jueves, 30 de septiembre de 2010

El Renacimiento italiano, píxel a píxel

Seis obras cumbre del Renacimiento italiano pueden contemplarse milímetro a milímetro en internet gracias al proyecto de digitalización en alta definición de los cuadros de la Galería de los Uffizi de Florencia, que ofrece sus primeros resultados de manera gratuita hasta el próximo 29 de enero.

La «Primavera», de Boticelli

«El nacimiento de Venus» y la «Primavera», de Boticelli; el «Bacco», de Caravaggio; la «Anunciación», de Leonardo da Vinci; el «Bautismo de Cristo», de Verrocchio; y el «Retrato de Eleonora de Toledo», de Bronzino, son los primeros lienzos que esta iniciativa de la empresa Haltadefinizione ha descubierto al detalle. Así, ampliar un paisaje en miniatura pintado por Leonardo da Vinci, contar las flores que están a los pies de la «Primavera», de Boticelli, desmenuzar las manos de Venus o las joyas de la Duquesa Eleonora de Toledo, trazadas por Bronzino, es posible para los estudiosos de la historia del arte y para todos los ciudadanos del mundo que entren en la página web.

Para lograr este resultado se ha utilizado una avanzada tecnología de alta definición que permite producir imágenes de una calidad extraordinaria en las que es posible observar los detalles hasta a una centésima de milímetro sin pérdida de nitidez y con absoluta fidelidad cromática al cuadro original. Por ejemplo, para representar la refinada técnica pictórica de la «Primavera», de Boticelli, han hecho falta 28.000 millones de píxeles -unas 3.000 veces más que en la resolución de una fotografía realizada con una cámara digital normal-, con los que el internauta puede pasearse por cada pincelada.

EFE, Roma: El Renacimiento italiano, píxel a píxel, ABC, 20 de septiembre de 2010

Rafael de la-Hoz: "Si me dejasen extirparía la Catedral del interior de la Mezquita"

El reputado cordobés, en la plaza de las Tendillas, durante la entrevista. T Tras una sugerente conferencia en el ciclo programado -un clásico ya en las Bodegas Campos, Rafael de la-Hoz se sienta en la cafetería Siena -otro clásico- a desgranar sus ideas sobre la arquitectura: la de la materia y la del espíritu, la del cuerpo y la del alma de un cordobés que es referencia entre los de su profesión, al igual que lo fueron su padre y su abuelo.

-Viniendo de una familia de arquitectos, ¿se aprende más en casa o en la Escuela?
-De todo se aprende pero obviamente es una ventaja tener en casa a una familia de arquitectos.

-¿Compartió usted piso durante su época de estudiante?
-No porque cuando yo terminé el bachillerato en Córdoba y me fui a estudiar la carrera a Madrid también mi padre se fue allí para ejercer un cargo público. Vivíamos los dos en un apartamento que él tenía. Compartí piso, pero con mi padre, algo que seguramente es peor que compartir piso con otros estudiantes. Hay más reglas.

-¿Cómo es la casa de un arquitecto, dónde vive?
-No es diferente a los demás. Y la casa es como quiere mi mujer, yo me limité a dibujársela. Ella ha decidido.

-Realiza usted tanto edificios públicos como privados, ¿piensa en el mismo ser humano cuando los proyecta?
-La arquitectura es una disciplina compleja porque obliga a tener en cuenta la ciudad, la economía, el presupuesto. Además, se debe pensar en el usuario que aún no ha nacido. A veces, a los arquitectos nos gusta mucho mirarnos el ombligo y debemos pensar que es muchísimo el número de usuarios del futuro, de los que no han nacido; yo pienso en ellos cuando proyecto y eso a veces produce tensiones porque el usuario no es consciente de que los edificios de uso público deben valer para muchos años, para los usuarios futuros.

-¿Se deprime cuando ve una excavación arqueológica y comprueba que el paso del tiempo devora hasta las piedras?
-Sí, pero la lección es extraordinaria; eso de que construimos para la posteridad o de que el éxito nos hace inmortales, eso es una falacia.

-¿En lo arquitectónico es usted más un hombre práctico o artístico?
-Yo espero tener detractores en las dos cosas, unos en uno, otros en otro. Eso significaría un equilibrio. La arquitectura bascula, a veces a un lado, a veces a otro. No hay que olvidar que antes de convertirse en las piedras que ha tapado el polvo, el edificio cambia de función en la inmensa mayoría de ocasiones. Un edificio que ahora es una sala de conferencias ha sido una ermita. Por eso hay que ser práctico. En ocasiones hay una necesidad de hoy pero también encierra una necesidad del futuro si se saben intuir. Si se diseña una iglesia puede que en el futuro eso sea una excelente sala de conciertes. Hay que reflexionar mucho al respecto, y en cuanto al sentido artístico, eso es el talento y lo que Dios no ha dado, Salamanca no presta.

-¿Que pensó cuando se cayeron las torres gemelas de Nueva York?
-Estaba en Córdoba y sinceramente pensaba que no se iban a caer.

-Debe ser usted un optimista redomado.
-Un optimista, y como gran parte de mi generación que siempre mirábamos a EEUU a través de las películas, mitificado en su capacidad tecnológica, el que a los Estados Unidos se le cayeran los símbolos de la nación era tan impensable como que los americanos no llegasen a la Luna antes que los rusos: iban a llegar y además volvieron. Superpuse el conocimiento técnico y cuando las vi desplomarse me invadió una tristeza tremenda. Intuí que iban a cambiar muchas cosas.

-¿Es Córdoba una ciudad que puede convivir con edificios altos?
-Sí. Afortunadamente no hay unas reglas escritas de prohibiciones. En arquitectura hay que prohibir muy poco. Tuvimos en la escuela un maestro que decía que las ordenanzas municipales están para ser estudiadas, comprendidas y respetadas y luego añadía… "a veces". El buen arquitecto, nos decía otro catedrático, no necesita normas si es un arquitecto consecuente. La ordenanza lo que intenta evitar es el exabrupto, los fuegos artificiales, lo inesperado. Una buena película no necesita efectos especiales, con la narración es suficiente, como ocurre en las películas de Woody Allen. Si se necesita puntualmente el efecto especial se utiliza, no hay que restarle por ello al arquitecto el efecto especial, pero no convienen las condiciones taxativas, aunque siempre depende de dónde, de cuándo y con quién.

-¿Ha visto usted en los últimos años muchos efectos especiales en Córdoba?
-Sí. Los efectos especiales son maravillosos porque tienen un rédito instantáneo, dejan boquiabierto al espectador, pero la arquitectura nunca puede ser espectáculo y por sus propias condiciones, el espectáculo es efímero y cansa. La arquitectura no debe confundirse con el espectáculo y menos aún con el espectáculo político que puede que la lleve a tener un rédito político instantáneo pero que no va a llegar a la siguiente legislatura. El peaje del futuro para todos los ciudadanos puede ser en ese caso terrible y se debe evitar. En arquitectura, la serenidad es un pecado más interesante que la visibilidad.

-¿Tenemos casos concretos de actuaciones de este tipo?
-Sí. Pero como soy optimista prefiero evitarlo y prefiero recordar lo bueno. Cuando a mi padre le dieron un premio me dijo "yo quiero mucho a Córdoba y me gustan mucho los cordobeses". Y añadió: "pero por sus virtudes, no por sus defectos". Prefiero recordar las virtudes y las cosas bien hechas. En general la ciudad, salvo pequeños errores, está bien. Hay errores en la planificación urbana en cuanto a que una ordenanza garantiza que no se van a cometer fallos, pero ello no es garantía ninguna de que se hagan las cosas bien. Una ordenanza evita los disparates, por ejemplo un número excesivo de plantas en un edificio. No se puede hacer un edificio alto en la Judería. Ahora bien, ¿garantiza eso que la nueva avenida una vez soterrado el tren tenga calidad urbana? No. Eso lo garantiza el acierto de los arquitectos, el acierto de sus ciudadanos que en el caso de Córdoba viven muy pendientes de sus actuaciones urbanísticas. En Madrid, nadie se preocupa por los exabruptos, ni los periódicos locales lo tienen en cuenta, pero en Córdoba sus ciudadanos están muy pendientes de lo que se construye.

-Hablando de exabruptos, ¿como arquitecto-cirujano extirparía usted la Catedral que se construyó dentro de la Mezquita de Córdoba?
-No, porque me gustaría seguir viviendo unos cuantos años más y estoy seguro que me colgarían del campanario. Pero si me dejaran sí, pero no me van a dejar. Sería una obra apasionante porque no implica la destrucción de la Catedral, -el delito es grave y se le obligó al arquitecto y la decisión no fue suya- pero lograríamos tener dos espacios, lograríamos tener la Catedral y lograríamos recuperar completamente uno de los espacios únicos y míticos, no de España sino de la historia de la Humanidad. Pero ¿qué prima más la historia o la singularidad de un edificio?

-¿Garabatea usted edificios en las servilletas de los bares?
-Sí. Y en los periódicos sobre todo. Los periódicos son un soporte magnífico. Espero que nunca desaparezca la prensa escrita. Los periódicos los utilizo de soporte, tienen un papel excelente y algunas páginas de publicidad que intentan impactar con mucho blanco nos vienen fenomenal.

-¿En este mundo de concursos arquitectónicos cuántos proyectos de un arquitecto van a la basura?
-Muchos. Forma parte de la historia de nuestra profesión. Creo que llegamos a construir el 20% de lo que proyectamos. Hay quien ha sido más afortunado y quien lo es menos. En ocasiones es una lástima y se han hecho exposiciones sobre arquitectura no realizada y hay incluso edificios míticos inexistentes dentro de nuestra profesión. También se evitan errores.

-En sus edificios, salvo excepciones, parece primar la línea recta sobre la curva. ¿Los arquitectos están divididos entre dos bandos, los de la línea recta y de la curva?
-Sí. Hay reglas en esto; pero en realidad es un análisis correcto. El alma humana bascula entre la línea recta y la curva, la razón y el sentimiento. Son las dos visiones del universo. ¿Se puede entender el mundo sólo con la cabeza o sólo con el sentimiento? No. El ser humano va de uno a otro.

