sábado, 7 de noviembre de 2015

Sinestesia visual en la Caja de Muñecos

Valle Rivilla: Con la música a otra parte. 20x77 cm.    - Técnica mixta sobre tabla
Valle Rivilla: Con la música a otra parte. 20x77 cm.    - Técnica mixta sobre tabla
Todo ente es idéntico a sí mismo”, dice el primero de los principios ontológicos, bautizado como principio de identidad. Esta sencilla premisa, perteneciente a lo metafísico, sirve de gran ayuda para establecer una importante diferencia entre dos conceptos que en ocasiones se confunden: el de identidad e igualdad. Identidad significa mismidad, es decir, lo mismo; mientras que la igualdad está más relacionada con la similitud, llevando implícito en su definición el concepto de diferencia, por muy escasa que pueda llegar a ser, ya que dos cosas iguales no son idénticas, sino escasamente diferentes, es decir, muy similares.

Valle Rivilla: Claro de luna. 40x30 cm. - Técnica mixta sobre tabla
Valle Rivilla: Claro de luna. 40x30 cm. -
Técnica mixta sobre tabla
Muy similar se nos presenta la nueva obra de Valle Rivilla con respecto a su primera aparición en la galería, si no fuera por una serie de diferencias cruciales que hacen de esta muestra un nuevo paradigma dentro del universo de anonimato, universalidad y armonía que caracteriza la obra de Valle. Es aquí donde los pares, similitud-diferencia, adquieren un significado clave: con una apariencia que puede parecer similar a la anterior, Caja de música se posiciona un peldaño superior dentro de la trayectoria de Valle, que tras varios años de trabajo se presenta con una nueva serie caracterizada por su ya conocido universo de muñecos, pero diferente y renovada en temática, color y las propias intenciones artísticas.

La música es el hilo conductor de esta nueva serie de obras, la cual no está únicamente presente en los instrumentos que portan sus muñecos, sino también en el título de las obras, así como en el ritmo de los colores empleados, mucho más personales en esta ocasión, creando una armonía visual muy novedosa. Más que los instrumentos, son los colores empleados por Valle los que se oyen, retumbando en las paredes de su estudio, deseosos de expandir su campo sonoro y visual.

La estructura, composición y posición de los muñecos convierten los espacios pictóricos de Valle en auténticos pentagramas figurativos en los  que se  pueden vivir diferentes ritmos, asociados a canciones, signos musicales y melodías visuales, que nos trasladan a una interesante variedad de registros sonoros relacionados, que van desde la música clásica a la creación musical contemporánea.

Y es que los instrumentos, en esta ocasión, más que como “máquinas” de sonido, actúan como elementos identitarios, dotando de personalidad e individualidad a estos muñecos, los cuales en otras ocasiones han funcionado más como masa que como entes individuales.

En esta serie de obras se puede apreciar como la artista cada vez se aleja más de la realidad como modelo, para ir tomando una personalidad propia, de ahí lo novedoso de su colorido, mucho más personal e impregnado por la huella y el trabajo de la intimidad del taller, contradiciendo el tópico “todo tiempo pasado fue mejor”.

El retorno de Valle Rivilla a la Galería Carmen del Campo convierte por un mes nuestro nuevo espacio expositivo en una caja de colores irradiantes de sonidos armónicos, invitando al espectador a una experimentación sensorial que va más allá de la simple vista.
Valle Rivilla: In crescendo. 40x40 cm. - Técnica mixta sobre tabla
Valle Rivilla: In crescendo. 40x40 cm. - Técnica mixta sobre tabla
Valle Rivilla (Córdoba, 1970) es licenciada en Derecho por la Universidad de Córdoba. A pesar de provenir de otro campo, su interés por el arte y la creación artística, la llevan a recibir sus primeras lecciones de pintura en el estudio de Desiderio Delgado para más tarde ingresar en la facultad de Bellas Artes de la Universidad de Sevilla. Desde 2003 ha participado en numerosas exposiciones y realizado una serie de cursos tanto a nivel nacional como internacional, los cuales contribuyen a su constante progreso y solidez en su trayectoria. Ha realizado cuatro exposiciones individuales: Paisajes humanos en la sala de exposiciones Cajasur (Córdoba, 2008), Gente y color en la galería ArteSonado (La Granja de San Ildefonso, 2009),  Casa de muñecos en la Galería Carmen del Campo (Córdoba, 2010) e Historias diminutas en la Galería Haurie (Sevilla, 2013). Sus obras han participado en muestras internacionales como la Mostra Internazionale di Pittura Artelaguna, Trevisio (Italia), 2007 y la Summer exhibition of the Royal Academy of Arts, Londres (Inglaterra), 2010.


