1. A su juicio, ¿el Museo Reina Sofía representa de forma certera y adecuada el arte contemporáneo en su colección permanente? ¿La ha visitado ya? ¿Le gusta?
2. ¿Le interesan sus exposiciones temporales? ¿Qué echa en falta y qué cree que le sobra al MNCARS?
3. ¿Cree que el Reina Sofía se sitúa al mismo nivel que los grandes museos internacionales de arte contemporáneo?

MARINA NÚÑEZ. ARTISTA VISUAL
1. Salvo excepciones, no es una colección de obras excelentes, sino correctas. Hay aproximadamente un 10% de obras de mujeres, y no creo que estas cifras varíen enormemente en la parte de arte contemporáneo. Es un desajuste terrorífico, muy desalentador, casi inconcebible, sin duda intolerable. Un recorrido propuesto para visitar la colección, «Feminismos», intenta visibilizar el tema, pero hay que paliar las deficiencias de modo más profundo.
Echo mucho de menos exposiciones temporales de tesis potentes, de esas que generan discurso y suscitan entusiasmo, las que marcan un momento, las que suponen alguna diferencia.
3. No me parece comparable al Pompidou, al MoMA, a la Tate. Es lógico en términos de colección. Mi respuesta se debe sobre todo a las exposiciones temporales, donde sí veo posible situarnos al máximo nivel.
JOSÉ MANUEL BALLESTER. PINTOR Y FOTÓGRAFO
1. Hasta la fecha, tiene la misión de centrar sus esfuerzos en el siglo XX y en el siglo XXI. Con el tiempo se complicará esta doble faceta y tendrá que definirse en un solo plano. Lo más lógico es que acabe centrando su función en el siglo XX y que vaya cediendo aspectos más experimentales y propios del arte más reciente a otras instituciones. Pero hasta ahora ha llevado con bastante acierto esta difícil dualidad.
2. La exposición «Procesos», que anunciaba un compromiso con la investigación en las nuevas tecnologías aplicadas al arte, no tuvo continuidad y he echado en falta también una conexión con el mundo de la docencia.
3. En pocos años ha obtenido grandes logros y puede medirse en el escenario internacional con muchos museos. Aun así nos queda un recorrido inmenso en el contexto de la cultura latinoamericana y su proyección por el mundo.
JUAN USLÉ. PINTOR
1. Solo he visto la colección una vez y en términos generales me gustó, sobre todo la parte de las vanguardias históricas hasta los años 60. La parte dedicada a los 70, 80 y contemporáneo la entendí como algo más deshilvanado o provisional.
2. Del MNCARS no creo que sobre nada: los proyectos artísticos serios y las colecciones son un estado de proceso permanente, siempre en construcción y depuración.
3. El Reina nace con la idea de ser un gran museo, y con sus más y sus menos lo es. Es conocido en todo el mundo. Estamos ante un futuro, no digamos que fácil, pero sí esperanzador. Tenemos por primera vez una dirección elegida por concurso y libre de dedos que lo nombren o lo destituyan. Yo soy optimista y espero que los museos —¡por favor!— no se conviertan todos, aún más, en centros para la cultura y el entretenimiento.
LUIS GORDILLO . PINTOR
1. La parte de la Colección Permanente que está en la segunda planta del edificio Sabatini me parece un gran logro.
2. Las exposiciones temporales, en general, me interesan mucho. Echo en falta una mayor atención al arte español y su apoyo en el exterior.
3. Creo que puede situarse en breve a ese nivel.
RAFAEL CANOGAR . PINTOR
1. La dirección del Reina busca, creo que acertadamente, dotar de una doble lectura a nuestro Centro: su propia identidad como Museo Nacional, al mismo tiempo que insertarse como centro del arte internacional y darnos una visión de la globalización de la cultura de hoy.
2. Me interesan mucho sus exposiciones temporales, y procuro ir siempre que puedo. Un museo de arte contemporáneo se fundamenta tanto en su colección como en sus muchas otras actividades, algunas tan fundamentales como sus exposiciones temporales.
3. El Reina es, sin duda, uno de los grandes museos. Al ser relativamente joven, adolece de ciertas obras de difícil adquisición, por precio o escasez en el mercado. Pero tiene, en cambio, una magnífica colección de nuestros grandes artistas: Picasso, Miró, Julio González, Juan Gris, Dalí, etc., que marcan nuestra identidad.
DORA GARCÍA . ARTISTA CONCEPTUAL
1. Yo solo pido que el arte contemporáneo se presente de forma inteligente, respetuosa con las obras y consecuente a la vez que sorprendente. En mis dos últimas visitas, en este año anterior, me lo he pasado muy bien visitando la colección de este museo. No había sido el caso desde hace mucho tiempo.
2. Sí, en estos momentos me interesan bastante sus exposiciones temporales. Pero no soy una visitante tan frecuente (quizás una vez cada seis meses) como para saber qué le falta y qué le sobra a su programa de exposiciones temporales.