-¿Le gustaría perderse en el desierto?
-Lo estoy planificando pero no completamente solo.

-¿No se llevará un ladrillo?
-Debería, porque tengo fotos de niño en las que con tres años ya estoy jugando con ladrillos. Yo me excuso diciendo que en aquella época no había tantos juguetes. Pero preferiría llevarme un libro al desierto. Un libro es conversar con quien tú eliges, y da bastante juego y hay libros que se pueden releer.

-Escribía el arquitecto y escritor Hermann Muthesius que mucho más elevado que lo material es lo espiritual. ¿Busca usted lo espiritual en sus edificios?
-La arquitectura es buscar lo espiritual, crear con la materia, transformarla para hacer algo espiritual, hacer que la materia logre vencerse a sí misma. Por eso en mis edificios hay línea recta pero creo que también hay una arrogante disputa contra la ley de la gravedad que tanto condiciona la arquitectura, la fijación por la masa levitando, de ahí mi pasión por el Panteón de Agripa.

-Córdoba se está llenando de puentes y edificios oxidados. ¿No le parece una metáfora de la ciudad, del añorar el viejo esplendor, ya oxidado?
-Puede, estas cosas nos sorprenden a nosotros mismos. Pero no me gusta ese perfil del derrotismo cordobés, me gusta más su parte entusiasta. Lo fantástico de los españoles es que nos gustan más los defectos que nuestras virtudes, eso es especialmente es visible en los cordobeses. Quizá trabajar fuera de España me ha llevado a mirar de otro modo, de comportarme, de reaccionar. Nuestra capacidad de reacción es extraordinaria y no la valoramos. Tenemos unos destellos de rabia extraordinarios que nos llevan a solucionar el asunto inmediatamente, en un ataque sorpresa instantáneo y luego volver a la sombra, quizá sea porque el sol nos machaca y no podemos aguantar mucho bajo él en esta ciudad, y por ello salimos brevemente de la sombra para culminar algo y escondernos de nuevo en ella a observar lo que sucede.

-Dígame por qué edificio le gustaría pasear desnudo. No diga la Mezquita que nos corren a gorrazos.
-No lo había pensado nunca. Pero creo que el lugar más adecuado sea tal vez el recinto sagrado de Saqqara en Egipto, ahí se funda en cierta medida la arquitectura con el gran Imhotep, sacerdote y arquitecto, que construye este enterramiento, esa última morada; caminar por él desnudo debe ser una bonita experiencia.

"Si me dejasen extirparía la Catedral del interior de la Mezquita", El Día de Córdoba, 26 de septiembre de 2010

miércoles, 29 de septiembre de 2010

La 'UVI' del arte moderno

Desde una pared nos miran Andy Warhol, Jean-Michel Basquiat y Francesco Clemente retratados en una gran fotografía en blanco y negro. En otra foto, en otra pared, Picasso anciano pinta. En el medio, grandes mesas, cuadros, caballetes, papeles, una aspiradora y un viejo televisor de los años setenta u ochenta del siglo pasado. "Eso también es una obra de arte", dice Jorge García Gómez-Tejedor señalándolo. Él es quien manda aquí.

El jefe de restauración del Museo Reina Sofía, Jorge García Gómez-Tejedor, en el taller del centro.- SAMUEL SÁNCHE

Estamos en el taller de restauración del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía (MNCARS), y, para el no iniciado, es una aventurilla llegar hasta aquí. Las entretelas del museo son complejas: después de recorrer laberínticos pasillos, algún ascensor de cristal, superar controles de seguridad y puertas con contraseñas, lejos de los ojos del visitante, se llega al taller. "Aquí tenemos que estar siempre a la última", explica García Gómez-Tejedor, "en el arte contemporáneo cada artista hace cosas diferentes, usa diferentes materiales y formatos. No es como restaurar lienzos del siglo XVII". Un ejemplo es la obra de Marcel Broodthaers Panel con huevos y taburete, que incluye cáscaras de huevo pegadas a un lienzo y un taburete. En el departamento estudian cómo reparar las cáscaras dañadas o si es lícito hacerlo.

Este espacio blanco, amplio y diáfano parece una mezcla de estudio de artista y laboratorio científico. "Más que arte, esto requiere ciencia y conocimiento del arte. Digamos que es una profesión científica en el campo de las humanidades", explica el jefe, que lleva al frente del departamento de Conservación-Restauración desde 2003. Su equipo lo forman unas 30 personas entre las que, además de restauradores, hay químicos, especialistas en imagen digital e informática, o biólogos colaboradores. Trabajan sobre lienzos, papel, fotografía, material industrial u orgánico, lo que sea. Limpian, recomponen, radiografían, restauran, hasta tienen una forma de eliminar insectos mediante asfixia.

"Los artistas jóvenes suelen estar más despreocupados por sus piezas. Cuando ya tienen más obra y están consagrados muestran mayor preocupación. En general les interesa perpetuarla, aunque hay otros artistas que dicen que su obra es efímera, tiene un periodo de vida y ahí radica su valor. Nosotros no vamos a modificarlo", dice el jefe de restauración.

"En principio quería hacer Bellas Artes, luego me decidí por esto", explica García Gómez-Tejedor en su despacho, rebosante de libros y papeles. "La restauración de arte contemporáneo era una especialidad que a finales de los años setenta, principios de los ochenta, prácticamente no existía, pero coincidió con la muerte de Dalí. Había que hacer unas intervenciones en su legado y esa fue mi primera toma de contacto", continúa. Aquí le tienen ahora, mostrando con orgullo el laboratorio químico donde llevan a cabo sus investigaciones, con sus probetas, sus microscopios, sus frascos de sustancias peligrosas y su póster de la tabla periódica. O la sala donde le hacen radiografías a los cuadros, como si esto fuera (en cierto modo lo es) un hospital para sanar de obras de arte. Al mirar a las obras a través de rayos X, ultravioleta o infrarrojos es posible ver lo que había pintado debajo del cuadro o apreciar detalles de las pinceladas que no son visibles a simple vista. Los expertos las escrutan de manera similar a como lo hacen los astrónomos con el cosmos.

Y no solo trabajan en casa: al arte moderno le gusta viajar, pero, como un niño, nunca debe hacerlo solo. "Aunque ahora me dedico más a otras tareas, he viajado por todo el mundo, porque el arte contemporáneo se mueve una barbaridad, se hacen muchísimas exposiciones. Hay que estar en guardia y cuidar mucho las obras cuando se manipulan", afirma el jefe de restauración. Esta es la figura del correo, que acompaña a la obra, supervisa el embalaje, y el transporte, la llegada, hasta que ya está colocada en su nueva ubicación y los receptores se hacen responsables. Pasados unos meses habrá que volver a recogerla y confirmar que está sana y salva.

"El trabajo aquí es frenético a veces, como si esto fuera la Redacción de un periódico", explica García Gómez-Tejedor. Una parte importante del trabajo es conservar las obras del museo: aunque hay 1.000 expuestas, el fondo cuenta con más de 17.000, de las que también hay que cuidar cuando están retiradas. Aquí montan y desmontan las exposiciones, trasladan las obras. Para mover al jardín el Toki Egin de Eduardo Chillida, que pesa nueve toneladas, hubo que abrir una pared del edificio Sabatini y usar dos grúas en una operación que tardaron dos semanas en planear y llevar a cabo. Además, en el taller de restauración investigan y enseñan, porque, como dice el jefe de todo esto, "un museo es algo más que una sala de exposiciones".

Sergio C. Fanjul, Madrid: La 'UVI' del arte moderno, EL PAÍS, 28 de septiembre de 2010

martes, 28 de septiembre de 2010

Gracias, Médicis

Las tres gracias', de Rubens, perteneciente al Palacio Pitti de Florencia, en Italia. | Efe.El gusto de los Médicis, su pasión por el arte y la cultura, se exponen a partir de este martes en el Museo Maillol, en París, con más de un centenar de obras y objetos, entre los que destacan la 'Adoración de los Magos' de Botticelli, el telescopio de Galileo o el 'Apolo' de Miguel Ángel.

La muestra, con el título 'Tesoros de los Médicis', ofrece un recorrido cronológico con el fin de revelar el papel crucial de la familia de los Médicis en el desarrollo de las artes decorativas en Italia entre los siglos XV y XVII. El objetivo es "hacer comprender al visitante cuál era el gusto de los Médicis", y, al mismo tiempo, mostrar "el clima cultural de la época", declaró la comisaria de la exposición, María Sframeli, a Efe. Se trata de una familia poderosa, que gobernó Florencia y la Toscana durante tres siglos, subrayó Sframeli, quien glosó, igualmente, la colección de objetos decorativos exóticos expuestos, reflejo de "la mente abierta de los Médicis y su gusto por lo que viene de un mundo nuevo".

Aunque la exhibición ordena las obras según su fecha, "también tiene un orden temático", explicó la especialista italiana. Así, por ejemplo, hay un espacio dedicado a los Papas Médicis, otro centrado en exclusiva en las dos reinas Médicis francesas, Catalina y María, o una sala especial sobre el teatro, expresión artística que interesó sobremanera a los Médicis, comentó la comisaria.

'Retrato de Eleonora de Toledo', de Agnolo Bronzino, perteneciente a la Galería Narodni de Praga (República Checa). Esta mujer fue esposa de Cosimo I de Medici, Gran Duque de la Toscana. | Efe 'El Orador' para abrir la colección

La exposición del Museo Maillol arranca con la escultura de 'El Orador' y el lienzo de la 'Adoración de los Magos' en su sala principal, para después, en otros cuatro espacios, de tamaño más reducido, mostrar obras como 'Las tres Gracias' de Rubens, el violonchelo de Niccolò Amati (maestro de Stradivarius) y los retratos de Catalina y María Médicis. La segunda antesala que conduce al visitante al 'universo Médici' resume la genealogía de su estirpe, iniciada en 1201, con Chiarissimo de Giambuono, y cerrada en 1737 por Jean Gaston. Tras esa breve presentación, en la que se explica quiénes son y el "importante papel que han tenido en Europa", la muestra intercala objetos íntimos, como el manuscrito de Laurent de Médicis titulado 'Merita più quel cuore'; con otros más curiosos, como un manto de plumas rojas traído de Brasil.

