jueves, 30 de junio de 2011

Una subasta de arte contemporáneo en Londres alcanza los 120 millones de euros

Las obras, vendidas por Sotheby's en la capital británica, procedían en su mayoría de una colección privada alemana

Subasta celebrada anoche por la casa Sotheby's en Londres.-

No parece que la crisis económica que padece buena parte del mundo afecte a los compradores de arte. Sotheby's de Londres vivió anoche una velada que se convirtió en la venta de arte contemporáneo en la que más dinero se ha gastado en esta casa de subastas en la capital británica. 120,9 millones de euros se pusieron sobre la mesa para adquirir arte, cuando su anterior marca estaba en 105 millones, de febrero de 2008. Participaron compradores de 14 países y la mayoría de las obras, 34, procedían de los Duerckheim, la colección privada de arte más importante de la Alemania de la posguerra.

La obra que alcanzó mayor precio fue del irlandés Francis Bacon, Crouching Nude, de (1961), vendida por 9,24 millones de euros y que nunca se había subastado. El segundo puesto fue para un cuadro del estadounidense Jean-Michel Basquiat (1960-1988) con seis millones de euros.

Gran parte del lote Duerckheim está fechado en los años sesenta y setenta e incluye trabajos de Georg Baselitz, Gerhard Richter y Sigmar Polke. Las obras de este familia de la industria alemana que han pasado a nuevas manos alcanzaron los 67 millones. Otro aliciente fue que gran parte de las obras no se habían puesto a la venta desde hacía 30 años. Además, cinco artistas superaron su récord en la venta de una de sus obras: Blinky Palermo, Sigmar Polke, Eugen Schönebeck, Markus Lüpertz y Georg Baselitz. Y otra de las cifras de esta borrachera de dinero invertido en arte señala que 29 obras superaron los 1,10 millones de euros.

Entre las obras que se vendieron también destacaron tres -dos de Damein Hirst- procedentes de la colección del miembro de Eurythmics Dave Stewart.

EL PAÍS / REUTERS - Madrid / Londres: Una subasta de arte contemporáneo en Londres alcanza los 120 millones de euros, EL PAÍS, 30 de junio de 2011

El cubismo inédito de Diego Rivera

La obra inédita 'Retrato de M. O. Voloshin'. | J. DomínguezPor primera vez en la historia del arte el Museo del Patrimonio Artístico de Málaga recoge en una exposición inédita un análisis cronológico y estilístico de la etapa cubista del pintor Diego Rivera. Así lo ha asegurado este miércoles Luis-Martín Lozano, comisario de la muestra 'Diego Rivera, cubista. De la Academia a la Vanguardia. 1907-1921', que estudia a través de 30 obras las distintas propuestas del mejicano dentro de este movimiento así como los motivos que le llevaron a abandonarlo para adentrarse en otras tendencias.

Diego Rivera, uno de los artistas más relevantes de América en el siglo XX y marido de Frida Kahlo, entró por primera vez en contacto con el cubismo en España, donde se empapó de influencias prevanguardistas que le permitieron asimilar a su llegada a París en 1909 "lo que en Francia se veía de manera distinta". Inquieto en lo teórico, Rivera abraza así al cubismo desde el estudio de grandes pintores de la historia del arte, produciendo unas 250 obras de este género entre 1912 y 1916.

A partir de este momento, el mejicano se convirtió en un pintor prolífico que avanzaba a grandes pasos. Su cubismo se sustentó en las teorías del color y estaba interesado en el movimiento y en la percepción de lo que él llamaba 'la cuarta dimensión del espacio'. Esto hizo que su estilo fuera totalmente excepcional en el arte, enfrentándose incluso a una concepción visual no acostumbrada.

Cuadro titulado 'Retrato de un español'. | J. DomínguezEn 1915 Diego empezó a desilusionarse con el movimiento cubista, que pasó a convertirse en una mercancía de consumo perdiéndo su carácter subversivo. Agotado el concepto de vanguardia, el pintor mejicano desiste del lenguaje cubista en sus márgenes meramente decorativos y decide releer a los grandes clásicos de este movimiento y recuperar la pintura figurativa, lo cual marca la pauta de su siguiente etapa como muralista.

La muestra que alberga el museo hasta el 28 de agosto recoge de forma única en Europa la etapa netamente cubista de este artista con cinco obras inéditas a nivel continental y una que se descubrió gracias a esta exposición titulada 'Retrato de M.O. Voloshin'. Esta iniciativa, organizada por la Fundación Unicaja, supone una seleccón de sus mejores obras hechas con técnicas como acuarela o lápiz grafito sobre papel y óleo sobre distintos soportes como tela, madera o corcho.

Su temática abarca desde paisajes y bodegones hasta retratos y escenas costumbristas, mostrando un variado itinerario etilístico que abarca desde el impresionismo hasta el postmodernismo. Los cuadros, que tras ser expuestos en Málaga viajarán a Sevilla, proceden tanto de colecciones privadas como de museos americanos y europeos como el Instituto Veracruzano, el Museo de Guadalajara o la National Gallery of Art de Washington, entre otros.

'Retrato del escultor Oscar Miestchaninoff'. | J. Domínguez
'Naturaleza muerta con botella de licor'. | J. Domínguez
El alcalde frente a la obra 'Dos mujeres'. | J. Domínguez
La obra titulada 'Desnudo'. | J. Domínguez
'La casona de Vizcaya'. | J. Domínguez

Felicidad Martín | Málaga: El cubismo inédito de Diego Rivera, EL MUNDO, 29 de junio de 2011

Nueva presentación de la Colección de Arte Románico del MNAC

arte_romanico_mnacLa remodelación de las salas en las que se muestra la Colección de Arte Románico del Museu Nacional d'Art de Catalunya (MNAC, Barcelona), que se ha llevado a cabo gracias al patrocinio de la Fundación Mapfre, actualiza su discurso museográfico, basado ahora en la racionalización del orden y la selección de las obras, así como los aspectos vinculados a su presentación y conservación.

Esta nueva propuesta es el fruto de un largo proceso y ha comportado un intenso trabajo de investigación y reflexión transversal e interdisciplinaria que ha implicado tanto al Área de Conservación de Arte Románico como al Área de Restauración y Conservación Preventiva del museo catalán.

La nueva presentación, que no afecta a los aspectos arquitectónicos, ha permitido incorporar importantes mejoras en las instalaciones, especialmente en la iluminación de las obras, los sistemas de conservación preventiva, el mantenimiento y la eficiencia energética. Todas las actuaciones realizadas han buscado, por una parte, conseguir las condiciones óptimas para la conservación de las obras de arte y, por otra, ofrecer al visitante las condiciones más adecuadas para la apreciación de sus valores estéticos, históricos y culturales.

Nueva mirada

La Colección de Arte Románico del MNAC está integrada por obras de los siglos XI, XII y XIII, entre las que destaca la excepcional serie de conjuntos de pintura mural, única en el mundo. Estas pinturas, procedentes en gran parte de las iglesias románicas de los Pirineos, fueron compradas y trasladadas al Museo, principalmente, entre 1919 y 1923 para evitar su exportación. La colección se completa con un rico fondo de pintura sobre tabla –el conjunto más numeroso y antiguo de la Europa románica–, de talla en madera, escultura en piedra y orfebrería.

Con el objetivo de racionalizar el discurso y evitar reiteraciones se ha llevado a cabo una importante reordenación de las obras y una reducción de la selección de las piezas expuestas, a excepción de los grandes conjuntos de pintura mural y sus estructuras, cuyo emplazamiento no ha variado. Estos conjuntos definen el discurso cronológico y estilístico en el que se intercalan las salas dedicadas a las diversas técnicas y tipologías: la pintura sobre tabla, la escultura en madera, la escultura monumental y la orfebrería. Se han potenciado los ejes que ofrecen las salas, instalando en ellos obras clave que refuerzan el itinerario, como en el caso de la Lapidación de San Esteban (Sant Joan de Boí) o de las tallas de los Descendimientos de la Cruz. Como novedad se expone, por primera vez de manera permanente, un conjunto de tejidos coptos.

La génesis de la colección

En la nueva presentación también se incorporan elementos que explican la génesis de la Colección y la técnica de los arrancamientos de pintura mural, como un vídeo que documenta el arrancamiento de una parte de las pinturas de la iglesia de Sant Joan de Boí, llevado a cabo en 1978 por técnicos del Museo mediante la técnica del strappo. El procedimiento es bastante similar al empleado por el equipo de especialistas italianos que se encargó de la gran campaña de arrancamientos de 1919-1923, excepto en lo que respecta a la creación del nuevo soporte de las pinturas arrancadas, en el que se utilizan materiales que entonces no existían.

Por lo que respecta al conjunto de pintura mural románica, el más valioso y singular del mundo conservado en un museo, las intervenciones realizadas se han centrado muy especialmente en la iluminación y, en algunas de las salas, en el tratamiento del color de los muros de soporte, para favorecer la contemplación de conjuntos tan relevantes como el de Sant Climent de Taüll, Santa María de Taüll, Sant Joan de Boí, Sant Quirze de Pedret, Sorpe, Cardona o Sijena. En general se ha buscado una presentación más clarificadora para el espectador y, con este objetivo, algunos fragmentos han sido reubicados.

