jueves, 31 de marzo de 2011

La 'mujer tahitiana' de Gauguin, vendida a un precio récord

Un grabado de Paul Gauguin alcanzó el 30 de marzo de 2011 en una subasta de Sotheby's en Londres la cifra récord de 577.250 libras, 685.243 euros, un precio casi cuatro veces superior al mínimo esperado. La obra, Mujer tahitiana agachada, fue calificada por el propio artista francés de "experimento" con el que se sentía "satisfecho" en una carta que escribió desde Polinesia al famoso galerista parisino Ambroise Vollard. Tras una intensa puja que duró cinco minutos, la Mujer tahitiana agachada fue a parar a manos de un coleccionista particular que hizo su oferta por teléfono.

También formaban parte de la subasta de hoy dos mapas celestes grabados en láminas de madera del renacentista alemán Alberto Durero, que se vendieron por 361.250 libras, 428.833 euros, casi tres veces más que el mínimo estimado, que era de 120.000 libras, 142.000 euros. Estas obras, realizadas en 1515 mediante la técnica de la xilografía, representan cada uno de los hemisferios terrestres y muestran las estrellas de 48 constelaciones recogidas durante el siglo II en el Almagesto, el catálogo del astrónomo Claudio Ptolomeo.

Los mapas de Durero son extremadamente raros, puesto que únicamente existen otros diez en el mundo, y de ellos solo tres pintados a mano, entre los que se incluyen los subastados hoy en la casa Sotheby's.

EFE, Londres: La 'mujer tahitiana' de Gauguin, vendida a un precio récord, La Vanguardia, 30 de marzo de 2011

Encuentran en una galería londinense seis reliquias griegas robadas

Las piezas, sustraídas hace diez años en Grecia y pintadas al estilo bizantino, habían sido puestas a la venta por 5.700 euros

Seis reliquias griegas que fueron robadas durante la pasada década han sido descubiertas en una galería de arte londinense y son objeto ahora de una investigación policial para tratar de averiguar cómo llegaron estos iconos religiosos al mercado del arte internacional.

«Birth of the mother of God», una de las seis reliquias griegas. THE GUARDIAN

"Según informa "The Guardian", las magníficas piezas, pintadas al estilo bizantino, adornaban monasterios ortodoxos e iglesias situadas en zonas remotas al norte de Grecia hasta que fueron sustraídas por ladrones. Según indicó el jefe de la policía griega Dimos Koursilos al citado diario, Grecia tiene "evidencia fotográfica indiscutible" de la existencia de dichas piezas y, añadió: "no hace falta decir que las queremos de vuelta".

"Koursilos indicó que las reliquias, que habían sido puestas a la venta por 5.000 libras cada una (unos 5.700 euros) fueron robadas "durante la pasada década". Los objetos de arte fueron descubiertos gracias a una llamada telefónica de una mujer que dijo reconocer uno de los iconos -una famosa rendición de la Virgen- en la web de la galería Temple, al oeste de Londres. Investigaciones posteriores mostraron que esa pintura formaba parte de seis iconos desaparecidos en Grecia.

La versión del galerista

Richard Temple, el dueño de la citada galería de Londres, señaló al rotativo que cuando compró las piezas, no tenía "absolutamente ninguna razón" para pensar que se trataba de objetos robados. "Llevo 51 años en este negocio y se me conoce demasiado como para asumir riesgos", apuntó. El galerista añadió también que al tramitar la compra había cumplido con el "protocolo correcto" y dijo que había cedido sus derechos sobre los iconos el pasado jueves, cuando dejó las piezas "en manos de Scotland Yard".

sábado, 26 de marzo de 2011

Un madrugón para estrenar el Thyssen

Desde primera hora de la mañana se formó en la calle Compañía una larga cola de personas que esperaban para conocer el museo. :: SALVADOR SALASSolo el reflejo de los ojos acuosos y cierta rendición en los párpados anuncian el madrugón que se acaban de pegar. Se han levantado al filo de las cuatro de la madrugada y llevan allí desde las seis y media. Son los primeros. No es para menos. Han venido desde Torremolinos y aguardan con paciencia y buen ánimo frente al señorial portalón del palacio de Villalón. Carlos Ismael Serrato y Eva María Lara inauguran una cola que se pierde en el horizonte de la calle Compañía y frisa la escalinata bautizada con uno de los nombres más poéticos de la ciudad: la Tribuna de los Pobres.

Esa identificación popular, al menos ese entusiasmo compartido, representa la primera victoria del Museo Carmen Thyssen Málaga. Aún falta media hora para que el recinto abra por primera vez sus puertas al público. El estreno pilla por sorpresa a varios turistas. Una pareja anglófona revisa su mapa con evidente contrariedad. Tal concentración de personas, una expectación tan evidente, no se corresponde con ninguno de los puntos de interés marcados en su callejero. Un camarero sale en su auxilio y, con inglés más potente que acertado, les explica que ahí dentro están los cuadros de la baronesa, que los ha cecido a la ciudad.

La pareja calibra el tamaño de la serpiente humana, calcula el tiempo de la posible espera y se anima a colocarse en su puesto. A la altura del antiguo Parador de San Rafael. Por ahora, son los últimos de una hilera que comienza con Carlos Ismael y Eva María, que no regatean una sonrisa. «Creo que es lo más importante que ha pasado en la vida cultural de la ciudad desde la inauguración del Museo Picasso. Creíamos que habría más gente desde más temprano y por eso nos hemos venido con tanta antelación», aclara el joven estudiante sin una sombra de queja.

Carlos Ismael y Eva María han entablado conversación con los segundos de la fila: Antonio Castro y Emilia Molís. «Hemos llegado a las ocho menos diez, porque también pensábamos que habría más colas. Para nosotros ha sido una grata sorpresa, porque vamos a tener la suerte de entrar de los primeros», explica Antonio mientras Emilia le graba con su cámara de fotos. «Nos gusta mucho la historia y queremos ver no solo la colección de pinturas del siglo XIX, sino también la rehabilitación del palacio de Villalón», apostilla.
EL MUSEO

Presentación. El Museo Carmen Thyssen Málaga celebra hoy y mañana unas jornadas de puertas abiertas.

Horario. De martes a viernes de 10.00 a 20.00 horas; sábados y domingos, de 10.00 a 21.00 horas. Los lunes el museo permanecerá cerrado.

Entradas. Seis euros la general, 3,5 euros la reducida y nueve la combinada.

Dirección. C/ Compañía, 10.

ALGUNOS DATOS

7.147 metros cuadrados suma el Museo Carmen Thyssen Málaga, que reserva más de 5.100 metros para uso expositivo. La colección permanente ocupa un nuevo espacio construido a la espalda del palacio de Villalón.

230 referencias suma el catálogo de la institución, cuya baza fundamental se encuentra en la pintura española del siglo XIX, si bien sus fondos llegan hasta el primer tercio del XX y se remontan hasta el siglo XIII.

28,5 millones de euros ha invertido el Ayuntamiento en la construcción y rehabilitación de las dependencias del centro. La cantidad incluye, según las cuentas municipales, las expropiaciones de los inmuebles anexos.

2025 es el año en que expira el acuerdo alcanzado entre la baronesa Carmen Thyssen-Bornemisza y el Ayuntamiento de Málaga para la cesión gratuita a la ciudad de parte de su colección de obras de arte.

Una semana intensa

A pocos metros de la entrada, el Museo Carmen Thyssen ofrece una novedad respecto a la inauguración oficial que allí se ha celebrado hace apenas unas horas. En la planta baja del inmueble más cercano a la plaza de la Constitución luce ya la tienda del centro. En su interior, la directora del museo, María López, da indicaciones al personal que enrolla carteles, ordena separadores y coloca con mimo de artesano los primeros libros que asoman por el escaparate.