Objetos exóticos

Los aires refinados de las obras florentinas dan paso a otros más exóticos a través de máscaras, joyas y detalles ornamentales traídos de México, China, África central o Brasil. De los tesoros del siglo XV, la comisaria resaltó en especial la presencia en París de los "libros y objetos decorativos antiguos encontrados en las ruinas de la antigua Roma". "Este clan familiar supo entender, adorar y apoyar el arte de muchos lugares", subrayaron los organizadores, que recibieron importantes préstamos de obras de la Galería de los Uffizi, la Galería de los Borghese de Roma, el Museo Galileo o el Palacio Pitti de Florencia. La exposición es una gran oportunidad para "trasladarse a la historia de Florencia sin salir de París", destacó Sframeli, quien parafraseó al escritor Alejandro Dumas para recordar que los Médicis "hicieron mucho más por la gloria del mundo que lo que nunca hizo nadie antes que ellos, ni nadie haría después, ni príncipes, ni reyes, ni emperadores".

Miniatura de una cuna hecha en 1.695 en oro, diamantes, perlas, y seda elaborada por un orfebre holandés y perteneciente al Palacio Pitti, de Florencia. | Efe
'Retrato de Fedra Inghirami', de Rafael, perteneciente al Palacio Pitti de Florencia, como parte de la exposición que se exhibirá hasta el 31 de enero de 2011. | Efe
Un reloj solar atribuido a Stefano Buonsignori traído del Museo Galileo (Florencia). | Efe

Belén Rodríguez (Efe) | París: Gracias, Médicis, EL MUNDO, 28 de septiembre de 2010

Gauguin: los paraísos perdidos de un provocador

'La visión después del sermón' (1888). Todo en el paisaje me deslumbra y me ciega", escribe el pintor Paul Gauguin (1848-1903) en una de las cartas que se exhibirán en la exposición del museo Tate Modern de Londres entre el 30 de septiembre y el 16 de enero. Cuando escribió estas líneas, el pintor parisino llevaba varios meses encandilado en Tahití, su tercer intento, tras Martinica y Panamá, de encontrar lo primitivo e indígena de la raza humana, lejos de la civilización Occidental. Gauguin se pasó media vida buscando el paraíso perdido que, al final, sólo existía en su imaginación y en sus obras.

La muestra del museo Tate Modern, Gauguin: Maker of Myth (Gauguin, forjador de mitos) incluye 63 pinturas, 18 esculturas y cerámicas, 69 cartas manuscritas, acuarelas, dibujos y objetos variopintos como los zuecos de madera que él talló y usó como calzado. En total, 150 piezas recorrerán la vida de este trotamundos que empezó a pintar con la frescura de la técnica impresionista, recreando escenas con pequeños pinceles y colores puros y naturales para captar el ambiente emocional más que la meteorología de la vida a su alrededor. Gauguin, con Paul Cézanne y Vincent Van Gogh, fue uno de los artistas rebeldes que se liberaron con el impresionismo y pasó pronto al simbolismo, a su estilo personal sintético y al posimpresionismo.

Belinda Thomson, comisaria de la muestra, explica que "Gauguin es un artista de difícil clasificación porque se mueve entre varios estilos, utilizándolos e incluso burlándose de ellos, exceptuando el posimpresionismo, porque este estilo no surgió hasta 1910". Por entonces, el pintor nacido en París y residente en Perú durante su infancia llevaba muerto siete años.

El primer cuadro de la exposición es un autorretrato de 1866. De la década de 1870, cuando Gauguin trabajaba como exitoso financiero y artista dominguero para satisfacer su imperiosa necesidad de pintar, hay en la muestra, según Belinda, "un grupo de obras remarcables tales como un interior con una mujer al piano, su esposa seguramente, e imágenes de sus hijos hechas al estilo impresionista, a pesar de que en su caso ya explora formas de pintar y temas que lo convierten en un hombre inquieto".

La crisis de la Bolsa de París de 1882 arruinó a Gauguin. Su personalidad de artista bohemio se impuso y empezó a viajar a la Bretaña francesa, Martinica, Panamá y vuelta a la Bretaña en busca del paraíso que no encontraba en París. De su estancia en Martinica, la exposición incluye el cuadro Idas y venidas, propiedad de Tita Cervera, "un cuadro relevante en la obra de Gauguin porque marca la transición de su foco de Francia a los trópicos; los cuadros de Martinica fueron admirados por los hermanos Van Gogh (Vicent y Theo) e Idas y venidas fue vendido a Edgar Degas, lo cual marcó la mayoría de edad de Gauguin como artista independiente", según Belinda Thomson.

Cara a cara con Van Gogh

Theo van Gogh, que apoyaba económicamente a su hermano Vincent y a Gauguin, subvencionó la estancia de este último en Arles, sur de Francia, donde se había refugiado Vincent. En 1888, Gauguin convivió dos meses con Van Gogh y la relación entre ambos artistas resultó explosiva. Gauguin predicaba que los artistas debían pintar de memoria y con su imaginación.

Aunque las 150 piezas de la muestra no se presentan de forma cronológica, sí hay varias líneas documentales que siguen la vida de Gauguin desde la cuna hasta la tumba. En 1891, el artista se fue a Tahití descubriendo lo más cercano que había experimentado hasta entonces al paraíso idílico que buscaba para establecer una colonia de artistas ajenos a la cultura urbana europea y en armonía con la vida natural y tribal de los mares del Sur. En Tahití, a los 43 años juró amor y fidelidad a Tehama'ana, una joven indígena de 13 años que hacía de esposa y modelo. La primera estancia allí duró tres años. "Intentamos que el periodo bretón y el tahitiano estén igualmente representados, a pesar de que numéricamente la etapa de Tahití tiene más obras porque allí estuvo más tiempo. Hay un excelente grupo de obras procedentes de Bretaña, entre las que destacan temas religiosos, paisajes y bodegones, algunos poco conocidos para el público", cuenta Belinda Thomson, que lleva dos años trabajando en este evento.

El artista trascendente

El título de la exposición, Forjador de mitos, es uno de los sambenitos que le colgaron a Gauguin a medida que buscaba, con poco éxito, la fama como artista innovador y teorizador del arte moderno. La comisaria explica la elección de este enunciado: "La exposición se centra en la doble actividad de Gauguin; por una parte, el creador de mitos o la forma de presentarse a sí mismo como artista y, por otra parte, la manera con la que interpreta sus temas o su respuesta a historias insertadas en diferentes culturas y religiones, tanto si eran las suyas como las que estudiaba. Aunque se menciona a menudo, el instinto fabulista de Gauguin en sus escritos y en su arte nunca ha sido abordado en una exposición hasta ahora".

En el período de 1894-1896, estando en París, Gauguin tuvo un hijo ilegítimo con una de sus amantes antes de regresar a Tahití y, todavía más lejos, llegar hasta el archipiélago de las islas Marquesas, formado por 118 islas, en una de las cuales, Hiva Oa, se estableció el pintor y tuvo varios hijos con al menos dos de sus jóvenes musas autóctonas. Enfermo de sífilis, acusado de pederasta, enfrentado a misioneros occidentales y en litigios con las autoridades de las islas, murió en 1903 sin haber logrado el éxito que sus obras consiguieron tras su muerte, a pesar de que creó una cierta leyenda sobre sí mismo.

La estudiosa de su obra cree que "Gauguin exploró ideas de género en sus escritos y en sus trabajos, su personalidad era la de un provocador, pero debemos ir con cuidado a la hora de ponerle etiquetas".

En las Marquesas, a Gauguin le llamaban Koke. A pesar de sus esfuerzos nunca llegó a dominar las lenguas polinesias, puso intrincados títulos a sus cuadros que, traducidos a las lenguas europeas, resultaban todavía más raros. La muestra dedica un buen espacio a la explicación y origen de algunos títulos de sus trabajos. Uno, por ejemplo, titulado Nafea faa ipoipo, presenta a dos jóvenes tahitianas: una de ellas lleva una flor magnolia cogida al cabello, señal de que buscaba marido o estaba soltera y disponible para el matrimonio. La traducción que Paul Gauguin hizo fue ¿Cuándo te casarás?

Conxa Rodríguez, Londres: Gauguin: los paraísos perdidos de un provocador, Público, 27 de septiembre de 2010

lunes, 27 de septiembre de 2010

Zahi Hawass: «Voy a buscar el sarcófago de Micerino hundido en Cartagena»

Zahi Hawass, secretario general del Consejo Supremo de Antigüedades Egipcias y viceministro de CulturaUn jeque le enseñó el arte de narrar y él lo contagia allá por donde va. Anoche, ante un auditorio repleto en el Palacio de Congresos (casi 13 euros la entrada), Zahi Hawass, secretario general del Consejo Supremo de Antigüedades Egipcias y viceministro de Cultura, cautivó con sus hallazgos en el Antiguo Egipto cual Howard Carter el descubridor de la tumba de Tutankamón redivivo. Temido y admirado en el mundo, nada más pisar suelo español fue recibido por los Reyes, a quienes regaló su monumental libro «Un viaje secreto», con fotografías de Sandro Vannini (700 ejemplares, a 2.900 euros), motivo de una exposición. Hawass no teme a la maldición de las Pirámides «morirá quien ose molestr a la momia del faraón» porque «yo convierto la vida en muerte». La muerte le teme a él: «¡La maldición de Hawass es más poderosa!», dice, y su voz retumba como si del gran Keops se tratara, mientras posa con su sombrero de arqueólogo a lo Indiana Jones.