También fruto de este proceso constituye una novedad importante la aplicación de un nuevo criterio para el tratamiento de las lagunas, los fragmentos donde se ha perdido la pintura. Estas lagunas han sido reintegradas con un mortero a base de arenas procedentes de la misma zona que la pintura tratada, como se ha puesto en práctica en Sant Joan de Boí o en Sant Quirze de Pedret.

Pintura sobre tabla

La colección de pintura románica sobre tabla del MNAC es una de las más importantes del mundo y un testigo precioso de la importancia de la producción de mobiliario policromado en la Cataluña medieval. Las obras más significativas son los frontales de altar, a veces completados con las tablas laterales, los baldaquines y las vigas.

La manera de exponer estas piezas, principalmente los frontales de altar y las tablas de baldaquín, a una altura mucho más próxima al ojo del espectador, para facilitar su contemplación directa, es una de las novedades que incorpora la remodelación.

Escultura en madera y en piedra

La colección de escultura en madera del MNAC es también de gran importancia, no tan sólo por su riqueza tipológica (crucifijos, vírgenes, descendimientos) sino porque algunas de las piezas que conserva son obras fundamentales del románico europeo, como es el caso de la Majestad Batlló.

La forma de presentar estas piezas, las peanas, los sistemas de anclaje y las vitrinas se ha renovado con el objetivo de acercar estas obras al público, de potenciar su sentido tridimensional y facilitar las tareas de conservación y limpieza. Hay que señalar también la nueva ubicación y manera de exponer las tallas de los descendimientos, ahora presentados en la sala que acoge las pinturas de Sorpe.

La escultura monumental, aplicada a la arquitectura, está presente en las colecciones del MNAC con un conjunto de capiteles procedentes, principalmente, de claustros y portadas de monumentos catalanes. La nueva presentación incorpora las bases del baldaquín de Ripoll, obra muy representativa de uno de los talleres más importantes del románico, depósito del Obispado de Vic.

Recreación en 3D



La nueva presentación ofrece también la posibilidad de contemplar la recreación en 3D de la portalada de Ripoll, la obra escultórica más monumental del románico catalán, proyecto realizado por la Universitat Politècnica de Catalunya y que se pudo ver en la exposición El románico y el Mediterráneo, organizada por el MNAC en el 2008.

El recorrido culmina con los objetos de orfebrería, que constituían los tesoros de las iglesias medievales. Estos objetos tenían una función litúrgica, pero a la vez formaban el patrimonio material de los templos, su sistema de acumulación de riqueza. Las vitrinas muestran una selección de piezas de épocas diversas del fondo de orfebrería románica del museo. Dos están dedicadas a la llamada “obra de Limoges”, la célebre producción de objetos de cobre esmaltados cuyo centro estaba en esta ciudad del norte de Occitania.

Más información:

miércoles, 29 de junio de 2011

Europa contada en 100 reliquias

Busto relicario de San BaudimeEl Museo Británico de Londres repasa la historia del cristianismo con la exposición 'Treasures of heaven', una retrospección que reúne por primera vez algunos de los mejores tesoros sagrados de la época medieval. Se presentarán más de 150 objetos procedentes de 40 instituciones culturales, incluyendo el Vaticano, las tesorerías europeas eclesiásticas, museos de Estados Unidos y Europa, como el propio Museo Británico con esta colección inédita.

La exposición abre con el busto relicario de San Baudime, quien viajó como misionero cristiano de Roma a Francia a comienzos del siglo XII. El santo tiene la mirada fija y pérdida con la intención de impresionar al peregrino y tiene las manos levantadas para bendecirle.

Es uno de los llamados 'relicarios parlantes', bustos realistas que representan a santos, comenzaron a ser populares a partir del siglo XVII pero es en el siglo XVI cuando los relicarios gozan de un auténtico esplendor. En la actualidad, se producen en abundancia como medio de dignificación de las reliquias. Cabezas, bustos, brazos, dedos, incluso pies... Dentro de la modalidad, el formato que encierra mayor atractivo es el de la escultura completa. Figurillas de santos, santas, de la Virgen María se confeccionan con gran oficio en los centros más relevantes.

'Relicario brazo de San Jorge'La estatua de 'Saint Baudime' fue creada para proteger una reliquia sagrada. En la Edad Media, los cristianos tenían la firme convicción de que las reliquias de un santo disponían del poder para interceder ante Dios, hombres o mujeres que habían vivido vidas virtuosas o sufrido martirios por no renegar de su fe. Las reliquias eran, por lo general, fragmentos del cuerpo humano u objetos materiales santificados por su contacto con los santos y las más valiosas eran por supuesto las que se creían relacionadas con el mismo Cristo o la Virgen María.

'Treasures of heaven' retrocede hasta el siglo IV, cuando el emperador Constantino legalizó el culto al cristianismo. Además, explora las peregrinaciones a las iglesias que fueron construidas con el fin de albergar las reliquias de los santos. Termina con la reforma del protestantismo del siglo XV promovido por Martín Lutero, un sacerdote sin concesiones y teólogo alemán, que afirmó que "la veneración a los santos a través de las reliquias habían llegado a un punto en el que alejaban a la sociedad de las manifestaciones divinas, convirtiéndose las reliquias en un valor intangible para apreciar la divinidad". Desde Carlomagno o Luis IX de Francia hasta Carlos IV de Bohemia, tenían importantes colecciones de reliquias y construyeron en algunos casos impresionantes capillas para su custodia.

La exposición dispone de varios espacios, como 'El pasado clásico', donde se repasa la creación de los primeros féretros romanos y por consiguiente, la extensión de las prácticas funerarias. 'La devoción privada y el poder' ofrece una serie de objetos y joyas, como 'El relicario Santa Espina'. Es la corona que llevó Cristo cuando fue crucificado, y que más tarde, Luis IX adquirió por 135.000 libras en el año 1239.

'Brazo relicario de los Apóstoles'
Relicario flamenco de 'El santuario de San Amandus'
Un visitante observa el busto de San BaudimeUn visitante observa el busto de San Baudime

Europa contada en 100 reliquias, EL MUNDO, 28 de junio de 2011

Barceló desbanca a Antonio López

'Faena de muleta'. | Efe Los pronósticos auguraban que se subastaría por apenas dos millones de euros. Pero la "Faena de muleta" de Miquel Barceló se vendió anoche en Christie's por 4,4 millones de euros. Una cifra que confirma la condición de valor al alza del artista mallorquín y lo convierte en el artista español vivo mejor valorado en una subasta.

'Faena de muleta' es uno de los célebres lienzos taurinos de Barceló y está concebido como una pintura en tres dimensiones. El artista lo terminó en 1990 y muestra un coso en relieve y preñado de color y dramatismo. Los tasadores de Christie's lo habían valorado en una horquilla que rondaba los dos millones de euros. Pero la puja lo ha elevado por encima de los cuatro millones y ha disparado la cotización de su autor.

Desde esta noche Barceló es el artista español vivo mejor valorado en las casas de subastas. Un honor que hasta este martes pertenecía al pintor madrileño Antonio López, cuya obra "Madrid desde Torres Blancas" se subastó en 2008 por 2,7 millones de dólares: cerca de 1,7 millones de euros al cambio actual. El cuadro se puede ver en la exposición que el Museo Thyssen dedica desde hace unos días al artista español y le arrebató el récord a otra obra de Barceló, que recupera por ahora el cetro del arte cotemporáneo.

La obra del artista mallorquín superó anoche también a "Esquina positiva" (1992): un conjunto escultórico de Juan Muñoz que se vendió por 3,7 millones de euros. La obra del malogrado artista español consta de varias figuras metálicas y estaba valorada por los tasadores en torno a unos cuatro millones de euros. El mercado la ha dejado por debajo del lienzo de Barceló, pero por encima de lo recaudado hasta ahora en una subasta por cualquier otra obra del artista.

Fuentes de Christie's explicaron que estaban satisfechos con las cifras de la subasta. No sólo por la cifra alcanzada por los lotes: 88 millones de euros. También por la valoración de algunas de las obras, que generaron un interés insólito en los últimos meses. El "Mao" de Andy Warhol rozó los 11 millones de euros y el "Estudio para un retrato" de Francis Bacon se vendió por la friolera de 20 millones.

"Hemos visto una puja global por obras de una gran calidad", decía Francis Outred, responsable de arte contemporáneo de Christie's, "ofrecíamos obras de 14 nacionalidades y han atraído compradores de 16 países distintos. Esta diversidad rompe barreras y crea un mercado donde los coleccionistas pujan sin importar su origen".

Por ahora, se desconoce la identidad del comprador de "Faena de muleta". Pero es muy probable que sea un coleccionista privado.

Eduardo Suárez (Corresponsal) | Londres: Barceló desbanca a Antonio López, EL MUNDO, 29 de junio de 2011

martes, 28 de junio de 2011

Miró y su lucha contra la dictadura

Ubu_roiLa Fundación Picasso-Casa Natal (Málaga) acoge hasta el próximo 2 de octubre Miró. Su lucha contra la dictadura, una exposición que recoge litografías originales y diseños relacionados con la crítica que el artista catalán hizo al general Franco y su régimen a través del personaje de Ubú Rey. Este personaje del surrealista y precursor del teatro de absurdo, Alfred Jarry, centra la muestra de las obras de Miró perteneciente al coleccionista mallorquín y amigo del artista, Pere A. Serra.