Sigue llegando gente. Crece la cola. Lo mismo se incorporan jóvenes que personas mayores y otros inscritos en la etérea categoría de la 'mediana edad'. Casi todos aprovechan para hacerse fotos unos a otros, quizá ensayando para el momento en el que crucen el umbral del museo. A las diez en punto, se abren las puertas del recinto y uno de los empleados anuncia que el público accederá en grupos de diez. Y empieza la cuenta.

Que termina, según los portavoces del centro, muy cerca de los 3.400 visitantes en la primera de las tres jornadas de puertas abiertas con las que el Museo Carmen Thyssen Málaga quiere darse a conocer. Una curiosidad que ayer saciaron los primeros visitantes, cuyo rigor a la hora de guardar la cola se mantenía en la sala inaugural del palacio. Al trasponer la entrada, los inquilinos seguían manteniendo el orden de la espera. Solo que rompió la rectitud en la tercera y cuarta oleada.

Con uno de esos grupos entraba Francisco Torres, un jubilado malagueño que aprovechaba la mañana de viernes para contemplar por dentro el Museo Carmen Thyssen Málaga en compañía de varios amigos: «La visita es muy emocionante para mí. Conozco este edificio desde hace muchos años. Aquí compré una vajilla de La Cartuja con mi mujer cuando era una tienda. No se imagina la de recuerdos que me vienen a la memoria...».

Cuadros al detalle

Francisco pasea por las salas expositivas. Parece distraído. Pero no. Cada vez que un cuadro le resulta llamativo, realiza la misma operación. Se acerca, se quita las gafas y observa con detenimiento la tela y la leyenda. De nuevo la tela y otra vez la leyenda. Ahora está frente a la obra de Manuel Cabral Aguado Bejarano 'En la romería de Torrijos' (1883) y llama a uno de sus compañeros de excursión: «¡Mira, Torrijos, el de Málaga!».

En medio de los cuadros de la sección dedicada al Costumbrismo, Francisco Torres parece radiante. «Este museo va a ser maravilloso, una gran riqueza para Málaga y para todos los que vengan a verlo», sentencia. Frente a él cruza Eva María Lara, la primera de la fila. Resume sus primeras impresiones: «Esta sección me gusta mucho, hay muchas escenas españolas con personajes típicos del XIX como los bandoleros, las gitanas... Creo que este museo va a gustar mucho».

La tienda ya ofrecía sus productos a los visitantes. :: SALVADOR SALAS Junto a ella, Carlos Ismael, su compañero de fatigas y madrugones, asiente sin olvidar la sonrisa. «Es precioso», glosa frente a los cuadros de García Ramos, Moreno Carbonero, Dehodenq y Domínguez Bécquer. Y sin embargo, en los primeros compases del paseo surge una parada casi inevitable en otro autor. O más que el autor, Guillermo Gómez Gil, la escena: 'La fuente de Reding' (c. 1880-1885).

Rafael Bryan y José Antonio Martos son algunos de los que contemplan la tela, una de las más vinculadas a la ciudad por la popularidad del entorno que ofrece. «Echamos de menos más cuadros de Málaga y con escenas malagueñas. Sabemos que hay muchos y también muchos pintores nacidos en Málaga, pero nos gustaría que hubiera todavía algunos más», admite José Antonio Martos.

Rafael Bryan acota: «Lo que más me está llamando la atención es el colorido de los cuadros. Además, me parece que es un tipo de pintura muy entendible, muy accesible para todo tipo de público, no es como la vanguardia, que en ocasiones resulta algo más difícil de asimilar», añade este malagueño, también uno de los primeros en conocer el interior del Museo Carmen Thyssen.

También los siglos XIII y XVI

El personal del centro guía a los visitantes hasta la planta superior. Allí, la sala Maestros Antiguos sorprende a quienes esperaban solo pintura y exclusivamente del XIX. Tras contemplar esculturas como el 'Cristo Muerto' del siglo XIII y la pareja de ángeles custodios atribuida al taller de Della Robbia (s. XVI), José Palomo Ruiz y Antonia Díaz González destacan, también, la remodelación del palacio de Villalón y sus edificios anexos.

«Nos ha sorprendido el tamaño de la colección y del edificio. No lo esperábamos tan grande, a pesar de que sabíamos que al palacio le han sumado varios inmuebles. La remodelación nos parece una auténtica maravilla», comentaba José, venido desde Rincón de la Victoria junto a su mujer. Ambos llegaron también de buena mañana. «Hemos sido de los veinte primeros en entrar», se felicitaba Antonia poco antes de enfilar las salas dedicadas al Preciosismo y el Paisaje Naturalista. O lo que es lo mismo, los cuadros de Carlos de Haes, Fortuny, Madrazo y Ocón y Rivas, entre otros.

Para todos los públicos

Frente a ellos pasa Mario en brazos de su madre. A falta de confirmación oficial, Mario se antoja como el visitante más joven que haya acogido hasta la fecha el Museo Carmen Thyssen Málaga. Lleva por aquí solo veinte días, pero no pierde detalle de algunas de las telas que desfilan junto a él. «No estoy muy segura de que vea bien todavía, pero nunca es demasiado pronto para traerlo al museo», bromea su madre.

Cambiamos las escaleras por el ascensor, por eso de probarlo todo el primer día. Salimos en el segundo piso, aunque algún despistado baja las escaleras desde la tercera planta, cerrada al público hasta que se inaugure la primera exposición temporal, 'De Picasso a Tàpies', programada a partir del 11 de abril.

Frente al ascensor, el Museo Carmen Thyssen Málaga ofrece una perspectiva inédita de una de las torres de la iglesia del Sagrado Corazón. En la terraza, varias buganvillas. Dentro, 'La Buenaventura' (1922) de Julio Romero de Torres cumple su función de icono de los fondos del centro con una nutrida nube de visitantes frente a ella. 'El baño' (c. 1908) de Francisco Iturrino y las 'Coristas' de Gutiérrez Solana también brillan entre las preferencias de los asistentes.

Una audiencia que abandona el museo a través de la tienda. Ya en la calle, Carlos y Eva, los primeros de la fila. ¿Una siesta? «No podemos, esta tarde tenemos clase». ¿Arrepentidos del madrugón? «Para nada, nos ha encantado el museo». Y se marchan satisfechos.

Antonio Javier López, Málga: Un madrugón para estrenar el Thyssen, SUR, 26 de marzo de 2011

jueves, 24 de marzo de 2011

El altar que se ocultaba tras la botella de ron

Una restauración del cuadro de José Gutiérrez Solana 'La tertulia del café de Pombo' descubre otra pintura debajo

José Gutiérrez Solana: La tertulia del café de Pombo, óleo sobre lienzo pintado en 1920. El autor aparece en el cuadro al fondo a la derecha. De pie, el escritor Ramón Gómez de la Serna. Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía - Pepe Loren

Quizá fuera una broma interna, o quizá ni los mismos retratados lo supieran. Lo que sí es seguro es que para los restauradores ha supuesto toda una sorpresa. Cuando a mediados de 2009 los técnicos del madrileño museo Reina Sofía se pusieron a restaurar e investigar en profundidad el cuadro La tertulia del café de Pombo, pintado en 1920 por José Gutierrez Solana, se encontraron con que debajo de esos nueve señores tan serios sentados alrededor de una mesa con sus cafés, sus copas y sus azucarillos, los rayos X descubrieron otro cuadro, en el que se aprecia claramente un altar con Tras la restauración de La tertulia del café de Pombo, de José Gutiérrez Solana, se ha encontrado otro cuadro, en este caso una imagen de carácter religioso. Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía - Pepe Lorenuna figura religiosa, varias velas y una figura agachada.

Como ha explicado Jorge Rodríguez, responsable de restauración del museo, el primer motivo de la retirada de la obra de las salas del museo fue la aparición de algunas grietas en la pintura, que denominan craqueados: "Queríamos trabajar sobre ella, porque las nuevas tecnologías permiten mostrar nuevos planteamientos". Y así fue. Dos años de compleja restauración con un equipo de siete personas han dado un fruto que ya se ve en las salas del museo.