—Del Valle de los Reyes al Palacio de la Zarzuela. ¿Qué le han comentado Don Juan Carlos y Doña Sofía?
—Ellos han estado muchas veces en Egipto visitando las Pirámides, y la Reina ha ido por su cuenta en un viaje turístico, en un autobús, junto a otras amigas suyas. Durante un día visitaron todas mis excavaciones. Doña Sofía fue en otra ocasión a Sakhara a ver todo mi trabajo. Muy pocas personas visitan los sitios arqueológicos de Sakhara. Hace once años yo pronuncié una conferencia, con la presencia de Doña Sofía, y ayer ella se puso muy contenta cuando le entregué mi gran libro de fotografías.

—¿Buceará en aguas españolas en busca del faraón Micerino?
—Sí. Nos gustaría cooperar con el Ministerio de Cultura español para intentar encontrarlo. Les proveeremos de fondos, si es necesario para ello.

—¿Dónde se hundió el barco que llevaba el sarcófago de Micerino?
—Estoy seguro de que está en aguas de Cartagena. Ahora estamos en conversaciones con National Geographic, que también podría proporcionar fondos para ese proyecto.

—¿Si Nefertiti no fue, sabe ya quién era la madre de Tuntakamón?
—Sí. Hemos descubierto su momia, pero desconocíamos el nombre. Era la hija de Amenhotep III y de la reina Tiye, que tuvieron muchas hijas. Una de ellas se casó con Akenatón: Kiya. Podría ser la madre de Tutankamón.

—Tutankamón tenía malaria, problemas óseos, no caminaba y cayó antes de morir. ¿De qué falleció?
—Debido a un accidente. Padecía de malaria debido al malestar causado porque su padre se había casado con su hermana. Localizaré en el Valle de los Reyes los restos de su esposa.

—¿Y esa tradición faraónica de casarse con sus hermanas podría explicar la cojera de Tutankamón?
—Sí. Exactamente.

—¿Ramsés III fue asesinado?
—En un mes lo sabrá.

—Va a rastrear las tumbas de Cleopatra y Marco Antonio a 15 kilómetros de Alejandría. ¿Las exhumará?
—Alejandro Magno está enterrado en Alejandría. Eso es seguro. Y su tumba será descubierta por casualidad.

—¿Qué secretos cobija Nefertiti, la Mona Lisa de la Antigüedad?
—Esta semana encontramos restos de una hermana de Nefertiti. Seguimos buscando la momia de Nefertiti.

—¿Las momias llegaban a El Cairo como pescado de salazón?
—Fueron llevadas a la orilla del Nilo, a Bulaq, para el despacho de aduanas. Pero el funcionario de aduanas denegó su entrada, lo cual desencadenó una acalorada discusión. El problema se solucionó cuando el funcionario encontró un impuesto para el pescado en salazón y decidió aplicar la misma tasa a las momias. Así fue como cuarenta gobernantes momificados procedentes de tiempos remotos entraron oficialmente en El Cairo como pescado en salazón.

—Aseguran que el busto de Nefertiti salió ilegalmente de Egipto para Alemania. ¿Se lo devolverá Berlín?
—Hemos solicitado esta semana oficialmente que así lo hagan.

—También ha exigido al Museo Británico que autorice el regreso de la piedra Rosetta a su lugar de origen. ¿Cree que le harán caso?
—No sé si tendré éxito o no en este empeño. Por lo menos lo he empezado. Estoy moviendo las aguas. Si no soy la persona que lo logre, espero que en el futuro vengan otros y lo consigan.

—Usted es tan poderoso que ha logrado que su Parlamento apruebe una nueva legislación que castigará con 15 años el tráfico y robo de antigüedades. Pero le parece poca pena.
—Deberían ser 25 años. Mire, robar un monumento es matar un país. Cuando una persona mata a otra le condenan a un cuarto de siglo de prisión. Por lo tanto, robar en un monumento debería tener la misma que asesinar a una persona. Porque se está matando a un país entero.

—¿En qué cantidad cuantificaría el daño causado al Patrimonio egipcio por robos, tráfico de piezas, etc...?
—¡Billions!

—Numerosas expediciones españoles están excavando en el Antiguo Egipto y sacando a relucir tesoros ocultos de su país. ¿Cómo valora el gran esfuerzo de prestigiosos arqueológos como José Manuel Galán, Miriam Seco, Carmen Pérez Die...?
—Me emociona mucho saber que hay tan buenos equipos españoles en expedición por Egipto. Algunas de las piezas que han hallado se van a exhibir en los museos de El Cairo.

—Usted alejó el tránsito de vehículos, caballos y camellos del Valle de los Reyes. ¿Afectará al turismo?
—El único tráfico que se permite es el de vehículos eléctricos. Nada más. Creo que es un cambio positivo porque se van a conservar las tumbas.

—¿Qué personaje le gustaría ser?
—¡Jufu! (en antiguo egipcio): Keops.

—¿Cuál es el misterio más importante de la Gran Pirámide de Keops?
—Uno de ellos se encuentra oculto tras una de las puertas de la galería sur. Con ayuda de un robot, diseñado por la Universidad de Leeds, trataremos de llegar a zonas inexploradas, como las cámaras que puedan esconderse tras las puertas segunda y tercera de la galería sur, y en la cara norte.

—¿Teme a la «maldición de las Pirámides» por excavar tanto en la vida de las momias, «faraón Hawass»?
—No.

—¿A qué teme, pues?
—¡La maldición de Hawass es más fuerte que la de los faraones

Antonio Astorga, Madrid: «Voy a buscar el sarcófago de Micerino hundido en Cartagena»,
ABC, 25 de septiembre de 2010

domingo, 26 de septiembre de 2010

Las 'joyas' del futuro Museo Thyssen de Málaga

El futuro Museo Thyssen -que abrirá en abril de 2010- de Málaga ya tiene imagen, y no sólo por la reciente elección de su directora, María del Carmen López, sino porque ya han sido desveladas las 230 joyas que se exhibirán en su interior. La pintura española del siglo XIX es el centro de esta colección que incluye nombres tan destacados como Sorolla, Zurbarán o Romero de Torres.

'La Buenaventura', de Julio Romero de Torres.

No obstante, el Palacio de Villalón, que se encuentra actualmente en obras y que en 2011 abrirá sus puertas para acoger este museo, no posee espacio suficiente como para mostrar las 230 obras seleccionadas (entre las que se cuentan 28 sobre papel) de una vez. Por eso, está previsto que sus salas exhiban alrededor de 170 cuadros y el resto quedarán almacenadas y se colgarán de forma rotatoria en las paredes del palacio.

'Baile en una venta', de Rafael Benjumea.

La colección, además, estará dividida en ocho apartados, siendo el 'Costumbrismo' uno de los más llamativos y acercando al espectador actual escenas del día a día del siglo XIX. Pintores como Rafael Benjumea o Guillermo Gómez Gil retratan bailes, estampas festivas e incluso momentos de galanteo. Por otro lado, Marià Fortuny i Marsal encabeza la sección denominada 'Preciosismo', corriente que tuvo una gran difusión internacional en su momento, y donde también se encuadran obras de José Benlliure o Eugenio Lucas Villaamil.

'El mercado de flores', de José Benlliure.

En el apartado de 'Maestros antiguos' se encuentran algunas joyas pictóricas como la 'Santa Marina', de Francisco de Zurbarán, o la 'Adoración de los Reyes Magos', de Jerónimo Ezquerra.

'Santa Marina', de Francisco de Zurbarán.

'Adoración de los Reyes Magos', de Jerónimo Ezquerra.

En 'Pintura de entresiglos', Muñoz Degrain, Zuloaga y Sorrolla, entre otros, dan una muestra de los cambios que sufre no sólo el arte, sino la sociedad española en general al comenzar el siglo XX y del avance de las nuevas tendencias.

'Vendiendo melones', de Joaquín Sorolla y Bastida.

El 'Paisajismo romántico' contará con pintores muy destacados de finales del XIX como Eugenio Lucas, y el 'Paisajismo naturalista', incluirá nombres de la pintura andaluza como el malagueño Gómez Gil y otros no andaluces como Carlos de Haes o Beruete.

'Ávila', de Aureliano de Beruete y Moret.

Otro amplio apartado será el de 'Pintura naval', en el que destacan estampas de los puertos de Málaga y Sevilla y artistas como Manuel Barrón y Carrillo y Emilio Ocón y Rivas.

'Vista del puerto de Miravete', de Barrón y Carrillo.

'Gran velero saliendo del puerto de Sevilla', de Ocón y Rivas.

Entre las 'Obras sobre papel' se encuentra algunos paisajes de Flórez Ibáñez, un retrato de Cecilio Plá o una escena costumbrista de Sorolla. Por último, están los 'Préstamos a tres años', con obras de Fortuny, Madrazo y Garreta y Rico Ortega.

'Corrida de toros. Picador herido', de Marià Fortuny i Marsal.

'Galanteo', de José García Ramos.

Las 'joyas' del futuro Museo Thyssen de Málaga, EL MUNDO, 25 de septiembre de 2010

sábado, 25 de septiembre de 2010

Los secretos de la maleta de Robert Capa se muestran en NY

Los 126 rollos de negativos descubiertos en 2007 en tres pequeñas maletas de cartón en México con fotografías inéditas de Robert Capa, Gerda Taro y David Seymour realizadas durante la Guerra Civil española fueron digitalizados por el International Center of Photography (ICP) de Nueva York en mayo de 2009. Ahora, una gran exposición en el ICP mostrará desde mañana una selección de las 4.300 imágenes originales, muchas de ellas inéditas.

Capa (1913-1954), Taro (1910-1937) y Seymour (1911-1956), tres inmigrantes judíos de Hungría, Alemania y Polonia, respectivamente, se instalaron en el París de los treinta antes de viajar a España para retratar de primera mano, entre mayo de 1936 la primavera de 1939, nuestra contienda desde el bando leal a la República.