La exposición, comisariada por Dolores Durán, muestra, por primera vez en Andalucía, dibujos, grabados, documentos, esculturas y objetos de Miró que reflejan su lucha contra Franco. Además se ve enriquecida con un personaje del espectáculo, diseñado por Miró, Mori el Merma: “Le Chien d’Ubu”, un ninot-escultura que representa el espanto y rudeza de la dictadura. Figuran también varios dibujos preparatorios para los posteriores grabados y litografías, además de una completa carpeta con las fotografías, bocetos y anotaciones sobre los personajes de Ubú.

Ubú, el personaje

Esta muestra es un resumen de la conexión entre Miró y Alfred Jarry a propósito de Ubú, el personaje de diversas obras grotescas escritas por Jarry. El Merma (Ubú) es identificado como el dictador. En 1966 Miró dio forma a su primera serie litográfica en torno a la figura de Ubú, el libro de bibliófilo editado por Tériade, titulado Ubu Roi, que recoge el texto de la farsa central de Jarry y que Miró completó con trece grabados.

En 1971 vio la luz la segunda serie de litografías, la que llevaría el título de Ubu aux Baléares. Son 23 litografías junto a textos alusivos a la obra de Jarry y siete páginas de texto caligrafiado sobre piedra, en los que la temática de Ubú se mezcla con un repertorio de frases populares mallorquinas, que se adaptan al protagonista de esta historia. Cuatro años después, en 1975, Miró trabaja en su último libro sobre el personaje de Ubú. Es L’Enfance d’Ubu, que incluye una serie de 38 obras entre las que se cuenta un grupo de estampas con palabras y textos procaces alusivos a blasfemias y obscenidades propias del acervo mallorquín.

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Estos tres cuadernos o libros de bibliófilo se completan con Le Chien d’Ubu, la figura tridimensional realizada por Miró para la representación teatral Mori el Merma. La línea y el color toman el volumen en esta puesta en escena en la que Miró colaboraría con el grupo de teatro La Claca en 1977, bajo la dirección de Joan Baixas. Telón de boca, máscaras y personajes fueron pintados por el artista, como Le Chien d’Ubu, presente en esta exposición.

En la muestra figuran también varios dibujos preparatorios para los posteriores grabados y litografías; y una completa carpeta con las fotografías, bocetos y anotaciones de Joan Miró sobre los personajes de Ubú. Obras originales y poco conocidas que amplían la visión de un Miró polifacético y comprometido.

Picasso y Miró, puntos en común

No es la primera vez que la Casa Natal fija su atención en la temática ya que incorporó, en su primer año de vida, la carpeta de grabados de 1937 Sueño y mentira de Franco, un grito de rabia y dolor que Picasso concibió para denunciar la Guerra Civil española en la que Franco era un monigote ridículo, un monstruo ajeno a la razón. En ese mismo año, Joan Miró recogió la misma óptica de distorsión y burla en la ilustración que realizó para el programa de mano de la representación parisina de la obra bufa Ubú encadenado de Alfred Jarry.

Entre los muchos puntos en común existentes entre Picasso y Miró no sólo se encontraba un mismo posicionamiento para el arte y una amistad basada en el respeto mutuo por el trabajo, sino también un sentimiento político radical en contra de los sistemas fascistas.

En el punto en el que confluyeron sus ideas más rupturistas se encuentra la fascinación, también común, por Alfred Jarry y su personaje más conocido. Por ello, el malagueño realizó una serie de grabados con este personaje, e incluso, se inspiró en esta obra de teatro para la farsa Le Désir attrapé par la queue, escrita en enero de 1941. Por su parte, el mallorquín realizó tres libros ilustrados, con un gran número de grabados dedicados a este asunto y que son la base de esta exposición.

Málaga. Miró. Su lucha contra la dictadura. Sala de Exposiciones de la Fundación Pablo Ruiz Picasso. Hasta el 2 de octubre de 2011. Comisaria: Dolores Durán

Miró y su lucha contra la dictadura, hoyesarte.com, 26 de Junio de 2011

Piedras de un lago sagrado entre las ruinas de la antigua ciudad de Tanis

Bloque dedicado al rey Osorkon III o IV. | Fotos: Ministerio de Antigüedades de Egipto.

Herido por las crecidas del Nilo, Tanis es un enigma enclavado allá donde las venas del Delta enfilan el último tramo hacia el Mediterráneo. Fue capital de Egipto durante las dinastías XXI y XXII (1069-720 a.C.) y su eco real perduró hasta el siglo VI d.C., cuando su gloria fue abandonada por el miedo a una inundación. Tanis, su denominación en griego, fue Dyanet para los antiguos egipcios; San el Haggar en árabe y Zoán en el relato bíblico del éxodo de los judíos hacia la tierra prometida.

Lago sagrado en el Templo de Mut, en la antigua ciudad de Tanis.

La leyenda de Tanis -guardada por sus antiguos moradores, que levantaron a unos kilómetros de su ubicación el pueblo de Tennis- sobrevivió durante siglos y llegó incluso al celuloide. Un primerizo Indiana Jones descubrió entre los restos de su geografía el Arca de la Alianza, la preciada caja negra que debía albergar las tablas de piedra con los Diez Mandamientos.

Consagrada a Amón (símbolo del poder creador), su esposa Mut (la diosa madre) y el hijo de ambos Jonsu (dios lunar), las expediciones arqueológicas todavía horadan su tierra en busca de sus secretos. Una muralla, templos, colosos, obeliscos, esfinges o tumbas reales -algunas de ellas intactas y repletas de oro, joyas y otras piedras preciosas e incluso las máscaras funerarias de sus difuntos faraones- es el legado de la ciudad.

Un lago de 20 metros de largo

El alter ego de Harrison Ford, el ministro de Antigüedades egipcio, Zahi Hawas, anunció este lunes un nuevo hallazgo en Tanis. Arqueólogos franceses han descubierto cientos de bloques de piedra caliza coloreados y tallados que debieron emplearse en la construcción de las paredes de un lago sagrado ubicado en el templo de Mut. A juicio del egiptólogo, conservan algunos de los mejores relieves encontrados en la tierra de los faraones.

Según Hawas, las piezas podrían haber pertenecido al rey Osorkon II (872-837 a.C) y ser usadas en un templo o capilla. Se cree que la piedra fue reutilizada posteriormente en la época ptolemáica (332 a.C.-30 d.C.). Una vez completada la excavación y el estudio de los bloques, la misión gala reconstruirá el proyecto original para determinar si pertenecía a un templo o una capilla.

Bloque dedicado al rey Osorkon III o IV. | Ministerio de Antigüedades de Egipto.

La piedra permitió construir un lago sagrado que media 20 metros de largo, 12 metros de ancho y 6 metros de profundidad. De los 120 bloques que ya han sido desenterrados por el equipo de arqueólogos, 78 poseen inscripciones. Algunas indican su pertenencia al rey Osorkon III o IV e incluyen menciones a "la maestra Mut del lago Isheru".

Tanis, la 'Tebas del norte'

Tanis, sita a 125 kilómetros de El Cairo, suma un nuevo hallazgo. Conocida como la 'Tebas del norte' por su enorme riqueza arqueológica, la ciudad ha recibido unos 6 millones de euros de las autoridades egipcias en un intento de bajar el nivel freático y controlar el agua superficial y subterránea. El objetivo es convertir las ruinas de una de las ciudades egipcias más antiguas en un museo al aire libre que disponga de centro de visitantes, instalaciones turísticas y un centro de exhibición de restos.

Un siglo y medio separa este último descubrimiento de las primeras incursiones arqueológicas. El pionero fue el célebre egiptólogo Auguste Mariette, que inició la excavación en 1860. Tras su muerte, Flinders Petrie halló el templo de Amón y entre 1928 y 1958 una misión francesa descubrió los templos de Mut y Horus y la necrópolis real, expuesta actualmente en el Museo Egipcio de El Cairo.

Francisco Carrión | El Cairo: Piedras de un lago sagrado entre las ruinas de la antigua ciudad de Tanis, EL MUNDO, 27 de junio de 2011

lunes, 27 de junio de 2011

Antonio López: "Ha sido doloroso hacerme a mí mismo"

El creador se enfrenta estos días a su pasado durante el montaje de la ambiciosa retrospectiva que le dedica el Thyssen. En esta entrevista habla de su modo de trabajo, de los nuevos derroteros de su obra y de las enseñanzas que extrae del 15-M. Especial en EL PAÍS de la exposición de Antonio López en el Museo Thyssen

Antonio López, con su esposa, la también artista María Moreno, en el jardín de su casa de Madrid. Las dos esculturas formarán parte de la exposición del Thyssen.- ULY MARTÍN

El paso del tiempo, sí, el mismo tiempo que lleva décadas empeñado en detener con sus pinceles, sienta bien a Antonio López. Luce a sus 75 años una mirada tan viva como fresca. Como si envejeciese conservada en el formol de la pasión por la luz y el detalle. También retiene su legendaria minuciosidad. La misma que ayer sacó a pasear por las salas del Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid. Se acercaba por primera vez a supervisar el montaje de la más ambiciosa retrospectiva nunca dedicada a su obra. La muestra está comisariada por su hija María y el conservador jefe del museo, Guillermo Solana. López se movía en un bosque de cajas de madera y obras cuidadosamente apoyadas en las paredes. Esperaban pacientemente su destino vertical. Y al artista, que parecía dialogar con paciencia con cada una de las 130 piezas de la exposición.