El lienzo ha pasado por cuatro fases que han ido descubriendo, muy poco a poco, lo que había debajo. La primera fue la aplicación de la llamada luz visible, que permitió ampliar el cuadro hasta cuatro veces su tamaño para ver los detalles. Así, al equipo le llamó la atención la forma en la que estaban situadas las grietas y también un trazo más grueso que los demás a la izquierda del lienzo. La segunda fase fue el análisis con luz ultravioleta, fluorescente, por la que se vio que el barniz estaba aplicado de forma irregular.

Después, la imagen pasó por infrarrojos, pero las capas de pintura de la obra de Solana son muy gruesas, y los rayos dieron poco fruto. El hallazgo llegó con la cuarta fase, la radiografía, que descubrió "con claridad meridiana", según los restauradores, que debajo del cuadro había otro cuadro: una obra de carácter religioso y trazos marcados, con una figura que no tiene pintada la cabeza y que adora a una virgen situada en una hornacina sobre un altar.

La insistencia de Ramón Gómez de la Serna

"No deja de ser curioso por la insistencia que puso Gómez de la Serna en que se pintara esta obra", relata Juan Sánchez, jefe de restauración de esta obra. Aunque Gutiérrez Solana solía pintar escenas de carácter religioso, La tertulia del café de Pombo refleja las reuniones de los colegas del autor, entre ellos el creador de las greguerías, el escritor Ramón Gómez de la Serna, que aparece de pie en medio del cuadro entre periodistas, poetas, ensayistas y pintores. Hasta el propio autor aparece en la obra, en la parte superior de la derecha.

El Museo ha recuperado la obra y ya se puede ver en sus salas, con un brillo quizá algo más intenso del habitual para que no pierda su transparencia. Junto a él, una pantalla en la que se pueden consultar las fases de la restauración , y que permite obtener algunas respuestas. ¿Por qué utilizaría el autor un lienzo que había desechado? ¿Es algo normal, ya entrado el siglo XX? "No, no es algo habitual", relata Rodríguez, "aunque ocurre con algunos autores que tienen una cierta pobreza de materiales. Pero no es el caso de Gutiérrez Solana".

Entonces, ¿por qué volvería a usar Solana un lienzo, bastante terminado, en el que dibujó una escena religiosa de forma vertical, para pintar luego un grupo de tertulianos de forma horizontal? Los expertos creen que pudo ser por aprovechar una obra desechada, pero no descartan que fuera una broma del grupo, aunque no hay nada documentado. Lo que sí se sabe es que los intelectuales, que se reunían en el madrileño café Pombo -poco más que una taberna situada en la céntrica calle de Carretas- le dieron nombre a la sala en la que aparecen en la pintura: La Cripta del Pombo. Una cripta inmortalizada entre cafés, libros, soda y una botella de ron bajo la media sonrisa de Ramón Gómez de la Serna. Quizá ya estaba pensando en su próximo juego de palabras, entre cripta y cripta.

María Porcel Estepa, Madrid: El altar que se ocultaba tras la botella de ron, EL PAÍS, 24 de marzo de 2011

El Greco nunca vivió en "su" casa

Exterior del museo. GORKA LEJARCEGICultura reabre el museo toledano del pintor después de cinco años cerrado por obras

Lo que hasta ahora se ha conocido como Casa-Museo de El Greco, abierta al público en Toledo en 1911, gracias a la generosidad del Marqués de la Vega-Inclán, reabre hoy sus puertas al público después de cinco años con varias sorpresas.

La primera es que, para pasmo de muchos, el pintor jamás vivió en este palacete ubicado en el centro histórico. Junto a su mujer (nunca llegó a casarse) Jerónima de las Cuevas y su único hijo, Jorge Manuel, residió en una vivienda situada a unos doscientos metros de la residencia del marqués. Un brutal incendio destruyó completamente el hogar de El Greco.

Aclarado este error histórico, la recuperación del museo, financiada íntegramente por el Ministerio de Cultura con 6.200.000 euros, ha trasformado el edificio en una deslumbrante parada para contemplar la obra de El Greco en su máximo esplendor. Los espacios dedicados al Apostolado y el lienzo de Vista y plano de Toledo no podían estar mejor expuestas. Los azules, rosas, verdes y pardos de cada uno de los apóstoles se pueden contemplar al detalle gracias a la iluminación indirecta. La radical modernidad de El Greco se puede observar ya sin barreras visuales y con una nueva disposición ideada por Consolación Pastor, directora del museo desde 1990.

La renovación del museo ha supuesto la eliminación de sus barreras arquitectónicas, la creación de espacios de esparcimiento y mejoras en la climatización, seguridad y electricidad del edificio. GORKA LEJARCEGI
El museo cuenta con un mejorado itinerario de visita alrededor de la figura de El Greco, con el fin de dar a conocer su vida y las etapas fundamentales de su formación artística, presentando sus obras en el contexto histórico y cultural del Toledo de su tiempo. GORKA LEJARCEGI
Las renovadas instalaciones recuperan para el público un conjunto histórico de cuevas mudéjares, ahora visitables. GORKA LEJARCEGI
El nuevo museo incluirá numerosas actividades para que el público pueda participar, como ciclos de conferencias, talleres y obras invitadas por otras instituciones. Todo ellos se puede consultar en la web del museo, http://museodelgreco.mcu.es. GORKA LEJARCEGI

Ángeles García: El Greco nunca vivió en "su" casa, EL PAÍS, 24 de marzo de 2011

lunes, 21 de marzo de 2011

"Heroínas" en el Thyssen, la muestra "irreverente" que quiere romper los estereotipos del espectador

Ampliar fotoEl cuadro 'Habitación de hotel' (1931), de Edward Hooper, al fondo, y 'Camilla (III) (1999), de Sarah Jones, a la derecha, la réplica a los varones.Pinturas de los siglos XVI o XVII que conviven en una misma sala con vídeo-instalaciones; cuadros de Goya, Degas o Delacroix que comparten espacio con fotografías o carteles de PVC... Una exposición formalmente "un poco irreverente y provocativa" y que, en su contenido, persigue "sacudir" los prejuicios del espectador y "distanciarle de los estereotipos" sobre cómo debe ser una mujer.

Así ha definido el director artístico del Museo Thyssen-Bornemisza, Guillermo Solana, en su presentación la exposición de la que es comisario, "Heroínas", que muestra a la mujer activa, fuerte e independiente en el arte y que podrá verse del 8 de marzo al 5 de junio en el museo y en la Fundación Caja Madrid. Según Solana, acompañado del presidente de la Fundación Caja Madrid y de la baronesa Thyssen, esta nueva exhibición temporal rompe con la "reticencia" de los museos históricos de dar enfoques feministas a las exposiciones que, en su opinión, por lo general se han limitado a mostrar a la mujer en el arte en forma de antologías de retratos de artistas del pasado. "'Heroínas' no es una compilación de imágenes de mujeres sin columna vertebral", afirma el comisario, que añade que un 90% de las imágenes de mujeres en el arte occidental se corresponden con el estereotipo de la maternidad o del objeto erótico.

La exposición del Thyssen huye de los estereotipos y de la "visión de la mujer como ser disponible y a merced del varón" para buscar los "contratipos" de mujeres activas, protagonistas, independientes y fuertes, ha dicho Solana. Pese a ello, explica, la ’Cariátide (Ánfora de terracota)’ (2003), de Janine Antoni, en la muestra ’Heroínas’ del Thyssen.L.G.T.mayoría de las obras que se exhiben se corresponden a "grandes varones muertos" (Goya, Munch, Pisarro, Rubens, Rembrant...), aunque sin que sea contradictorio porque hay también representadas un número muy importante de mujeres artistas contemporáneas (Nancy Spero, Sarah Jones, Marina Abramovic, Mona Hatoum...) que "dan la réplica" a los estereotipos del pasado. Porque, aunque esos artistas varones proponían valores positivos en sus mujeres, las heroínas de la tradición patriarcal "son equívocas y tienen una doble cara", según Solana, que ha puesto el ejemplo de las pinturas de mujeres campesinas, mujer autónoma por un lado pero "exaltación de la bestia de carga", por otro. La muestra se estructura de forma temática -recordando a la exposición "Lágrimas de Eros" de final de 2009 en el Thyssen-, sin seguir un orden cronológico, y mezclando en una misma sala obras antiguas y contemporáneas, pinturas y esculturas con vídeos y fotografías, un formato "arriesgado" y que ha puesto en "muchos aprietos técnicos", pero que ha merecido la pena para Solana.