The mexican suitcase (La maleta mexicana), que así se llama la muestra, incluye secuencias enteras y se puede considerar una suerte de cuaderno de trabajo de Capa, Taro y Seymour. Entre las 4.300 instantáneas halladas en la "maleta mexicana" se encuentran 46 rollos de película de David Seymour (conocido como Chim), 45 de Robert Capa y 32 de Gerda Taro, la compañera sentimental de Capa que murió aplastada por un tanque en 1937 durante la retirada de Brunete.

Algunos avances

Aunque entre estos negativos no se encuentra ninguno de la famosa fotografía El soldado caído de Capa, sí que han aparecido en este nuevo hallazgo algunas instantáneas sobre dos de sus historias más importantes sobre la Guerra Civil: la batalla de Teruel, sobre la que hay 14 rollos fotográficos, y la reclusión de medio millón de refugiados españoles en campos de concentración en el sur de Francia (Argelers, Barcarès y Bram) tras el final de la contienda, sobre la que se han encontrado 10 rollos (352 fotografías). Ambas historias habían sido conocidas previamente a través de impresiones antiguas, pero ahora estos rollos permiten secuenciar sus imágenes y ver la extensión completa de su documentación.

La revista Life no quiso publicar estas imágenes, que, en cambio, empezaron a aparecer, a menudo perdiendo la firma, en numerosos panfletos y publicaciones que abogaban por la recaudación de fondos y ayudas para los refugiados. Una de sus imágenes, por ejemplo, se utilizó en una campaña que urgía a adoptar a un niño español, algo que llegó a hacer Eleanor Roosevelt. Otro cuatro rollos de Capa incluyen una de sus historias menos conocidas: la cobertura de la llegada del navío estadounidense Erica Reed a Barcelona en noviembre de 1938 para distribuir ropa y alimentos.

La verdadera revelación

Lo que sin embargo sí puede ser una gran revelación es el gran número de imágenes no conocidas anteriormente de David Seymour, cuya trabajo ha impresionado a los expertos del ICP, que muestran la vida española en la trastienda de la guerra y a grandes personajes españoles de la época, desde el poeta Federico García Lorca hasta figuras políticas de la talla del presidente de la República, Manuel Azaña, Francisco Largo Caballero o Pasionaria. Además, también se están escaneando dos rollos del fotógrafo Fred Stein con retratos inéditos de Capa y Taro en 1935, incluidos también en las cajas llegadas desde México.

"A Chim no le interesaba tanto el frente como la vida diaria de la gente normal", explica Cynthia Young, del ICP. "Hemos descubierto unas naturalezas muertas absolutamente maravillosas en las que ilustra los efectos de la guerra en los objetos, y en las que consigue ralentizar el movimiento de lo que pasa a su alrededor".

"De cada rollo se usaron al menos cinco fotos para revistas, agencias… Pero entre la mitad y las dos terceras de las imágenes probablemente nunca antes han sido reproducidas", relata Young.

Periplo increíble

En cuanto a Tardo, la historia es más corta. La mayoría de las fotos que han aparecido son las que tomó durante la batalla de Brunete, en julio de 1937, pocos días antes de su muerte, cuando tenía 27 años. La fotógrafa y compañera sentimental de Capa estuvo seis meses en España, pero las cajas mexicanas encerraban el testimonio gráfico que recogió en el frente republicano en Valencia.

La llamada "maleta mexicana" ha viajado, al parecer, alrededor del mundo a partir de su desaparición. En 1939 antes de huir de París rumbo a Nueva York, Capa pidió a su ayudante que salvara parte de sus negativos. Las cajas llegaron hasta Marsella y acabaron en manos del general Francisco Aguilar González, un diplomático mexicano en la ciudad que ayudaba a los republicanos españoles a salir del país. En México, tras la muerte del general, el sobrino de una de sus amigas, Benjamin Tarver, se hizo con el legado, pero sólo dio a conocer su existencia en los años 90 y finalmente en 2007, tras arduas negociaciones, lo cedió a lCP. "Estas fotos no sólo hablan de los fotógrafos que las hicieron, de su intención artística", insiste Young, "sino sobre todo de lo que pasó y de la gente en España que padeció la guerra".

Nueva York. The mexican suitcase. International Center of Photography (ICP). . Del 24 de septiembre de 2010 al 9 de enero de 2011.

María Barreiro, Nueva York: Los secretos de la maleta de Robert Capa se muestran en NY,
hoyesarte.com, 23 de Septiembre de 2010 (Fotos: ICP)

viernes, 24 de septiembre de 2010

El Prado identifica una obra desconocida de Bruegel ‘el Viejo’

'El vino en la fiesta de San Martín', de Peter Bruegel 'El Viejo'.- GORKA LEJARCEGI

La ministra de Cultura, Ángeles González Sinde, ha anunciado hoy el descubrimiento de El vino en la fiesta de San Martín (Colección particular. Sarga al temple de cola, 148x270,5cm.; h. 1565-1568), una obra hasta ahora desconocida de Pieter Bruegel ‘el Viejo’, figura capital de la pintura flamenca del siglo XVI, que ha sido atribuida al artista por el Museo del Prado tras varios meses de estudio y restauración en sus instalaciones. González Sinde, ha expresado su "voluntad de colaboración" para que la obra pueda ser adquirida por el Museo del Prado, informan fuentes del museo. "El museo tiene ahora una ventajosa opción de compra sobre la pintura", indica el Prado en un comunicado de prensa. "La aparición de este cuadro constituye un descubrimiento de trascendental importancia para la historia del arte", añade. El Museo cuenta con el informe favorable de la Comisión Permanente de su Real Patronato, así como el de la Junta de Calificación, Valoración y Exportación de Bienes del Patrimonio Artístico Español, para su adquisición, además del apoyo expresado hoy por la ministra.

Pieter Bruegel ‘el Viejo’, el “nuevo Bosco”, como se le consideraba en su época, es la figura más importante de la pintura flamenca del siglo XVI. Reconocido en vida, tras su temprana muerte en 1569, sus escasas obras (sólo se conservan pinturas de su mano fechadas entre 1557 y 1568, poco más de una década) fueron buscadas obsesivamente por los coleccionistas. La identificación de El vino en la fiesta de San Martín como obra de Pieter Bruegel ‘el Viejo’ es uno de los descubrimientos de mayor relevancia que se realiza en muchos años respecto a la obra de este gran pintor flamenco, cuya figura supera incluso a Quintin Massys y Joachim Patinir, artistas que, junto con él, conforman la triada de pintores flamencos más destacada de su centuria. Para la dirección del museo "se trata de un cuadro singular, tanto por su temática como por la forma en que Bruegel resolvió su composición, lo que sumado al hecho del escaso número de obras autógrafas del artista que se conservan (40 hasta el momento de esta identificación), concede a su descubrimiento un carácter de extraordinaria y excepcional importancia y de interés internacional".

El vino en la fiesta de San Martín, propiedad de una colección particular española, podría incorporarse próximamente a las colecciones del Museo del Prado tras el anuncio de su descubrimiento formalizado hoy por la ministra de Cultura y el inicio de los trámites para poder optar al ejercicio del derecho de opción de compra acordado por el Museo al prestarse al estudio y restauración de la obra por mediación de Sotheby’s. Con esta adquisición, el Museo del Prado sumaría a la única pintura del artista que se conserva en España, El triunfo de la muerte (cat. 1393, Museo Nacional del Prado. Óleo sobre tabla, 117x162cm.; h. 1562), obra maestra del pintor procedente de la Colección Real, la que a partir de este momento pasa a formar parte del restringido conjunto de pinturas autógrafas de Brueghel ‘el Viejo’–la mayoría firmadas- que se aceptaban hasta ahora como tales (monografía Bruegel: The complete paintings, drawings and prints, Manfred Sellink, 2007).

Lea aquí el informe técnico del Museo del Prado sobre la nueva obra de Bruegel 'El Viejo'


miércoles, 22 de septiembre de 2010

La Edad de Oro holandesa se acerca a Bilbao

Del próximo 8 de octubre al 23 de enero de 2011, el Museo Guggenheim Bilbao acogerá La Edad de Oro de la pintura holandesa y flamenca del Städel Museum, una gran selección de obras maestras provenientes de la pinacoteca de Fráncfort, que alberga una colección única de aquel período.
La muestra, que cuenta con el patrocinio de la Fundación BBVA, ofrecerá al visitante, a lo largo de la tercera planta del Museo, un recorrido por 130 obras maestras de este período, en su mayoría nunca antes exhibidas en España, que evidenciarán, en la pintura de historia y en el retrato, así como en el cuadro de género, en los paisajes y en los bodegones, el gusto específico y los ideales particulares de la elite holandesa.

Más de 80 artistas

La exposición incluye obras maestras de más de 80 artistas, entre los que se encuentran los más relevantes de este período: Jan Vermeer, Rembrandt, Frans Hals, Peter Paul Rubens, los Brueghel, Jordaens y Teniers, Gerard ter Borch, Jan Steen, Jan van Goyen, Cornelis de Heem, Karel van Mander, Dirck van Baburen, Abraham Mignon o Adriaen Brouwer, entre otros.

En las décadas posteriores a 1568, cuando una parte de los Países Bajos se rebeló contra la Monarquía Hispánica por causas religiosas, las Provincias Unidas del Norte lograron convertirse en una gran potencia comercial. Sobre este trasfondo, su elite comercial burguesa, que en esos años acumuló inmensas fortunas, quería reconocer sus valores e ideales en los cuadros con los que adornaba sus estancias. Esta época de bonanza económica, que se reflejó en la calidad de la producción artística holandesa, se denominó, desde el punto de vista historiográfico, la Edad de Oro, un período que abarca desde aproximadamente 1580 hasta principios del siglo XVIII.

Los logros de esta Edad de Oro se representan de forma excepcional en El geógrafo, una de las obras maestras del gran pintor holandés Jan Vermeer, que se mostrará en España por vez primera. La elegancia pictórica y colorista, la delicadeza óptica, la fusión de niveles de género consolidados y la unión del arte con la ciencia se combinan para convertir a esta pintura en un símbolo de la pintura holandesa de esta época y, por lo tanto, en uno de los ejes centrales de la exposición.

