Los Reyes de España inauguran en San Petersburgo una selecta exposición de la pinacoteca madrileña para reforzar las relaciones entre España y Rusia

En el salón del trono en el Palacio de Invierno en el que se ubica el Ermitage (joya de la corona de los museos rusos) el Rey Juan Carlos, acompañado por Doña Sofía y Dmitri Medvédev, han dado por inaugurado el llamado año dual España-Rusia con un discurso sobre la cultura como herramienta de progreso para las relaciones diplomáticas. "Una prueba del diálogo que encarna el año dual es esta muestra. Unas pinturas que deleitarán a los visitantes, junto a los demás tesoros que encierra este gran templo del arte universal", ha dicho don Juan Carlos.
Tras los discursos ha habido tiempo para recorrer la mencionada exposición (El Prado en el Hermitage), que hasta el 29 de mayo llevará al público ruso 66 pinturas de las escuelas española, italiana y flamenca. Un recorrido por las colecciones reales del Prado de los siglos XV al XIX. "La idea es traer un museo dentro de un museo", ha afirmado Gabriele Finaldi, comisario de la muestra.
Miguel Zugaza, director del museo del Prado ha explicado las fechas escogidas para la muestra (temporada baja, dadas las condiciones climatológicas): "hay mucho interés en Rusia por el Prado y por esa razón se han traído en esas fechas, así la mayoría de los visitantes serán rusos".
A finales de año será el Prado el que presentará los Tesoros del Hermitage (8 de noviembre de 2011 - 26 de marzo de 2012) a través de 170 obras -incluidas piezas arqueológicas, objetos de artes decorativas, pinturas, esculturas y dibujos- del museo ruso que mostrarán la variedad y amplitud de sus colecciones desde el siglo V a.C. hasta el siglo XX.

Previamente, los dos jefes de Estado han mantenido un encuentro con representantes empresariales rusos y españoles en la biblioteca presidencial Boris Yeltsin. Por parte española han participado, entre otros, los presidentes de Repsol YPF, Antoni Brufau, de Indra, Javier Monzón, de Acciona, José María Entrecanales, y de Iberia, Antonio Vázquez, además de la ministra de Asuntos Exteriores, Trinidad Jiménez.
Una mención al Thyssen
La ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde, también ha viajado a San Petersburgo y ha hecho referencia a las negociaciones con Carmen Cervera sobre la prórroga por un año del préstamo al Estado de su colección privada que se exhibe en el Museo Thyssen-Bornemisza. Dicho acuerdo, tras meses de una difícil gestación, ha provocado también la reacción de Francesca Thyssen, hija del ya fallecido barón Hans Heinrich von Thyssen-Bornemisza, que fuera marido de Carmen Cervera. Francesca Thyssen se quejaba ayer en este periódico de las intenciones de Carmen Cervera de vender en el mercado libre cuadros de su colección. Es aquí donde ha terciado González-Sinde desde Rusia: "Las negociaciones con la baronesa nunca son fáciles. Ella tiene el derecho a vender el 5% de su colección y este año va hacer una nueva petición en ese sentido".


