viernes, 30 de abril de 2010

La mayor exposición de Frida en Europa

El arte de la primera mitad del siglo xx tiene un icono en Frida Kahlo. Así se la considera en la exposición que el viernes abrirá sus puertas en el Martin-Gropius-Bau de Berlín y que luego se mostrará en el Kunstforum de Viena. Con 150 obras entre pinturas y dibujos, supondrá la mayor retrospectiva de la mexicana jamás organizada en Europa y contará con piezas que se creyeron perdidas y que nunca antes se habían mostrado al público. Desde la nueva objetividad hasta el realismo, pasando por el estridentismo mexicano y el surrealismo, siempre con el México antiguo como inspiración, las creaciones de la esposa de Diego Rivera reflejan aspectos sociales y políticos, pero, sobre todo, personales. En 1925, un accidente de autobús la obligó a pasar varios meses acostada. Por eso empezó pintando desde la cama –en sus propios corsés y en pequeños lienzos– lo que mejor conocía, ella misma. Los dolores ya nunca abandonaron a Frida y, así, tampoco a su obra.

'Diego en mi pensamiento' (1943).

Frida, de pequeña (1911).

Autorretrato dibujado (1937).

Mi enfermera y yo (1937).

Frida Kahlo con un cuenco Tehuantepec en la cabeza (1932).

R.G.O.: La mayor exposición de Frida en Europa, 20 Minutos, 29 de abril de 2010

Hopper visto desde la calle

-"¿Qué veis en este cuadro?". -"Una mujer triste con un papel en la mano". -"¿Qué puede ser ese papel?". -"El aviso de que le han subido el alquiler". "O que tiene que abandonar la habitación".

El cuadro del que hablan es 'Habitación de Hotel' de Edward Hopper. La interpretación, un grupo de personas sin hogar del centro del Ayuntamiento de Madrid 'Juan Luis Vives', que ayer protagonizaron una visita especial al Museo Thyssen. "La idea de estas visitas de colectivos con necesidades especiales es convertir un lugar de prestigio cultural como el museo en un espacio donde todos tienen cabida. Pero cuando vas con ellos te das cuenta de que un museo es un depósito de miradas y que hay millones de maneras de mirar", explica Alberto, el educador-guía en esta visita.

Los protagonistas, en este caso, no son tantos las pinturas abstractas, fotorrealistas o postimpresionistas que están colgadas en las paredes. Los protagonistas son los que, acostumbrados a ser nada en mitad de una calle, recuperan la voz para descolgarlas y hacerlas suyas, pero suyas de verdad. "El resultado de estas visitas es cederles el espacio y la voz pero te das cuenta de cómo se puede convertir en un importante recurso. A veces, ellos hablan con más propiedad de la interpretación de los cuadros que nosotros y ves cómo un enfermo mental te habla de que la figura representada está triste por cómo se toca las manos", añade Alberto.

'Nos importa la parte más emotiva'

El grupo va formándose en el taller de 'Educa Thyssen' es muy heterogéneo. Chicas, chicos, jóvenes, mayores, con mucha experiencia en la calle, a un paso de salir de ella... Todos tienen una historia merecedora de plasmarse en un cuadro. "La elección de las obras se hace en función de lo que los especialistas en cada grupo nos piden. No nos importa la visión histórica del autor sino el empoderamiento del usuario, la parte más emotiva", añade el guía.

La mayoría de las personas sin hogar presentan baja autoestima, miedo, poco respeto por sí mismos hasta que empiezan a ver la luz, a creerse personas con derechos, visibles. "¿De qué nos habla Hopper en este cuadro?", continúa Alberto. "De que no se puede quedar en ese hotel". "De que se tiene que ir". "De la soledad". Todo respuestas y vivencias que ellos mismos han sufrido en sus carnes. "El hombre moderno suele estar solo en las ciudades". Casi un resumen de sus propias vidas.

'Un cuadro maldito'

Ángel ha llegado puntual a la visita. Es la tercera vez que viene. Se coloca sus gafas. Se ha cortado el pelo. Está listo para recorrer unos pasillos que le permiten estar en contacto con el arte. "Vine la primera vez porque quería ver pintura flamenca pero no hay nada", bromea. Tiene 58 años y reconoce que el futuro laboral para él es más que frío. Vive en una de las camas del centro municipal de atención a personas sin hogar 'Juan Luis Vives' y trata de seguir aprendiendo cosas en la vida para no estancarse. "He hecho un curso de restauración de muebles antiguos y otro de libros antiguos, pero no aspiro a conseguir trabajo. Con mi edad, el mercado ya está cerrado para mí". Su cuadro preferido es 'Verde sobre morado' de Rothko. "Lo elegí la primera vez que vine porque es un cuadro maldito. Fue pintado en mala calidad para que se deteriorara y el autor se suicidó", asegura Ángel mientras insiste en que él no es tan tétrico, aunque prefiere no poner adjetivos a su vida.

Entre obra y obra, los visitantes hacen sus grupos, toman seguridad en sus respuestas y aventuran interpretaciones como cualquiera que ve esas imágenes por primera vez. No es el caso de Silvino. Portugués de nacimiento, los cuadros marcan el viajero de la vida que ha sido. Llegó a Francia con 17 años y "sin papeles". Ha trabajado en casi todo pero con la crisis económica, sus pocos recursos desaparecieron. "Vivía en Castellón pero cuando me quedé sin trabajo, no podía pagar la habitación y me vine a Madrid. Aquí están mis dos hijas y mi ex mujer, con las que no he tenido contacto durante mucho tiempo... pero bueno, ésa es otra historia. Ahora me llevo bien". En realidad, la historia de Silvino no es otra historia, es la de muchas personas sin hogar. Los problemas con las familias elimina la red de asistencia primaria y caer en otras trampas de la vida sin ese salvavidas es lo más fácil. Silvino prefiere ahora ir paso a paso: "El 18 de mayo voy a explicar un cuadro a los visitantes del Thyssen. Mi cuadro es 'Peoples’s Flowers', de Rirchard Estes. Es un pintor fotorealista. La primera vez que lo vi no me fijé en los detalles pero ahora, si te das cuenta, ves que no hay sombras, que parece realista pero que no lo es...". Lleva 38 años en España pero no ha perdido su acento.. Cuando le propusieron ser guía por un día, Silvino dijo que sí. "Con la cultura nunca fui crítico. Sé lo que me gusta y lo que no pero no soy capaz de pintar, es lo que peor se me daba en el colegio. Ahora, cuando me propongo algo, lo hago".

Precisamente estas visitas pretenden eso. No sólo disfrutar de sensaciones visuales o de aprender un poco de historia, sino también de darles voz a quienes no suelen levantarla para enseñar nada. "En la vida, la única manera de saber las cosas es con experiencia", concluye el educador. En ese tema, este grupo (algunos con menos de 25 años) pueden sentar cátedra.

Carmen Serna: Hopper visto desde la calle, EL MUNDO, 30 de abril de 2010

jueves, 29 de abril de 2010

Los enemigos invisibles de la cueva de Altamira

La salud de la cueva de Altamira es frágil y requiere cuidados intensivos. Así lo confirman las conclusiones del informe elaborado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), al que ha tenido acceso Público, después de un trabajo de análisis y monitorización de dos años.

En este tiempo, las medidas correctoras aplicadas por los técnicos del CSIC han logrado estabilizar lo máximo posible el ambiente en el interior de la cueva. Sin embargo, ante la reunión del Patronato de Altamira que el 8 de junio decidirá si se abre o se mantiene cerrada, los investigadores advierten del peligro de la "entrada continuada de visitantes" y recomiendan seguir con la "actual línea de actuación", lo que supondría mantenerla cerrada. El Ministerio de Cultura ha asegurado que respetará el informe del CSIC en el patronato, pero el Gobierno de Cantabria insiste en que su objetivo es abrir la cueva.

Los enemigos de las pinturas de Altamira, considerada la Capilla Sixtina del arte rupestre, son muchos, variados y principalmente microscópicos. Se trata de microorganismos imperceptibles, pero cuya acción ha sido inequívocamente visible en forma de manchas verdes sobre los famosos bisontes de la Sala de Polícromos.

Podría ser peor: las pinturas de la cueva de Lascaux (Francia) sufrieron la invasión de hongos negros y otros organismos que atacaron directamente el sustrato, es decir, la roca donde están las pinturas. Precisamente, la última investigación del CSIC encontró una colonización por hongos en estado latente no descubierta previamente en la gruta cántabra.

Altamira es una cueva especialmente sensible: presenta una diversidad microbiana muy elevada, donde incluso "los sustratos aparentemente no colonizados por microorganismos muestran un alto grado de actividad microbiana", explica el informe del CSIC. Según este estudio, el objetivo es que las poblaciones de microbios se mantengan "en fase de adaptación o pasen de la fase de crecimiento exponencial a una estacionaria".

Pero hay varios factores que podrían imposibilitar llegar a esta meta y casi todos están relacionados con la entrada de visitantes en el lugar, lo que no se produce desde que se cerrara al público en el año 2002. De decidirse la apertura, en Altamira entrarían personas... y algo más.

Las esporas

Las personas somos vehículos de esporas, portadores de sustancias biológicas que pueden quedarse dentro de la cueva y reproducirse. "Estas esporas pueden estar latentes durante décadas e incluso cientos de años, hasta que encuentran un medio ideal y empiezan a actuar", explica José María Calaforra, profesor de Geología de la Universidad de Almería. Durante el último estudio del CSIC, los investigadores se vieron obligados a suspender las visitas experimentales que había solicitado la Dirección General de Bellas Artes "para evitar la dispersión de esporas asociado a las entradas", que podría acelerar "la rápida pauta de crecimiento de los hongos".