Cinco grandes secciones

El Guggenheim presentará una extensa selección de pinturas holandesas, enriquecida por significativas obras flamencas representativas del Barroco, en un recorrido temático por cinco grandes secciones, que se corresponden con los grandes géneros de la pintura en los que los artistas de la época se especializaron: Naturalezas muertas, Historia, Paisaje, Retrato y Pintura de género e interior.

La muestra comenzará con una selección de bodegones. La naturaleza muerta se estableció como género pictórico independiente por primera vez a finales del siglo XVI, casi al mismo tiempo en los Países Bajos y en Italia. Dentro de la jerarquía de géneros, para la crítica artística del siglo XVII, la pintura de naturalezas muertas ocupaba un lugar secundario por la representación de objetos inanimados. Sin embargo, los bodegones de la Edad de Oro compensaron sobradamente la carencia de interacción humana mediante una reproducción realista detallada, que fascinó a los coleccionistas de la época. De hecho, muchas de estas obras eran codiciadas en el mercado de arte internacional y se convertían automáticamente en símbolo del estatus de su propietario.

El bodegón

En el siglo XVII el bodegón era lo contrario a la mera reproducción del mundo visible. Los ramos suntuarios del reconocido Jan Brueghel el Viejo contienen interpretaciones alegóricas o morales, además de una notoria escenificación del lujo y la exquisitez de las plantas que exhiben, como Ramo de flores en un jarrón de vidrio.

Sin embargo, las piezas florales de la pintora Rachel Ruysch, la artista femenina más reconocida y de mayor éxito de su época, anteponen a la evocación moral el interés por la veracidad botánica y zoológica. Ramo de flores en vasija de vidrio es un magnífico ejemplo de su notable talento pictórico. Por su parte, las vanitas exhiben de un modo ostensible motivos que evocan lo perecedero de los bienes terrenales y representan la quintaesencia del sentimiento barroco de la vida, como demuestra la Vanitas de Peter Willebeeck, maestro del gremio amberino de San Lucas.

Los bodegones también cumplieron la función de demostrar las pretensiones de estatus de sus propietarios. A medida que las compañías comerciales holandesas dominaban en gran medida el comercio mundial, los objetos representados se volvían más exóticos y valiosos, y su disposición cada vez más elaborada, como muestra Bodegón suntuario con gorriones copulando, obra maestra de Cornelis de Heem. En el monumental Bodegón con peces sobre una mesa de cocina, del artista amberino Jacob van Es, los objetos representados también reflejan el auge de Holanda como potencia comercial.

La exhibición de productos locales pronto se vio sustituida por bienes de lujo que se convirtieron en motivos habituales de la pintura de bodegones: cristalerías o tapices del área mediterránea, especias o caparazones de exóticos animales marinos de la India e Indonesia o lujosas porcelanas chinas. El Bodegón con fruta, pastel y copas de Jan Davidsz de Heem exhibe con virtuosismo la alta cultura de mesa por medio de suntuosas vajillas y costosos bienes de importación.

No es de extrañar que, en ese giro progresivo de la acaudalada clase media holandesa hacia el estilo de vida aristocrático, los bodegones incorporaran, en la segunda mitad de siglo, los motivos de caza. Bodegón con liebre y aves muertas del pintor de Ámsterdam Jan Weenix es un buen ejemplo de las pretensiones de la clase más pudiente.

Historia

La pintura de historia gozó de una especial acepción en el siglo XVII. Para poder reproducir temas de la Biblia, de la poesía antigua y también de obras literarias contemporáneas, los artistas requerían múltiples conocimientos de literatura e historia, así como habilidades propias de los pintores de bodegones y de paisajes. Todas estas destrezas tenían como objetivo que el espectador del cuadro pudiera comprender adecuadamente la acción representada. Los principios de la pintura de historia, desarrollados sobre todo en Italia, se resumieron en el Schilder-Boeck (Libro de los pintores), cuyo autor, Karel van Mander, también trabajaba como pintor de historia en Haarlem (Holanda).

Un lugar destacado de la muestra lo ocupará David toca el arpa ante Saúl, del holandés Rembrandt Harmensz van Rijn. Si las pinturas de los llamados “prerrembrandistas” se caracterizaban a menudo por un elaborado escenario y un complejo entramado de figuras, Rembrandt logró transmitir, más que ningún otro pintor de historia, los estados emocionales de los personajes, representando los momentos de máxima tensión de cada escena. Otras piezas destacadas en esta sección son El rey David toca el arpa, de otro gran maestro de la pintura de historia, el flamenco Peter Paul Rubens, pintor de corte de los archiduques Isabel y Alberto, y creador de demandados cuadros históricos de altar de gran formato y de extraordinaria riqueza compositiva.

Paisaje

La franja litoral desempeñó un papel importante en la Holanda del siglo XVII, ya que el mar aseguraba la economía de la República, gracias a la pesca y al comercio marítimo, pero al mismo tiempo suponía el punto débil del país, puesto que por mar podían llegar las flotas enemigas. De ahí que las representaciones pictóricas de barcos que navegan por un mar tempestuoso o en calma se convirtieran en la principal demanda de la burguesía holandesa y flamenca de mediados del siglo XVII, por encima de los cuadros de historia, de género o de los bodegones, hasta el punto de que el paisaje fue considerado durante mucho tiempo como “típicamente holandés”, y todavía en la actualidad determina el concepto de “Edad de Oro”. Las bellas marinas de Simon de Vlieger, como Fragata disparando salvas de cañón y balandro con mar en calma, y las de su discípulo Willem van de Velde son un buen ejemplo de ello.

Pocos pintores holandeses de la época supieron captar la extensión del cielo y la vivacidad de las nubes de manera tan soberbia como el famoso pintor holandés Jan van Goyen, cuyos paisajes monocromos ocuparán un lugar destacado en esta sección de la muestra. Desde mediados de siglo, Van Goyen dio un nuevo y decisivo impulso al paisajismo, acuñando la imagen de la típica planicie holandesa e introduciendo los paisajes de dunas que alcanzaron con rapidez gran popularidad. La muestra también acogerá ejemplos de vistas topográficas de ciudades representadas por los hermanos Job y Gerrit Berckheyde, que daban testimonio de actividad económica y bienestar.

Paisaje fluvial con puente es un ejemplo relevante y de gran calidad de la obra temprana de Aelbert Cuyp, uno de los pintores preferidos de las clases distinguidas, que inundó el paisaje holandés con pastores, ganado y una luz dorada que le confirió un aire meridional. También el norte de Europa ofrecía motivos exóticos. Jacob van Ruisdael y Salomon van Ruysdael, que dominaron el arte de cargar sus representaciones paisajísticas con intensos ambientes de aspecto escandinavo, como se puede observar en el dramático Paisaje de bosque con cascada ante una tormenta en ciernes de Ruisdael o en el idílico Paisaje fluvial con transbordador de Van Ruysdael.

Retrato

Los retratos cumplían una función social en mayor medida que los cuadros de otros géneros puesto que representaban el estatus del personaje representado, así como sus vínculos sociales y familiares. Entre las particularidades de la pintura holandesa durante la Edad de Oro se encuentran los retratos de grupo, que reflejaban al individuo representado en base a su actividad, por ejemplo, miembros de las milicias civiles o del gremio de los cirujanos.

Sin embargo, la mayoría de los retratos holandeses se hacían para el ámbito familiar. En el siglo XVII era habitual encargar retratos dobles (pendant) o réplicas de retratos con motivo de un compromiso matrimonial o una boda. Tras unos años de matrimonio, las parejas también encargaban retratos para reforzar su vínculo de forma visible y posteriormente se transmitían a los herederos, de modo que, con el tiempo, se formaban en la burguesía galerías de antepasados, en las que se podía ver la antigüedad de la familia y también su ascenso social y prosperidad.

Dado que la demanda de retratos era amplia y continua, en cada ciudad había retratistas especializados. Esta sección exhibirá obras maestras de dos de sus principales exponentes: Frans Hals, el retratista más famoso de Haarlem, que supo caracterizar sus modelos con pinceladas de efecto casi abstracto; y Rembrandt, el ambicionado pintor de historia que en la década de 1630 conquistó el mercado del retrato de Ámsterdam, experimentando con poses poco usuales.

Entre las obras destacadas de este género se encuentran las damas anónimas tanto de Johannes Verspronck, compañero de gremio y probable aprendiz de Frans Hals, como de Nicolaes Maes, discípulo de Rembrandt y uno de los principales representantes de un nuevo estilo de retrato cortesano en los Países Bajos del norte. En Retrato de una mujer sentada en una butaca de Verspronck puede apreciarse la atención y el esmero dedicado a los detalles ornamentales, mientras que el excepcional Retrato de una mujer con vestido negro de Maes, incluye una vista paisajística enlazando así con una tradición flamenca introducida por Anton van Dyck que representaba las ambiciones de los ciudadanos que anhelaban un estilo de vida aristocrático.

Cabeza de un hombre barbudo en atuendo oriental del pintor de Leiden Arie de Vois, otra de las obras maestras de la muestra, es un ejemplo típico de tronie, un tipo de representación que cultivaron con maestría Rembrandt y Frans Hals, entre otros, en el que la individualidad del modelo se subordinaba al afecto expresado.

Así como los retratos familiares solían reflejar el bienestar económico de la familia por medio de su atuendo o de interiores señoriales, los retratos de niños poseen un encanto especial ya que la representación algo rígida de unos adultos conscientes de su estatus social contrasta con el aire desenfadado y alegre de esas pinturas. El Retrato de Susanna de Vos, del pintor de historia de Amberes Cornelis de Vos, el único artista flamenco que se especializó entre los primeros años de la década de 1620 y 1635 en el retrato infantil, representa a la niña sentada en su trona y balanceando alegremente los pies mientras mira fijamente al observador.

