viernes, 15 de abril de 2011

El sector del arte reclama un museo sin injerencias

Seis asociaciones piden la revocación del gerente del Carmen Thyssen de Málaga

La reacción unánime del sector del arte no ha tardado. Tras la doble dimisión de la directora y del miembro más emblemático del Patronato del Museo Carmen Thyssen-Bornemisza, de Málaga, las principales asociaciones que velan por los derechos de los artistas, los directores de museos, los galeristas, los comisarios y los críticos, firman un comunicado en el que demandan que el nombramiento de Javier Ferrer, mano derecha y jefe de gabinete del alcalde de Málaga, "sea revocado" como gerente. Ante las Carmen Cervera junto al alcalde de Málaga, en las instalaciones del museo, en Málaga. Daniel pérezmediaciones del alcalde de la ciudad, Francisco de la Torre Prados, y Carmen Cervera, el escrito denuncia las actitudes de ambos: "Ponen de manifiesto la injerencia de la política y los personalismos en la gestión de los museos".

En términos tajantes, las seis asociaciones que representan a la totalidad de los intereses de las artes plásticas, se han unido para recordar la lesión de los acuerdos que el Ministerio de Cultura firmó con estas asociaciones en el documento llamado de Buenas Prácticas. "Se redactó precisamente para evitar este tipo de nombramientos, que responden más a intereses políticos que a cualquier capacitación para un puesto relacionado con el arte", suscriben los firmantes.

Tras la decisión en la última reunión del Patronato del museo de cambiar los estatutos y el modelo de gestión del museo, se incluyó la figura de un gerente, nombrado a dedo, que dejaba sin autoridad ni competencias ejecutivas frente a la hasta entonces directora del museo, María López. Fuentes del Instituto de Arte Contemporáneo (IAC) señalan que este Patronato es partidista. "No hay uno tan politizado en toda España. No hay en él independientes que velen por el proyecto artístico, sólo están representados el Ayuntamiento y el Thyssen. Se ha demostrado que entre el alcalde y la baronesa se encargarán del museo, y ella sólo ha prestado la colección a un museo público".

Tras esta suplantación de atribuciones, la directora y Tomás Llorens, encargado de la creación del organigrama que gestionaría la institución, presentaron el lunes su dimisión. "Los hechos hablan por sí mismos. No quiero valorar y prefiero dejar que pase el tiempo. Lo más grave del caso es que no se ha respetado el código de Buenas Prácticas, que es el manual que debe regir el funcionamiento entre las administraciones y el museo", aclara a este periódico María López, que seguirá en el cargo tres meses más por contrato. "Con el nombramiento del gerente se me despoja de mis funciones. Es una injerencia de la política en el museo, sus motivos son evidentes. Llegué a un museo dedicado al siglo XIX avalado por una figura como Tomás Llorens. Cuando el proyecto cambia por completo dejo de creer en él. Con dignidad no se come, pero sin dignidad no se puede vivir", añadió.

Las reglas del juego

El comunicado señala sin concesiones que ni Carmen Cervera ni el alcalde de Málaga están capacitados para imponer sus criterios en la gestión del museo: "Es necesario diferenciar claramente la propiedad privada de una colección de la gestión pública de un museo. Así, al margen de que la colección haya sido cedida temporalmente a la ciudad, la financiación pública del proyectoobliga a todos a adoptar unos criterios que privilegien la mayor transparencia en las inversiones y en las contrataciones, y la calidad museística". "Ni el alcalde ni la coleccionista pueden llevar un museo. Eso no ocurre en ninguna parte del mundo. Se deben al equipo científico", dijo Juan Antonio Álvarez Reyes, director del Centro Andaluz de Arte Contemporáneo.

"El problema está en la confusión entre lo público y lo político. Si una colección privada está en una sede pública que lo paga todo, la coleccionista no puede hacer lo que le dé la gana", aclara el director de La Casa Encendida, José Guirao. "Si las reglas del juego están claras, bienvenidas sean las relaciones entre un bien público y un bien privado. Pero si Carmen Cervera piensa que por ceder su colección puede hacer lo que quiera, está equivocada", declara Guirao.

"Las bicefalias no funcionan bien, si no se respeta que a la cabeza de un museo está el proyecto artístico, el director. Si no, lo artístico queda supeditado a una figura poco convincente para una institución cultural. El programa de exposiciones y las intenciones didácticas son tareas del director; la seguridad, los turnos de limpieza y el mantenimiento de las máquinas, se encargan a las gerencias. Es un reparto de tareas óptimo, donde la responsabilidad artística es del director", añade José Guirao.

A las valoraciones se unió Rafael Doctor, exdirector del MUSAC, quien subraya también las injerencias políticas: "La cultura no puede estar al servicio del vaivén político. La mayor parte de los proyectos no son de interés cultural, sino político". También José Manuel Costa, presidente del Consejo de Críticos y Comisarios, apuntó: "Tienen un sentido patrimonial que sólo sucede en España. Han actuadocon un descaro y una falta de pudor increíble".

Peio H. Riaño, Madrid: El sector del arte reclama un museo sin injerencias, Público, 13 de abril de 2011

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