Un par de días antes, en su casa de Madrid, esa que inmortalizó para la historia de la pausa Víctor Erice en El sol del membrillo, explicó que está dispuesto a dar un nuevo rumbo a su trabajo para volver a las personas. "Soy más libre que cuando era joven. Me ha costado mucho llegar a algo parecido a la estima por la vida y por mí mismo. El camino ha sido complicado. Hacerme a mí mismo ha sido doloroso".

Un conmovedor relato de las vueltas de ese camino espera a los visitantes a la exposición Antonio López, que el 28 de junio se abre al público en el Museo Thyssen. Será, sin duda, el acontecimiento artístico del verano. La selección hiperrealista del pintor de Tomelloso se centra en sus últimas pinturas, dibujos y esculturas, con incursiones en un pasado por el que desfilan los "amores de toda una vida": Madrid, Tomelloso, los frutales, los retratos de su entorno familiar y, en especial, un homenaje de gran hondura a la escultura griega. Este tributo toma la forma de cuatro figuras, copias exactas de dos parejas de piezas rescatadas de las fauces del tiempo en el templo de Olimpia.

Pregunta. Esta exposición se anunció como pequeña... ¿Qué ha sucedido entretanto?
Respuesta. El proyecto nació al recibir el Premio Velázquez, que conlleva una exposición en el Reina Sofía. Desde la antológica que el museo me dedicó en 1993, no había mucha más obra terminada. Guillermo Solana [conservador jefe del Thyssen] me propuso hace más de tres años hacer la muestra con obra nueva, pero con saltos en el tiempo. De hecho, hay dos cuadros de 1953, dos trabajos inspirados en Tomelloso. Si no hubiera sido así, la exposición sería muy pequeña... A lo mejor no habría estado mal... Cuando las cosas se programan con tanta antelación, me equivoco siempre. Creí que iba a tener más obra reciente para mostrar.

P. Lo más reciente son sus siete vistas de la Gran Vía...
R. Están inacabadas. Va a ser como si la gente entrara en un estudio con unas cuantas cosas en marcha. Me parece muy interesante para ciertas miradas. Es una oportunidad para conocer mis procesos. Si la exposición fuera solo de obra comenzada, podría tener quinientas cosas. Empezar no me cuesta. Una vez tengo la idea clara, ponerlo en marcha es cuestión de una semana como mucho. Después entras en un laberinto complicadísimo.

P. ¿En qué fase están las cabezas de Delibes y de Ferlosio?
R. Empezada solo está la de Ferlosio. Dibujos, fotografías y las medidas tomadas tengo de Tàpies, Palazuelo, Delibes... Ahí están, a la espera de poder empezarlas junto con otras cosas más. Me está volviendo el interés por la figura humana. No por el mero retrato, sino por la descripción de la vida que hace la gente: afeitarse, lavarse... Esa parte de la historia que la pintura tiene olvidada y solo está viva en el cine, en la literatura, en la fotografía.

Antonio López, con su esposa, la también artista María Moreno, en el jardín de su casa de Madrid. Las dos esculturas formarán parte de la exposición del Thyssen. ULY MARTÍN

P. ¿Qué ha ocurrido para retomar ese interés?
R. Últimamente vivo mejor entre la gente.

P. ¿Este nuevo momento suyo acelerará el final del cuadro de la familia real? Ha pasado tanto tiempo que hay quien piensa ya en el famoso relato de Balzac, La obra maestra desconocida.
R. ¿Cómo puede dudar? Claro que lo acabaré. Lo he tenido que dejar para trabajar en cosas de la exposición. Tuve que elegir entre todo lo demás y el retrato.

P. Da que pensar que no estén los Reyes en el Thyssen, ni siquiera en la parte dedicada a cuadros inacabados.
R. No, claro. El acuerdo que tengo es que entrego el cuadro a Patrimonio en su destino, en el palacio de Aranjuez. Antes no se puede ver.

P. Fije el hilo conductor de la exposición.
R. No hay orden cronológico. Está dividida en dos espacios: en uno predomina un orden estético con obras esenciales que son mis amores y mi sustento. En el otro confluyen paisajes urbanos, frutales, retratos...

P. La muestra se antoja un autorretrato humano y artístico.
R. No podría hacer otra cosa. En la pintura o en los dibujos vas dejando una sustancia que es lo más íntimo de tu ser. Decirlo da apuro, pero no puede ser otra cosa.

P. No se autorretrata usted mucho en su pintura.
R. Hay una pintura, una pareja, que somos Mari [María Moreno, su esposa] y yo. La empecé, pero no me salió. Me harté y me impacienté porque entonces tenía menos paciencia que ahora. Le dije a mi mujer que utilizara la tela. Ella pintó un paisaje de Ávila nevado que tampoco le salió. La tela ha rodado por casa durante muchísimo tiempo. Hace como un año cogí una cuchilla y empecé rascar el paisaje de Mari y ha aparecido el cuadro que yo hice y que está en la exposición.

P. Será emocionante reencontrarse con tanta obra.
R. Es el mayor privilegio, si lo puedes resistir.

P. ¿Qué le inspira lo que ocurre en la calle, la ocupación de las plazas por los indignados, la desaparición de la izquierda?
R. Me inspiran una reflexión que compartirá muchísima gente: si es posible el camino lógico hacia el socialismo y más allá, se ha roto por la torpeza de estos personajes que ha habido. El hombre va a tener que encontrar una solución que no tenga que ver con bonitas palabras como bondad y generosidad y sí con el sentido común. La cosa se va a poner seria. Habría que escuchar a los hombres de ciencia más que a los banqueros. Así debe de ser por el bien de todos. También hay que hacer una llamada a encontrar el placer en las cosas básicas y renunciar a lo innecesario. La sociedad respondería a ese mensaje. En una especie de acto de justicia misterioso. Esta gran equivocación va a afectar también a los poderosos. O nos salvamos todos, o nos vamos todos al traste.

Ángeles García, Madrid: "Ha sido doloroso hacerme a mí mismo", EL PAÍS, 17 de junio de 2011

Antonio López. Cinco obsesiones del genio

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domingo, 26 de junio de 2011

Las esculturas de Chillida veranean en la Costa Azul

Últimos visitantes en el museo Chillida Leku antes de su cierre.EFE/Javier Etxezarreta

Dos centenares de obras
del genial escultor vasco y maestro del vacío Eduardo Chillida inauguran este domingo, en la Costa Azul francesa, la mayor retrospectiva del artista desde el cierre definitivo del Chillida-Leku, en San Sebastián, hace tres meses. Encaramadas en lo alto de una montaña con vistas al mar, las esculturas y dibujos de Chillida (1924-2002) pasarán el verano en la Fundación Maeght, que apostó por el artista donostiarra cuando era "el más joven" de los que habían expuesto hasta entonces para esa familia de galeristas. El hombre que dedicó su vida a "luchar contra Newton", tal y como explica uno de sus hijos y comisario de la exposición, Ignacio Chillida, encontró en la localidad de Saint Paul de Vence, que ahora vuelve a cobijar sus obras, un lugar de encuentro estival junto a artistas como Miró, Giacometti o Calder.

El evento ha necesitado de un trabajo titánico de preparación, con el traslado de algunas esculturas bajo escolta policial, indica Isabelle, nieta del conocido galerista Aimé Maeght, que destaca la oportunidad de celebrar la exposición "en este momento", después del sonado cierre del museo Chillida-Leku por problemas económicos. La exposición estaba planificada hace dos años
Aunque ya estaba planificada con dos años de antelación, la exposición ha cobrado de forma inesperada un simbolismo especial con el cerrojazo del museo donostiarra, aunque el comisario puntualiza que "lo importante es que la gente se dé cuenta que Chillida es Chillida, con o sin Chillida-Leku". "Él ya dijo que era una utopía" su idea de museo al aire libre, asegura Ignacio Chillida, que aún cree que se puede llegar a un acuerdo con las instituciones públicas para que asuman parte del coste de la gestión del centro.

Mientras tanto, las obras del Chillida-Leku solo estarán al alcance de visitas privadas, con la excepción de acontecimientos como el que ahora tiene lugar, para el cual han viajado a la costa francesa más de 70 obras desde el museo vasco. Una treintena de esculturas de colecciones privadas y un abultado conjunto que pertenece a los propios Maeght completan la retrospectiva, que recorre el trabajo del artista en materiales que van del papel al hierro, todos ellos con su inconfundible sello. "Lo que es asombroso en su trabajo es que siempre buscaba pasar a través (de la materia), crear una obra con el vacío y con el espacio", resume Isabelle Maeght, quien añade que sus estructuras "siempre tienen una idea de levitación", a pesar de ser a menudo extremadamente fuertes y pesadas.

Se trata de una característica recurrente en la obra de Chillida, que se encuentra tanto en esculturas de papel y madera como de alabastro u hormigón. "Cada material tiene su propia vida", afirma Maeght, que recuerda que el artista evitaba los materiales que no fuesen nobles. "No hay término medio con Chillida, siempre hay rigor, y para él la importancia de los materiales era capital", agrega. También los ángulos fueron una de sus obsesiones, y aunque decía que los ángulos rectos no le gustaban porque transmitían una sensación de enfado, lo cierto es que se encuentran frecuentemente en las obras de este artista que estudió arquitectura, y que abandonó los estudios a mitad de la carrera porque no sintonizaba con la visión del profesorado.

El peine del viento en San Sebastián, su obra más conocida, ejemplifica otra de sus pasiones, la musicalidad de sus obras una vez acabadas o durante el proceso creativo. El martilleo de los yunques en el caso de los trabajos de forja constituía así una de sus aficiones, recalca la responsable de la fundación francesa, que cuenta cómo Chillida retomó el trabajo con la arcilla tras escuchar por casualidad el ruido que producía su moldeo.