Pintura de género e interior

Con las pinturas de género concluirá la muestra. Los fumadores y bebedores –como ejemplos de vida depravada– son algunos de los motivos preferidos de la pintura holandesa de género del siglo XVII que gustaban coleccionar los prósperos burgueses que, tanto por su posición social como por su cultivada educación, se apartaban de estas conductas amorales. Como modo de representación más bajo, la escena y los protagonistas podían y debían resultar desagradables, por lo que a menudo los protagonistas de estos cuadros eran campesinos e individuos de los estratos sociales inferiores, siguiendo las reglas de la comedia.

Un iniciador importante de la pintura de género fue Pieter Bruegel el Viejo. Por su parte, Adriaen Brouwer, que había trabajado temporalmente con Frans Hals en Haarlem antes de regresar a su Flandes natal, difundió estos ásperos temas tanto en el norte como en el sur. Campesino ebrio o la famosa El trago amargo, una obra de gran virtuosismo técnico que representa a un campesino de semblante desencajado, son ejemplos destacados de este género.

En Amberes, David Teniers el Joven prosiguió la tradición familiar –se casó con la nieta de Bruegel– y, antes de emplearse como pintor de corte en Bruselas con el archiduque Leopoldo Guillermo, se dedicó de modo especial y preferente a pintar escenas de campesinos, ferias y tabernas. La exposición albergará algunas de sus obras más relevantes como Dos campesinos fumando junto al fuego de carbón o Fumador en la taberna.

En Holanda se dedicaron a este género, considerado de baja categoría, sobre todo pintores de Haarlem, como Jan Miense Molenaer, cuya famosa obra Fumador con vaso de vino vacío, puede contemplarse en la muestra; Adriaen van Ostade, que introduce elementos de la pintura de pajares en este género, o sus discípulos Cornelis Bega y Cornelis Dusart.

Es común a estos artistas una pincelada suelta, en la que los distintos trazos quedaban visibles. Esta manera algo “tosca” y de aspecto desordenado parecía adecuada para los temas de bajo rango moral y social en los que Jan Steen, pintor nacido en Leiden y discípulo del paisajista Jan van Goyen, alcanzó especial maestría. En sus famosas obras Taberna con huésped y tabernera o El alquimista resalta los vicios y defectos de sus coetáneos con mordaz ironía y simpatía. Dama con copa de vino, de Gerard ter Borch, Una mujer poniendo la mesa de la cena, de Gerrit Dou, y Calderero romano, de Jan Baptist Weenix, así como la exquisita representación del ambiente interior doméstico de Interior con pintor, dama leyendo y doncella barriendo de Pieter Janssen Elinga, son otros ejemplos destacados de obras maestras que acogerá esta sección de la exposición.

Espectacular museo

El Städel Museum de Fráncfort del Meno –la ciudad más importante del Estado de Hesse– cuenta con una de las colecciones de arte más importantes de Alemania, compuesta por 2.700 cuadros (de los cuales se exhiben 600) y una colección gráfica de 100.000 dibujos y láminas así como 600 esculturas.

Fundado en 1818 por el banquero y comerciante Johann Friedrich Städel, este museo tiene entre sus fondos pintura europea de siete siglos, comenzando a principios del siglo XIV hasta llegar al gótico tardío, Renacimiento, Barroco y siglos XIX y XX.

Entre las obras más destacadas de la institución se encuentran obras de Sandro Botticelli, Andrea Mantegna, Giovanni Bellini o Bartolommeo Veneto, en la Colección de pintura italiana de los siglos XV y XVI; importantes originales de Lucas Cranach el Viejo, Albrecht Altdorfer, Hans Holbein el Joven y Hans Baldung Grien en lo correspondiente al Renacimiento alemán. De Durero existe una enorme colección de grabados, que habitualmente no se exponen para preservarlos de la luz.

Del Barroco holandés, destacan varios óleos de Rembrandt, como La ceguera de Sansón y David tocando el arpa ante Saúl, o la obra maestra El geógrafo, de Vermeer.

Además, la colección de pintura y escultura alcanza a las épocas del Impresionismo o las vanguardias del siglo XX, con ejemplos de Degas, Renoir, Picasso, Franz Marc, Kirchner, Yves Klein o Max Beckmann.

Bilbao. La Edad de Oro de la pintura holandesa y flamenca del Städel Museum. Museo Guggenheim. Del 8 de octubre de 2010 al 23 de enero de 2011. Comisario: Jochen Sander, subdirector y conservador de Pintura Alemana, Flamenca y Holandesa del Städel Museum.

Jordi Prat: La Edad de Oro holandesa se acerca a Bilbao, hoyesarte.com, 20 de Septiembre de 2010

martes, 21 de septiembre de 2010

Ven la luz en español las cartas y la autobiografía de Monet

Monet, autorretratoCoincidiendo con la gran exposición que le dedica a Monet el Grand Palais, Turner edita «Los años de Giverny. Correspondencia» y «Claude Monet por sí mismo»

Coincidiendo con la gran exposición que le dedica a Monet el Grand Palais, Turner edita «Los años de Giverny. Correspondencia», así como su autobiografía, «Claude Monet por sí mismo», publicada en 1900. Ambas aparecen ahora en español. Verán la luz en octubre. Una estupenda ocasión para conocer de primera mano al maestro impresionista francés. Al contrario que a Van Gogh, a Monet no le gustaba escribir cartas —comenta Manuel Arranz, traductor de esta correspondencia—. A pesar de ello llegó a escribir unas 3.000, la mayoría desde su retiro en 1883 en Giverny, donde pasó 43 años y creó su Parnaso. Esas cartas han sido recopiladas y traducidas por primera vez al español, con edición, introducción y notas de Paloma Alarcó, jefa del Área de Pintura Moderna del Museo Thyssen.

Escribir no era desde luego el fuerte de Claude Monet. Lo suyo eran los pinceles. Pese a que no escribió las cartas para ser publicadas —añade Alarcó—, y pese a las incorrecciones, estas misivas «dejan traslucir la delicadeza y sensibilidad de su alma de artista. Nos permiten adivinar sus dificultades e inseguridades, sus preocupaciones económicas, sus convicciones políticas, sus emociones más íntimas... Monet aparece ante nosotros como un ser humano mucho más enigmático y complejo de lo que hasta ahora pudiéramos imaginar». Entre sus destinatarios, su esposa, Alice, a quien escribía a diario; colegas como Renoir, Pissarro, Rodin, Toulouse-Lautrec... Por estas cartas sabemos que organizó una subasta a favor de los hijos de Sisley, que abanderó la suscripción para comprar la «Olimpia» de Manet —artista que adoraba— y donarla al Estado francés; que la pérdida de la visión le obsesionó al final de sus días...

Junto a la correspondencia de Giverny, otro descubrimiento es la autobiografía que escribió para «Le Temps». Arranca así: «Mi historia. Soy un parisiense de París. Nací en 1840, bajo el reinado del buen Luis-Felipe, en un medio de negocios en el que se hacía alarde de desdeñar las artes...» En ella, Monet se confiesa como «un indisciplinado de nacimiento (jamás se me pudo imponer una regla, ni siquiera durante mi más tierna infancia. Fue en mi casa donde aprendí lo poco que sé. La escuela siempre me pareció una prisión»), recuerda sus comienzos como caricaturista, la poca confianza que tenía su padre en él como pintor («No tendrás un céntimo», le dijo)... Entre las anécdotas que cuenta, destaca una con Manet. En la inauguración del Salón de 1866, felicitaron efusivamente a éste por una de sus obras: «Cuál no sería su sorpresa cuando se dio cuenta de que el cuadro por el que le felicitaban, “Mujer de verde”, era mío. Para una vez que le habían felicitado por una obra maestra, esa obra maestra era de otro. Qué amargura para una sensibilidad a flor de piel como la suya». Como cuenta el propio Monet, más tarde se harían íntimos amigos. También recuerda sus charlas en el café de Batignolles con Fantin-Latour, Cézanne, Degas, Zola, Sisley, Renoir... «De allí se salía siempre con los ánimos más templados, la voluntad más firme, el pensamiento más nítido y más claro».

Natividad Pulido, Madrid: Ven la luz en español las cartas y la autobiografía de Monet, ABC, 20 de septiembre de 2010

Los maestros impresionistas dominan el otoño artístico

«Grosse mer à Etretat», de Monet, se verá en la muestra del Grand Palais

Los directivos de la Réunion des Musées Nationaux (RMN) y el Grand Palais esperan que la gran retrospectiva Claude Monet (1840 – 1926) tenga un éxito «histórico»: más de 500.000 visitantes en apenas tres meses, confirmando que el patriarca fundador del impresionismo es, al mismo tiempo, uno de los pintores más populares de todos los tiempos y uno de los pilares del arte contemporáneo. Thomas Grenon, director general de la RMN, comenta: «Más de 83.000 entradas han sido ya reservadas a través de internet. Antes de inaugurarse, el próximo martes, la retrospectiva Monet ha despertado un fervor excepcional. Esperamos para esta exposición más visitantes que para nuestro último gran éxito, con Picasso y los grandes maestros de todos los tiempos». Guy Wildenstein, marchante y especialista, explica el fenómeno de este modo: «Monet siempre ha sido un artista popular, el pintor preferido de los norteamericanos, los japoneses y los franceses. Monet tiene sobre la gran mayoría de los grandes maestros contemporáneos su condición ecuménica: es “comprensible” por toda la familia, lo que no siempre puede decirse de otros».

Giverny, 16 de marzo de 1894 Querido amigo,

Recibí tu carta, no iré hasta el lunes, pero veo que has tenido mucho trabajo y lamento no haber podido ayudarte. Recuperaré el tiempo perdido cuando hagamos la exposición de nuestro amigo.

Creo que «Los acuchilladores» dará resultado, aunque hay otra tela que, por lo que recuerdo (SIC), es más peculiar. Es una ventana con una figura de hombre visto de espaldas, con las piernas separadas, que mira hacia la calle. Pero tal vez la regaló, en cuyo caso sería menos representativa que «Los acuchilladores». Martial te informará.