Dos gigantes del arte se abrazan
Rusia "necesita muchísimo" un auténtico museo de arte moderno como el MoMA de Nueva York , pero falta la persona con "gusto, talento, relaciones y sentido comercial" en torno a la cual puede cristalizar ese proyecto. Y no lo dice cualquiera, sino Mijaíl Piotrovski, el director del Ermitage , el gran museo ruso. Hoy Piotrovski firma en Madrid el acuerdo para intercambiar exposiciones con el Prado con motivo del "año dual" entre Rusia y España. El 25 de febrero, los jefes de Estado de ambos países inaugurarán una gran exposición del Prado en el Ermitage. Consta de 66 obras (33, de artistas españoles, entre ellos Velázquez y Goya, y 33, de artistas de Europa Occidental) del periodo comprendido entre mediados del siglo XV y principios del XIX. En noviembre, el centro ruso llevará al español una selección de 170 obras. El intercambio no tiene precedentes en la historia de ambas instituciones. Los camiones con los cuadros del Prado comenzarán a llegar a San Petersburgo el próximo jueves y son esperados con excitación en el Ermitage, cuyo núcleo es la colección con la que Catalina II decoró el Palacio de Invierno en 1764.
Símbolo del poder imperial, el Ermitage es también la casa de Piotrovski. Este arabista y arqueólogo de 66 años dirige el museo desde 1992, siguiendo los pasos de su padre, Borís Piotrovski, que fue director hasta su muerte en 1990. Piotrovski mantiene las tradiciones, aunque también explora el arte contemporáneo, del que tiene una incipiente colección. Aun así opina que el gran museo de arte contemporáneo, inexistente aún en Rusia, "debería estar en oposición al Ermitage, porque este muestra que no hay arte viejo y arte nuevo, sino una continuidad y una tradición" y alberga lo que "ya tiene renombre". Un museo contemporáneo, en cambio, debería enseñar la "pluralidad de lenguajes y de materiales, estimular el desarrollo del arte y mostrar cómo se forman las obras".

El Ermitage se financia del presupuesto del Estado (en un 60% o 70%) y se complementa con ingresos propios. El deslinde entre proyectos comerciales y no comerciales, advierte Piotrovski, es "muy sutil" y depende de "cada caso concreto". El museo colabora con los oligarcas rusos. El magnate Mijaíl Jodorkovski (ahora en prisión) le ayudó en el pasado a organizar exposiciones en Reino Unido. Ahora, el oligarca Vladímir Potanin es el presidente del "consejo patrocinador" del museo, formado por empresarios. Potanin financia el Ermitage a través de su fundación, da becas a sus especialistas, ayuda a montar exposiciones y a comprar obras como Cuadrado negro, de Malévich.

El Ermitage, según su máximo responsable, no cambió tras la Revolución de Octubre en 1917 ni tras el fin de la URSS en 1991. ¿Y qué influencia han tenido los últimos 20 años en el gusto estético de los rusos? "El resultado no es muy bueno. Entre la generación de los mayores, que comprenden los méritos de nuestras exposiciones, y los jóvenes, que se interesan muy activamente por el arte moderno, existe una laguna de gente sin gusto, que no distingue lo que se puede hacer y lo que no se puede hacer". Y explica: "los que llegaron rápidamente al poder procedentes del mundo de los negocios saben de los precios en las subastas, pero muchos no tienen gusto". Piotrovski cita la idea de convertir la plaza del Palacio (el espacio frente al Ermitage) en una pista de patinaje. "Si la gente no entiende que no se puede hacer una pista de patinaje en esa plaza, es imposible explicárselo".
Como otros intelectuales, Piotrovski se opuso a que Gazprom, el exportador monopolista de gas, construyera un rascacielos en San Petersburgo. Tras una amplia movilización social, la gobernadora archivó el proyecto. Piotrovski no baja la guardia y critica la decisión de quitarle a la ciudad el título de "población histórica", que subordinaba la construcción urbana a unos determinados principios. "Dinero, dinero", exclama. "Quienes lo tienen quieren ganar más aún de la forma más fácil y creen que todo les está permitido". A la hora de integrar lo nuevo y lo viejo en San Petersburgo, París es el "mejor ejemplo".
El centro de arte ha colaborado anteriormente con la fundación Guggenheim, aunque ahora lo hace "a un nivel más bajo, porque ha cambiado la orientación de los museos". Un proyecto conjunto en Las Vegas (EE UU) se acabó, por ser "complicado y caro". "Decidimos que habíamos cumplido nuestra función pedagógica". La instalación de "pequeños Ermitage" por el mundo es actual, según Piotrovski. "En el gran Ermitage están los fondos, y luego tenemos un dinámico sistema de sputnik que pueden trasladarse de una órbita a otra. En Londres tenemos un sputnik que ha dejado de hacer exposiciones para recaudar dinero para las exposiciones. En Italia otro que realiza actividades científicas".

