micerino hundido en Cartagena»

Zahi Hawass, secretario general del Consejo Supremo de Antigüedades Egipcias y viceministro de CulturaUn jeque le enseñó el arte de narrar y él lo contagia allá por donde va. Anoche, ante un auditorio repleto en el Palacio de Congresos (casi 13 euros la entrada), Zahi Hawass, secretario general del Consejo Supremo de Antigüedades Egipcias y viceministro de Cultura, cautivó con sus hallazgos en el Antiguo Egipto cual Howard Carter el descubridor de la tumba de Tutankamón redivivo. Temido y admirado en el mundo, nada más pisar suelo español fue recibido por los Reyes, a quienes regaló su monumental libro «Un viaje secreto», con fotografías de Sandro Vannini (700 ejemplares, a 2.900 euros), motivo de una exposición. Hawass no teme a la maldición de las Pirámides «morirá quien ose molestr a la momia del faraón» porque «yo convierto la vida en muerte». La muerte le teme a él: «¡La maldición de Hawass es más poderosa!», dice, y su voz retumba como si del gran Keops se tratara, mientras posa con su sombrero de arqueólogo a lo Indiana Jones.

—Del Valle de los Reyes al Palacio de la Zarzuela. ¿Qué le han comentado Don Juan Carlos y Doña Sofía?
—Ellos han estado muchas veces en Egipto visitando las Pirámides, y la Reina ha ido por su cuenta en un viaje turístico, en un autobús, junto a otras amigas suyas. Durante un día visitaron todas mis excavaciones. Doña Sofía fue en otra ocasión a Sakhara a ver todo mi trabajo. Muy pocas personas visitan los sitios arqueológicos de Sakhara. Hace once años yo pronuncié una conferencia, con la presencia de Doña Sofía, y ayer ella se puso muy contenta cuando le entregué mi gran libro de fotografías.

—¿Buceará en aguas españolas en busca del faraón Micerino?
—Sí. Nos gustaría cooperar con el Ministerio de Cultura español para intentar encontrarlo. Les proveeremos de fondos, si es necesario para ello.

—¿Dónde se hundió el barco que llevaba el sarcófago de Micerino?
—Estoy seguro de que está en aguas de Cartagena. Ahora estamos en conversaciones con National Geographic, que también podría proporcionar fondos para ese proyecto.

—¿Si Nefertiti no fue, sabe ya quién era la madre de Tuntakamón?
—Sí. Hemos descubierto su momia, pero desconocíamos el nombre. Era la hija de Amenhotep III y de la reina Tiye, que tuvieron muchas hijas. Una de ellas se casó con Akenatón: Kiya. Podría ser la madre de Tutankamón.

—Tutankamón tenía malaria, problemas óseos, no caminaba y cayó antes de morir. ¿De qué falleció?
—Debido a un accidente. Padecía de malaria debido al malestar causado porque su padre se había casado con su hermana. Localizaré en el Valle de los Reyes los restos de su esposa.

—¿Y esa tradición faraónica de casarse con sus hermanas podría explicar la cojera de Tutankamón?
—Sí. Exactamente.

—¿Ramsés III fue asesinado?
—En un mes lo sabrá.

—Va a rastrear las tumbas de Cleopatra y Marco Antonio a 15 kilómetros de Alejandría. ¿Las exhumará?
—Alejandro Magno está enterrado en Alejandría. Eso es seguro. Y su tumba será descubierta por casualidad.

—¿Qué secretos cobija Nefertiti, la Mona Lisa de la Antigüedad?
—Esta semana encontramos restos de una hermana de Nefertiti. Seguimos buscando la momia de Nefertiti.

—¿Las momias llegaban a El Cairo como pescado de salazón?
—Fueron llevadas a la orilla del Nilo, a Bulaq, para el despacho de aduanas. Pero el funcionario de aduanas denegó su entrada, lo cual desencadenó una acalorada discusión. El problema se solucionó cuando el funcionario encontró un impuesto para el pescado en salazón y decidió aplicar la misma tasa a las momias. Así fue como cuarenta gobernantes momificados procedentes de tiempos remotos entraron oficialmente en El Cairo como pescado en salazón.

—Aseguran que el busto de Nefertiti salió ilegalmente de Egipto para Alemania. ¿Se lo devolverá Berlín?
—Hemos solicitado esta semana oficialmente que así lo hagan.

—También ha exigido al Museo Británico que autorice el regreso de la piedra Rosetta a su lugar de origen. ¿Cree que le harán caso?
—No sé si tendré éxito o no en este empeño. Por lo menos lo he empezado. Estoy moviendo las aguas. Si no soy la persona que lo logre, espero que en el futuro vengan otros y lo consigan.

—Usted es tan poderoso que ha logrado que su Parlamento apruebe una nueva legislación que castigará con 15 años el tráfico y robo de antigüedades. Pero le parece poca pena.
—Deberían ser 25 años. Mire, robar un monumento es matar un país. Cuando una persona mata a otra le condenan a un cuarto de siglo de prisión. Por lo tanto, robar en un monumento debería tener la misma que asesinar a una persona. Porque se está matando a un país entero.

—¿En qué cantidad cuantificaría el daño causado al Patrimonio egipcio por robos, tráfico de piezas, etc...?
—¡Billions!

—Numerosas expediciones españoles están excavando en el Antiguo Egipto y sacando a relucir tesoros ocultos de su país. ¿Cómo valora el gran esfuerzo de prestigiosos arqueológos como José Manuel Galán, Miriam Seco, Carmen Pérez Die...?
—Me emociona mucho saber que hay tan buenos equipos españoles en expedición por Egipto. Algunas de las piezas que han hallado se van a exhibir en los museos de El Cairo.

—Usted alejó el tránsito de vehículos, caballos y camellos del Valle de los Reyes. ¿Afectará al turismo?
—El único tráfico que se permite es el de vehículos eléctricos. Nada más. Creo que es un cambio positivo porque se van a conservar las tumbas.

—¿Qué personaje le gustaría ser?
—¡Jufu! (en antiguo egipcio): Keops.

—¿Cuál es el misterio más importante de la Gran Pirámide de Keops?
—Uno de ellos se encuentra oculto tras una de las puertas de la galería sur. Con ayuda de un robot, diseñado por la Universidad de Leeds, trataremos de llegar a zonas inexploradas, como las cámaras que puedan esconderse tras las puertas segunda y tercera de la galería sur, y en la cara norte.

—¿Teme a la «maldición de las Pirámides» por excavar tanto en la vida de las momias, «faraón Hawass»?
—No.

—¿A qué teme, pues?
—¡La maldición de Hawass es más fuerte que la de los faraones

Antonio Astorga, Madrid: «Voy a buscar el sarcófago de Micerino hundido en Cartagena»,
ABC, 25 de septiembre de 2010

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