Las 120 obras se agrupan en secciones dedicadas a la soledad, las campesinas-cariátides, las ménades y bacantes, las cazadoras y atletas y las vírgenes acorazadas y las amazonas contemporáneas. Frente al poder físico de las heroínas que domina la primera parte de la muestra, en la Fundación Caja Madrid se exploran los poderes espirituales de magas, mártires y místicas estigmatizadas con frecuencia como brujas, locas o histéricas. Impresiona el monumental lienzo que ocupa la parte central de la Casa de las Alhajas de 5 metros por 3,70 de La entrada de Juana de Arco en Orleans (c.1887), de Jean-Jacques Scherrer y cedido por el Musée des Beaux-Arts de Orléans, que ha viajado a Madrid enrollado y que ha tenido que ser instalado y restaurado en tiempo récord. Otra sección está dedicada a las mujeres lectoras -la lectora somatiza lo que lee- y el último apartado se destina al desarrollo del autorretrato de las pintoras, desde Sofonisba Anguissola hasta Frida Khalo.

Por su parte, el director de la Fundación Caja Madrid, Rafael Spottorno, también ha alabado la "extraordinaria originalidad" de la exposición y ha señalado que refleja a aquellas mujeres que pueden ser fuentes de "empoderamiento" para la mujer. "Heroínas" es la decimosexta exposición conjunta que realizan el Museo Thyssen y la Fundación Caja Madrid en los ochos años de colaboración entre ambas instituciones, que se han saldado con más de tres millones de visitantes, ha recordado Spottorno.

Marina Abramovic. ’Virgin Warrior 1. Pietà (with Jan Fabre)’, 2005. Cortesía y Colección Arsfutura-Serge Le Borgne, París (Francia)
Jules Breton. ’Espigadoras al atardecer’, 1863. Óleo sobre lienzo. Colección Pérez Simón, México.
Gerhard Richter. ’Leyendo’ (1994). San Francisco Museum of Modern Art.
Julia Fullerton-Batten. ’Fern’ (2008). Cortesía de la artista y Cámara Oscura Galería de Arte, Madrid
Dante Gabriel Rossetti. ’Juana de Arco’, 1882. Préstamo del Syndics of the Fitzwilliam Museum, Cambridge.
Marina Abramovic. ’El héroe II’ (2008). Cortesía y Colección Arsfutura-Serge Le Borgne, París (Francia).
The National Gallery, LondresEdgar Degas. ’Jóvenes espartanas desafiando a sus compañeros’ (c. 1860).  The National Gallery, Londres
Frida Kahlo. ’Autorretrato con collar de espinas y colibrí’ (1940). Harry Ransom Center, The University of Texas at Austin (Nickolas Muray Collection) / VEGAP 2011, Madrid.
Anni Leppälä. ’Leyendo’ (2010). C-print sobre aluminio. Anni Leppälä, en posesión de la artista
Gaston Lachaise. ’Heroína’ (1932). Bronce. The Lachaise Foundation, Boston, MA

domingo, 20 de marzo de 2011

La baronesa, guía de lujo por su nuevo museo

El próximo día 24 se inaugura el Museo Carmen Thyssen Málaga con 230 pinturas españolas de su colección. ABC comparte con ella los últimos retoques del montaje

En una semana se hará realidad un sueño que lleva largo tiempo acariciando: tener su propio museo, con parte de su colección de pintura española. Será en Málaga. Hasta allí viajamos para que nos lo muestre Carmen Thyssen, con quien pasamos todo un día. Nos dirigimos al Palacio de Villalón, del siglo XVI, que ha sido recuperado como sede del museo, junto a dos edificios de nueva planta. Hasta él nos lleva el sonido de las taladradoras, que se afanan para que todo esté a punto el día 24. Se halla en una antigua zona musulmana, en pleno corazón de Málaga, al lado de la Plaza de la Constitución. Situado en una angosta calle, tiene como vecinos dos preciosas iglesias. Enfrente, la joyería Cervera —ni a propósito, le recordamos minutos después a la baronesa—. Eso sí, está de liquidación total por cierre. Y malos farios, los justos.

La baronesa posa con dos sorollas de su colección. FRANCISO MANUEL SILVA

Llega tarde, seguida de un séquito que a duras penas puede seguir su frenético ritmo. Es hiperactiva: posa para las fotos con su mejor sonrisa, mientras advierte que no le gusta la combinación de cuadros en la pared de enfrente. Pruebas y más pruebas hasta que queda satisfecha. Está implicada cien por cien. Lleva varios días en Málaga supervisando todo hasta el mínimo detalle. Se ha bajado de sus habituales tacones y se ha colocado las bailarinas. Se enfunda las gafas para darle vueltas a un texto que se le resiste, mientras aprueba las cartelas. Hasta el color del logo —con el que ha logrado salvar el escollo de la marca, que la lleva por el camino de la amargura—ha sido a su gusto: fresa y turquesa. Son maratonianas sesiones que se alargan hasta la madrugada y que el personal, capitaneado por la entusiasta directora del museo, María López, aguanta a base chocolatinas y coca-colas. En el caso de la baronesa, también de cigarrillos. Que no hay ley Pajín que se le resista. Eso sí, quiere dejarlo. Dice que le han hablado de una técnica con láser...

La apertura de su museo ha despertado una gran expectación mediática. En su agenda, entrevistas con televisiones, radios y se alterna prensa general, de moda y del corazón. Ayer tenía todo el día reservado para «¡Hola!». Le gusta pasear por las noches por el museo y se emociona al ver estos cuadros reunidos: «En Villa Favorita, Heini y yo solíamos hacerlo». Tener un museo con su nombre, dice, le gusta, pero le da miedo: «Me infunde mucho respeto». Ha traído a Málaga 230 obras, desplegadas en más de 5.000 metros cuadrados. El grueso es pintura española del XIX. Pero también estarán presentes los maestros antiguos. La idea original era colocar en la capilla del Palacio solo la «Santa Marina» de Zurbarán, escoltada por cuatro óleos de Ezquerra en torno al nacimiento y la infancia de Cristo. Tampoco le convenció: habrá más obras antiguas religiosas y ocuparán una sala mayor. Entre esas piezas, un espectacular Cristo del siglo XIII que estaba cedido al MNAC, y unos angelotes del taller de De la Robbia. La primera exposición temporal, con la colección del siglo XX de la baronesa, se ha aplazado hasta el 11 de abril.