Piotrovski mira con desconfianza la restitución de obras de arte a las comunidades religiosas. Apoyándose en una reciente ley, la Iglesia ortodoxa rusa reclama lo que le perteneció en el pasado. "Las obras de arte tienen que estar en los museos y salir solo si se reúnen las condiciones para ello", dice. Por otra parte, Rusia ha suspendido todas las exposiciones en Estados Unidos, después de que un tribunal estadounidense decidiera que había que devolver a los judíos hasidas una biblioteca propiedad estatal en Rusia. Por temor a la confiscación, el Ermitage ha renunciado a enviar cuadros a ese país.
Diálogo de águilas
Una pieza romana del Museo Arqueológico de Alicante atrae una animada concurrencia en la sala de San Jorge. Es una mano de bronce que empuña un águila bicéfala. Se encontró en 2005 en el yacimiento de Lucentum, en la playa de la Albufereta de Alicante. Desde diciembre, está en la sala del trono imperial ruso en diálogo con el águila rusa (también de dos cabezas) y con el trono de los Románov. El efecto es notable.

En la muestra que el Ermitage llevará al centro alicantino en marzo un lugar privilegiado corresponderá a la arqueología, con piezas del oro de los escitas, de la colección que Pedro I mandó recoger en Siberia, y también de las riberas septentrionales del mar Negro, en la zona del Kubán y Crimea (Ucrania).
Las muestras del Prado y el Ermitage pretenden enseñar el "desarrollo de ambos museos como fenómenos culturales bajo la protección de las respectivas monarquías", explica Piotrovski. Con el Prado, imagina, "podríamos hacer un estupendo proyecto sobre las primeras obras de arte cristiano de España, Italia e iconos rusos". "Además, tenemos una importante sección española que apareció después de la guerra napoleónica, cuando Alejandro I compró varias colecciones".





En el salón del trono en el Palacio de Invierno en el que se ubica el Ermitage (joya de la corona de los museos rusos) el Rey Juan Carlos, acompañado por Doña Sofía y Dmitri Medvédev, han dado por inaugurado el llamado año dual España-Rusia con un discurso sobre la cultura como herramienta de progreso para las relaciones diplomáticas. "Una prueba del diálogo que encarna el año dual es esta muestra. Unas pinturas que deleitarán a los visitantes, junto a los demás tesoros que encierra este gran templo del arte universal", ha dicho don Juan Carlos.Tras los discursos ha habido tiempo para recorrer la mencionada exposición (El Prado en el Hermitage), que hasta el 29 de mayo llevará al público ruso 66 pinturas de las escuelas española, italiana y flamenca. Un recorrido por las colecciones reales del Prado de los siglos XV al XIX. "La idea es traer un museo dentro de un museo", ha afirmado Gabriele Finaldi, comisario de la muestra.
Miguel Zugaza, director del museo del Prado ha explicado las fechas escogidas para la muestra (temporada baja, dadas las condiciones climatológicas): "hay mucho interés en Rusia por el Prado y por esa razón se han traído en esas fechas, así la mayoría de los visitantes serán rusos".
A finales de año será el Prado el que presentará los Tesoros del Hermitage (8 de noviembre de 2011 - 26 de marzo de 2012) a través de 170 obras -incluidas piezas arqueológicas, objetos de artes decorativas, pinturas, esculturas y dibujos- del museo ruso que mostrarán la variedad y amplitud de sus colecciones desde el siglo V a.C. hasta el siglo XX.

Previamente, los dos jefes de Estado han mantenido un encuentro con representantes empresariales rusos y españoles en la biblioteca presidencial Boris Yeltsin. Por parte española han participado, entre otros, los presidentes de Repsol YPF, Antoni Brufau, de Indra, Javier Monzón, de Acciona, José María Entrecanales, y de Iberia, Antonio Vázquez, además de la ministra de Asuntos Exteriores, Trinidad Jiménez.
Una mención al Thyssen
La ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde, también ha viajado a San Petersburgo y ha hecho referencia a las negociaciones con Carmen Cervera sobre la prórroga por un año del préstamo al Estado de su colección privada que se exhibe en el Museo Thyssen-Bornemisza. Dicho acuerdo, tras meses de una difícil gestación, ha provocado también la reacción de Francesca Thyssen, hija del ya fallecido barón Hans Heinrich von Thyssen-Bornemisza, que fuera marido de Carmen Cervera. Francesca Thyssen se quejaba ayer en este periódico de las intenciones de Carmen Cervera de vender en el mercado libre cuadros de su colección. Es aquí donde ha terciado González-Sinde desde Rusia: "Las negociaciones con la baronesa nunca son fáciles. Ella tiene el derecho a vender el 5% de su colección y este año va hacer una nueva petición en ese sentido".