Su extensa obra podría culminar, de solucionarse su financiación, con la realización del proyecto escultórico de Tindaya, en la isla de Fuerteventura, donde el artista planeó horadar esa montaña en un juego de luces, otro de los elementos que sedujeron al vasco. "Se trata de un hombre que quiso ofrecer su obra a la humanidad", destaca Maeght, en referencia a la idea que tuvo de fundar Chillida-Leku. Una voluntad a la que se ha querido rendir homenaje con la nueva exposición, en el municipio que el escultor nunca abandonó del todo.

EFE - Costa Azul: Las esculturas de Chillida veranean en la Costa Azul, 25 de junio de 2011

Récord para Schiele: 27,6 millones de euros

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La obra Häuser MIT Bunter Wäsche, "Vorstadt" II, de 1914, del pintor austriaco Egon Schiele (1890-1918), se convirtió anoche en la más cara de ese artista nunca subastada, doblando el anterior récord. La puja por la obra, celebrada en Sotheby's de Londres, se cerró en los 24,6 millones de libras (27,6 millones de euros).

cuadro_Femme_voix_rossignol_dans_nuit_Joan_MiroAdemás, el cuadro Femme à la voix de rossignol dans la nuit (Mujer con voz de ruiseñor en la noche, 1971), de Joan Miró, se vendió por 4,7 millones de libras (5,3 millones de euros). Esta obra procedía de una colección particular española y salió por primera vez a subasta con un precio de entre 4,5 y 6 millones de libras. Se trata de un lienzo de colores intensos y es una de las composiciones de gran tamaño –130 x 195 cm– que ocuparon a Miró a principios de los años setenta.

Ambos cuadros se incluyeron entre las importantes obras de grandes maestros del siglo XX, como Miró, Picasso, Schiele o Giacometti, y de algunos de los más destacados artistas contemporáneos, entre ellos Bacon, Baselitz y Richter, que se ofrecían al mejor postor en la reputada casa londinense.

La obra de Schiele

El lienzo de Schiele fue comprado, el mismo año en que fue pintado, por el amigo del pintor y suSchiele_415 mayor mecenas, Heinrich Böhler, cuya viuda acabaría vendiéndolo en 1952 a Rudolf Leopold, fundador del Museo Leopold de Viena, que cuenta con la mejor colección del artista.

La pintura, un óleo sobre lienzo, se inspira en motivos sacados de Krumau. Fue en esta ciudad del sur de Bohemia donde nació la madre de Schiele. Hasta allí se trasladaron el artista y su amante Walburga (Wally) Neuzil en 1911 con el fin de escapar de la atmósfera cerrada de Viena. Irónicamente, fueron expulsados de la ciudad por el desacuerdo de sus habitantes con su estilo de vida liberal, y la pareja regresó a Viena un año más tarde.

El dinero obtenido con la venta será utilizado en parte para compensar con 19 millones de dólares (13,27 millones dólares) a los herederos de Lea Bondi Jaray, un comerciante de arte judío que perdió otra obra, que retrataba a Wally, a manos de los nazis cuando huyó de la capital en 1939, tras la anexión del país por Alemania. El Museo Leopold conserva en su colección otros ocho paisajes urbanos de Schiele de excelente calidad.

108,5 millones de euros

Alberto_Giacometti_Trois_hommes_qui_marchent_IIEn total, la venta de Arte Impresionista y Moderno celebrada en Sotheby's recaudó 96,9 millones de libras (108,5 millones de euros) y 32 de los 35 lotes encontraron comprador.

Sotheby's también halló comprador para Couple, le baiser (1969), un cuadro de Picasso adquirido por 6,5 millones de libras (7,3 millones de euros). Esa obra representa al artista y a su modelo, un tema recurrente en esos años, unidos en estrecho y erótico abrazo en medio de la naturaleza. También del malagueño suscitó gran interés Homme à la pipe et un couché de Pablo Picasso,vendido por 4,8 millones de libras (5,3 millones de euros).

De otro contemporáneo de Picasso, el también español Juan Gris, se ofreció un elegante bodegón cubista, Le Broc, pintado en septiembre de 1920 y que muestra los lementos claves de la iconografía cubista: una jarra, un vaso, una fruta y una hoja de papel. Alcanzó comprador por 881.250 libras (986.738 euros).

Una escultura filiforme del suizo Alberto Giacometti, titulada Trois hommes qui marchent II, que representa a tres hombres caminando en direcciones divergentes, se subastó por 10,6 millones de libras (11,9 millones de euros).

Entre los maestros impresionistas y postimpresionistas, otra de las obras vendidas, la titulada La liseuse (La lectora), de Toulouse Lautrec, que se puso en venta por primera vez en 70 años, llegó a los 5,6 millones de libras (6,3 millones de euros). El paisaje de Cézanne La rivière (El río) también alcanzó comprador al venderse por 2,5 millones de libras (2,8 millones de euros).

En cuanto a Tamara de Lempicka se superó el record pero solo en dólares, su obra La Dormeuse se vendió por £4.07 millones de libras (4,5 millones de euros). También se estableció un precio record para una obra en papel de Marc Chagall; Au-dessus de la ville dobló su estimación alta al venderse por 1.8 millones de libras (2,05 millones de euros).


Récord para Schiele: 27,6 millones de euros, hoyesarte.com, 23 de junio de 2011

sábado, 25 de junio de 2011

Arte en medio de la violencia

Tras dos años de duras negociaciones, 'Busto de mujer', de Picasso, protagoniza en la Academia de Arte Palestina la exposición más pequeña del mundo

Un policía custodiaba el jueves Busto de mujer, en la Academia de Arte de Palestina.- ATEF SAFADI (EFE)

Nunca una exposición tan pequeña creó tanta expectación. Quizá porque nunca una obra de Pablo Picasso viajó a Palestina. El lienzo Busto de mujer, pintado por el artista en 1943, se encuentra ya en la Academia Internacional de Arte Palestina, con sede en la ciudad cisjordana de Ramala. El cuadro es el primero del pintor malagueño en ser mostrado allí, y su traslado ha costado dos años de arduas negociaciones. Desde ayer, y hasta el próximo 22 de julio, preside Picasso en Palestina, la exposición más pequeña del mundo. Será la única obra ofrecida al público a modo de metáfora de las dificultades sufridas por esa población, que alberga la sede de la Autoridad Nacional Palestina.

Busto de mujer es una pintura valorada en cinco millones de euros. Es también una de las estrellas de la colección del museo holandés Van Abbe (Eindhoven), que la ha cedido en nombre de su particular teoría sobre el papel del arte en la sociedad. O como dice Charles Esche, responsable del centro, "para que una colección europea contribuya a buscar una respuesta a las contradicciones de la realidad global en que vivimos". "Nuestro picasso vendrá cambiado de su viaje a Ramala. Y esta peripecia formará parte, para siempre, de la historia del cuadro. Es como si creáramos algo nuevo, preservando al mismo tiempo lo que teníamos", comenta.

Khaled Hourani, director artístico de la Academia Internacional de Arte Palestina, ha añadido aún otro acento al insólito viaje picassiano: "Intentamos arrojar luz sobre la realidad contemporánea de Palestina y darle a este proyecto el poder de lo imposible. Picasso en Palestina habla del valor del arte y también de relaciones humanas".

La idea de la muestra arrancó en 2009, cuando los alumnos de la Academia palestina escogieron el lienzo de pintor español para colgarlo en el centro. No solo señalaron a uno de los grandes nombres del arte moderno. Relatar los problemas de la mudanza -entre permisos de aduanas y seguridad- serviría para discutir el efecto del conflicto de Oriente Medio en el arte mismo surgido en la zona. Según los responsables del museo Van Abbe, durante el periodo de creación de Busto de mujer, en plena guerra mundial y poco después de la guerra civil española, "Picasso dejó claro su rechazo al conflicto bélico". Verlo en Ramala, por tanto, "ayuda a pensar en otras luchas ocurridas en otros lugares y momentos históricos". Para que la exposición cierre el círculo de compromiso artístico y social que ha dibujado, incluye un programa de conferencias que abordarán las repercusiones del intercambio artístico entre instituciones europeas y de Oriente Medio.

Pero tal vez la parte más emotiva de la expedición del cuadro sea su reflejo en el documental dirigido por el cineasta palestino Rashid Masharawi. Hijo de refugiados y nacido en Gaza, en El viaje de Picasso cuenta los detalles de dos años de negociaciones para embarcar la tela en un vuelo entre Ámsterdam y Tel Aviv. También sigue su paso por innumerables controles, y la escolta de agentes de seguridad israelíes que velaron el recorrido hasta Ramala. "Es un momento histórico para nosotros. Es muy importante poder darle al público una obra de este calibre", asegura Tina Sherwell, directora de la Academia Internacional de Arte Palestina. En el museo Van Abbe comparten su opinión. Esche anuncia: "Estamos ampliando las posibilidades de nuestra colección [que suma también varias piezas de Kandinsky] con gestos así".