La temperatura

Los movimientos de los visitantes en el interior de la gruta generan cambios de temperatura, lo que afecta considerablemente a la estabilidad ambiental, ya que en un lugar que está bajo tierra las variaciones de calor y frío son mínimas. "Si hay un incremento de la temperatura, se evapora agua de las superficies; si disminuye, esta agua se deposita. Con lo cual los organismos tienen más agua para reproducirse más rápido, sobre todo si hay luz", indica Mariona Hernández-Mariné, farmacéutica de la Universidad de Barcelona que participó en la última investigación del CSIC.

Para reducir la entrada de partículas y el efecto del intercambio energético, se ha instalado un segundo cierre que ha ayudado a conservar el clima de la cueva. "Se ha logrado una menor tasa de intercambio con el exterior y una dinámica físico-química con menos oscilaciones y con pautas más próximas a las naturales que hace diez años", reza el informe del CSIC.

La humedad

La respiración y el sudor de los visitantes provocan variaciones en la humedad de la cueva, que se almacena sobre las paredes. En el año 2002, esto originó unas pátinas verdes formadas por microalgas y cianobacterias. En ese momento fue cuando se determinó el cierre de la cueva, porque estos microorganismos podrían dar lugar a escenarios todavía más peligrosos. "Las microalgas y cianobacterias son biomasa, es decir, comida para otros organismos. Sobre estas zonas crecen otros microorganismos que dañan más las pinturas que las propias microalgas", explica Hernández-Mariné.

Respiración y luz

El anhídrido carbónico de la respiración es especialmente nocivo, ya que las microalgas lo utilizan para realizar la fotosíntesis. Este proceso no sólo aumenta la humedad en la Sala de Polícromos, sino que produce nueva materia orgánica que puede resultar más peligrosa que las propias microalgas.

Los otros dos componentes que necesitan las microalgas para realizar la fotosíntesis son nutrientes y luz. Este fue el motivo de que en 2006 se retirara el tendido de iluminación eléctrica en el interior de la gruta. "En este sentido, cabe la posibilidad de no iluminar con luz blanca. Se puede iluminar con luces frías o con menores longitudes de onda", señala Hernández-Mariné.

Nutrientes del exterior

"Hay una manía de ajardinar las zonas alrededor de las cuevas, para que quede bonito, lo que es perjudicial para el interior. Si tienes una cueva subterránea y no quieres que haya nutrientes, no puedes regar por encima", detalla la profesora Hernández-Mariné. Desde 2005 se ha controlado la vegetación en el exterior de Altamira (principalmente sobre la cueva, donde hay nutrientes generados por la ganadería), evitando los riegos con nitrógeno y fósforo, gracias a lo cual se ha conseguido "un descenso de los compuestos nitrogenados en el agua de infiltración", concluye el CSIC.

Jesús Miguel Marcos, Madrid: Los enemigos invisibles de la cueva de Altamira, Público, 26 de abril de 2010

miércoles, 28 de abril de 2010

Miró y Jan Steen, juntos en el Rijksmuseum de Ámsterdam

El Rijksmuseum de Ámsterdam presentará, del 15 de junio al 13 de septiembre de 2010, por primera vez en los Países Bajos la serie Interiores holandeses de Joan Miró (1893-1983). Miró viajó en 1928 a los Países Bajos y visitó, entre otros, el Rijksmuseum. Dos escenas de interiores de los maestros holandeses del siglo XVII Hendrick Sorgh y Jan Steen le inspiraron posteriormente a crear una serie de tres cuadros, que constituye una de las obras cumbre de la obra surrealista temprana de Miró.

La serie Interiores holandeses, con los bocetos y dibujos preparatorios que realizó Miró, nunca antes se ha exhibido junto con las obras del siglo XVII que le sirvieron de ejemplo fuente de inspiración. Con esta presentación el Rijksmuseum vincula de forma única el arte del pasado con el presente.

Mundo de fantasía

En mayo de 1928 Miró viajó desde París a los Países Bajos, donde visitó, entre otros, el Rijksmuseum. Como un turista más envió una postal a sus amigos, pero hubo dos tarjetas que se llevó a casa: reproducciones a color de El tocador de laúd de Hendrick Martenszoon Sorgh (1661) y Niños enseñan a un gato a bailar (La clase de baile) de Jan Havickszoon Steen (aprox. 1660-1679), ambas parte de la colección permanente del Rijksmuseum. En ambas pinturas la figura central es un músico, flanqueado por uno o más oyentes y un gato y un perro. En Interiores holandeses, Miró introduce a estos personajes en su propio mundo surrealista de fantasía y somete las escenas a una completa metamorfosis.

En el verano de 1928, durante una estancia en su taller de la masía familiar en el municipio catalán de Montroig, Miró tomó estas dos tarjetas postales como punto de partida para tres pinturas que tituló Interior holandés. En lugar de trabajar de esa forma tan espontánea habitual en él, elaboró una amplia serie de bocetos y dibujos preparatorios. Actualmente estas pinturas se encuentran en las colecciones del Museum of Modern Art (Nueva York), la Peggy Guggenheim Collection (Venecia) y el Metropolitan Museum of Art (Nueva York). Miró donó en los años setenta las tarjetas postales, los bocetos y los dibujos preparatorios al Museum of Modern Art y a la Fundació Joan Miró (Barcelona). Este material de estudio ofrece una imagen única de la transformación a la que Miró somete las pinturas del siglo XVII que le sirvieron de ejemplo.

Copias creativas

Con estas ‘copias creativas’ Miró se sumó a una larga tradición de artistas que volvían a interpretar y a utilizar como fuente de inspiración las obras maestras de sus predecesores para la creación de nuevas obras de arte. La colección del Rijksmuseum ha servido con frecuencia de fuente de inspiración tanto en el presente como en el pasado, pero el encuentro entre Miró y los maestros holandeses de la pintura de género constituye un punto culminante extraordinario de la historia del arte.

La presentación representa una fascinante y sorprendente confrontación del Siglo de Oro holandés y la vanguardia del siglo XX. Jan Steen es uno de los grandes maestros del Siglo de Oro holandés y es conocido sobre todo por sus divertidas escenas de la vida cotidiana. A finales de los años veinte gozaba de gran fama gracias a una importante exposición y diferentes publicaciones. Joan Miró ya era considerado en los años veinte como uno de los principales exponentes del surrealismo en la pintura y se convirtió en uno de los artistas más influyentes y conocidos de su generación.

Ámsterdam. Interiores holandeses de Joan Miró. Rijksmuseum. Del 15 de junio al 13 de septiembre de 2010.

Miró y Jan Steen, juntos en el Rijksmuseum de Ámsterdam, hoyesarte.com, 27 de abril de 2010

martes, 27 de abril de 2010

Myriam Seco eleva las expectativas de las excavaciones del templo de Tutmosis III en Luxor

La arqueóloga Myriam Seco durante sus trabajos de excavaciones en Luxor. / Myriam Seco (EFE)La sevillana Myriam Seco es la única arqueóloga española que dirige una excavación en Luxor, donde está al frente de las del templo del faraón Tutmosis III, en las que el próximo otoño se harán prospecciones para dar con su embarcadero, que sería el primero localizado en la zona. En este templo "hay muchas expectativas y mucho material por descubrir", ha asegurado. Seco excava en Luxor (Egipto) desde 2008 en el que fuera el templo funerario del faraón, que, según ha explicado en una entrevista, "estaba abandonado desde los años 30. El último arqueólogo estuvo allí en 1938".

En la primera campaña de 2008, el equipo que dirige Seco encontró un antiguo almacén que había quedado olvidado y del que extrajeron piezas que habían sido enterradas en la excavaciones de 1906 y de los años 30. "Encontramos casi 2.000 fragmentos con relieves y decoración de las paredes de las capillas del templo, algunos de ellos con la policromía original", apunta. En la segunda campaña, en 2009, la intervención arqueológica se centró en la entrada del templo, donde hay casas que eran factorías de alabastro, una área en la que "se encontraron las esquinas de los pilonos y de las fachadas y parte del suelo original, así como una serie de tumbas anteriores a la construcción del templo". El año pasado excavaron una de las cámaras funerarias, en la que hallaron restos de cuatro sarcófagos, del Imperio Medio.

En otoño de 2010, anuncia Seco, su equipo de arqueólogos estudiará la zona de entrada al templo y, "lo más importante", la zona situada frente a ella, donde "todos estos templos funerarios tenían unos embarcaderos". Para localizar esta zona del templo de Tutmosis III, Seco ordenará una serie de "sondeos y estudios con georradar para ver qué restos se conservan del embarcadero y eso dará una información muy valiosa, porque en pocos templos se ha podido excavar esta zona de embarcadero". Dado que la carretera pasa por encima del patio del templo, la arqueóloga sevillana ha programado asimismo hacer un estudio de georradar para ver qué hay debajo del asfalto.

Vista de los trabajos que realiza la arqueóloga sevillana Myriam  Seco en Luxor. / Myriam Seco (EFE)Considerado el "Napoleón egipcio", Tutmosis III es, recuerda Seco, uno de los faraones más importantes del Imperio Nuevo y, en su reinado, Egipto alcanzó un esplendor político y de expansión y las fronteras llegaron a su auge tanto por el norte como por el sur, después de diecisiete campañas militares. Desde 2006, Seco trabaja también en una excavación en el mar, a 4,5 kilómetros de la costa de Tiro (Líbano), donde se hundió un pecio con un cargamento de estatuas fenicias de terracota del siglo V a.C. "En las tres campañas arqueológicas realizadas desde entonces en Tiro hemos sacado del mar casi unas 300 estatuas", informa Seco, entre ellas diosas de la fertilidad, de sacerdotes y otras que son guerreros. Las estatuas, producidas en la misma Tiro, quedaron esparcidas a 34 metros de profundidad por el fondo del mar, en una zona de muchas corrientes. Hasta ahora, asegura la arqueóloga española, "nunca se ha hecho un estudio de la tipología estatuaria".