Iker Seisdedos, San Petesburgo: El corazón del Prado ya late en el Ermitage, EL PAÍS, 25 de febrero de 2011
Dos gigantes del arte se abrazan
Rusia "necesita muchísimo" un auténtico museo de arte moderno como el MoMA de Nueva York , pero falta la persona con "gusto, talento, relaciones y sentido comercial" en torno a la cual puede cristalizar ese proyecto. Y no lo dice cualquiera, sino Mijaíl Piotrovski, el director del Ermitage , el gran museo ruso. Hoy Piotrovski firma en Madrid el acuerdo para intercambiar exposiciones con el Prado con motivo del "año dual" entre Rusia y España. El 25 de febrero, los jefes de Estado de ambos países inaugurarán una gran exposición del Prado en el Ermitage. Consta de 66 obras (33, de artistas españoles, entre ellos Velázquez y Goya, y 33, de artistas de Europa Occidental) del periodo comprendido entre mediados del siglo XV y principios del XIX. En noviembre, el centro ruso llevará al español una selección de 170 obras. El intercambio no tiene precedentes en la historia de ambas instituciones. Los camiones con los cuadros del Prado comenzarán a llegar a San Petersburgo el próximo jueves y son esperados con excitación en el Ermitage, cuyo núcleo es la colección con la que Catalina II decoró el Palacio de Invierno en 1764.Símbolo del poder imperial, el Ermitage es también la casa de Piotrovski. Este arabista y arqueólogo de 66 años dirige el museo desde 1992, siguiendo los pasos de su padre, Borís Piotrovski, que fue director hasta su muerte en 1990. Piotrovski mantiene las tradiciones, aunque también explora el arte contemporáneo, del que tiene una incipiente colección. Aun así opina que el gran museo de arte contemporáneo, inexistente aún en Rusia, "debería estar en oposición al Ermitage, porque este muestra que no hay arte viejo y arte nuevo, sino una continuidad y una tradición" y alberga lo que "ya tiene renombre". Un museo contemporáneo, en cambio, debería enseñar la "pluralidad de lenguajes y de materiales, estimular el desarrollo del arte y mostrar cómo se forman las obras".

El Ermitage se financia del presupuesto del Estado (en un 60% o 70%) y se complementa con ingresos propios. El deslinde entre proyectos comerciales y no comerciales, advierte Piotrovski, es "muy sutil" y depende de "cada caso concreto". El museo colabora con los oligarcas rusos. El magnate Mijaíl Jodorkovski (ahora en prisión) le ayudó en el pasado a organizar exposiciones en Reino Unido. Ahora, el oligarca Vladímir Potanin es el presidente del "consejo patrocinador" del museo, formado por empresarios. Potanin financia el Ermitage a través de su fundación, da becas a sus especialistas, ayuda a montar exposiciones y a comprar obras como Cuadrado negro, de Malévich.