Isabel Ferrer, La Haya: Arte en medio de la violencia, EL PAÍS, 24 de junio de 2011

Una nueva barca solar de Keops emerge del fondo de la historia

Egipto desentierra la segunda embarcación del faraón que ha permanecido desmontada 4.500 años en su fosa original junto a la Gran Pirámide


Operarios retiran una de las losas que ocultaba hasta ayer la segunda barca solar de Keops, a las afueras de El Cairo. Zahi Hawass atiende a la prensa en el yacimiento.- KHALED DESOUKI (REUTERS)

Aún quedan misterios por desenterrar en Egipto. Ayer un rayo de luz tocó por primera vez uno que había permanecido bajo las arenas del desierto los últimos 4.500 años. Como dentro de un asfixiante onsen, baño termal japonés, se desarrolló ayer el alzamiento de la primera piedra de la fosa que ha guardado la segunda barca solar enterrada junto a la Gran Pirámide del faraón Keops. Húmedo, vaporoso, caliente. Repleto de cuerpos y cámaras que intentaban atisbar por las rendijas de la lona el movimiento de los trabajadores, mientras el sudor empapaba frentes y ropas.

El cubículo que ocultaba la embarcación se convirtió en el centro del país del Nilo por unas horas. Un lugar que volvía a reclamar la atención del mundo y de aquellos que han dejado de visitarle tras la revolución. Todo esto, en un clima y temperatura controlados. Científicos, ingenieros y operarios accedían cubiertos de pies a cabeza con trajes y máscaras especiales. Mientras el aluvión de periodistas, ávidos por inmortalizar el momento, se apiñaban frente al televisor y lanzaban miradas furtivas al sagrario de lona blanca. En su interior, el sonido de la radial y el olor de la piedra cortada, ahuecada, lo impregnaban todo.

Vigilados de cerca por el doctor Zahi Hawass, el ministro de Estado para las Antigüedades, los trabajadores alzaban un bloque de más de tonelada y media, centímetro a centímetro.

La expectación era mucha bajo la carpa donde el equipo del director de la restauración de la barca solar, Sakuji Yoshimura, profesor de la Universidad Wa-seda en Japón, ha trabajado los dos últimos años codo con codo con un equipo de egipcios. La embarcación fue descubierta en 1954 en un foso contiguo al de la primera barca solar, que se exhibe en el museo situado en la cara sur de la Gran Pirámide. Se decidió preservarla intacta bajo las 41 losas de caliza que la cubrían, para evitar daños.

Solo 30 años después, en 1987, se iniciaron estudios con ondas electromagnéticas y se tomaron muestras para ver su estado. Hawass explicó que la filtración de agua y los insectos que entraron tras una prospección de la National Geographic Society en aquella época con una pequeña cámara, introducida a través de un agujero perforado, contribuyeron al deterioro de las piezas. Por ese motivo "esperaba encontrar la madera en muy mal estado". Algo que al parecer no ha sucedido: "Al levantar la losa hemos podido ver que la situación no es tan grave y confiamos en poder restaurar la barca".

Del constructor de la Gran Pirámide, el segundo faraón de la IV dinastía, que reinó entre el 2609 y el 2584 antes de Cristo, apenas se conserva una imagen. Una pequeña estatuilla de escasos 10 centímetros que se conserva en el Museo de El Cairo. Ahora, además de un segundo barco, los arqueólogos han sacado a la luz un cartucho con su nombre, Keops, y un jeroglífico sin cartucho con el nombre de su hijo Kefrén.

La embarcación, de madera de cedro de Líbano y acacia egipcia, según explicó el ministro, será restaurada por el equipo de Yoshimura en un trabajo cuya conclusión esta prevista para dentro de cuatro años (montar la anterior llevó más de 20). Posteriormente, se expondrá en el nuevo museo en construcción en la meseta y que se inaugurará en 2015. Lo que verán los visitantes es una de las embarcaciones más antiguas del mundo. Una belleza estilizada de tonos marrones y remos como agujas que, si bien fue considerada un barco funerario para trasladar los restos del faraón a la capital, según el egiptólogo Zahi Hawass, "no lo es". En su opinión, "es un barco para el dios, no para el rey". Un barco solar para que Ra pueda recorrer el cielo cada mañana hasta la eternidad.

Nuria Tesón, El Cairo: Una nueva barca solar de Keops emerge del fondo de la historia, EL PAÍS, 24 de junio de 2011

Entre la utilidad práctica y el sentido simbólico

La extracción de la segunda barca de Keops nos devuelve, salvando las distancias (¡cuántas miradas y focos esta vez!), a uno de los grandes momentos de la historia de la arqueología en Egipto. "Como un gato... cerré los ojos. Con los ojos cerrados, olí incienso, un olor sacro. Percibí el olor del tiempo... de los siglos... de la historia. Entonces supe con seguridad que la embarcación estaba allí". Esto escribió -¡hay que ver cómo se emocionan los egiptólogos!- el entonces joven inspector del Servicio de Antigüedades Kamal el Mallakh al hacer un agujero el 26 de mayo de 1954 en lo que parecía una parte de los cimientos de la Gran Pirámide y resultó ser un foso cerrado por enormes lajas de caliza. Metió su antorcha y la luz iluminó lo que semejaba un montón de madera y luego ¡la punta de un remo! Fue un hallazgo colosal: una barca real de la dinastía IV, que pudo ser montada.

La barca de Keops sigue siendo una de las grandes atracciones de Egipto. Pese a que, desde luego, no es la única embarcación faraónica que ha llegado hasta nosotros (hay montones), ni la más antigua. Ese récord lo tienen los 14 barcos hallados en Abydos en 1991 y que datan de los tiempos de la primera dinastía (2950-2775 antes de Cristo).

Las barcas y barcos eran elementos omnipresentes en el Antiguo Egipto, cosa lógica en un país nacido alrededor de un río y con largas costas. Están representados por todas partes en templos y tumbas (recuérdense las numerosísimas maquetas funerarias). Al margen de su utilidad práctica, poseían un enorme significado simbólico: el dios Amón era paseado en una barca sagrada durante sus festividades y el dios solar Ra atravesaba los cielos cada día en el llamado barco del millón de años. El faraón, hijo de Ra, seguía ese celestial destino y, por tanto, necesitaba también su embarcación.

No se sabe a ciencia cierta para que servían los barcos de Keops. El primero está claro que navegó -aunque probablemente remolcado-, así que era un barco de verdad. Se cree que pudo ser empleado para transportar el cuerpo del faraón hasta la zona funeraria. Pero posiblemente también servía simbólicamente para conducir el alma del rey a reunirse con su padre divino. Lo que sí es seguro es para qué emplea ahora Zahi Hawass el segundo barco, que, pese a toda la emoción que nos provoca, estaría mejor dejándolo tranquilo en el sitio donde lleva años: para volver a poner las antigüedades egipcias (y a sí mismo) en el candelero y ayudar a remontar la caída del turismo.

viernes, 24 de junio de 2011

Tiempo y tientos de Antonio López

Antonio López y su esposa María Moreno, frente a la obra La mujer en la bañera.- GORKA LEJARCEGIEl autor visita en vísperas de su inauguración la gran muestra del verano expositivo madrileño. Y observa al artista pelearse con el pasado mientras da los últimos retoques a la colocación de las 130 piezas incluidas en el recorrido.

En el atareado desorden de las horas finales del montaje de la exposición, Antonio López García va de un lado para otro por las salas del Thyssen, entre operarios, técnicos del museo, electricistas que ajustan focos, cámaras de televisión que toman primeros planos de las obras ya colgadas, algunas de las cuales ya tienen también la etiqueta con el título, la fecha, la técnica y los materiales. A otras solo las identifica un número sobre papel adhesivo pegado al cristal o al marco. Su hija, María López, con una desenvoltura entre erudita y doméstica, ayuda a disponer sobre un expositor aún no tapado por la vitrina de cristal varias hileras de dibujos, cabezas de escayola o de arcilla, pequeños retratos, bocetos de cabezas redondas de bebés que son los nietos sobre los que ha trabajado el artista en los últimos años: bebés dormidos boca abajo, perfiles de bebés con las líneas dibujadas y los números de las proporciones, cabezas calvas de bebés que muestran una serenidad absoluta, con los párpados entornados, en la perfecta quietud de un sueño que tiene algo de suprema contemplación budista.

A la entrada del museo, esos mismos rasgos a gran tamaño y fundidos en bronce convierten el retrato del nieto bebé en una gran divinidad benévola, la misma cabeza de volumen olmeca que lo recibe a uno al llegar de viaje en la estación de Atocha. María López dirige el montaje de las obras de su padre, y como todavía andan medio descabaladas y sin un lugar definitivo en las salas resalta más la variedad y la abundancia del trabajo del artista, los medios tan diversos en los que se ha aventurado, la cualidad de tentativa y proceso y no logro terminado y estático que hay en cada una de ellas. Antonio López García se mueve entre sus propios cuadros, esculturas, dibujos, bajorrelieves, y entre la gente que los va organizando, como un maestro de obras en un edificio a medio hacer, en el que no parece que, en medio de tanta gente que hace cosas específicas, sea él quien lo controla todo, o tenga al menos una autoridad significativa.