3. Los grandes museos internacionales no siempre conocen la misma brillantez. El MNCARS ha conocido momentos muy difíciles, y esto lo sé yo bien, que hice allí un proyecto en 2005. Realmente, me he sentido muy bien en este museo durante el último año; me he reído, me he sorprendido, he descubierto cosas.
TXOMIN BADIOLA . ESCULTOR
1. Creo que la instalación de la colección permanente del museo representa bien al arte moderno, así como a las vanguardias de después de la guerra mundial hasta los años 70, y muy deficientemente al arte contemporáneo; de hecho, no está representado en absoluto el arte producido en las tres últimas décadas. Otro aspecto que pienso que se debería mejorar es el de la política de compras.
2. Hay de todo. En general me parece bien la recuperación de artistas poco conocidos. Me resultan más cansinas las exposiciones con tesis, en las que muchas veces las obras no pasan del carácter de ilustración. Echo de menos una política más coherente y continuada de exposiciones de artistas españoles.
3. Creo que, tras un impassede unos años, el museo vuelve a estar en una situación equiparable a la de otros grandes museos internacionales.
MARTÍN CHIRINO . ESCULTOR
1. Creo que es una mirada exótica de la historia del arte del siglo XX. Los nuevos gestores del arte hoy en día prefieren la vía mediática y, por lo tanto, el «éxito rápido» en detrimento de tiempos históricos en los que la reflexión y el pensamiento eran fundamentales.
2. Le falta una reflexión demorada sobre los momentos de la creación de nuestro país, tiempos difíciles no sólo desde el punto de vista estético, sino que además estaba agraviado por la circunstancia político-social. Cambiar el curso de la historia es un grave error, sea cual sea su reinterpretación. Nosotros, como generación, «quisimos ser y somos».
3. Hoy en día, con toda naturalidad se confunden fácilmente museos y espacios alternativos, lo que dificulta la gestión. Por lo tanto, creo que el Museo Reina Sofía se sitúa dentro de esta confusión de los tiempos en que vivimos.
EULÀLIA VALLDOSERA . VIDEOARTISTA
1. No he visitado la colección permanente, pero cayó hace unos años en mis manos un catálogo y constaté que no había una sola artista mujer. Creo que se está subsanando.
2. Mucho, a pesar de su extrema diversidad. Muchas de las propuestas carecen de continuidad, como si la investigación que conllevan terminara con la exhibición y el catálogo. La muestra de Val del Omar debería abrir un generoso debate en nuestro país. Sólo así es posible que este artista adquiera trascendencia fuera de nuestras fronteras.
3. Antes que competir en un contexto internacional debería preocuparnos qué diálogo establece con los centros locales. El Reina debería ser parte de una red que alcanzara todas las provincias españolas, e hiciera una labor hacia dentro. En cuanto a las fórmulas expositivas, a menudo no veo mucha diferencia entre la política de una gran museo y la de una galería privada.
IGNASI ABALLÍ . FOTÓGRAFO
1. He visitado la actual presentación de la colección y creo que es la mejor que se ha hecho hasta este momento. Es muy clara la percepción de proponer una lectura diferente a partir de las obras que el museo tiene, vinculándolas a otras manifestaciones culturales que tenían lugar en cada momento, y buscando relaciones entre ellas más allá de la cronología o las similitudes estilísticas o formales.
2. He percibido un cambio radical respecto a etapas anteriores. Me ha interesado lo que he visto cuando he visitado las exposiciones. Plantean una densidad de contenido y una puesta en escena muy rigurosas y exigentes. El espectador deja de ser considerado sujeto pasivo.
3. Sí, creo que el Reina Sofía está al nivel de los mejores museos internacionales, con una clara apuesta por una construcción de la historia del arte a partir de lo periférico y mirando más hacia el presente y el futuro que hacia el pasado.
Hacia 1870, con sólo 25 años de edad, al cerrar cada tarde su despacho, Paul Gauguin salía del banco Bertin, donde trabajaba de liquidador, y atravesaba la rue Laffitte fumando un cigarro inglés, vestido con ropa cara, pantalones de tubo bien cepillados, botines charolados y levita de terciopelo con corbata de plastrón. Era la imagen del joven burgués respetable, envidiado, bien comido, con las mejillas sonrosadas y así al caer la tarde llegaba a casa, un hotel con jardín, en la calle Carcel, y le daba un beso a su mujer Mette-Sophie Gad, una danesa protestante, con cinco hijos. En el banco le permitían especular en Bolsa por su propia cuenta, lo que le producía unos cincuenta mil francos al año de ganancia añadida.