Vista del fondo submarino de Luxor, donde la arqueóloga sevillana  Myriam Seco está al frente de las excavaciones en el templo del faraón  Tutmosis III. / Myriam Seco (EFE)
Seco subraya que tanto en un proyecto como en otro se han volcado las autoridades académicas locales (los Servicios de Antigüedades de Egipto y Líbano), la embajada española en El Cairo, la Academia de Bellas Artes de Sevilla, el Ministerio de Cultura y la Junta de Andalucía. En el caso de Luxor, las campañas habían sido financiadas hasta ahora por Fecsa y a partir de 2010 se sumará la Fundación Emilio Botín, "lo que permitirá hacer campañas más largas, de tres meses", y, en Tiro, las tres primeras actuaciones fueron financiadas por Cajasol.

José Oliva (EFE): Myriam Seco eleva las expectativas de las excavaciones del templo de Tutmosis III en Luxor, El Día de Córdoba. 26 de abril de 2010

lunes, 26 de abril de 2010

Córdoba exhibirá su pasado romano

Uno de los mosaicos romanos del Alcázar de los Reyes Cristianos, procedente de la Plaza de la Corredera¿Qué papel representó la Córdoba romana, en términos culturales y económicos, en el ámbito mediterráneo y europeo? A esta pregunta ofrecerá respuesta entre diciembre de 2010 y mayo de 2011 la exposición Córdoba, reflejo de Roma, una iniciativa surgida de la colaboración entre el Ayuntamiento, la Diputación, la Junta de Andalucía y la Universidad y que forma parte del programa de grandes acontecimientos del dossier En clave 16 de la Fundación Córdoba Ciudad Cultural, organismo responsable del proyecto de la Capitalidad Cultural de Europa de 2016. El Museo Arqueológico, la sala Vimcorsa y la iglesia de la Magdalena serán las sedes de una exposición que trasladará al espectador a una ciudad que fue capital de la provincia Bética en la época del Imperio romano y en la que nacieron relevantes pensadores y poetas como Séneca y Lucano.

Con vocación didáctica y una cierta voluntad de reparación histórica en una ciudad cuyas huellas califales solapan notoriamente cualquier otro legado, la exposición se articulará en torno a tres epígrafes principales, cada uno de los cuales será desarrollado en un espacio específico. Así, el Museo Arqueológico estará consagrado al ámbito público de la vida en Corduba (urbanismo, arquitectura y reflejo del poder), Vimcorsa mostrará el ámbito privado (vida cotidiana y doméstica, costumbres...) y la Magdalena indagará en la faceta religiosa.

Córdoba, reflejo de Roma reunirá por primera vez en un discurso expositivo los principales elementos materiales (mosaicos, esculturas, monedas, restos de edificios...) de que la ciudad dispone para conocer e interpretar su pasado romano. Corduba, fundada por el general Claudio Marcelo, contó con el mayor teatro de Hispania (cuyos restos serán integrados en el edificio de nueva planta del Museo Arqueológico), así como con un gran anfiteatro (hallado bajo la actual sede del Rectorado de la Universidad, antigua Facultad de Veterinaria) y un circo ubicado en lo que hoy es la manzana de San Pablo. El Arqueológico Restos del teatro romano en el nuevo edificio del Museo Arqueológicoatesora entre sus fondos relevantes esculturas de la época como Afrodita agachada o la Thoracata, así como una colección de ánforas usadas en el transporte del aceite a Roma y diversos mosaicos, entre otras piezas. En realidad, un simple paseo por la ciudad basta para entender su inocultable poso romano. El templo de la calle Claudio Marcelo, el mausoleo de los jardines de la Victoria y los restos del palacio de Maximiano Hercúleo (el yacimiento de Cercadilla) son otros puntos de interés.

Asimismo, según recoge el dossier En clave 16, la exposición quiere poner de manifiesto cómo "la cultura romana encarnó, dos milenios antes del proyecto de la Unión Europea ampliada, una forma de integración europea en la que la cultura jugó un papel primordial". A ello se une que Corduba fue "una de las ciudades en que mejor se manifiesta la creación de una imagen urbana que sigue fielmente, y en paralelo, el modelo de Roma".

La exposición estimulará el desarrollo de un programa de actividades paralelas con objeto de implicar a toda la ciudadanía en un proyecto que se pondrá en marcha en un mes en que Córdoba ya sabrá si es una de las finalistas en la carrera por la Capitalidad.

Alfredo Asensi: Córdoba exhibirá su pasado romano en el Arqueológico, Vimcorsa y la Magdalena, El Día de Córdoba, 25 de abril de 2010

domingo, 25 de abril de 2010

Sen-en-Mut y la cámara secreta

En Deir el-Bahari, a los pies del Dyeser-Dyeseru (el templo funerario o templo de millones de años mandado construir por la reina Hatshepsut), se encuentra la capilla subterránea que excavó el arquitecto Sen-en-Mut, valido y amante de la soberana. El mayordomo de Amón pertenecía a una familia media egipcia. Formó parte de las tropas de Tutmosis I que lucharon contra Nubia. Luego fue nombrado gobernador de la Casa de la hija del faraón, es decir, se convirtió en el maestro y preceptor de la princesa. Él tenía 35 años y ella 14. Llegó a poseer cerca de un centenar de títulos. No tuvo ni esposa ni hijos. Fue en todo fiel a Hatshepsut. Murió probablemente antes que ella. A partir de ese momento, la reina comenzó a perder todo su poder en favor de Tutmosis III, su sobrino. La reina gobernó Egipto durante 21 años (desde 1478 hasta 1458 antes de Cristo). La labor destructora de su memoria por parte del sucesor fue terrible. Incluso la hizo desaparecer de la lista de los faraones. ¿Asesinada? Probablemente no, pero sí apartada, relegada.

Sen-en-Mut siempre estuvo junto a Hatshepsut. Ella era hija de Tutmosis I (1524-1518). Cuentan que era tan bella como Nefertiti. Se casó con su hermanastro Tutmosis II, que reinó del 1518 al 1504 antes de Cristo. Enviudó muy pronto y, debido a la juventud de Tutmosis III (uno de los más grandes faraones de todas las dinastías egipcias), asumió la regencia. Tuvo dos hijas. La primera, Neferu-Ra, aparece muy representada junto a su supuesto padre Sen-en-Mut. Ambas hermanas -seguramente del mismo progenitor- se casaron con Tutmosis III. La segunda, tras morir la primera.

Entre las tinieblas

Los arqueólogos españoles Teresa Bedman y Francisco Martín han estado trabajando en este lugar durante los últimos años. Teresa decide esperarnos fuera, mientras Francisco inicia el descenso conmigo. La luz del día penetra hasta muy avanzada la caminata. Pisamos sobre una estructura escalonada de madera con pasamanos. De repente, las tinieblas. "Estoy entre las tinieblas, como ciego", diría Rilke. Pasos más abajo, la ingeniería del hombre moderno da paso a los viejos escalones térreos de los antiguos egipcios. Bajamos en silencio, y cuando estamos en el muro norte, a la altura del resbaladizo octavo escalón, antes de descender a la primera cámara, mi guía enfoca su linterna contra la pared. Surge entonces de improviso el rostro de un hombre. Nos mira fijamente. El autorretrato que lleva allí impertérrito desde hace más de tres milenios fue dibujado con tinta negra sobre una superficie estucada. Cuatro líneas rojas formando una cuadrícula lo enmarcan. Quizá el busto vigila la entrada. El anfitrión se presenta al huésped, al desconocido, al visitante del futuro y le pide que sea respetuoso con el lugar que guarda su memoria. Los jeroglíficos enfrentados al rostro reproducen el nombre de Sen-en-Mut y añaden uno de sus títulos más queridos, "mayordomo de Amón".

Pocos espacios me han causado tan profunda emoción. La cámara, según Francisco la va iluminando, es de una belleza inusitada. Allí nos dejamos acunar bajo el mismo cielo de otra época: estrellas, constelaciones, planetas, los círculos lunares que muestran los 12 meses del calendario egipcio. Inscripciones jeroglíficas, dibujos, textos religiosos. Además, hay diferentes referencias a Hatshepsut. Estamos bajo un techo astronómico, en una capilla que contiene el más antiguo mapa celeste. Con esta guía del cielo nocturno se fijan los momentos exactos para ser leídos los fragmentos de los textos religiosos de las paredes. Francisco se sitúa con la linterna en el centro de la sala como si fuera un sol oculto por las tinieblas. Yo doy vueltas como un planeta sin rumbo. Enumera pormenorizadamente todos los simbolismos y añade algo de nuevo emocionante. Las mediciones actualizadas han permitido comprobar que, según este plano, la Osa Mayor se encuentra situada en el exacto lugar o declinación que le correspondería en el cielo bajo el cual Sen-en-Mut vivió. ¡Qué privilegio encontrarnos bajo el amparo de ese mismo decorado que el arquitecto vio hace miles de años!

Probablemente Sen-en-Mut construyó este hipogeo para enterrarse. Luego no fue así, pues su verdadera tumba está cerca del templo de Dyeser-Dyeseru (aunque se desconoce, finalmente, dónde fue enterrado). Por las medidas del corredor y las estancias no parece que aquí pudiera caber un sarcófago del tamaño correspondiente a la importancia de este personaje. Teresa y Francisco piensan que, en realidad, lo que hizo Sen-en-Mut fue construir una capilla extraordinaria semejante a las de Dyeser-Dyeseru. Bajo el templo de Hatshepsut, el arquitecto y político más poderoso de su tiempo tenía un lugar secreto donde se transformaba en un igual a los faraones. Allí estaba su biografía, allí estaba representada la devoción hacia Hatshepsut y las plegarias para resucitar en el otro mundo.

