sábado, 31 de marzo de 2012

Vasari, el 'notario' de Leonardo

Si hace apenas unas semanas, el Museo del Prado anunciaba el hallazgo de una 'gemela' de la 'Gioconda', ahora un equipo de investigadores afirma haber encontrado restos que podrían pertenecer a 'La batalla de Anghiari', 'el Leonardo perdido' del que no se tiene noticia desde hace cinco siglos.

Se trata de una de las obras más admiradas por los contemporáneos del artista. Una pintura que decoraba uno de los muros del Palacio Viejo de Florencia, y que hemos podido conocer únicamente gracias a copias como la realizada por Rubens. Ahora, el equipo de investigadores dirigido por Maurizio Seracini afirma haber dado con "trazas de pigmentos compatibles" con la composición química usada por el genio renacentista en 'La Gioconda'.

Para ello, tuvieron que perforar 'La batalla de Marciano', la obra de Giorgio Vasari bajo la que supuestamente se ocultaba la de Da Vinci. Varios investigadores se apearon del proyecto, por entender que una búsqueda que preveían estéril traería como consecuencia, además, el deterioro de una de las principales pinturas de Vasari.

Y es que, la obra de Leonardo parece condenada a estar rodeada de incógnitas. Enigmas que, sin duda, tendrían fácil solución si hoy pudiéramos hablar con Vasari, artista, historiador y, sobre todo, admirador de Leonardo.

¿Quién fue Vasari? Retrato de Vasari.

Giorgio Vasari (1511-1574) es considerado el primer historiador del arte, después de que reuniera 'Las vidas de los más excelentes arquitectos, pintores y escultores italianos desde Cimabue a nuestros tiempos' (Florencia 1550; revisada en 1568), donde alternaba datos artísticos con anécdotas, rumores y leyendas.

"Vasari es un personaje fundamental en la Historia del Arte y en la Historiografía", explica Alicia Cámara, catedrática de Historia del Arte de la UNED. "Tiene una concepción de la Historia del Arte, que, basada en la biografía, establece que el arte va siendo cada vez mejor. Fija tres etapas en la historia del arte hasta su tiempo, y el culmen llega con Miguel Ángel".

"A la hora de cualificar a los artistas", continúa, "se basa en cuestiones como la excelencia técnica, la belleza de la obra, una serie de categorías desde el punto de vista estético y de la valoración que se han seguido usando durante mucho tiempo". "Obviamente hoy es algo muy superado, pero Vasari es fuente imprescindible para cualquier persona que quiera estudiar Historia del Arte".

¿Qué le movió a escribir tal libro?

Según explica el doctor en Historia del Arte José Riello en 'Descubrir el Arte' (edición enero 2012), "influyó su afición a las artes, su estrecha relación con numerosos artistas, su erudicion y su afición a la literatura y la escritura. Él mismo confesaba que recopilaba datos y curiosidades sobre artistas italianos 'por pasar el rato'. Estas noticias, ordenadas después, y antecedidas por una introducción enjundiosa sobre la arquitectura, la escultura y la pintura, fueron publicadas en el libro".

Vasari "pretendía desentrañar los motivos que llevan a un artista a realizar sus obras, para lo que otorgó el mismo valor a la tradición anecdótica y a la documental", añade.

El Vasari artista

La catedrática Alicia Cámara destaca también la otra vertiente de Vasari: la de artista de corte. "Es el que mejor representa esa figura al servicio de los Médici, en Florencia, en concreto para Cosme I. Es una artista multifacético, porque es pintor, pero también es arquitecto (a él se debe la galería de los Uffizi), dentro de la tendencia manierista del XVI. Y como pintor también tiene una serie de obras muy importantes de encargo".

De ahí parte de las reticencias mostradas por numerosos investigadores a la hora de buscar el 'leonardo'. Muchos dan por hecho que el fresco fue destruido antes de que Vasari pintase 'La batalla de Marciano'. De hecho, llevaron a los tribunales la investigación, que llegó a ser paralizada por el perjuicio que ocasionaría a la obra de Vasari.