Casi a última hora ha retirado un par de cuadros para llevárselos a casa y añadirles algún retoque. La pieza más reciente, y quizás una de las más impresionantes, un hombre de bronce de tamaño natural, desnudo y tumbado como en una mesa de operaciones o de disección, con los ojos muy abiertos, llegó ayer mismo de la fundición. Dice Antonio López que si hubiera tenido más tiempo habría corregido algunas cosas, añadido detalles, quizás incisiones en la zona de la barba; pero ya no fue posible, y ahora, aceptando lo irreparable, da vueltas a la escultura tremenda mirándola desde ángulos diversos, pasando una mano sobre la superficie del bronce, como para asegurarse de su solidez, del misterio de la persistencia de la materia. Un momento después otra obra reclama su atención, el bajorrelieve policromado de una mujer dormida, tapada por el embozo hasta la cintura, con la bata abierta mostrando un pecho desnudo, o bien esa talla en madera de una niña tumbada en el nido con asas de un cochecito. Cada una de estas esculturas las terminó hace muchos años, pero para Antonio López no son definitivas, y las examina con una mezcla de alarma y de remordimiento, las toca, inclinándose sobre ellas, arrepentido de un detalle que añadió y que ahora le parece superfluo, de haber pegado una cremallera real en la capota del nido, en lugar de tallarla. "Eso de que las obras se terminan es una tontería", dice. "Las cosas se abandonan, o se dejan de lado, pero cómo van a terminarse".
Un viaje por sus temas predilectos

- La muestra, la retrospectiva más extensa nunca consagrada a la obra de Antonio López, de 75 años, abrirá sus puertas al público el martes en el Museo Thyssen de Madrid.

- Se titula, a secas, Antonio López, e incluirá 130 piezas entre óleos, dibujos y esculturas con algunos de los temas recurrentes en la obra del artista de Tomelloso. La Mancha, Madrid, la vida cotidiana y la figura humana desfilan en una exposición volcada en sus piezas desde 1993, pero con saltos en el tiempo.

- El conservador jefe del museo, Guillermo Solana, y la hija de Antonio López, María, son los comisarios.

- Entre las piezas más curiosas de la exposición figuran cuatro esculturas, dos parejas de piezas que son copias exactas de unas que el artista encontró en el templo griego de Olimpia.

En un cuadro descubre un detalle que ya no le gusta: "Si pudiera, si el cuadro fuera mío, intentaba arreglarlo". Las cosas no se terminan nunca porque la ambición del arte es atestiguar la realidad visible y tangible del mundo, y esa realidad está cambiando siempre, a cada minuto, es un flujo que no cesa, incluso en las cosas que parecen más sólidas, la firmeza casi mineral de una cabeza humana, los volúmenes de un edificio, el ángulo de una ventana o de una puerta. A lo fugitivo y perecedero el arte le imprime a veces una sugestión de eternidad: una cabeza egipcia de terracota, un busto romano, parecen detenidos en el tiempo y resistentes a él, pero están tan hechos de tiempo como de bronce o de barro, y si conmueven es porque nos muestran a la vez la individualidad irrepetible de un rostro que existió hace milenios y el carácter fugaz, muy pronto anacrónico, que hay en cada retrato.

La lentitud legendaria de Antonio López García no es un empecinamiento en lo bien hecho, una manía anticuada de primor caligráfico: es, como ha escrito Guillermo Solana, la conciencia aguda de que no hay obra verdadera que no esté haciéndose siempre, que no aspire a la tarea imposible de atrapar duraderamente lo que huye, el hecho mismo de la duración. Por eso, con mucha frecuencia, dibuja o pinta lo que está en marcha, en obras, lo provisional, lo todavía inseguro: sus cuartos de baño están dibujados con una atemporalidad de criptas egipcias, pero son casi siempre cuartos de baño inacabados, lugares en tránsito, como los de esa casa siempre en obras y llena de gente pasajera que retrató otro maestro de instantaneidades y lentitudes, Víctor Erice, en El sol del membrillo.

En una cultura obsesionada por la beatería de la modernidad, por la ortodoxia de lo nuevo y lo último, Antonio López García lleva muchos años soportando con ecuanimidad irónica el malentendido del realismo, del acabado artesanal, la condescendencia que en países muy provincianos se reserva para lo que es calificado de autóctono. Pero lo que hace original y grande a Antonio López no es su dominio formidable de las técnicas de la representación visual, sino su decisión y su capacidad de enfrentarse a cuerpo limpio al desafío del tiempo. En las salas del Thyssen se puede apreciar el arco de su vida entera, desde aquellos cuadros casi adolescentes en los que la observación aguda y probablemente instintiva de lo real ya estaba disciplinada por el conocimiento de la tradición artística, desde Mategna y Piero della Francesca hasta el Picasso de las figuras macizas de los años veinte. Pero lo que más asombra, mirando de cerca las obras, con la cercanía feliz de un montaje inacabado, es el temblor del tiempo, la urgencia de la pincelada o la línea, hasta la fecha y la hora apuntadas a lápiz en que se quiso atrapar un instante de luz. Antonio López convive en su imaginación de pintor con un museo imaginario y simultáneo en el que están los retratos egipcios, los bajorrelieves asirios, los bronces romanos, las caras de muertos de El Fayún, los personajes de Velázquez, de Vermeer, de Caravaggio. Pero ese pasado del que se alimenta tiene un filo de puro presente, de urgencia de ver y pintar y modelar y dibujar lo que está sucediendo ahora mismo, lo que hay delante de sus ojos, más vivos que nunca a los 75 años.

El pintor, junto a su esposa María y una de sus hijos, señala uno de los cuadros que componen la exposición en el Museo Thyssen-Bormemiza de Madrid. GORKA LEJARCEGI
El pintor visitó junto con toda su familia la exposición días antes de la inauguración de la muestra.. GORKA LEJARCEGI
El pintor Antonio López ultima los detalles de la exposición día antes de la inauguración.GORKA LEJARCEGI
Antonio López y su esposa Maria Moreno, en la exposición del Thyssen. GORKA LEJARCEGI
Antonio López observa el cuadro Madrid desde Vallecas que adquirió la Asamblea de Madrid. GORKA LEJARCEGI
http://www.elpais.com/recorte/20110623elpepucul_35/XXLCO/Ies/Familia_Lopez.jpg

Antonio Muñoz Molina: Tiempo y tientos de Antonio López, EL PAÍS, 24 de junio de 2011

miércoles, 22 de junio de 2011

¿Una nueva obra de Caravaggio?

Michelangelo Merisi da Caravaggio (Milán, 1571-Porto Ércole, 1610) cambió la historia del arte occidental con una obra corta, pero muy densa. Hasta la fecha se tenía conocimiento de 50 obras realizadas durante su vida. Ahora, según informa The Guardian, los expertos afirman que habría una más, una pintura desconocida perteneciente a una colección privada en Gran Bretaña y que cuenta con el aval de la Universidad de Yale, cuyos especialistas la relacionan con el genio italiano.

La obra, que presenta a San Agustín estudiando minuciosamente sus libros en una mesa de trabajo, está datada en torno al año 1600, cuando Caravaggio tenía 28 años y aún le quedaban 10 de vida. En el plano central aparece San Agustín, protagonista de una composición "escultórica y monumental, con movimiento y expresión emocional", según el diario londinense. La obra aparecerá impresa por primera vez en un libro sobre el pintor producido por Yale.

David Franklin, uno de los expertos que han trabajado con el lienzo, dijo que el San Agustín descubre un nuevo Caravaggio. "Muestra una faceta de Caravaggio que quizás no es tan drástica y antagónica como de costumbre, pero en la que se demuestra cómo estaba trabajando muy de cerca con Giustiniani (cliente del pintor) para tratar de crear una imagen mucho más serena del santo".

La pintura permaneció en la colección de Vincenzo Giustiniani, uno de los principales clientes del artista en Roma (llegó a atesorar 15 de sus obras), y sus desdecendientes hasta su venta a mediados del siglo XIX. Con anterioridad se había registrado en el inventario de Giustiniani en el año 1638.

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¿Una nueva obra de Caravaggio?, hoyesarte.com, 20 de junio de 2011

Barrio artesano en Sevilla

PEASS_06Un zoco, en lugar de un polígono, fue el modelo urbano que los arquitectos con estudio en Bilbao, Luis Suárez (1974) y Asier Santas (1972) siguieron para levantar un parque empresarial para artesanos en el límite norte de Sevilla.

A la idea de domesticar el trabajo, los proyectistas añadieron la de urbanizar el lugar de trabajo con recursos mínimos y clásicos: “proporción, escala, luz del norte e historia”, cuenta Suárez. Y es cierto que en el diseño de este barrio de talleres de artesanos tiene tanto peso la propuesta de un nuevo modelo como el rescate de la tradición.

La puesta al día de esa tradición pasa por levantar aquí un grupo de edificios económicos con estructura de hormigón y celosía prefabricada de hormigón blanco. En el plano corto se trata de trabajar con intimidad pero sin aislamiento, con frescor pero sin oscuridad. En el largo, los arquitectos han querido reproducir la condición urbana de un barrio humano: con calles estrechas, plazas para encuentros y una vía principal con los espacios más significativos o los principales comercios. La idea es ilusionar con una nueva periferia que, modesta y sabiamente, no quiere inventar la ciudad del mañana. Pero que, al hacerlo, repesca soluciones del pasado que tal vez no deberíamos haber abandonado.

Así, los edificios se protegen del sol con unos lucernarios formados con cerchas metálicas y con la ventilación cruzada que posibilita el tiro de los patios interiores. También la celosía, que uniformiza la fachada, contribuye no solo a la percepción del conjunto, también favorece el control climático y, as,í a la sostenibilidad del edificio. El urbanismo pone su parte con el recurso clásico de estrechar las calles en las que se congregan edificios de diversas alturas y tamaños. Suárez habla de la suma de los 10 inmuebles como de un alfoz y es cierto que, sino una suma de pueblos, los edificios sumados sí pueden leerse como un nuevo barrio recogido y cohesionado.