Bajamos a la otra cámara. Esta estancia carece de decoración, aunque hay algunas marcas y grafitos. A pesar de que es un espacio desolado, produce una sensación aún más misteriosa, pues estamos ya en las profundidades. Desde la puerta de entrada habremos caminado unos 50 metros. El profundo silencio y la densa oscuridad se hacen cada vez más espesos. Sin embargo, no siento ni frío ni calor. Aún queda una tercera y última sala más hundida. Llegamos a ella descendiendo por una rampa. El mayordomo de Amón navegaba eternamente en la barca de Ra (el gran dios responsable del ciclo de la muerte y la resurrección) a través del firmamento simbolizado en la forma abovedada del techo. Aquí se termina la construcción. Es un callejón sin salida. Ahora estamos justo debajo de la primera terraza del templo de millones de años de Hatshepsut.

Herbert Winlock hizo este hallazgo en 1927. No le dio mucha importancia. Tampoco llegó a limpiarlo, restaurarlo, interpretarlo y ponerlo en valor como lo han hecho Teresa y Francisco. Winlock empaquetó alguno de los objetos que encontró y se los llevó al Museo Metropolitano de Nueva York.

Hemos llegado al final del viaje al Más allá y reemprendemos ahora la ascensión. "Darkness before, and danger's voice behind", es un verso de Wordsworth (con la oscuridad delante y la voz del peligro detrás). La rampa y escaleras se muestran resbaladizas como si no quisieran desprenderse de nosotros. Cada uno se emplea a fondo en esta escalada. Yo voy delante y me apresuro. Llego a la superficie jadeando. Teresa está de guardia sentada bajo una lona blanca. Al verme se levanta, se acerca nerviosa y me mira con expectación. Yo sonrío y la abrazo.

El trabajo de Teresa Bedman y Francisco Martín ha sido extraordinario. Dos conciudadanos han empleado parte de su vida en recomponer minuciosamente la memoria de dos grandes personajes y amantes a quienes quisieron borrar de la historia. Teresa, Francisco, Sen-en-Mut, Hatshepsut, todos contemporáneos en la tierra o en el más allá. Ellos vivos gracias a nuestros arqueólogos, los arqueólogos vivos gracias a su eternidad.

Guía para las visitas

» El templo de la reina Hatshepsut, en el valle de Deir el-Bahari (complejo de templos funerarios) frente a la antigua Tebas (actualmente Luxor), se visita.

» www.egypt.travel

» Oficina de turismo de Egipto en Madrid (www.egiptomania.com; 915 59 21 21).

César Antonio Molina, Sen-en-Mut y la cámara secreta, EL PAÍS / El viajero, 24 de abril de 2010

sábado, 24 de abril de 2010

Juan Antonio Pérez Simón, Una vida dedicada al arte español

El empresario, en uno de  los salones de su casa de Niembro. Foto: ARMANDO ALVAREZA los siete años, en 1942, Juan Antonio Pérez Simón llegó a México procedente de Asturias de la mano de sus padres, unos labradores emigrantes que confiaban en abrirse paso al otro lado del mar. A los 15, tuvo una novia que le inoculó el veneno de la cultura y el arte. A los 68, convertido en uno de los más prósperos empresarios mexicanos, asociado, entre otros, con Carlos Slim, considerado desde hace meses el hombre más rico del mundo, Pérez Simón posee una colección de pintura que llega a los 1.500 cuadros. Un puñado de obras maestras de la colección se exponen, hasta agosto, en el Museo Jacquemart-André, de París, en una muestra titulada Del Greco a Dalí. Todas tienen en común dos cosas: pertenecen a la escuela española y han permanecido ocultas o no muy vistas por muchos durante años.

Un ejemplo: hay una monumental Inmaculada Concepción de Murillo, pintada en algún momento entre 1670 y 1675, que viajó a México en el siglo XVII, que regresó a Europa en el siglo XIX, a Inglaterra, para ser exactos, desde donde volvió a partir de nuevo hacia América a principios del siglo XX. Allí languideció en un convento de EE UU hasta desaparecer del mapa. Salió a la luz en 1991 en una subasta millonaria. Y Pérez Simón se hizo con ella.

El cuadro que sirve de cartel, el prodigioso San Jerónimo que agarrando un cráneo mira hacia el cielo oscuro en silencio, pintado por José de Ribera en 1648, también vagó perdido hasta que en 1990, en Madrid, lo adquirió también el mexicano. Así, la exposición, de una cincuentena de obras escogidísimas, es una suerte de radiografía de la pintura española: desde un diminuto cuadro de El Greco a un impresionante paisaje playero de Sorolla que ilumina por sí solo la sala entera; desde un original retrato de Federico de Madrazo (retrato de María Amparo Cienfuegos Jovellanos) a un dibujo delicioso de Picasso hecho en el reverso de una tarjetita de publicidad de la fábrica de medias y calcetines de Barcelona, donde el pintor, que conocía a los dueños, pasó algunas tardes de 1902.

El primer dinero que Pérez Simón gastó en arte fue en su juventud, en dos reproducciones del Museo del Prado: Las lágrimas de San Pedro, de El Greco, y Los borrachos, de Velázquez. En los años sesenta, en su primera visita a París, pasó días visitando las interminables salas del Louvre. Cuando acababa, volvía a empezar. Después viajó a Arles a respirar el mismo aire que Van Gogh. Paralelamente al despegue de su carrera empresarial, empezó a adquirir originales a principios de los años ochenta. En los noventa frecuentaba ya las casas de subastas de Londres, Nueva York o París. Cuenta que se ha batido en pujas a cara de perro con la baronesa Thyssen, una por un zuloaga que al final se quedó ella.

"No compra cualquier cosa, tiene un criterio, un gusto personal poderoso que le empuja a rechazar cuadros que le ofrecen y a perseguir los difíciles de encontrar", explica Véronique Gerard-Powell, comisaria de la exposición. Y añade: "Pérez Simón tiene una colección de pintura española importantísima; gracias a su dinero y a sus compras se rescatan cuadros que podían acabar en manos de, no sé, un coleccionista ruso, por ejemplo, que lo mantendría oculto y separado del resto". Para Gerard-Powell la exposición servirá también para arrumbar ciertos "clichés" que pesan aún en Francia sobre la pintura española, centrados en lo religioso y lo tenebroso.

Pérez Simón, además de obras maestras del arte, colecciona búhos a cualquier precio (incluso a un dólar), libros (tiene 75.000) y, entre otras cosas, los recuerdos del compositor mexicano Agustín Lara: a su viuda le compró el piano, las partituras y hasta los bastones. Vive en sus varias residencias rodeado de las obras de arte que ha adquirido: en un salón de su residencia mexicana luce el retrato de Goya de Doña María de Vallabriga y Rozas, pintado en 1783, convertido en joya de la exposición. En un pasillo algo oscuro, según alguien que ha visitado la casa, se encuentra el Retrato de mujer, de Julio Romero de Torres, cedido también para la muestra. Él mismo confesó en una entrevista hace años que en el cuarto de baño de su casa cuelga un picasso verdadero.

Antonio Jiménez Barca, París: Una vida dedicada al arte español, EL PAÍS, 24 de abril de 2010

Juan Antonio Pérez Simón: "Tengo el impulso sentimental de dejar un legado artístico en Asturias"

Es un hombre de mundo, pero allí, en su casa de Niembro, es más Juan Antonio que nunca y por eso los extraños, no es que molesten, pero distorsionan ese mundo idílico que él se ha creado. Por eso, cuando recibe a LA VOZ, primero parece un poco en guardia, pero luego, al posar en el prado, junto a una escultura de Jorge Girbau, baja la guardia y le aflora la sonrisa. De la casa se podría escribir un libro pero él prefiere que eso siga perteneciendo a su intimidad.

--Mantiene usted una relación estupenda con el Museo de Bellas Artes de Asturias.
--Me parece maravilloso lo que se ha hecho allí. Está en mi corazón, es un museo sensacional que tienen muy pocas ciudades de España y va a ser uno de los más interesantes. A eso se tiene que sumar uno.

--Pero su museo está en México.
--No es mi museo, es el del grupo (Carso) y se hará otro en Polanco, allí sumaré obras a las salas temporales.

--A México llegó usted de niño.
--Sí, a los cinco años me llevaron para México. Yo, de Asturias, presumo todo lo que puedo. Asturias me ha permitido ir por el mundo con los pies en la tierra, para que no me pase como a quien se encumbra y se siente en una nube rosa.

-- ¿Ya en su niñez disponía de grandes medios económicos?
--En absoluto. Nací en el 41, en la posguerra española. Entonces había muchísimas carencias, pero yo no lo pasé mal porque nos arreglábamos con la economía familiar: vacas, gochos, gallinas... En el campo es donde uno mejor se puede criar y fui el niño más feliz del mundo, hasta los cinco años, que me arrancaron de Asturias.

-- ¿Y cuál fue su primer encuentro con el arte?
--A los 15 años tuve una novia de 13 que venía de una familia muy culta y me transmitió inquietudes por la literatura --he escrito cinco libros, pero no los he publicado--; por la música --pero por mi oído no la he podido cultivar mucho-- y por la plástica. Me engancharon la Escuela de Barbizón y el gran rompimiento de los impresionistas. Al terminar mis estudios regresé a Europa para volver a mi tierra y para visitar todos los lugares que tanto había estudiado. Estuve en el Louvre una semana entera recorriéndolo diez horas diarias. No vine a Europa a tumbarme en las playas, sino a alimentar todas aquellas inquietudes.

-- ¿Y cuál fue el primer cuadro que adquirió?
--Inicié la colección más seriamente en los años sesenta o setenta, pero lo primero que compré, en el Museo del Prado, fueron unas reproducciones de Las lágrimas de san Pedro y de Los borrachos

-- ¿Y el cuadro por el que siente más apego?
--No podría decirlo. Son como los hijos y me representan a mí. No los vendería, a menos que tuviera necesidad, porque esos cuadros hablan de mí.