¿Por qué sobre un 'leonardo'? Afp

De confirmarse que 'La batalla de Anghiari' permanece bajo los trazos de la obra de Vasari, ¿qué llevaría al pintor a cubrir una obra de uno de sus artistas más admirados? Alicia Cámara se muestra cautelosa: "Mientras los especialistas no saquen a la luz realmente lo que hay debajo, no se podrá valorar. Y si finalmente existe, entonces será el momento de decir por qué se cubrió. Falta por hacer mucha investigación antes de extraer conclusiones".

Según explica la catedrática, no era raro que se "actualizaran" determinadas estancias, y unas obras de arte cubrieran otras. Especialmente cuando éstas se encontraban deterioradas, por un incendio, por ejemplo. "También se tiraban edificios renacentistas en el siglo XIX y XX para levantar edificios nuevos, antes de que existieran las leyes de patrimonio", recuerda.

Vasari recibió el encargo de decorar y reestructurar el Salón de los Quinientos del Palacio Viejo. Todo rastro del trabajo de Leonardo se pierde tras el fresco que encargaron a Vasari: 'La batalla de Marciano'. En su libro, éste da alguna pista de lo que pudo pasar:

"Creyó poder colorear la pared al óleo, por lo que compuso una mezcla tan espesa para encolar la pared que, mientras seguía pintando en esa sala, empezó a chorrear, de tal manera que en poco tiempo tuvo que abandonar la obra".

¿Qué pudo mover a Cosme de Médici a pedir a Vasari que pintara esa obra? "Para saberlo, lo primero es esperar a que se compruebe si efectivamente está el 'leonardo' debajo", afirma Cámara. "Es posible que quedara tan poco de la obra de Leonardo que por eso decidieron darle otra decoración", aventura.

El fresco fue encargado a Da Vinci a principios del siglo XVI porRetrato de Da Vinci.los gobernantes florentinos, como conmemoración de la victoria de la República de Florencia sobre la milanesa en la batalla de las llanuras de Anghiari, en junio de 1440. Leonardo abandonó el proyecto un año después.

Cámara recuerda que Da Vinci no usaba el fresco, que es uno de los problemas de conservación de sus obras. "Leonardo a veces dejaba obras sin acabar, porque para él la pintura es parte de un proceso científico, de conocimiento del mundo, de experimentación... Es pensar con la imagen. Y a veces perdía el interés porque ya había satisfecho su curiosidad científica". El propio Vasari lo cuenta en 'Las Vidas' (Cátedra): "Ideaba con la mente dificultades tan maravillosas que con las manos, por muy diestras que fueran, no las podría haber expresado jamás".

Qué dice Vasari de Leonardo

De lo que no cabe duda es de la admiración que profesaba Vasari a Leonardo. Así, lo describe como "poseedor de cualidades que trascienden la naturaleza", además de un "ser maravillosamente dotado de belleza, gracia y talento en abundancia".

"Grandísimos dones se ven llover muchas veces desde los influjos celestes sobre los cuerpos humanos de forma natural, y a veces, de manera sobrenatural, reunirse extraordinariamente en un único cuerpo belleza, gracia y virtud de tal forma que, doquiera se dirija tal individuo, cada una de sus acciones es tan divina que, dejando atrás a todos los demás hombres, manifiestamente se dan a conocer como cualidades generosamente otorgadas por Dios, y no adquiridas mediante arte humana alguna". "Aparte de la belleza de su cuerpo, nunca suficientemente alabada, poseía una gracia más que infinita en cualquiera de sus actos".

Cuenta, además, que era un gran músico y "recitador de rimas improvisadas" y que "la perfección de la Mona Lisa hace estremecerse a cualquier artista valioso". No omite su rivalidad con Miguel Ángel, con quien de hecho estaba compitiendo cuando pintó 'La batalla de Anghiari'.