El personal se afana para que las obras estén a punto. FRANCISO MANUEL SILVA

D Se entra al museo a través de un precioso patio acristalado con doble arcada de columnas, desde el que se avista la torre de la iglesia del Cristo de la Salud. Habrá palmeras, que tanto le gustan a la baronesa, pero aún no han llegado. Desde allí se accede a la tienda librería, la sala didáctica... En las salas nobles, con un impresionante artesonado, se instalará la biblioteca —Carmen Thyssen ha cedido libros de su propiedad—. Para la sala del Patronato también ha prestado muebles. La colección permanente se ha distribuido en tres plantas. La arquitectura limpia, neutra, de Rafael Roldán, nos depara gratas sopresas con ventanales por los que se cuela la ciudad. Recorremos las salas con la baronesa, mientras nos cuenta anécdotas e historias de algunas obras. Pasamos ante «Julia», de Casas. Siempre le ha recordado mucho a su madre, de quien heredó el gusto por la pintura costumbrista. Comenzó comprando cuadros para su casa de Marbella. Una de las primeras adquisiciones, recuerda, fue en una subasta en Londres, a la que acudió con el barón. Aún eran novios. En ella compró «La Fuente de Reading», de Guillermo Gómez Gil. «Me daba corte levantar la mano delante de él, que era el experto en arte, pero me atreví». Con los años alzaría la mano muchas veces más y ya con total desparpajo: «Un día estábamos Heini y yo en la casa de Lugano con tres teléfonos pujando al mismo tiempo. Yo me llevé dos obras. Mi marido decía: “Haces bien, el arte es la mejor inversión”. Insistió en que invirtiera en cuadros y así lo hice. Lo que no tengo, ni nunca he tenido, son grandes cantidades de dinero. Que no tenga liquidez es muy normal: he renunciado a todo. La tonta soy yo, que lo he invertido en cuadros y tengo 800 millones de euros prestados gratuitamente. Quizá lo haga porque creo en el más allá de los cuadros. Tenerlos en tu casa es egoísta y, al llevarlos a un museo, a la larga piensas que los has salvado». Mantiene su idea de vender el Constable a un coleccionista británico por 40 millones de euros. «Espero que siga ahí y no se haya cansado. Nos costó dos años sacar el cuadro de Inglaterra».

Mientras paseamos ante obras de Fortuny, Madrazo, Meifrén, Beruete, Carlos de Haes, Canals, Iturrino, Pla, Regoyos, Romero de Torres, Zuloaga o Sorolla, comenta que a la pintura española del XIX «no se le ha dado la importancia que merece. Museos como este ayudarán a dársela». ¿Qué diría a los detractores de su colección, que piensan que es muy «folclórica»? «Que bailen con castañuelas y que vengan a ver al museo. Yo soy más folclórica que las obras». Y a fe que lo es. Eligió Málaga, dejando a Sevilla compuesta y sin Museo Thyssen, por la perseverancia del alcalde malagueño, Francisco de la Torre, del que habla maravillas: «Este museo se ha hecho gracias a él. Estuvo dos años convenciéndome. Me dejé querer. Me comprometí y yo soy una mujer de palabra. Adoro Sevilla, pero dos Museos Carmen Thyssen en Andalucía eran demasiados».

Patio acristalado del Palacio Villalón. FRANCISO MANUEL SILVA

Tita Superstar

El museo nace con un préstamo gratuito por 15 años. ¿Qué ocurrirá después? «Ya veremos, faltan muchos años. Hay que tener tranquilidad. Seguramente los cuadros se queden siempre en este museo, eso espero. Si yo no estoy aquí, que lo hagan mis herederos». La gente la adora en Málaga. Salimos a comer y por la calle la paran para besarla, le dan las gracias por traer el museo, le gritan ¡Guapa!... Es Tita Superstar. «Este museo va a ser un referente para Málaga, tendrá un impacto muy importante en la economía de la ciudad. Me enamoré de este edificio, que se ha recuperado. Y también se ha recuperado esta parte de la ciudad que es tan bonita». Sin embargo, no todo es tan color de rosa. Parece que hay alguna mano negra interesada en aguarle la fiesta. La Junta andaluza sorprendió hace unos días diciendo que no está inscrito aún en la Red de Museos. «Como decía Napoleón: “Pobre el que no tenga enemigos” —dice la baronesa—. Yo hago oídos sordos a este tipo de críticas. Cuando uno hace las cosas porque cree que debe de hacerlas y están bien hechas... Esto es muy importante para toda Andalucía. Y en el fondo no se ha invertido tanto dinero». El presupuesto total es de 24 millones de euros. No hace mucho comió en Sevilla con el presidente de la Junta de Andalucía y éste le mostró todo su apoyo. ¿No le sorprende ahora que salgan con esto? «Sí, mucho. El señor Griñán me invitó a un almuerzo en el Palacio de San Telmo. No debe ser consciente de ello, porque es una persona inteligente. Yo no soy de ningún partido político. Soy apolítica. Estoy a favor de todo el mundo que haga bien las cosas».

La baronesa supervisa el montaje del museo

Le recordamos una fotografía en la que aparecía con su hijo Borja poniendo la primera piedra de este museo. ¿Vendrá a la inauguración? «Espero que sí, es patrono del museo. Le he enviado una invitación. He puesto en el sobre: barón Borja Thyssen-Bornemisza...» ¿Pero si él no es barón? «Sí, todos los hijos y sus ex mujeres llevan el título». Nos da una explicación rocambolesca que resulta imposible resumir aquí. Casualmente (¿o no?) ese día está previsto que la mujer de su hijo, Blanca Cuesta, asista a una presentación de cosmética junto a Julio José Iglesias. «Él se podría escapar, porque es un acto de cremas —dice con sorna—. Y su obligación es estar aquí como patrono». ¿Ha invitado a Sinde y a Francesca de Habsburgo? «Sí, espero que vengan». Quienes no faltarán son Antonio Banderas y Melanie Griffith. ¿Se acordará de mucha gente el día 24? «Sí, de mi madre, la primera, y de mi hermano Guillermo, de Heini...», dice entre lágrimas. Nos despedimos de ella. Hay una revista de moda a la cola (peluquera incluida). Arte y glamour en estado puro.

Natividad Pulido, Málaga: La baronesa, guía de lujo por su nuevo museo, ABC, 17 de marzo de 2011

jueves, 17 de marzo de 2011

Los paisajes de Roma pueden visitarse ya en París antes de llegar a El Prado

La red de museos franceses (RNM), el Museo del Louvre y el Museo del Prado presentan esta semana en el Grand Palais de París uno de sus proyectos conjuntos más ambiciosos, la exposición "Roma: Naturaleza e Ideal. Paisajes 1600-1650", que se verá desde este miércoles 9 de marzo al 6 de junio en la capital francesa y del 28 de junio al 25 de septiembre en Madrid.

Aníbal Carranci (1560-1609). ’Paisaje fluvial’ (hacia 1590-1599). Óleo sobre lienzo. Prestado por la National Gallery of Art de Washington, Samuel H. Kress collection.

Según los organizadores, la exposición reúne el conjunto de paisajes más importante presentado nunca, con la participación de una cincuentena de prestadores, incluidos los museos más importantes del mundo, aunque el grueso de las obras proceden del Prado y el Louvre.

"Roma: Naturaleza e Ideal. Paisajes 1600-1650" reúne en París alrededor de un centenar de obras, entre pinturas y dibujos de artistas como Claudio de Lorena, Nicolas Poussin, Pedro Pablo Rubens o Diego Velázquez. En el Museo del Prado se verá una exhibición idéntica salvo en los dibujos, que varían sustancialmente de una sede a otra por cuestiones de conservación. Así, en Madrid se incluirá una sección inexistente en París destinada a describir los paisajes que encargó Felipe IV para decorar su Palacio del Buen Retiro a los artistas más relevantes residentes en Roma entre 1635 y 1640 que influyeron de forma trascendental en el devenir del género.

Paul Bril (1554-1626). ’Vista del campo Vaccino con mercado de ganado’ (1600). Óleo sobre cobre. Staatliche Kunstsammlungen Gemäldegalerie, Dresde, Alte Meister.

El nacimiento de un género

La muestra que comparten París y Madrid tiene como punto de partida Roma. La cuna del gran imperio de la Antigüedad clásica vio nacer a principios del siglo XVII el paisaje como un gran género pictórico, pues hasta finales del siglo XVI era considerado un género menor.

A la eclosión de este género profano contribuyeron factores como la presencia en Roma de pintores especializados procedentes de distintos focos artísticos europeos, especialmente de Flandes; el afán creciente por el dibujo a partir del motivo; la existencia de grandes colecciones de pinturas de maestros del Renacimiento como Rafael y Polidoro de Caravaggio o los maestros de la Escuela Veneciana Giorgione o Tiziano; y el inmenso éxito comercial del paisaje pintado entre la aristocracia y las familias pontificias.