-- ¿Alguno que le haya costado mucho trabajo adquirir?
--Cuando la colección se fortaleció comencé a comprarlos en las subastas. Las casas nos pasan a los posibles interesados mucha información antes y así uno empieza a conocer la obra. Es como el cortejo.

--Pero alguna vez se le habrá resistido alguno.
--Algunos se los he disputado a Andrew Lloyd Weber, el compositor, y una vez cedí en favor de Tita, de la baronesa Thyssen. Por otra parte, es cierto que el día que a Rodrigo Uría, que fue un gran amigo y al que recuerdo mucho, le iban a dar el premio de la Hispanic Society de Nueva York, estaba con él y se subastaba un Barceló. Reconozco que lo peleé a morir.

--Pero creo que colecciona mucho más que arte. Por ejemplo, los recuerdos de Agustín Lara.

--Pues sí, a la que fue su esposa le compré el piano, composiciones, su diario y hasta los bastones de mando que le entregaron por toda España.

--Supongo que contará también con una colección bibliográfica.
--Es cierto, la biblioteca es muy amplia. Catalogados, hay cerca de 75.000 volúmenes; es porque adquirí varias bibliotecas, entre ellas la del expresidente López Portillo. Algunos de los volúmenes eran regalos y como pude comprobar, muchas veces eso son mordidas (sobornos) falsas. La actualización de la biblioteca es una obra faraónica. Hay doce personas que llevan trabajando varios años en ello y avanzan como la hormiga.

--Debo preguntarle por un asunto sobre el que han corrido ríos de tinta: La Talá.
--Compré una porción de tierra y nunca imaginé que eso asumiría un tinte político que llegó a ser tan intensísimo. Así fue como comprendí que el indiano era una representación de poder que gustaba a unos y disgustaba a otros. Para mí, Asturias era mi Arcadia, pero el problema de los que salimos es el regreso. Tenemos que emprender la reconquista. Cuando volví, a los 22 años, me apropié de Asturias, pero cuando asumí otras referencias económicas llegó lo que nunca me había imaginado. Nunca creí que generaría recelo o envidia aquí. Quizás-- no lo sé-- es que alguien se siente incómodo. Que para algunos, reconocer en tí un éxito es como asumir ellos un fracaso.

--Y antes apostó por Agar.
--Sí, fue en tiempos de Pedro de Silva. Me pareció bien traer a Llanes, donde no había ni una sola industria, esta planta, y eso que supuso una lucha con los americanos por qué llevarla a cien kilómetros de Avilés, Gijón o Santander?, preguntaban. Y luego, con lo de la Talá ya era el mexicano, el indiano, no Juan Antonio. Me metí en una vorágine, en un tema politizado; estaba muy incómodo y fue muy decepcionante, así que tomé la decisión de venderlo. En el mundo empezaba a crecer la burbuja de los valores de los bienes raíces y en España había un verdadero boom, la negociación fue buena y lo vendí. Ahora estoy tranquilo.

--Sin embargo se ha dicho que podría adquirir otras propiedades, por ejemplo el palacete donde se rodó ´El Orfanato´.
--No, no tengo la intención de hacerlo. La experiencia de la Talá me sirvió para no repetir. Conservo el hotel de Barro, que era de la familia de mi esposa, Agar de Asturias, y lo demás lo vendí.

G. Fernández, Juan Antonio Pérez Simón: "Tengo el impulso sentimental de dejar un legado artístico en Asturias", La Voz de Asturias, 31 de agosto de 2008

El arte de William Bouguereau cotiza al alza en Nueva York

Detalle de 'Cupido y Psique'. | Sotheby'sLa casa de subastas Sotheby's adjudicó este viernes en Nueva York por más de 2,2 millones de dólares (1,64 millones de euros) 'Cupido y Psique', la pintura del artista francés William Bouguereau en que ambos amantes son representados como adultos y a gran escala. La obra estaba valorada entre 1,8 y 2,2 millones de dólares (entre 1.300.000 y 1.600.000 euros) y finalmente se adjudicó por un total de 2.210.500 dólares, dentro de la puja que la casa de subastas dedicó en la Gran Manzana al arte europeo del siglo XIX y con la que recaudó en total más de 13,2 millones de dólares (casi 10 millones de euros).

'Cupido y Psique' (1899) es una de las tres únicas versiones en la que Bouguereau (1825-1905) mostró a Cupido y Psique como dos jóvenes adultos, ya que en otras pinturas el celebrado artista recurrió a niños o querubines para explicar el mito de la unión entre los dos amantes mitológicos. "Esta obra de Bouguereau personifica su maestría técnica, particularmente a la hora de presentar la forma humana, y Cupido y Psique aparecen como si fueran de carne y hueso, más que creadas con pintura y pincel", señalaron los expertos de Sotheby's al presentar la subasta.

También del artista francés, quien tuvo en el amor un tema recurrente en su trayectoria y quien durante su carrera se inspiró habitualmente en la mitología grecorromana y sus divinidades, se vendió la obra 'Amour á l'affut' (1890), valorada entre 600.000 y 800.000 dólares, y por la que se pagaron finalmente 794.500 dólares. Bouguereau fue uno de los principales representantes de la corriente academicista de la pintura que se desarrolló en Francia durante el siglo XIX y que estuvo marcada por el seguimiento de las normas clásicas establecidas por la Academia de Bellas Artes de París.

La subasta incluyó además 'La hija del granjero' (1887), una obra de la que fuera esposa del artista francés, la estadounidense Elizabeth Jane Gardner, y que superó su valor calculado entre 200.000 y 300.000 dólares, al venderse por 494.500 dólares. "Es una obra que marcó un hito en la historia del arte francés y estadounidense, ya que documenta los largos y arduos esfuerzos de pintoras como Gardner, quienes aspiraron a disfrutar carreras profesionales dentro de una industria dominada por hombres en la Francia de mediados del siglo XIX", dijeron desde Sotheby's.

Otra obra que consiguió un resultado millonario fue 'Campamento en el Monte Sinaí' (1842), del británico John Frederick Lewis (1804-1876) y realizada en acuarela, que se vendió por más de 1,8 millones de dólares y superó así el valor que le había calculado la casa de subastas (1,5 millones de dólares).

Efe | Nueva York: El arte de William Bouguereau cotiza al alza en Nueva York, EL MUNDO, 24 de abril de 2010

viernes, 23 de abril de 2010

Picasso reina en el Metropolitan

Gertrude Stein y Arlequín sentado en un café, dos de los cuadros de Picasso
que se expondrán en el Metropolitan de Nueva York.


Fue Gertrude Stein quien introdujo a Pablo Picasso en la colección del Museo Metropolitan de Nueva York en 1946. Fue una de las muchas presentaciones e introducciones con las que la escritora estadounidense afincada en París apoyó la carrera de su amigo español, aunque en este caso fue póstuma y ella era coprotagonista. En su testamento, Stein donó su imponente retrato pintado en 1906 al museo y ese fue el principio de un fructífero idilio entre el Metropolitan y la obra de Picasso, cuyo trabajo había atraído la atención de ávidos coleccionistas americanos desde hacía décadas y ya formaba parte integral de la colección del MoMA.

A aquella primera donación le siguieron las de otros artistas como Georgia O'Keeffe y Alfred Steiglitz y la de importantes benefactores y mecenas de la galería. Hoy el Metropolitan posee la segunda colección más numerosa del artista en Estados Unidos y una de las más importantes del mundo. La entrada del malagueño en el museo de la Quinta Avenida y la calle 82 fue algo tardía pero, como demuestra la exposición Picasso en el Metropolitan, la dicha fue buena y el resultado es apabullante. La muestra reúne por primera vez, desde el próximo martes y hasta el 1 de agosto, todos los fondos de Picasso del museo. Es decir, 34 cuadros, 38 pasteles, dibujos y acuarelas, dos esculturas y 400 grabados. Sólo 36 obras han sido compradas, el resto fueron regalos.

El proyecto de esta exposición surgió hace apenas un año, quizá inspirado en el abrumador éxito que la muestra sobre la serie de los Mosqueteros tuvo en la galería Gagosian de Chelsea. John Richardson comisarió aquel proyecto y ahora participa en la audioguía de la exposición del Met. Thomas Campbell, director del centro, destacó la potente perspectiva que el contexto del museo ofrece al trabajo de Picasso. "Nuestro compromiso con el arte contemporáneo y moderno es distinto que el de otros museos. Nuestra colección permite ver el arte africano y clásico que inspiró a Picasso o entender el lugar que su obra ocupa en la historia del arte".

A partir de un orden cronológico, las salas del Metropolitan mezclan las obras en papel con los lienzos y las acuarelas. Desde los carteles con cabareteras de cancán rojo, inspirados en el trabajo de Toulousse-Lautrec que Picasso pintó en 1901, hasta el Mosquetero con mujer desnuda que realizó a los 83 años, la exposición ofrece un potente repaso por la carrera del prolífico y genial creador que revolucionó el arte: los arlequines del periodo azul, el clasicismo de la etapa rosa, los dibujos que hizo en tarjetas de visita de la compañía de sus amigos Juan y Sebastián Juñer Vidal, los retratos en tinta del círculo de artistas que le rodearon en Barcelona como Ramón Casas o Joaquín Mir, el retrato de Dora Maar y los grabados de Jacqueline junto a las planchas en terracota y la impactante serie de grabados Suite 347 que el artista calificó como su manera de "hacer ficción".

¿Conviene en tiempos de crisis tirar del fondo de armario, museísticamente hablando, y apostar por valores seguros? El comisario Gary Tinterow, Engleman Chairman del Departamento de Arte del Siglo XIX, Moderno y Contemporáneo del museo, no esquivó la cuestión en la presentación ante la prensa: "Hay un sentimiento un poco cínico sobre este tipo de proyectos. Es cierto que no ha habido gastos de transporte, ni de seguros, pero las obras han sido enmarcadas, limpiadas, restauradas y estudiadas a fondo", explicó.