El Ermitage, según su máximo responsable, no cambió tras la Revolución de Octubre en 1917 ni tras el fin de la URSS en 1991. ¿Y qué influencia han tenido los últimos 20 años en el gusto estético de los rusos? "El resultado no es muy bueno. Entre la generación de los mayores, que comprenden los méritos de nuestras exposiciones, y los jóvenes, que se interesan muy activamente por el arte moderno, existe una laguna de gente sin gusto, que no distingue lo que se puede hacer y lo que no se puede hacer". Y explica: "los que llegaron rápidamente al poder procedentes del mundo de los negocios saben de los precios en las subastas, pero muchos no tienen gusto". Piotrovski cita la idea de convertir la plaza del Palacio (el espacio frente al Ermitage) en una pista de patinaje. "Si la gente no entiende que no se puede hacer una pista de patinaje en esa plaza, es imposible explicárselo".Como otros intelectuales, Piotrovski se opuso a que Gazprom, el exportador monopolista de gas, construyera un rascacielos en San Petersburgo. Tras una amplia movilización social, la gobernadora archivó el proyecto. Piotrovski no baja la guardia y critica la decisión de quitarle a la ciudad el título de "población histórica", que subordinaba la construcción urbana a unos determinados principios. "Dinero, dinero", exclama. "Quienes lo tienen quieren ganar más aún de la forma más fácil y creen que todo les está permitido". A la hora de integrar lo nuevo y lo viejo en San Petersburgo, París es el "mejor ejemplo".
El centro de arte ha colaborado anteriormente con la fundación Guggenheim, aunque ahora lo hace "a un nivel más bajo, porque ha cambiado la orientación de los museos". Un proyecto conjunto en Las Vegas (EE UU) se acabó, por ser "complicado y caro". "Decidimos que habíamos cumplido nuestra función pedagógica". La instalación de "pequeños Ermitage" por el mundo es actual, según Piotrovski. "En el gran Ermitage están los fondos, y luego tenemos un dinámico sistema de sputnik que pueden trasladarse de una órbita a otra. En Londres tenemos un sputnik que ha dejado de hacer exposiciones para recaudar dinero para las exposiciones. En Italia otro que realiza actividades científicas".

Diálogo de águilas
Una pieza romana del Museo Arqueológico de Alicante atrae una animada concurrencia en la sala de San Jorge. Es una mano de bronce que empuña un águila bicéfala. Se encontró en 2005 en el yacimiento de Lucentum, en la playa de la Albufereta de Alicante. Desde diciembre, está en la sala del trono imperial ruso en diálogo con el águila rusa (también de dos cabezas) y con el trono de los Románov. El efecto es notable.

En la muestra que el Ermitage llevará al centro alicantino en marzo un lugar privilegiado corresponderá a la arqueología, con piezas del oro de los escitas, de la colección que Pedro I mandó recoger en Siberia, y también de las riberas septentrionales del mar Negro, en la zona del Kubán y Crimea (Ucrania).
Las muestras del Prado y el Ermitage pretenden enseñar el "desarrollo de ambos museos como fenómenos culturales bajo la protección de las respectivas monarquías", explica Piotrovski. Con el Prado, imagina, "podríamos hacer un estupendo proyecto sobre las primeras obras de arte cristiano de España, Italia e iconos rusos". "Además, tenemos una importante sección española que apareció después de la guerra napoleónica, cuando Alejandro I compró varias colecciones".




Pilar Bonet, San Petersburgo: Dos gigantes del arte se abrazan, EL PAÍS, 7 de febrero de 2011
Una obra de Pierre-Auguste Renoir del impresionismo temprano será puesta a la venta por un precio de 15 millones de dólares (10,8 millones de euros) por la galería Dickinson en TEFAF Maastricht. Femme cueillant des Fleurs (Mujer recogiendo flores) representa a Camille Monet, primera esposa de Claude Monet, amigo de Renoir.
Al fin hay fecha. El próximo 8 de marzo abrirá sus puertas en el Museo de Bellas Artes la esperada exposición que volverá a mostrar a los sevillanos la colección de arte que Mariano Bellver ha ido reuniendo a lo largo de su vida. La Consejería de Cultura y el propio benefactor han realizado una selección de las principales obras que posee este amante del arte bilbaíno, residente en Sevilla. En total, serán 171 las piezas que ocuparán la zona principal de la pinacoteca, conocida como Sala Murillo. La muestra albergará mayoritariamente pinturas, con algún elemento de arte sacro, según informó ayer el propietario a este periódico. El museo aprovechará los paneles instalados desde febrero de 2010 en la Sala V de la pinacoteca -con motivo de la exposición El Joven Murillo-, que no han sido desmontados aún por los problemas presupuestarios por los que atraviesa el museo. Esta muestra era una de las condiciones que Bellver puso a la Junta y el Ayuntamiento en la negociación que llevan a cabo con ellos para cederle a la ciudad su colección de arte.
El Louvre acoge una exposición de las inquietantes y misteriosas cabezas de Franz Xaver Messerschmidt, artista torturado y adelantado a su tiempo
4, con 38 años, lo rechazaron para el puesto de profesor titular de la Academia de Bellas Artes. El tribunal alegó "problemas cerebrales". Y añadió: "A veces parece perder la razón".