Domenico Zampieri, Dominichino (1581-1641). ’Paisaje con la huida de Egipto’ (hacia 1621-1623). Óleo sobre lienzo. Museo del Louvre.

La exposición hace un recorrido cronológico desde el nacimiento del género hasta su pleno desarrollo, desde artistas como Aníbal Carraci, creador del prototipo de paisaje armónicamente estructurado que se definió en el siglo XVII como "clásico". Sus discípulos Domenichino y Francesco Albani lo desarrollaron posteriormente enriqueciéndolo con referencias literarias y Paul Bril introdujo variantes como los paisajes marinos. Junto a Bril, otros artistas procedentes de Amberes, como Jan Brueghel o Sébastien Vrancx, modernizaron la tradición pictórica de Amberes a través del contacto con el paisaje italiano en Roma.

Otro artista clave es el alemán Adam Eisheimer, que durante su estancia en Roma entre 1610 y 1620 introdujo en los paisajes pequeños personajes, referencias literarias y la tensión dramática propia de los cuadros de historia.

Francesco Albani, ’El Albano’ (1578-1660). ’Descanso en la huida a Egipto’ (hacia 1607). Óleo sobre tabla prestado por el Museo de Arte de la Princeton University.
El apogeo del paisaje

De la pasión de Eisheimer por los efectos atmosféricos y las variaciones lumínicas aprendieron para sus paisajes naturalistas Bartholomeus Breenbergh, Conrelis van Poelenburgh y Filippo Napoletano, que a su vez inspiraron a pintores como Carlo Saraceni y Orazio Gentileschi.

La exposición dedica dos apartados especiales a los considerados como máximos representantes del género, Claudio de Lorena y Nicolas Poussin, cuyas obras suponen el paso definitivo de género menor a pintura de prestigio reconocido y representan la expresión más noble del paisaje clásico.

En estas secciones se puede apreciar la pasión de Claudio de Lorena en sus inicios por la campiña romana, en la que introduce grandes temas históricos y de la historia sagrada, mientras que Poussin opta por los temas mitológicos. Hacia 1638, y junto a otro grupo de artistas, ambos reciben el encargo de decorar el Palacio del Buen Retiro de Madrid.

Pietro da Cortona (1597-1669). ’Paisaje con dos templos’ (1626). Óleo sobre lienzo cedido por los Museos Vaticanos.

Durante la década de 1640, Poussin evoluciona hacia una visión más intelectual y académica del paisaje, mientras que Claudio de Lorena avanza hacia unas representaciones más grandiosas y refinadas.

Siguiendo la estela de ambos maestros, Jean Lemaire se haría famoso por sus caprichosas perspectivas arqueológicas y Gaspard Dughet adoptó los principios de unidad luminosa en sus ensoñaciones románticas que influirían notablemente en paisajistas posteriores como Coubert.

A mediados del siglo XVII, el paisaje se ha convertido ya en una categoría de pleno derecho de la historia de la pintura, de la que será ya parte indisociable. La prueba, entre marzo y septiembre en el Grand Palais de París y en el Museo del Prado de Madrid.

Van Dyck dormía en la Academia

Un lienzo de Anthonius van Dyck, pintor flamenco del siglo XVII cuyas obras figuran hoy entre las más cotizadas del mundo, ha sido redescubierto, autentificado y restaurado en los sótanos de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, donde dormía un sueño centenario. Se trata de La Virgen y el Niño con los pecadores arrepentidos, pintado por Van Dyck en Italia en torno al año 1625. Hasta ahora se creía que era una copia.

El lienzo de Anthonius van Dyck, hallado y restaurado en la Real Academia de Bellas Artes.- SAMUEL SÁNCHEZ

El cuadro representa a la Virgen María con Jesús en brazos y tres figuras que, arrobadamente, les miran: una central, femenina, María Magdalena, con ropaje blanco satinado, que evoca las inconfundibles masas cromáticas de Tiziano contempladas por Van Dyck en un juvenil viaje a Italia; otra figura encarna al hijo pródigo, en un segundo plano, y la tercera, al rey David, en una composición que la finura sentimental de Van Dyck supo magistralmente trenzar para dar idea de que frente a sus tres respectivos pecados, prostitución, prodigalidad y adulterio, ante la figura de la Virgen María y de su hijo mostraban su devoto arrepentimiento. Precisamente, algunos arrepentimientos -retoques introducidos por Van Dyck para enmendar sus obras- han permitido ahora atribuir esta joya al excelso artista flamenco. Así, un paño que recubrió inicialmente el regazo de Jesús fue retirado por Van Dyck con posteriores pinceladas que hicieron aflorar carnaciones hasta entonces inexistentes.

Desde el pasado julio, las restauradoras Silvia Viana, Judith Gasca y Ángeles Solís han acometido un esmerado trabajo que ha incluido contundentes análisis de pigmentos y pruebas radiológicas. El cuadro, pintado en torno a 1625, perteneció a la colección del Duque de Medina de las Torres, en el virreinato español de Nápoles. Siguió ruta hasta Amberes, primero, para recalar en España, concretamente a la antesacristía del monasterio de El Escorial, bajo el reinado de Felipe IV, mediado el siglo XVII. En el recinto escurialense permaneció abierto a la contemplación pública hasta la invasión napoleónica de 1808 en la que, de manera sorprendente, se salvó del expolio al que fueran sometidas por la soldadesca miles de obras de arte. Tiempo después, el cuadro fue a parar a la Real Academia de Bellas Artes, en la calle de Alcalá, 13. Allí pasó a ocupar un lugar recoleto de sus almacenes, para integrarse luego en un olvidado peine, soporte de obras de arte. En 1973, Matías Díaz Padrón, futuro conservador de Arte Flamenco del Museo del Prado y máximo especialista en Van Dyck, por indicación de su maestro Diego Angulo, comenzó a columbrar en su tesis doctoral que el autor de tan magna obra era el ubérrimo artista flamenco, atribución que ahora acaba de ser confirmada tras un minucioso proceso de análisis químicos y radiológicos, "avalado por exhaustivos estudios históricos y contrastado por especialistas", según confirma el historiador del Arte José María Luzón, director del Museo de la Real Academia.

El lienzo de Anthonius van Dick, hallado y restaurado en la Real Academia de Bellas Artes.- SAMUEL SÁNCHEZ

Anthonius van Dyck nació en Amberes en 1599. Fue coetáneo de Diego Velázquez. Precisamente, se cree que el genial sevillano dejó su impronta en este cuadro del pintor flamenco. Es conocida la afección de Velázquez por redimensionar los lienzos que, como guardián de las colecciones reales, él custodiaba. "En esta obra de Van Dyck", explica José María Luzón, "se aprecia claramente que la tela fue prolongada hasta siete centímetros en su longitud inicial, hecho que permite sospechar que pudo deberse a Velázquez".

El artista flamenco, huérfano de madre desde los ocho años, se había formado en el taller de Hendrick van Balen. Su vida coexistió con la de Pedro Pablo Rubens. Tras un fértil viaje a Italia, donde estudió la pintura de los grandes maestros, Van Dyck regresó a Amberes y fue llamado a la Corte de Londres por Carlos I. Allí descollaría como uno de los mejores retratistas de todos los tiempos, maestro a la hora de representar con sus pinceles emociones tan intensas como el amor, la fe o el arrepentimiento, que tan sublimemente refleja en este tesoro pictórico ahora recobrado. La fuerza plástica, la sutileza rítmica, la finura expresiva y la singularidad instantánea que capta en sus composiciones corroboran, con las credenciales de la analítica científica aquí empleada, la certeza de su autoría.

La obra podrá ser vista en mayo en Madrid, en una exposición monográfica, Ecos de van Dyck, que la semana entrante visita la sede de Caja Murcia, entidad patrocinadora de la restauración.