Entre otras se presenta la flamante restauración de El actor, el cuadro cuyo lienzo fue accidentalmente desgarrado por una visitante del museo el pasado mes de enero. La reflectología infrarroja y radiografías de varias obras han permitido además descubrir nuevos secretos. Por ejemplo, que bajo el cuadro Coiffeur, se esconden otras tres obras. Tres vídeos muestran los descubrimientos. "Usó aquel lienzo como una pizarra", apuntó Tinterow. El conservador destacó el intenso trabajo de investigación que rodea esta muestra y el reto que supone zambullirse en Picasso, un artista cuya vida y obra están extensamente documentadas, pero que sigue ofreciendo sorpresas. Su encanto y su fuerza nunca se acaban.
AGENCIA ATLAS 20-04-2010 Se trata de obras que el museo ha atesorado desde 1946 y con las que ha creado su primera exposición dedicada al andaluz más universal. Son 300 pinturas, esculturas, dibujos y cerámicas ordenadas cronológicamente. Entre ellas se encuentra El Actor, cuadro restaurado después de que en enero una profesora rasgara la tela al tropezar.

Andrea Aguilar, Nueva York: Picasso reina en el Metropolitan, EL PAÍS, 20 de abril de 2010

jueves, 22 de abril de 2010

Andalucía protege la Colección Alba del Palacio de las Dueñas

La Dirección General de Bienes Culturales de la Junta de Andalucía ha resuelto inscribir de manera colectiva en el Catálogo General de Patrimonio Histórico Andaluz como Inventario General de Bienes Muebles del Patrimonio Histórico Español un total de 1.425 bienes pertenecientes a la colección artística propiedad de la duquesa de Alba, Cayetana Fitz-James Stuart, localizados en el Palacio de las Dueñas de Sevilla.

Según una resolución publicada el 21 de abril de 2010 en el Boletín Oficial de la Junta de Andalucía (BOJA), "como consecuencia de un prolongado proceso de formación, la colección de bienes muebles conservada en el Palacio de las Dueñas atesora un conjunto de obras pertenecientes a la mayoría de movimientos artísticos sucedidos en España desde el siglo XVI, así como otras piezas llegadas de diferentes lugares de Europa". Dicha resolución recoge que la colección destaca por un fondo de carácter arqueológico, compuesto por piezas romanas, algunas muestras medievales hispánicas y esculturas de diversa procedencia, cuya cronología se inicia en el siglo XVI y culmina en el siglo XIX. Además, sobresale otro grupo de obras de destacado "interés" artístico e histórico compuesto por tapices tejidos en Flandes durante los siglos XVI y XVII.

Magnífica colección

También califica de relevante el fondo pictórico, conformado por un elevado número de obras de muy variada temática: pintura renacentista y de los siglos XVII y XVIII, entre las que abundan principalmente las pertenecientes a las escuelas española e italiana representadas por autores como Leandro Bassano, José de Ribera, Lucas Jordán, Anibal Carracci, Juan de Villoldo, Juan de Llanos Valdés o Francesco Furini, entre otros. Igualmente, del siglo XIX se conserva un extenso grupo de pinturas costumbristas, así como retratos familiares. Destacan autores como Federico de Madrazo, Odier de París, Genaro Pérez Villamil, Antonio María Esquivel, Ignacio Zuloaga, Joaquín Sorolla, Ricardo Villegas, Gonzalo Bilbao, Julio Romero de Torres, Anglada Camarasa, Gustavo Bacarisas, Villegas Cordero, Hohenleiter, Alfonso Grosso, etc. Tampoco faltan creadores andaluces contemporáneos como Joaquín Sáenz, Carmen Laffón o Santiago del Campo.

Artesanía, mobiliario y mucho más

La colección está integrada, por otro lado, por piezas de artesanía de talleres andaluces del siglo XIX, tales como barros malagueños y granadinos, así como objetos de marroquinería. Relacionados con este valor etnográfico, se conservan otras pinturas que recrean tipos populares del siglo XX. Asimismo, forman parte de esta colección algunos ejemplos de mobiliario, del que destacan bargueños o papeleras renacentistas decoradas con taraceas, muebles españoles de los siglos XVII y XVIII y otros procedentes de Europa de diferentes estilos barrocos, ejemplos de mobiliario historicista o modernista, relojes de los siglos XVIII al XX y algunas muestras de las artes decorativas. como porcelanas, obras de orfebrería, cortinajes, alfombras o abanicos.

Régimen general de protección del Patrimonio Histórico

Dentro del régimen general existen tres niveles de protección en función de la singular relevancia del bien que ordenados de menor a mayor protección son los siguientes:
• Patrimonio Histórico Español.
• Inventario General de Bienes Muebles.
• Bienes de Interés Cultural.

La protección de estos bienes implica el que los propietarios o titulares tengan unos derechos y obligaciones establecidas en la propia Ley 16/1985 de Patrimonio Histórico Español.

Patrimonio Histórico Español. Este sería el grado mínimo de protección de un bien. Integran el Patrimonio Histórico Español todos los bienes inmuebles y objetos muebles de interés artístico, histórico, paleontológico, arqueológico, etnográfico científico o técnico. También forman parte del mismo el patrimonio documental y bibliográfico, los yacimientos y zonas arqueológicas, los sitios naturales, jardines y parques, que tengan un valor artístico, histórico o antropológico (Ley 16/1985, art.1).

Inventario General de Bienes Muebles (el caso de la Colección Alba). En un nivel superior de protección, están los bienes incluidos en el Inventario General de Bienes Muebles, que poseen un notable valor histórico, arqueológico, científico, artístico, técnico o cultural, y que no hayan sido declarados de interés cultural. (Ley 16/1985, art 26).

Bienes de Interés Cultural (BIC). El grado máximo de protección lo constituyen aquellos bienes inmuebles y bienes muebles declarados de interés cultural. Estos bienes se incluyen en el Registro General de Bienes de Interés Cultural.

miércoles, 21 de abril de 2010

Brasilia, una capital utópica construida en pleno desierto


Brasilia es la historia de una vieja aspiración. Pese a que su fundación no se hizo realidad hasta el 21 de abril de 1960, el sueño de levantar una nueva ciudad en el interior del gigante sudamericano ya se paseaba por la mente del 'patriarca' de la independencia, José Bonifacio de Andrada e Silva, en el primer cuarto del siglo XIX. Décadas más tarde, la Constitución de 1891 retomó la idea al plantear la búsqueda de "una zona de 14.400 kilómetros cuadrados en el Planalto Central" donde erigir la futura capital federal.

Pero tuvo que transcurrir más de medio siglo para que emergiera un líder resuelto a dar el paso definitivo. Fue Juscelino Kubitschek quien, nada más aterrizar en la Presidencia (1956-61), puso en marcha los planes para trasladar el centro del poder desde Río de Janeiro hasta un rincón por entonces deshabitado en el estado de Goiás. Durante más de 1.000 días, unos 60.000 trabajadores tomaron la región y, guiados por las directrices de los arquitectos Lúcio Costa y Óscar Niemeyer, dieron forma a una ciudad atípica que hasta hoy sigue evocando desde el cielo la forma de un avión.

Construcciones emblemáticas

Los pioneros o 'candangos' -así eran conocidos los obreros llegados entonces hasta Brasilia- levantaron edificios monumentales que representan la cumbre del modernismo nacional, entre ellos los Palacios de la Alvorada y de Planalto, la Catedral Metropolitana y la nueva sede del Congreso, con dos torres gemelas acompañadas por una semiesfera para el Senado y otra para la Cámara de Diputados. Crearon también de la nada el lago Paranoá, un enorme estanque destinado a incrementar la humedad de una zona casi desértica y convertido en la actualidad en el 'hogar' de la tercera mayor flota de embarcaciones deportivas del país, un dato que llama la atención si se tiene en cuenta que la urbe dista 1.200 kilómetros del océano Atlántico.

Crecimiento y desigualdad

En el año de su nacimiento, apenas 140.000 personas habían decidido llevar sus vidas a Brasilia. Hoy ya son más de 2.600.000 los habitantes de la capital, una décima parte de los cuales trabaja para el Gobierno o el Distrito Federal. Y entre todos, funcionarios o no, promedian un PIB per cápita muy superior al del conjunto del país: 40.696 frente a 16.400 reales (de 23.225 a 9.360 dólares).

Sin embargo, la ciudad declarada Patrimonio de la Humanidad en 1987 queda lejos del idílico proyecto original que pretendía convertirla en un lugar sin división entre clases. Así lo demuestran informes oficiales donde salen a la luz las notables diferencias que separan, por ejemplo, el barrio elitista de Lago Sul -con una renta familiar equivalente a 20 salarios mínimos- y regiones pobres como Itapoã. Desequilibrios que seguramente no estaban en el 'Plan Piloto' del urbanista Costa, como tampoco debía de figurar en las previsiones del presidente Kubitschek la plaga de corrupción que llegó a expandirse por los bajos fondos del Distrito Federal hasta llevarse por delante al gobernador -encarcelado durante dos meses- y a algunos de sus colaboradores. Reducir las desigualdades y desinfectar la clase política son, por tanto, los desafíos pendientes para los siguientes 50 años. La utópica Brasilia camina ya hacia su centenario.

Luis Tejero (Corresponsal) | Río de Janeiro: Brasilia, una capital utópica construida en pleno desierto, EL MUNDO, 21 de abril de 2010

martes, 20 de abril de 2010

Muy malos tiempos (para el arte)

Se veía venir desde que estalló la gran crisis económica a escala mundial, pero al principio nadie quería aceptarlo, como si se tratara de una circunstancia transitoria -mejor no darse por enterado-. Aunque era obvio que los tiempos no eran buenos, que eran incluso muy malos e iban a ser todavía peores.

