El arte de «bloguear»

La crítica de arte también se refleja en internet, donde se reflexiona en los «blogs» y se gestan tendencias

Página del «blog» «Round Trip NY», de Eva Mendoza

La revolución tecnológica llegó al mundo del arte hace más de una década. Hoy, toda galería que se tercie tiene su sitioweb, su cuenta en Facebook y Twitter, y hasta su blog. Vivimos en un mundo interactivo, que necesita de esos feedbacks. Porque la información fluye a velocidad de vértigo. Cualquier artista que quiera difundir sus trabajos utiliza canales de vídeo como Youtube o Vimeo. Sin embargo, existe una senda aún por explorar en la difusión del arte por la red: los géneros periodísticos se acercan al mundo web, reciclándose y ajustándose a su lenguaje.

El blog sirve así de plataforma de difusión. Utiliza los modelos narrativos del periodismo y de la teoría crítica para adentrarse en un nuevo terreno aún por perfilar, pero que hereda la forma del cuaderno de viaje, de la bitácora personal, solo que buscando abrir nuevas vías de difusión. Manteniéndose al margen, rozando lo underground, lo alternativo. El blog se aúpa como una fuente de información especializada que muestra lo que los grandes medios callan, obvian o ignoran. Ya solo por eso su existencia está justificada.

La crítica y los blogueros son unánimes a la hora de lamentar que la información sobre arte se limite a críticas breves o a la mera reproducción de notas de prensa. Existe una «necesidad imperiosa de una crítica solvente de corte filosófico porque el ámbito artístico está falto de críticas profundas», comenta Javier González Panizo, autor de Blogearte. Él considera que el blog «tiene una increíble capacidad para, al tiempo que genera debates alternativos, sumarse a la necesidad de crear un discurso siempre en proceso»: «Debe aportar un alto grado de novedad, de frescura. La inmediatez y la interactuación son sus dos aportaciones fundamentales, junto al altísimo potencial que tiene para proponerse como verdadera alternativa».

Carlos Jiménez, del blog El arte de husmear, asegura que este medio «permite la máxima libertad de expresión», porque aporta independencia de criterio y oportunidad: «Los blogs son una buena respuesta a la creciente homogenización de la información, los análisis y los debates en los medios, cada día más ceñidos a una agenda definida por el pensamiento único».

Eva Mendoza Chandas es artista, comisaria y autora del blog Round Trip NY, para promocionar el arte español en la ciudad de los rascacielos. Piensa que en esta urbe hay una relación con el arte mucho más fluida que en España, porque convive de manera más desenfadada con los ciudadanos. Esto genera una respuesta que se traduce en mayor interés general. Mendoza pretende establecer con su blog «un diálogo mediante la confluencia de las diferentes opiniones, que permita la construcción de un mejor panorama futuro». Por eso observa un gran pontencial si se unen esfuerzos en crear, aunque sea virtualmente una marca de arte español: «Pese a que los agentes culturales rechacen esa etiqueta, es un paso imprescindible para tener más presencia en el ámbito internacional y así poder ir más allá».

Algunos artistas rechazan el blog como elemento discursivo en torno al arte. Otros se muestran a favor, como es el caso de Paco y Manolo, fotógrafos. «Como medio, el blog podría ser un foro mediante el que debatir y analizar todo lo que está ocurriendo, aunque rara vez se utiliza de esa manera. También tiene algo de galería inmediata, hace que tu trabajo lo puedan seguir desde cualquier punto del planeta. La relación entre arte/artista y el ciudadano se hace más estrecha, algo que está dentro de tu día a día».

Gran dispersión

Ángel Pascual Rodrigo, artista plástico y miembro directivo de la Asociación de Artistas Visuales de Islas Baleares, nos comenta que a pesar de la gran difusión de los blogs, hay una excesiva contrapartida de dispersión. Por eso, «no acaban de ser fiables». Aunque el blog tiene mucha audiencia, resultan superficiales y efimeros; las páginas web tienen un carácter exponencial mucho más importante y efectivo. «Uno de los grandes problemas de la cultura actual es su poca permanencia».

Pere Vicenç, artista, comisario, profesor y blogero apunta que lo más destacado del blog es su «impacto y dinamismo, la accesibilidad, gratuidad e inmediatez. Aunque el blog ya ha quedado atrás, tiran del carro las nuevas interfaces, conocidas como redes sociales. Dos con las que yo puedo encontrarme más relacionados, hoy por hoy son tumblr y Facebook».

Tres destacados críticos de arte hablan también sobre el tema. Fernando Castro Flórez considera el blog como «una herramienta, un espacio magnífico para plantear crítica de arte o, para hacer que circule la información». Un blog «debe contener humor y pasionalidad para enganchar. Los blogs son lugares de paso obligado»: «A veces tengo la impresión de que los medios de comunicación tradicionales montan blogs muy encorsetados, mera prolongación de sus páginas. Un material comunicativo y crítico debe ser parcial, apasionado y político. Un blog debe tener una pizca de sabor: sutileza, rapidez, multiplicidad, destellos de lucidez, compromiso, tolerancia y deseo renovador».

Según Javier Rubio Nomblot, la aportación del blog es que incluye «informaciones que no pueden ser ofrecidas por otros medios por diversas causas. Permite una mezcla (palabra, imagen y sonido), que no se da en ningún otro medio. Sin limitaciones de espacio, ni condicionantes de ninguna clase. En teoría, las estructuras actuales –galerías, museos, revistas– están optimizadas; pero, al mismo tiempo, están contaminadas. Por eso el blog debería contribuir a la desaparición del modelo piramidal de información».

Contra la noticia dura

Los medios tradicionales buscan cada vez más la noticia dura o la espectacularidad. Por tanto, los blogs se han convertido en un elemento imprescindible de la conversación, la herramienta más adecuada para difundir un tipo de reflexión crítica», subraya José Manuel Costa.«Aún existe el fetichismo del papel, pero en según qué prácticas emergentes, los blogs o páginas web independientes son la única vía. En el lenguaje del blog no hay reglas, encontramos posts que son puros flashes con links interesantes y hasta sesudos. Tratan temas que interesan y utilizan un lenguaje diferente y adecuado a sus realidades. El objetivo del blog, como diría Eluard, sería hablar de aquello que le ayuda a vivir al escribiente. Y que se note».

Andrés Castaño, Madrid: El arte de «bloguear», ABC, 22 de enero de 2011

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