Rafael Fraguas, Madrid: Van Dyck dormía en la Academia, EL PAÍS, 17 de marzo de 2011

miércoles, 16 de marzo de 2011

Los ojos de Caravaggio

El día 11 de marzo de 2011 se ha inaugurado en Milán una gran exposición que ilustra los inicios del recorrido artístico de uno de los máximos exponentes del Barroco, Michelangelo Merisi, más conocido como Caravaggio (1571-1610). Un total de 60 obras, que reconstruyen su formación artística desde su etapa como aprendiz del pintor Simone Peterzano hasta su traslado a Roma, –entre 1595 y 1596–, se incluyen en esta muestra, analizando a sus precursores y contemporáneos de las regiones italianas del Veneto y Lombardía y la influencia que tuvieron en su obra.

La exposición, titulada Gli occhi di Caravaggio. Gli anni della formazione tra Venezia e Milano (Los ojos de Caravaggio. Sus años de formación entre Venecia y Milán), recoge como en sus inicios, –al menos durante cuatro años–, en el estudio de Simone Peterzano en Milán, Caravaggio habría tenido la oportunidad de observar las obras de destacados artistas de Venecia, Milán y sus alrededores. Aunque, como recuerda el historiador Roberto Longhi, “no se puede trazar un itinerario exacto de sus viajes y desplazamientos como aprendiz, estos se sitúan en la zona que va desde Caravaggio, ciudad de la que más tarde tomaría su apodo, a las cercanías de Bérgamo, a Brescia y Cremona, y de allí a Lodi y Milán”.

Contexto artístico

Una vez abandonado el estudio y en sus años de formación, Longhi añade que las rutas trazadas por el pintor entre 1584 y 1589 deben interpretarse como de Lombardía. Algunos historiadores apuntan que probablemente en esta época también visitó Venecia. El arte en las regiones de Véneto y Lombardía, más próximo al naturalismo alemán que a la formalidad y grandeza del manierismo romano, inspiró y formó a Caravaggio, y emerge constantemente en sus obras.

La muestra agrupa obras de Giorgione, Tiziano, Tintoretto, Lorenzo Lotto, Jacopo de Bassano, Moretto de Brescia, Giovan Battista Moroni, Savoldo Gerolamo, Vincenzo y Antonio Campi, Giovanni Ambrogio Figino y Simone Peterzano entre otros, –algunas nunca antes expuestas–, que atestiguan la revolución en cuanto a la estética y la concepción de la figura humana en la relación con el espacio y la luz, elementos fundamentales en el desarrollo artístico del joven Caravaggio.

Extraordinarias obras

De los trabajos de Caravaggio se encuentran varios significativos ejemplos. Entre ellos, la Murtola Medusa (1596), que se puede considerar como el emblema de sus años de formación puesto que cierra su “período Lombardo” y da paso a su etapa romana. Es en ese momento cuando, como recuerda el comisario de la muestra, Vittorio Sgarbi, "de repente lo transforma todo, hasta el punto que los ecos de su revolución llegan a toda Europa, y no hubo gran artista de la época procedente de Francia, España, Alemania y los Países Bajos que no se acercara a contemplar la obra de Caravaggio”.

La exposición también incluye otras dos obras religiosas del artista que pertenecen a su etapa romana: Descanso en la huida a Egipto (1597), de la colección Doria Pamphili de Roma, y La Flagelación de Cristo (1607), propiedad del Museo de Capodimonte (Nápoles), de una desgarradora y sensual belleza y que se exhibe en Milán por primera vez desde la exposición sobre Caravaggio de 1951, célebre por la abundancia de obras.

La exposición también cuenta con descripciones y mapas históricos de las ciudades que visitó el genio barroco.

Milán. Los ojos de Caravaggio. Sus años de formación entre Venecia y Milán. Museo Diocesano. Del 11 de marzo al 3 de julio de 2011. Comisario: Vittorio Sgarbi.7



Los ojos de Caravaggio, hoyesarte.com, 11 de Marzo de 2011

domingo, 13 de marzo de 2011

La maldición de la tumba de Tut «sigue funcionando»

El director de Factum Arte, junto a una de las paredes de la réplica. A. ANTONIO

«La réplica de la tumba de Tutankamón es impresionante aunque está por ver si es la solución más adecuada», afirma Jaromir Malek, uno de los más prestigioso egiptólogos del mundo, que en la actualidad es conservador del archivo del Griffith Institute, en la Universidad de Oxford, donde se encuentra la correspondencia y diarios de Howard Carter, así como gran parte de la documentación —fotografías de Harry Burton— sobre el hallazgo de la tumba del faraón. Esto está recogido en el trabajo «Tutankamón: Anatomía de una excavación», al que se puede acceder de manera gratuita a través de la página www.griffith.ox.ac.uk/gri/4tut.html.

A. ANTONIO

Malek, que ofreció el lunes una conferencia en torno a la figura de Carter en la Residencia de Estudiantes, dentro del ciclo «Viajeros del Conocimiento» (en la misma sala donde el propio egiptólogo inglés explicó sus hallazgos en varias conferencias desarrolladas entre los años 1924 y 1928), subrayó la importancia de proteger «urgentemente» las tumbas en Egipto, «algo que no se han tomado muy en serio los egiptólogos», lamentó Malek, refiriéndose a las ordas de turistas que las siguen visitando diariamente. Debido a este problema, Zahi Hawass, presidente del Consejo Supremo de Antigüedades, y hasta hace unos días ministro de Antigüedades, anunció públicamente hace un par de meses la decisión de cerrar la tumba de Tuntakamón (la de Seti I y Nerfertari ya lo hicieron hace años), como medida para protegerla; además de revelar la intencion de abrir un centro, que será construido cerca de la casa de Howard Carter en el Valle de los Reyes, que acogerá esta réplica junto a otras copias de las tumbas de Nerfertari, Seti I y Tutmosis III, además de amplia documentación.

Ver la realidad

El tema levantó entonces un encendido debate sobre si era bueno cerrar las tumbas, y dejar que las réplicas ocuparan su lugar. El egiptólogo checo, en su discurso en la Residencia de Estudiantes, no se mostró muy inclinado a pensar que la creación de copias, como la que ha realizado en Madrid la empresa Factum Arte de la última morada de Tutankamón —«he podido verla, y es impresionante»—, y a la que tuvo acceso ABC la pasada semana, sea la solución. «Está bien combinar piezas originales con copias en algunas exposiciones para completarlas, pero la gente que viaja a Luxor no quiere ver una copia, quiere ver la realidad», argumentó a una pregunta de este periódico ante su reticencia a la fórmula por la que ha apostado Hawass, y que no es nueva. Basta recordar la neocueva de Altamira, u otras iniciativas de similares características en Francia y en Italia.

A. ANTONIO

Ante un público entregado, que abarrotó la sala y que incluso tuvo que permanecer de pie o sentarse en el suelo, Jaromir Malek fue desgranando la trayectoria de Howard Carter, a quien definió como «el triunfo de la perseverancia y el optimismo». Esto le permitió alcanzar metas —con la contribución, por supuesto, de Lord Carnarvor—, a las que otros, antes que él, tuvieron que renunciar. Un enfrentamiento con las instituciones inglesas —«la comunidad académica le toleraba, y él no hizo ningún esfuerzo por caer mejor»— le obligó a abandonar la arqueología. Durante siete años se dedicó a pintar acuarelas en Egipto. «Fue entonces cuando Lord Carnarvor decidió embarcarse en una ambiciosa aventura arqueológica en Egipto, y Carter estaba libre para unirse a él», recordó.

Años de demora

A. ANTONIO

El egiptólogo checo, que fue introducido por el especialista español José Manuel Galán, científico titular del CSIC y director del Proyecto Djehuty en Dra Abu el-Naga, además de detallar, con fotografías, en qué condiciones fue encontrada la tumba KV62 en 1922, aseguró que la maldición que planea sobre esta tumba, y de la que siempre se ha hablado, «sigue funcionando». «Transcurridos más de 80 años desde su descubrimiento todavía no se han podido catalogar todos los objetos encontrados, un total de 5.398. Queda alrededor del 60 o el 70% por publicar. Sólo se ha podido documentar el 30% de lo encontrado», indicó.