Ya lo son y, durante un rato al menos, las cosas no volverán a parecer las que fueran en el mundo del arte. Hay que despedirse de las grandes celebraciones, eventos internacionales en los cuales las "personas dentro del grupo", como dijera Martha Rosler -comisarios internacionales, responsables de museos, coleccionistas...-, se pasean para ver y ser vistos. Hay que apretarse el cinturón y tener cuidado en qué se gastan los presupuestos, sobre todo porque las grandes corporaciones han dejado, como en medio de cualquier crisis, de ser tan generosas como lo han sido estos últimos años. O lo son de un modo diferente: están dispuestas a financiar un acontecimiento artístico, cómo no, pero tiene que ser rentable. Qué termina por ser rentable sería quizás la pregunta que merecería tratar de responder.

La respuesta no es tampoco complicada, parece: rentable es aquello que atrae un número grande de visitantes. Rentables son -siempre lo han sido- las largas colas. Rentable es Picasso, Van Gogh, los impresionistas, el barroco, Caravaggio, Velázquez... He aquí una apuesta segura: con este tipo de exposiciones no faltarán los visitantes, porque incluso si se replantea una revisión del tema todos irán a ver los cuadros, a los top.

Así que se acabó -o casi- el furor por lo ultranuevo que había ido entrando hasta a aquellos lugares que años atrás no hubieran siquiera vuelto la mirada para ver la producción de nadie menor de 50. Si el principio del XXI se caracterizó por la fascinación, a veces hasta excesiva, por los más jóvenes, en estos momentos de crisis la curiosidad de repliega y da paso a la sensatez. Dicho en términos económicos, a la mencionada rentabilidad.

Vaya futuro previsible nos espera: ¿Picasso y sólo Picasso, incluso siendo Picasso una excelente opción? Porque la crisis, dicen todos, ha venido a quedarse, un rato al menos. Sobre todo, después de una proliferación imparable de nuevos museos y centros de arte actual en el mundo con todo lo que a su alrededor se ha construido, desde producción hasta colecciones, cabe preguntarse qué destino les aguarda. Qué destino aguarda a las colecciones de siglo XX con escasos "grandes maestros" para intercambiar y, por tanto, con pocas oportunidades de exponerlos sin pagar grandes sumas de dinero a cambio.

No obstante, bien visto y tratando de rescatar lo positivo de las situaciones, también es cierto que la inflación de producción y exposición "emergente" que hemos vivido debía ser revisada. No estaría mal que la sostenibilidad acabara por llegar también al mundo del arte, aunque temo que mientras llega vamos a vivir un periodo conservador y carente de excesivas sorpresas.

Estrella de Diego, Muy malos tiempos, EL PAÍS, 20 de abril de 2010

La web del museo Picasso, premiada en Estados Unidos

La web del museo Picasso ha sido premiada en el encuentro anual de Archimuse, reunión de expertos informáticos dedicados a la creación cultural y científica, que se ha celebrado en Denver (EE UU). La página del museo barcelonés ha sido distinguida en el capítulo de redes sociales. Es la única web premiada no anglosajona. La conferencia reunió durante cuatro días a 600 especialistas internacionales del diseño de webs culturales, gestión de colecciones online y construcción de redes sociales, móviles y multimedia.

Entre los otros galardonados destaca el MOMA por la muestra online de un proyecto educativo y por la exposición de la Bauhaus. El premio a la investigación online fue para el londinense Victoria and Albert y el de la innovación para el Obvservatorio de Greenwich por su presentación de una tormenta solar. El concurso es internacional y en él participan webs de todo el mundo. El jurado estaba formado por representantes de museos de Nueva York, Chicago, Londres, Los Ángeles y Helsinki.

Roberta Bosco, Barcelona: La web del museo Picasso, premiada en Estados Unidos, EL PAÍS, 20 de abril de 2010

Gauguin, el creador de mitos

 En 1889, Paul Gauguin (1848-1903) hizo un autorretrato más que provocador. 'Autorretrato como Cristo en el Jardín de los Olivos', lo llamó. El pintor no sólo estaba fascinado por los mitos, sino que le gustaba ser el protagonista. La Tate Modern de Londres dedicará su próxima exposición de otoño al artista postimpresionista bajo el título 'Gauguin: Forjador de Mito'. Más de 100 trabajos del artista se reunirán en la exposición británica, presentada este lunes, en lo que los críticos consideran el acontecimiento del año en la escena artística británica. Es el regreso del pintor a Reino Unido tras medio siglo desde la última exposición.

'Teha 'amana tiene muchos padres', Paul Gauguin, 1893. | Art Institute of Chicago

La que planea la Tate es, según sus organizadores, mucho más ambiciosa que muestras anteriores, pues las más de un centenar obras que viajarán a Londres de distintas colecciones privadas o públicas de todo el mundo pertenecen a distintos períodos de su vida e incluirán desde óleos, grabados o acuarelas hasta cerámicas, esculturas o objetos decorados y otros personales. La completarán libros de apuntes, memorias, cartas y artículos de periodismo, que permitirán hacerse una idea lo más cabal posible de su compleja personalidad. Al igual que su amigo Van Gogh, Gauguin es un artista que sigue ejerciendo una enorme fascinación sobre el gran público no sólo como creador de imágenes inmediatamente reconocibles sino por su realmente extraordinaria biografía de genio romántico y bohemio.

El 'salvaje'

Nacido en París, Gauguin sintió desde muy temprano una enorme atracción por los horizontes más lejanos, algo que se explica en parte por los cuatro años que pasó en Perú, de donde procedían su familia por vía materna: su abuela, la feminista y proto-socialista Flora Tristán era hija un coronel peruano y una francesa. A Gauguin le gustaba presentarse a sí mismo el artista "salvaje". "Según la leyenda, el inca procede del sol y a él volverá", escribió en una ocasión. Todavía adolescente, se enrolaría en la marina mercante y luego en la Armada -tampoco dudaba el rey del mito en presentarse como una mezcla de "tosco marinero" con "sangre azul" en sus venas- antes de volver a Francia, trabajar en la Bolsa de París y casarse con una danesa, de la que tendría cinco hijos. Al mismo tiempo, se interesaba cada vez más por el arte, hacía amistad con otros artistas y comenzaba a pintar junto a otros pintores como Pissarro. En 1884 se trasladó con su familia a Copenhague, donde siguió con cierto éxito su carrera de corredor de bolsa, hasta que decidió regresar a la capital francesa, esta vez sin su familia, para viajar a Panamá y luego a Martinica en compañía de su amigo y artista Charles Laval.

Huida de lo convencional

Para financiar su viaje a Tahití de 1891, Gauguin organizó una subasta de sus trabajos y pidió al gobierno un patrocinio. Volvió a París dos años después con cuatro francos en el bolsillo. En 1895, volvió a marcharse a Tahití, donde se vio acuciado por la enfermedad y la falta de dinero. Murió en 1903 en las islas Marquesas.  Su huida de "todo lo artificial y convencional" en la civilización europea serviría para construir un mito en torno a su persona y al rol del artista. Según explicaron este lunes en conferencia de prensa Belinda Thomson, historiadora del arte y destacada especialista en Gauguin, y su colaboradora Christine Riding, de la Tate, la exposición londinense explorará, entre otras cosas, "las estrategias narrativas" del artista, sus ideas en torno a la religión, la fábula, el mito y la tradición, y su capacidad para la constante innovación.

En los mares del Sur, Gauguin se sumergió en culturas amenazadas de desaparición como la maorí en las que encontró nuevas fuentes de inspiración y de energía para su arte, algo que iba a su vez a influir en el interés por el arte primitivo de artistas posteriores como Picasso. Entre las obras más destacadas de la exposición, que podrá visitarse del 30 de septiembre al 16 de enero del próximo año, estarán varios autorretratos, entre ellos el mencionado 'Cristo en el Monte de los Olivos', de 1889, procedente del museo Norton, de Florida, o el 'Autorretrato con Manau tu papau', de 1893, del museo del Quai d'Orsay (París). Son obras todas ellas que muestran la habilidad del artista a la hora de adoptar alternativamente distintos roles como los de víctima, santo o incluso Cristo hasta el de pecador. Pero habrá también otras famosas creaciones de distintos períodos: bodegones como el titulado 'El Jamón', de la Phillips Colection, de Washington, o 'Bodegón con Perfil del pintor Laval', del museo de Indianápolis, obras de inspiración religiosa como 'Visión del Sermón', de la National Gallery de Escocia, o 'El Cristo Amarillo', de la Albright Knox Gallery, de Buffalo (EEUU). En la Tate estarán también muchas de las obras creadas en Polinesia como 'Parau na te Varua Ino' (Palabras del Diablo), de la National Gallery of Art, de Washington, 'Te Poi Poi' (colección particular), 'Parahi te Marae', del Museo de Arte de Filadelfia, así como cerámicas, entre ellas la titulada 'Autorretrato en forma de cabeza cortada' (1889), del Kunstindusgtrimuseet, de Copenhague.