Los arquitectos cuentan que buscaban levantar una “arquitectura sin eufemismos” y es el orden dimensional (a partir de módulos de cinco metros) lo que les dio la clave para calcular la escala. Así, en el barrio, encuentra eco la individualidad de cada artesano (con talleres de diversos tamaños y altura) pero también la unidad urbana que conforman esa suma de calles diversas que forman el barrio.

Más allá de lograr un vecindario compacto, un pueblo incrustado en el tejido urbano, el nuevo parque empresarial de Arte Sacro quiere unir sus calles domesticadas y su presencia a la de la ciudad donde se encuentra. De ahí que una de las zonas más cuidadas del programa –que costó 500 euros por metro cuadrado, informan los arquitectos- hayan sido las cubiertas: la parte más visible desde varios de los bloques cercanos al nuevo barrio-parque-taller.

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Anatxu Zabalbeascoa: Barrio artesano en Sevilla, EL PAÍS, Blog "Del tirador a la ciudad", 22 de junio de 2011 (FOTOS: Luis Asín)

martes, 21 de junio de 2011

El tipo al que Picasso dejó entrar

El museo del pintor en Málaga acoge las históricas imágenes del artista tomadas por el nonagenario fotorreportero David Douglas Duncan

A David Douglas Duncan (Kansas City, 1916) le abrió la puerta Jacqueline, última esposa de Pablo Picasso. Entonces, 8 de febrero de 1956, el universo de uno de los artistas más influyentes del siglo XX, echaba sus placenteras raíces en la Costa Azul, en el exclusivo y célebre refugio de La Californie, en las proximidades de Cannes. La amistad y el respeto que le profesaba Robert Capa eran las únicas referencias que Picasso tenía de Duncan, quien, a sus 95 años compartía ayer anécdotas con contagiosa alegría en el museo del artista malagueño. Se hallaba en la ciudad con motivo de la exposición Picasso crea. A través de la cámara de David Douglas Duncan.

Picasso, en la primera fotografía que de él tomó David Douglas Duncan.-

Aquel día de 1956, el fotógrafo llevaba un anillo de oro con una extraña piedra azul. "Que pase", pidió Picasso a Jacqueline desde la bañera. Duncan entró y tomó una de las más célebres instantáneas de la historia de la fotografía: Picasso en el agua mira divertido a la cámara.

La amistad entre ambos se prolongó hasta la muerte del artista, en 1973. Duncan tomó más de 25.000 fotografías. Picasso, en todas las versiones posibles: jugando con sus hijos, en los toros, comiendo, recibiendo a sus amigos y, sobre todo, trabajando.

Último testigo de aquellos días, Duncan conserva en la mirada la energía y la determinación que han hecho de él un ídolo para los fotorreporteros de guerra de todo el mundo, por los servicios prestados en Vietnam, Corea o India para publicaciones como National Geographic o Life.

El fotógrafo paseaba ayer por Málaga con una Nikon comprada el día anterior. Parecía ese tipo inclinado a la diversión que sugieren algunas de sus fotografías, pese a que en su largo historial figuran dolorosos recuerdos de batallas como la que acabó con la vida de su amigo Capa. Tomaba fotos divertido y se deshacía en elogios a las comisarias Stephanie Ansari y Tatyana Franck. "Es mi mejor exposición. Aprovechen, porque no se verá nunca más".

-¿Con qué armas sedujo al gran hombre para dejarle entrar en su intimidad?

-Nos caímos bien y nos fiamos el uno del otro. No le molestaba ni preguntaba qué hacía. Miraba y disparaba. Sin flas, sin hacer ruido. Con el máximo respeto.

-¿Tuvo algo que ver el anillo?

-Robert [Capa] me había recomendado llevarle algo especial. Y acerté. El oro procedía de unas monedas de Alejandro Magno que me habían llegado a través de mi padre y creo que tenía una energía muy positiva. Hice que tallaran un gallo picassiano. Le agradó.

-¿Cómo se veía su legendaria mirada a través de la lente?

-Era un hombre bajito, pero su mirada le hacía enorme. No estoy seguro de haber podido capturar todo el significado de esa mirada. No era intimidatoria. Era algo misterioso e indescriptible.

Cuando Picasso se colocó en el centro de su objetivo, Duncan no abandonó sus reportajes. Aunque siempre que podía, se dejaba caer por los refugios de Picasso en el sur de Francia. "Verle trabajar era formidable", recuerda. "Con un juguete, cualquier utensilio o el resto de una comida daba pie a una obra de arte. En familia era muy actor. Jugaba mucho con los pequeños. Hacía teatro, se disfrazaba...".

En general, Picasso no permitía a Duncan entrar en su estudio. La excepción que confirmó la regla llegó en un cumpleaños del fotógrafo. El regalo del artista consistió en dejarle entrar en aquel paraíso atiborrado de obras de arte. "Realizaba entonces su versión de las Meninas y me emocionó ver que había pintado a su perro Lumpi".

Como en el célebre arranque de Melville, el artista llamaba a Duncan Ismael. "En hebreo viene a significar algo así como 'Dios me entiende". El apelativo tiene algo de metafórico, cuando se escucha al fotógrafo desmontar los mitos falsos sobre Picasso. Como ese que afirma su condición de mujeriego. "Le conocí ya con Jacqueline y nunca le vi mirar a otra mujer, pese a que había muchas que sí le miraban a él. No era de esos hombres que las persiguen o acosan como Dominique Strauss-Kahn".

Ángeles García, Málaga: El tipo al que Picasso dejó entrar, EL PAÍS, 21 de junio de 2011

Maestro de la cercanía

El fotógrafo David Douglas Duncan, ayer en Málaga, donde el Museo Picasso le dedica una exposición.- JULIÁN ROJAS

No deja de ser curioso, y hasta cierto punto insólito, que sea uno de los más conocidos y competentes fotorreporteros del siglo pasado quien, al mismo tiempo, se haya convertido en la referencia imprescindible a la hora de acceder al mundo privado y creativo de Picasso. Esa figura es David Douglas Duncan, fotógrafo nonagenario de dilatada trayectoria que registró con su cámara conflictos bélicos como la II Guerra Mundial, Vietnam o Corea, y siguió de cerca durante décadas algunos de los más importantes procesos políticos acaecidos en Oriente Próximo, Europa, Asia o África.

Sus reportajes aparecieron con regularidad en Life y desarrolló con éxito y asiduidad el formato del ensayo fotográfico en forma de libro. Fue este mismo fotógrafo de aliento y estética humanista, nacido en Estados Unidos en 1916, quien se presentó de improviso una mañana de febrero de 1956 en La Californie, la residencia de Picasso en el sur de Francia, dando comienzo así a una estrecha relación que se prolongaría hasta la muerte del artista, en 1973.

La primera imagen que Duncan tomó de Picasso, al poco de llegar a su casa, fue en la bañera. Algo que en otras circunstancias o en otro autor podría interpretarse como indiscreción, es en este caso era una muestra de la cercanía que caracterizó su relación. En los miles de registros que tomó Duncan no hay preparación, no hay posado como tal, sino una especie de diálogo, una conversación que fluye a través de la fotografía. El acercamiento al artista por su parte fue integral: su persona, su círculo íntimo, sus espacios de trabajo, sus reuniones con los amigos, la atmósfera familiar, su proceso de trabajo y sobre todo su rostro, en una serie de retratos magistrales. En algunos de estos retratos hay una exploración de los límites de la proximidad que llega a convertir los ojos y la mirada del artista en el único motivo argumental de la imagen.

Duncan fotografió también las obras que rodeaban a Picasso, aquellas que le acompañaban y que vieron la luz en el libro Los 'picasso' de Picasso (1961). Tanto estas obras como el propio y mágico espacio de La Californie llegan a alcanzar en sus imágenes rasgos de personalidad y autonomía propia. A lo largo de su vida Picasso fue fotografiado asiduamente, incluso por autores tan fundamentales como Man Ray, Brassaï, Lee Miller, Robert Capa o Cartier-Bresson. Pero es a Duncan a quien finalmente cabe el privilegio de haber abierto la puerta de entrada a la "vida íntima del más grande artista del mundo a través de la fotografía", tal y como reza el subtítulo del primer y magnífico libro que publicó sobre Picasso en 1958.

Alberto Martín: Maestro de la cercanía, EL PAÍS, 21 de junio de 2011

A modo de justificación...

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El presente blog pretende ser un compendio de los artículos, y publicaciones recogidos en los medios de comunicación (escritos y audiovisuales), principalmente de España, para el estudio de la Historia del Arte. Aspira a ser una guía complementaria para su conocimiento y una referencia para la reflexión y análisis del mundo que nos rodea para difundir la defensa del patrimonio a futuras generaciones. Tuvo su origen a comienzos de junio de 2007, como blog de aula en la materia de Historia del Arte, para la modalidad de Humanidades y Ciencias Sociales de 2º de Bachillerato en el I.E.S. Carbula de Almodóvar del Río (Córdoba). Pero la idea fue creciendo y adquiriendo una dimensión inesperada. Ahora, en un nuevo destino profesional deseamos continuar la experiencia, manteniendo la identidad, para poder alcanzar a nuestros alumnos, en su forzado contacto con la materia, y con el público en general, para que profundice en los entresijos de un aspecto de la civilización de gran calado.