El 'Leonardo perdido'

'La batalla de Anghiari' es, junto con 'La última cena', la obra más conocida de Leonardo por sus contemporáneos, ya que podían contemplarla en la pared del Palacio Viejo. "Nosotros ahora nos quedamos patidifusos con la 'Gioconda', sin embargo en la época no tenía un público, ya que fue realizada para un particular -Francesco del Giocondo-. Se sabe que Leonardo apreciaba mucho la obra, es una obra muy importante ya en su tiempo, pero no tiene esa proyección pública que tiene la Florencia de los Medici encargando una victoria militar como es 'La batalla de Anghiari'", explica Alicia Cámara. "Sucede lo mismo con 'Las Meninas' de Velázquez, que tampoco se pintaron para nosotros".

Tal vez la investigación abierta permita contemplar por primera vez la obra. O tal vez no quede nada de ella. Lo único claro es que por el momento queda conformarse con las copias de 'La batalla de Anghiari', o recrearla mentalmente en virtud de la descripción que Vasari hacía de la misma en 'Las Vidas'. [Reproducimos ambas a continuación] 'La batalla de Anghiari' de Rubens.

"Había aumentado tanto la celebridad de este divino artista, gracias a la excelencia de sus obras, que todos aquellos que amaban el arte, es más, la ciudad entera, deseaba que hiciese alguna obra en su memoria. Y se hablaba por todas partes de encargarle alguna obra grande y notable, donde lo público pudiera verse ornado y honrado por el gran ingenio, la gracia y el juicio apreciables las cimeras y el resto de los adornos, sin contar la increíble maestría que mostró en las formas y lineamentos de los caballos, cuya bravura, músculos y elegante belleza consiguió hacer mejor que ningún otro maestro.

Dibujó su anatomía mediante escorzos, así como la de los hombres, reconduciéndolos a la auténtica luz moderna. Se dice que para dibujar este cartón construyó un mecanismo muy ingenioso, que se levantaba al acortarlo y bajabha al alargarlo. Creyó poder colorear la pared al óleo, por lo que compuso una mezcla tan espesa para encolar la pared que, mientras seguía pintando en esa sala, empezó a chorrear, de tal manera que en poco tiempo tuvo que abandonar la obra.

Y entre los gonfaleros y los ciudadanos notables, se decidió que pintara alguna bella obra en la gran sala del Consejo, que acababa de rehacerse. Piero Soderini, el entonces gonfalonero de Justicia, le encargó la sala. Leonardo deseaba realizarla y empezó un cartón en la sala del Papa, ubicada en Santa Maria Novella, con la historia de Niccolò Piccinino, capitán del duque Filippo de Milán, en el que dibujó un grupo de caballos que combaten por un estandarte, obra tenida por excelente y de gran maestría debido a las admirables consideraciones que tuvo en cuenta al representar esta fuga.

En ella se reconocen la rabia, el desdén y la venganza tanto en los hombres como en los caballos; entre ellos hay dos que, enredados por las patas delanteras, muestran tanta venganza con los dientes como los hombres que los cabalgan en combate por dicha bandera; un soldado la apresa con las manos, mientras que con la fuerza de sus hombros pone al caballo en fuga, con su cuerpo vuelto, aferrado al asta del estandarte para tratar de arrancarlo a la fueraza de las manos de otros cuatro; dos de ellos lo defienden cada uno con una mano y tienen la otra en el aire, intentando cortar el asta con las espadas; mientras, un soldado viejo con un gorro rojo, gritando, tiene en una mano el asta, y en la otra un alfanje, y amenaza furioso con cortar las manos de los que, con toda su fuerza y apretando los dientes, procuran en actitud fiera defender su bandera. En el suelo, entre las patas de los caballos, hay dos figuras en escorzo que están combatiendo. Uno de ellos, sobre el suelo, tiene encima un soldado que levanta el brazo cuando puede clavearle con toda su fuerza el puñal en la garganta, y quitarle así la vida, mientras que el otro, forcejeando con piernas y brazos, hace todo lo posible para no morir".

Elena Mengual, Madrid: Vasari, el 'notario' de Leonardo, EL MUNDO, 25 de marzo de 2012

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