Gauguin: Maker of Myth (Gauguin: Creador de mitos). En la Tate Modern (Londres), del 30 de septiembre de 2010 al 16 de enero de 2011

Efe | Reuters | Londres: Gauguin, el creador de mitos, EL MUNDO, 19 de abril de 2010

domingo, 18 de abril de 2010

Los crímenes en el arte

El Museo de Orsay aborda la extraña fascinación del ser humano por el asesinato plasmada en el arte, desde 1791 hasta 1981, fecha de la abolición en Francia de la pena de muerte

Exposición "Crimen y castigo" en el Museo de Orsay, París

Al fondo te mira la cabeza. Los ojos entrecerrados, la barba de tres días, pelo algo alborotado del que se acaba de levantar, una sonrisita pintada en la cara y un color meloso y dorado que adorna las mejillas, la frente y el cuello. Pertenece (perteneció) a Henri-Jacques Pranzini, un criminal ajusticiado en París en 1888 por el triple asesinato de tres hermanas y jamás imaginó que más de cien años después un molde de su rostro iba aún a seguir rodando por ahí, separado del cuerpo, hasta la eternidad. El molde en cera que se fabricó entonces -con la expresión algo estúpida que le quedó para siempre a Henri-Jacques tras ser guillotinado- pertenece a la colección histórica de la Préfecture de Police parisina y ahora se exhibe en el mismísimo Museo de Orsay, en una exposición titulada Crimen y castigo que responde a la extraña fascinación morbosa que ejerce en todos (aunque en algunos más que otros) el lado oscuro de la humanidad. A juzgar por las colas, esa fascinación sigue siendo incurable. También a juzgar por quien, una vez dentro, se coloca durante un rato ante el molde de la cabeza citada como el que se mira en un espejo. La pregunta de Henri-Jacques parece siempre la misma: ¿qué tienes tú que no tenga yo?, ¿qué tengo yo que no tienes tú? La idea de la exposición surgió de Robert Badiner, ex ministro de Justicia de François Mitterrand, la persona que se encargó de abolir la pena de muerte en Francia en 1981, que pretendía montar una exposición, precisamente, sobre la pena de muerte. Pero Jean Clair, comisario de la muestra, extendió el concepto hasta elaborar, según él mismo confesó hace poco en una entrevista radiofónica, una suerte de mapa artístico del mal y la maldad a lo largo, sobre todo, del XIX.

Hay bellos cuadros que en el fondo son la recreación de un asesinato famoso: las varias versiones del apuñalamiento del revolucionario Jean-Paul Marat, por ejemplo, que recibió en la bañera donde casi vivía sumergido a causa de una enfermedad en la piel la visita de Charlotte Corday, la joven girondina que le apuñaló y que días después sería guillotinada a su vez. El visitante contempla el famoso cuadro de David, que presenta a Marat como un nuevo Cristo yacente, o la versión posterior de Paul Jacques-Aimé Baudry, en la que el asesino cobra el mismo protagonismo que la víctima, o la mucho más reciente y explosiva de Munch, en la que la mujer se instala ya en el centro de la tela.

Hay dibujos espeluznantes de Goya, de Blake o de Degas, hay un cuadro de Van Gogh que muestra una rueda de prisioneros en el patio de una cárcel que él mismo pintó mientras vivía encerrado voluntariamente en el manicomio de Saint-Rémy-de-Provence después de cortarse a lo vivo la oreja y darse cuenta con espanto creciente de que se estaba volviendo loco.

Pero la exposición abandona después el mundo del arte para adentrarse en el de la historia puramente criminal. Ahí ya sólo se internan los verdaderos morbosos, los degustadores de monstruosidades con o sin excusas estéticas. Se muestran varios tipos criminales, se ilustra cómo a lo largo del siglo XIX varios especialistas llegaron a creer que habían encontrado las raíces del mal, a localizarlo en algunos rostros determinados, en dar por sentada la relación entre lo físico y lo moral y en que el criminal nacía y no se hacía y que, por lo tanto, era posible descubrirlo, catalogarlo (y encerrarlo) como el que descubre una especie animal dañina y la extermina. El italiano Cesare Lombroso publicó en 1876 un volumen famosísimo en la época titulado El hombre criminal. Y el doctor Chapellier de Sath logró catalogar seis tipos, en su opinión, diferenciables por su cara: el timador, el fanático, el ladrón, el depravado, el envenenador y el asesino. En la exposición se muestran cuatro máscaras donadas a Lombroso por un antropólogo pertenecientes a un homicida, a un violador, a un mentiroso y a un ladrón. Todos con el colorcillo anaranjado producto de la cera, de la muerte y de los años. No se rían: los rostros corresponden, más o menos, al modelo del "malo de película" del imaginario colectivo reproducido desde entonces en las novelas y en el cine, donde sobreviven, enmascaradas, las teorías de esos antropólogos voluntaristas y equivocados, como recuerda el estudioso Bernard Oudin en un reciente libro sobre el asunto titulado Le crime. Entre horreur et fascination.

Otra de las aportaciones del siglo XIX fue el nacimiento de la prensa, y con ella, el de la prensa especializada en sucesos. En París, el empresario Moïse Polydore Milaud, dando de lado los temas políticos y adoptando el algo cínico lema de "hay que tener el coraje de ser un poco tonto", lanzó en 1863 Le petit journal, y más tarde su suplemento semanal Le petit journal illustré. Con el famoso crimen de Pantin, en el que un asesino mató a una familia entera pobre de un barrio a las afueras de París, imprimió un millón de ejemplares. La exposición muestra algunas de estas portadas impactantes en las que un cura muere a balazos a manos de su criada, otro asesino quema el cadáver de un hombre en una chimenea o un carnicero degüella a su amante frente al mostrador...

Milaud descubrió pronto que hay crímenes que arrastran un atractivo especial, que se vuelven parte de la historia de un país, que regresan siempre, que los escritores o pintores acaban por recrear empujados por el mismo impulso. Como tantas cosas que se ven en esta exposición algo macabra, es algo que aún pervive: en 1984, el pequeño Grégory Villemin, de cuatro años, apareció atado y ahogado en el río Vologne. El caso y las sucesivas hipótesis policiales acapararon la atención de Francia entera. Incluso Marguerite Duras se inmiscuyó para asegurar que "veía" la culpabilidad de la madre, finalmente declarada inocente.

Hace unos meses, 25 años después de haber encontrado el cadáver, la policía aseguró que había encontrado huellas de ADN en una carta del supuesto asesino y reabrió de nuevo un caso que, como la fascinación ante el crimen, da la impresión de que no acabará jamás.

Crimen y castigo. Museo de Orsay. París. Hasta el 27 de junio. www.musee-orsay.fr.

Antonio Jiménez Barca: Los crímenes en el arte, EL PAÍS / Babelia, 17 de abril de 2010

sábado, 17 de abril de 2010

Un Cristo con demasiados atributos provoca un escándalo entre los fieles estadounidenses

El crucifijo en cuestión. | www.newsok.comPolémica en la Iglesia de San Carlos Borromeo de Warr Acres, Ohio (EEUU). Los feligreses de esta parroquia, establecida en 1954, están conmocionados por el nuevo crucifijo con un Cristo que, según algunos, muestra su órgano masculino descubierto de manera escandalosa. La indignación de los críticos ha sido levantada por el nuevo crucifijo sobre el altar mayor que parece mostrar a Jesús con su pene al aire libre. Sin embargo, los líderes de la parroquia insisten en que no se trata del órgano masculino del Cristo, sino de sus abdominales en estado de "distensión".

"La obra fue pintada según ciertas pautas de la iconografía tradicional", explicó el reverendo Philip Seeton en declaraciones recogidas por The Oklahoman. "Algunos feligreses han dejado la parroquia por este asunto", confiesa Seeton, "pero muchos que se mostraron molestos con la obra también se han quedado, y no tenemos intención de quitar el crucifijo". La posición de Seeton ha sido respaldada formalmente por Edward Weisenburger, arzobispo de Oklahoma, que tampoco vio nada mal con el retablo.

No obstante, numerosos feligreses han manifestado su indignación por una obra que ven como una "sexualización del señor". "Me siento horrizada", dice Seannene Smith, una católica que decidió visitar el templo después de que una amiga le hablara de la imagen controvertida tras verla durante un funeral celebrado en la iglesia. "Yo defiendo la libertad de expresión, pero creo que una iglesia es un lugar sagrado y, aunque no quiero decirle a nadie como debe celebrar la palabra de Cristo, ese crucifijo me ha dejado muy conmocionada. Si no me hubieran advertido, creo que me hubiera puesto mala por la sorpresa de encontrarme con semejante cosa". "Sé que hay estudiantes de la escuela católica de la iglesia que vienen a misa aquí, y ya estoy muy sensitiva por el tema de los abusos sexuales y la pedofilia... Yo dejé de ir a misa por esos escándalos, y encontrarme cosas como ésta en altares mayores no hace que quiera volver a la Iglesia católica".

El crucifijo tiene una altura de unos tres metros, fue pintado por la artista local Janet Jaime e instalado sobre el altar de la iglesia el pasado 21 de febrero. La obra en cuestión es una cruz de San Damiano, un icono que tiene su origen en Italia y se asocia con la figura de San Francisco y la orden de los franciscanos. Aunque es parecido a otros crucifijos de San Damiano, el de la iglesia de San Carlos tiene una zona abdominal algo más pronunciada que las que normalmente se perciben en obras de estilos similares. Seeton dice que se reunió con la artista antes de pintar la obra y que, aunque ha recibido algunas quejas, la gran parte de los feligreses han aceptado que el icono tiene una estética tradicional e histórica, sin significado oculto.

Aitor Hernández-Morales | Madrid: Un Cristo con demasiados atributos provoca un escándalo entre los fieles estadounidenses. EL MUNDO, 16 de abril de 2010

A modo de justificación...

Recomedamos también
El presente blog pretende ser un compendio de los artículos, y publicaciones recogidos en los medios de comunicación (escritos y audiovisuales), principalmente de España, para el estudio de la Historia del Arte. Aspira a ser una guía complementaria para su conocimiento y una referencia para la reflexión y análisis del mundo que nos rodea para difundir la defensa del patrimonio a futuras generaciones. Tuvo su origen a comienzos de junio de 2007, como blog de aula en la materia de Historia del Arte, para la modalidad de Humanidades y Ciencias Sociales de 2º de Bachillerato en el I.E.S. Carbula de Almodóvar del Río (Córdoba). Pero la idea fue creciendo y adquiriendo una dimensión inesperada. Ahora, en un nuevo destino profesional deseamos continuar la experiencia, manteniendo la identidad, para poder alcanzar a nuestros alumnos, en su forzado contacto con la materia, y con el público en general, para que profundice en los entresijos de un aspecto de la civilización de gran calado.