Malek atribuye esta laxitud a tres factores importantes: «Que Carter murió siete años después de terminar las excavaciones de la tumba (los trabajos duraron diez años, de 1922 a 1932); a la naturaleza del material de los objetos encontrados, muchas veces muy valioso y pesados, como el oro, lo que hace difícil manejarlos; y la naturaleza del hallazgo. No hay tanta gente que pueda estudiar, cómo se han hecho los muebles, las joyas... Hay que buscar expertos que no procedan de la egiptología, si no de otras áreas».

A. ANTONIO

A pesar de estas limitaciones, Malek considera que es «inaceptable» que falte tanto para concluir la catalogación. «Si se sigue a este ritmo de trabajo, el estudio completo no se podrá presentar hasta el año 2215. Nadie de los aquí presentes lo verá. El objetivo prioritario de los arqueólogos debe ser el de concluirlo lo antes posible», sentenció.

A. ANTONIO

Susana Gaviña, Madrid: La maldición de la tumba de Tut «sigue funcionando», ABC, 9 de marzo de 2011
Fotografías: Ángel de Antonio

sábado, 12 de marzo de 2011

Las juventudes cruzadas de Picasso

Florencia expone las influencias y encuentros entre los tres artistas

Brazos levantados. Pablo Picasso, Study for Girl with Raised Arms: Nudes with Raised Arms, Full-frontal Cahier 7, May-June 1907 pen and ink on paper, 220 x 170 mm Malaga, Collection of the Pablo Ruiz Picasso Foundation - Birthplace Museum, FPCN: 2037, c. 11r Picasso apareció en la escena artística en la primera década del siglo XX, Miró en la década de 1910, y Dalí a comienzos de los años veinte. La modernidad fueron ellos. Les separaba la edad, pero les unían muchas cosas. Sobre todas, la idea de que el arte genuinamente moderno no puede renunciar a las raíces y a la tierra. Picasso y Dalí vivieron su etapa madrileña. Y aunque Miró fue quizá el más catalán, los otros también se empaparon de ese aroma. Picasso fue maestro, pionero; Miró y Dalí le siguieron por los ismos y vanguardias hasta el más allá, los sueños y el surrealismo. Los tres fueron grandes buscadores de lenguajes nuevos. Sus encuentros e influencias cruzadas, a menudo invisibles o inconscientes, son el centro de la exposición Picasso, Miró, Dalí: tres jóvenes airados y los orígenes de la modernidad, que se puede ver en el palacio Strozzi de Florencia desde el sábado próximo hasta el 17 de julio.

La interacción entre los tres artistas españoles se explica a través de más de 60 pinturas de los tres protagonistas y más de 100 dibujos de Picasso. La exposición ha requerido dos años de trabajo, y se detiene sobre todo en las producciones juveniles de Picasso, Miró y Dalí para explicar cómo contribuyeron a la transformación creativa de su tiempo.

Eugenio Carmona, catedrático de la Universidad de Málaga, ha preparado la muestra con el suizo Christof Vitali, y sitúa la entrada definitiva de Picasso en la modernidad en 1907. La de Miró a partir de 1923. Y la de Dalí en 1929. Con anterioridad, sus "búsquedas, hallazgos y experimentaciones fueron continuas y comunes", explicaba ayer el comisario durante una visita con periodistas españoles. "Necesitaron muchas veces dar un paso atrás para luego dar el gran salto hacia delante".

La exposición comienza en abril de 1926 y luego va retrocediendo en el tiempo salteada en cuatro ideas, episodios o pensamientos. El primer La compañía de Arlequín. Pablo Picasso, The Two Saltimbanques (Harlequin and his Companion) [Les deux saltimbanques (Arlequin etsa compagne)], September-October 1901oil on canvas. Moscow, The State Pushkin Museum of Fine Arts.acto final detiene el tiempo en el año en que Dalí viaja a París y visita a Picasso en su casa, o al menos eso contó en su biografía La vida secreta de Salvador Dalí. Ese encuentro real o supuesto, que Carmona define como psicomaquia, muestra las obras de un Dalí mestizo, neoclásico, neocubista y freudiano, que acaba de dejar atrás el clasicismo y se debate entre dos mundos, el vicio de lo clásico y la virtud de lo moderno que luchan en Composición con tres figuras. Academia neocubista .

Dalí es aún muy joven -nació en 1904- pero ya refelxiona sobre Picasso y habla de Miró, que andan todavía en sus propias luchas. El segundo pensamiento se titula Miró-Dalí, genius loci, y resume la vivencia madrileña-catalana-parisina de los dos pintores catalanes entre 1915 y 1924. Épocas de ismos, de paisajes, retratos y bodegones (entre ellos, dos magníficas naturalezas muertas de Miró), en las que ambos, según Cardona, reflexionan sobre "la exigencia de la identidad, la pervivencia del clasicismo, el arte figurativo y la relación entre el arte nuevo y el arte de los museos".

El penúltimo salto atrás se llama "Cuando Miró se cruzó con Picasso. Barcelona, 1917". El genio malagueño ha vuelto de un viaje a Roma, Nápoles y Florencia impresionado por las esculturas de Miguel Ángel en la Capilla de los Medici de la capital toscana, y se dispone a hacer la escenografía para Parade, de Los ballets rusos de Dhiagilev. Picasso tiene 36 años, y Miró 24. El primero es cubista y neoclásico a la vez; Miró está empezando a ser, pero pinta su Autorretrato y unos estupendos paisajes catalanes.

El cuarto pensiero se decía al joven Picasso y tiene dos partes. La primera muestra el Álbum 7, con los bocetos para Les demoiselles d'Avignon procedentes de la colección de la Fundación Picasso de Málaga. La segunda son quince pinturas adolescentes que muestran su evolución desde que tenía 14 años hasta el año 1906.

El marinero de Dalí. Salvador Dalí, Neocubist Academy (Composition with Three Figures. The Sailor) [Acadèmia neocubista.(Composició amb tres figures. El marinero)], 1926, oil on canvas, 90 x 200 cm, Museu de Montserrat, Donated by Josefina Cusí, R. N. 201.390

Desnudez, según Dalí. Salvador Dalí, Nude [Desnudo], 1924. Madrid, Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofia, DE01566.

Bodegón con cuchillo. Joan Miró, Still Life with Knife [Nature morte au couteau], 1916. Switzerland, Nahmad Collection.

Lampara y naturaleza muerta, por Miró. Joan Miró, Still Life II (The Carbide Lamp) [Nature morte II (La Lampe à carbure)] Mont-roig and Paris 1922-3. New York, The Museum of Modern Art Purchase, 1939.

Miguel Mora, Florencia: Las juventudes cruzadas de Picasso, Miró y Dalí, EL PAÍS, 10 de marzo de 2011

A modo de justificación...

Recomedamos también
El presente blog pretende ser un compendio de los artículos, y publicaciones recogidos en los medios de comunicación (escritos y audiovisuales), principalmente de España, para el estudio de la Historia del Arte. Aspira a ser una guía complementaria para su conocimiento y una referencia para la reflexión y análisis del mundo que nos rodea para difundir la defensa del patrimonio a futuras generaciones. Tuvo su origen a comienzos de junio de 2007, como blog de aula en la materia de Historia del Arte, para la modalidad de Humanidades y Ciencias Sociales de 2º de Bachillerato en el I.E.S. Carbula de Almodóvar del Río (Córdoba). Pero la idea fue creciendo y adquiriendo una dimensión inesperada. Ahora, en un nuevo destino profesional deseamos continuar la experiencia, manteniendo la identidad, para poder alcanzar a nuestros alumnos, en su forzado contacto con la materia, y con el público en general, para que profundice en los entresijos de un aspecto de la civilización de gran calado.