Qué terrible ha debido de ser para ti la muerte de ese pobre joven.

Las cosas me van cada vez mejor en este momento, afortunadamente.

Hasta el lunes, abrazos.

Claude Monet

No iré hasta el lunes, a menos que pueda mañana

(Carta enviada por Monet a Renoir, incluida en el libro «Los años de Giverny. Correspondencia», que publica este otoño Turner)
Comisariada por el presidente y los conservadores del Museo d'Orsay —el templo de los impresionistas franceses, y algo más— la retrospectiva Claude Monet ha reunido más de dos centenares de obras desperdigadas en Europa, EE.UU. y Japón, «arropando» las grandes colecciones francesas del artista, ya de por sí excepcionales. «Sería necesaria casi toda una vida, viajando por varios continentes, para ver todas las obras reunidas, por vez primera», comenta con una brizna de orgullo Guy Cogeval, para insistir en el trabajo de «hormiga» que ha sido necesario, durante varios años, para poder reunir en una sola exposición doscientas obras maestras dispersas en museos de varios continentes. Más allá del esperado éxito comercial, nada desdeñable para la economía del Ministerio de Cultura, esta retrospectiva aspira a dejar su propia huella en la magna historia de las exégesis del puesto de Monet en el advenimiento del arte moderno y contemporáneo.

Goya y Turner, entre otros, ocupan siempre el puesto majestuoso que ilumina la modernidad pictórica. Grandes movimientos, como el de los románticos alemanes, precedieron el aldabonazo impresionista, que suena, glorioso, con una legendaria obra de Monet, «Impression, soleil lévant» (1872). Desde esa obra, hasta la no menos legendaria serie de las Nymphéas (1904 – 1909), el arte moderno sufre un cataclismo que pone fin a todas las tradiciones que venían del Renacimiento. Los «ismos» que vendrían, durante varias décadas, ampliarían los efectos sísmicos de tales convulsiones. Con Picasso, la pintura se precipitaría en insondables abismos, de los que todavía no se ha recuperado. Con Monet, la pintura ha desembocado, ya, en la abstracción lírica: pero todavía está en pie la pintura de caballete, la pintura retiniana. La vieja pintura figurativa agonizaba. Monet anuncia la desaparición de la figura humana en el cuadro. Pero su obra se encuentra en el umbral donde todavía se cruzan la pintura de ayer y la pintura de mañana.

La retrospectiva del Grand Palais permite explorar esas raíces y caminos, esenciales, cuando las nuevas figuraciones y la muerte histórica de las vanguardias comienza a suscitar muchas revisiones de la historia general de la pintura del siglo XX. Adorado por el gran público, bien catalogado y estudiado, Monet nunca ha estado ausente en ninguna historia de la pintura. Las vanguardias veían en él un precursor de la abstracción lírica. Las escuelas figurativas más diversas reconocían su magisterio permanente. Hoy, como ayer, Monet continúa siendo una «bisagra» esencial: su primera pintura de caballete, ante los paisajes de Normandía o Argenteuil, nos habla de aquellas lejanas batallas de la ruptura con la pintura académica de su tiempo; las Nymphéas, al fin, siempre, inauguran un mundo nuevo, intacto y glorioso, seminal.

Juan Pedro Quiñonero, París: Los maestros impresionistas dominan el otoño artístico, ABC, 20 de septiembre de 2010

lunes, 20 de septiembre de 2010

Nefertiti, un poco de Photoshop a la egipcia

El famoso busto de Nefertiti fue una gran obra de Photoshop a la egipcia. Así es como lo ve la historiadora británica Bettany Hughes, que ha participado en un grupo de investigadores que ha realizado un escáner de uno de los restos arqueológicos más famosos del mundo.

El pasado sábado, durante un encuentro literario organizado por el diario The Independent, Hughes explicó que con el escáner comprobaron que debajo del busto conocido hay una segunda talla en piedra caliza que podría reflejar el verdadero aspecto de Nefertiti.

"Es aún muy bella, pero no tanto como la primera. Muestra que su nariz estaba torcida, y que tenía arrugas alrededor de los ojos", dijo. "En realidad, es el retrato real de una mujer real", añade.

El grupo de científicos está preparando un viaje al Valle de los Reyes, donde se encuentra un busto de la hermana de la reina egipcia para descubrir si "la dinastía tiene los mismos rasgos". Pero aparte de lo externo, Hughes confía en que esta expedición a Egipto revele mucho más de una dinastía de la que Tutankamon es el miembro más famoso.

Nefertiti murió proximadamente 1330 años antes de Cristo con una edad de entre 29 y 38 años. Junto con el Faraón Akhenaton reinaron en egipto hace más de 3.000 años y revolucionaron la concepción espiritual y religiosa de su país, adorando sólo al sol.

Su tumba nunca fue descubierta, pero con estos nuevos datos sobre su rostro, es posible que los investigadores tengan mayor margen para localizar sus restos entre varias tumbas, afirma The Independent.

Nefertiti, un poco de Photoshop a la egipcia, Público, 20 de septiembre de 2010

domingo, 19 de septiembre de 2010

Arte contemporáneo: ¿Por qué ese descrédito?, 3. Arte = crédito cero

AJosé Luis Breacido, crítico e incisivo ha sido José Luis Brea. Con una tesis basada en la suspensión de la increencia, en la puesta en duda de todo lo que no puede demostrarse, lanza dardos tanto al periodista "horterilla de tribuna" como al "mercenario" del mundo artístico apostando por un arte observado sin fe y analizado rigurosamente.
  • 1. Hacen bien -los periodistas, digo- en descreer del arte. Si lo hicieran de veras mostrarían algo de sensibilidad y sentido crítico. Pero sus actos de increencia son casi siempre los menos (por ejemplo contra los Turner de turno) y siempre son a favor de las domingadas que ellos de veras aman: Botero, Modigliani, Barceló… horteradas.7
  • 2. Por el contrario, la tarea del descrédito bien entendida, pertenece al interior mismo de un arte “bien-entendido”, que, sabido es -aunque no por ellos-, tiene por obligación el autocuestionamiento. Duchamp, los dadaístas, Broodthaers, todo el mínimal a su manera, el conceptualismo americano de las segundas vanguardias, Smithson o Aconcci … cada uno de ellos sólo producía arte en el trabajo mismo de cuestionarle la credibilidad del arte. En realidad, si todos estos trabajos tienen algo de “arte logrado” lo es únicamente en que han conseguido realizarse justamente bajo esa retórica de la autonegación inmanente.
  • 3. “La suspensión de la increencia”. Este es el lema que los cultos post-ilustrados -si prefieren, los románticos- utilizaron para señalizar lo distintivo del discurso artístico frente a la exigencia que el positivismo rampante dirigía a los discursos y teorías de la ciencia. Para que ésta pudiera avanzar, lo primero obligado era la uesta en duda -metódica diría Descartes- de todo aquello que no pudiera demostrarse. O sea, “suspensión de la creencia”, de todo lo que sólo pudiera sostenerse “por fe”- laicidad y progreso del conocimiento, de la mano.
  • 4. El momento del arte contemporáneo llega más tarde: es aquél que también quiere reunir producción de conocimiento e increencia: suspensión de la fe. O, como dijera Benjamin, conseguir rescatar el modo de la experiencia estética de su forma parasitaria del culto heredada de su origen vinculado a lo religioso. Una apuesta sin fe por el arte es, entonces, la única forma que puede en la contemporaneidad tomar un hacer del arte que, a la vez, lo quiera “productor de conocimiento”.
  • 5. Aunque sólo fuera por eso, habría que agradecer los improperios desacreditadores de los horterillas con tribuna: mejor ese desprecio que la santurronería almuecina de los predicadores del mundo del arte, mercenarios de vocear su fe, e ignaros de que en hacerlo son ellos los que de verdad desacreditan al arte que pregonan, si lo fuera
  • Y 6. Ya sólo queda espacio para un arte observado sin fe, analizado rigurosamente, sin préstamo de creencia. Y justamente ése punto de partida es el que distingue a una crítica (intra)sistémica y cómplice del análisis cultural crítico y no servil a las expectativas de propaganda y proselitismo que, parapetado en sus instituciones, el arte se pretende por todas partes. Hasta por los periódicos.
José Luis Brea (Madrid, 1957-2010) ha sido uno de los referentes de la teoría y la crítica de arte de nuestro país. Director de las revistas Acción Paralela, Estudios Visuales y de los website w3art, aleph y Salonkritik, pionera ésta de la crítica de arte online, dedicó su vida también a la investigación, materializada en más de decena de ensayos entre los que destacan Las aureas frías (1991, finalista del premio de ensayo Anagrama), Un ruido secreto, El arte en la era póstuma de la cultura (1996), La era posmedia (2002), El tercer umbral (2003) y Las 3 eras de la imagen: imagen-materia, film, e-image, publicado hace unos meses.

José Luis Brea: Arte = crédito cero, EL MUNDO / El Cultural, 17 de septiembre de 2010

A modo de justificación...

Recomedamos también
El presente blog pretende ser un compendio de los artículos, y publicaciones recogidos en los medios de comunicación (escritos y audiovisuales), principalmente de España, para el estudio de la Historia del Arte. Aspira a ser una guía complementaria para su conocimiento y una referencia para la reflexión y análisis del mundo que nos rodea para difundir la defensa del patrimonio a futuras generaciones. Tuvo su origen a comienzos de junio de 2007, como blog de aula en la materia de Historia del Arte, para la modalidad de Humanidades y Ciencias Sociales de 2º de Bachillerato en el I.E.S. Carbula de Almodóvar del Río (Córdoba). Pero la idea fue creciendo y adquiriendo una dimensión inesperada. Ahora, en un nuevo destino profesional deseamos continuar la experiencia, manteniendo la identidad, para poder alcanzar a nuestros alumnos, en su forzado contacto con la materia, y con el público en general, para que profundice en los entresijos de un aspecto de la civilización de gran calado.