La decisión de Van Gogh de utilizar nuevos colores brillantes en sus lienzos se considera un hito en la historia del arte, señalan los científicos. Eligió deliberadamente colores para manifestar emociones y estados de ánimo, y no lo hubiera podido hacer sin la innovación en la fabricación de pigmentos industriales que tuvo lugar en el siglo XIX.
Un museo holandés negocia la cesión de 'Busto de mujer' a una academia de arte en Ramala. El traslado del cuadro y su paso por los controles israelíes será filmado como parte de un proyecto artístico
La revuelta egipcia no deja de sumar historias. Uno se sienta en un café o entra en la tienda de ultramarinos de la esquina y todo el mundo tiene algo que contar sobre su revolución. Muchas son tristes (el ministerio de Salud ha confirmado ya 365 muertes sin contar las de los policías), y otras más felices. Hace unos días se anunciaba que
La colección de 
En el enjambre de caminos y estéticas que confeccionaron a propulsión el mapa del arte del siglo XX, Dennis Oppenheim se movió con gran elasticidad.
"Es bueno, pero está claro que no es un Tiziano". Durante un tiempo eso fue todo lo que escuchó decir Tintoretto de sus cuadros. Y pese a que Tiziano, el Maestro, como él solía llamarlo, trató de alejarlo tanto como pudo de su taller (al parecer y como creyó el propio Tintoretto toda su vida, para que no le hiciera sombra), el hijo del tintorero jamás le odió. De hecho, hizo todo lo contrario: venerarlo. De pequeño, más que cualquier otra cosa, habría querido ser aceptado en su estudio (temblaba de emoción cuando traspasó el umbral), pero Tiziano debió de olerse su ambición y lo hizo a un lado. Corría el año 1533. Tiziano había cumplido los 56 años, Tintoretto apenas alcanzaba los 16.
La Fundación Gala-Salvador Dalí de Figueras ha adquirido un estudio para La miel es más dulce que la sangre", una de las creaciones de
Un singular retrato del poeta Paul Eluard que pintó en 1929 Salvador Dalí batió anoche un nuevo récord mundial en la obra del artista en una subasta al alcanzar en Sotheby's de Londres, 13.481.250 libras (15.901.108 euros). De igual manera, una escultura de hierro del también español Julio González, Masque Ombre et lumière (1930), rebasó hoy otra marca mundial en una puja al hallar comprador por un precio de 4.633.250 libras (5.464.909 euros).
Los rascacielos de Barcelona solo le hacen cosquillas en las nubes. Aunque en la última década se han construido muchos nuevos, la altura sigue siendo discreta en comparación con el que ha pasado en el mundo (Torre Burj Dubai, 828 metros de vértigo) o hasta en España (Torre Caja Madrid, 250 metros). De hecho, el Hotel Arts y la Torre MAPFRE son aún, con 154 metros, los más altos de la ciudad. La Torre Agbar, uno de los más emblemáticos, tiene 144 y la siguiente perla de la ciudad, la estilizada Torre Telefónica en la zona Fórum, tiene 110. En total, hay una docena de edificios con más de 100 metros y poco más de un centenar superan los 50 metros. En una ciudad tan planificada como Barcelona, precisamente lo de la limitación de la altura no es fruto de una normativa específica sino de un mito con el que todo el mundo parece estar de acuerdo: no se puede superar la torre más alta que tendrá la Sagrada Familia. Lo curioso, sin embargo, es que Gaudí estableció la altura de la torre central en 172 metros para no superar la cota de la naturaleza que había creado Dios, los 173 metros de la montaña de Montjuïc.