El 13 de mayo de 1976, en una cantera del Garraf, un paraje solitario y degradado, a unos 30 kilómetros de Barcelona, un grupo de personas aplicaron sobre su cuerpo dos líquidos, agua y perfume, y extrajeron de él otros dos, sangre y orina. No hubo violencia, sólo desaire contra Duchamp, que se obsesionó por sacar del objeto la obra de arte. Con la acción titulada ¡Duchamp no ha comprendido a Rembrandt!, Wolf Vostell (Leverkusen 1932 -Berlín, 1998) realizó su primer happening en España y demostró con su obra que el hecho artístico es la vida.
En 2009, la Frick Collection de Nueva York envió al Metropolitan Museum of Art, para ser restaurado, un retrato del Rey Felipe IV de España con uniforme militar realizado por Velázquez en 1644. El trabajo de limpieza llevado a cabo por su conservador jefe, Michael Gallagher, ha descubierto algunos detalles interesantes que habían quedado ocultos por las capas de barniz y cera que oscurecían la imagen.

El ingenio arquitectónico del Egipto faraónico, empleado contra tormentas o terremotos, esconde respuestas al cambio climático que expertos en geoarqueología tratan ahora de desvelar.
La Fundació Suñol de Barcelona presenta Luis Gordillo. Sin título (provisional), una exposición que recorre desde hoy el proceso creativo de Gordillo, desde el origen de la idea hasta su resolución final. Se exponen obras de los fondos de la Colección Josep Suñol –la que cuenta con mayor presencia de obra del artista–, la mayoría de ellas realizadas en las décadas de los 70 y 80, junto a algunas guardadas por Fernando Vijande, más unas previas y otras de reciente creación aportadas por el propio artista. 

Obras de Picasso, Goya, El Greco, Dalí, Miró y Torres-García forman parte de esa larga lista de objetos de arte (pinturas, esculturas, muebles, cerámicas...) expoliados a 260 colecciones y a 269 propietarios judíos entre 1940 y 1944. Quienes consultan esa web pueden acceder a las fichas originales en alemán que se hicieron en el Museo Jeu de Paume de París, adonde eran trasladadas por el Einsatzstab Reichsleiter Rosenberg (ERR), el servicio oficial de confiscación de bienes judíos y francmasones en la Europa ocupada. Estas fichas proceden de tres archivos distintos: el Ministerio de Asuntos Extranjeros de Francia, los archivos federales de Alemania y los archivos nacionales de Estados Unidos. Generalmente incluyen el título o la descripción de la obra, el autor, las dimensiones y la técnica y, si se conocen, otros detalles como la fecha de ejecución, la colección de origen y su posterior destino. Una de las novedades es que las fichas originales están digitalizadas e incluyen fotos en blanco y negro de las obras que facilitan su identificación. Algunas fueron devueltas a sus propietarios tras el triunfo de los aliados, otras fueron encontradas pero no así sus antiguos propietarios y un tercer grupo desaparecieron.
Con la llegada de los años del plomo y la represión, de la "muerte de la inteligencia", los reporteros gráficos que documentaron y arengaron a las tropas republicanas con sus fotos en la prensa, tuvieron dos opciones: huir, como Agustí Centelles (1909-1985), o quedarse y camuflarse con nuevas ropas, como hizo Martín Santos Yubero (1903-1994). El fotógrafo madrileño, tras la derrota militar de la República, fue generosamente obsequiado con el carnet oficial de prensa del régimen franquista, que se encargaría de cerrar tantos periódicos y revistas que de 2.000 editados en la República, quedaron en 87, en 1945 (de ellos más de la mitad oficiales).
Menos de un mes después de que el Ministerio de Cultura y El Prado hicieran público el descubrimiento de un Bruegel el Viejo y la opción de compra por el excepcional cuadro, se confirmó ayer que El vino en la fiesta de San Martín se queda en la pinacoteca nacional, después de la reunión del Patronato, presidida por primera vez por Rafael Moneo, en la que se tomó la decisión de la compra, con la ministra presente, por valor de 7 millones de euros.
Frente a otros contemporáneos, Renoir ha sido el pintor impresionista preferido de la gente durante más de un siglo, el más celebrado y popular, y el público entusiasta así se lo reconoció desde el principio, oh regalo envenenado, reservándole las tapas de las cajas de chocolates donde han figurado tantas de sus creaciones. Esta es una de las circunstancias que hacen del caso Renoir uno de los más complejos de dilucidar, como demuestra la exposición del Prado presentada ayer, pues exige de nosotros dejar a un lado la desconfianza o el malestar que a menudo pueden despertar sus pinturas o los entusiasmos que ha suscitado y en quiénes, y centrarnos en tales o cuales obras, en verdad notables.






Razones de índole personal me habían imposibilitado ver La educación de la Virgen directamente hasta ahora, aunque me atraía profundamente desde que vi el cuadro en una fotografía en 2005. Un reciente viaje -y la amabilidad de Laurence Kanter, con el que he podido estudiar la pintura- ha apartado cualquier duda que pudiera haber en mi cabeza.