FUENTES:

domingo, 21 de junio de 2015

Zurbarán, maestro del color y el volumen

San Serapio
San Serapio

Las pinturas con las que Francisco de Zurbarán decoró la Cartuja de Jerez, hoy dispersas por el mundo, están consideradas como la mejor serie de su producción junto con la que realizó para el monasterio extremeño de Guadalupe. Los cuatro lienzos del altar mayor jerezano pertenecen ahora al Museo de Grenoble (Francia), aunque hasta el 13 de septiembre el Thyssen-Bornemisza reúne uno de ellos, La adoración de los Magos, con la pareja formada por San Juan Bautista y San Lorenzo que decoraba la parte inferior de la predela y que custodia el Bellas Artes de Cádiz. Estas tres obras maestras marcan el espíritu que alienta Zurbarán, una nueva mirada, la muestra comisariada por Odile Delenda -autora del catálogo razonado del pintor- y Mar Borobia -jefa del departamento de pintura antigua del Thyssen- que reivindica la modernidad y maestría cromática del artista nacido en Fuente de Cantos (Badajoz) en 1598. El colorido resplandeciente de las vestimentas de los reyes magos en el cuadro de Grenoble o la rica tela carmesí de la dalmática de San Lorenzo, con sus bordados en hilo de oro, adquieren aquí un carácter protagonista ante la mirada seducida del visitante contemporáneo. 

La muestra del Thyssen, que incluye 63 lienzos, de los cuales 47 son obras de Zurbarán (incluidas sus más recientes atribuciones, algunas inéditas en España), dedica también una especial atención al obrador del artista, a esos pintores que colaboraron con él en distintas etapas de su carrera, especialmente a partir de su traslado desde Llerena a Sevilla en 1629, donde trabajó para las órdenes religiosas más importantes. 

"Hemos planteado un recorrido cronológico y temático que, a través de siete salas, se detiene especialmente en los grandes encargos que recibió. Entre ellos destacan los que le abrieron las puertas de Sevilla y le permitieron estar en la cima durante 25 años: su primera serie para los dominicos del convento de San Pablo el Real (hoy desaparecido), que tuvo un éxito inmediato y de donde proceden Santo Domingo en Soriano, cedido por la iglesia de la Magdalena de Sevilla, y el expresivo San Ambrosioque presta el Bellas Artes de Sevilla, y los 22 cuadros sobre la vida de san Pedro Nolasco que conforman su segunda serie, para la Merced Calzada, donde aparecen ya plenamente las características de su pintura", explica Mar Borobia. 

Se refiere la comisaria a la sobriedad y sencillez con que interpretaba los tema religiosos, al dibujo firme, los expresivos contraluces y el admirable tratamiento de los objetos cotidianos, sobre todo de las telas y sus volúmenes, que Zurbarán consigue ya en sus años de juventud. Así lo prueba otra de las obras maestras reunidas: el San Serapio que ha cedido el Wadsworth Atheneum Museum of Art. Sólo se había visto una vez en España y hace ya más de 50 años. Está firmado y fechado en 1628 y en él Zurbarán, con la elegancia que le caracteriza, no muestra el atroz suplicio que sufrió el monje (se le arrancaron los intestinos estando vivo antes de cortarle el cuello) sino que cubre su cuerpo torturado con el hábito blanco concentrando en su rostro a punto de expirar toda la tensión del martirio. "San Serapio pudo ser la obra que los mercedarios sevillanos pidieron a Zurbarán como prueba de su capacidad para acometer el complejo encargo de la Merced Calzada", consideran las comisarias. Al lado de San Serapio, dialogando con los pliegues marfileños de su hábito, luce el Fray Pedro de Oña que pertenece a la colección del Ayuntamiento de Sevilla y restauró en 2010 la Fundación Focus-Abengoa, donde se conserva. Cerca también, otra de las piezas recién incorporadas por Odile Delenda al catálogo del autor: Aparición de la virgen a san Pedro Nolasco, fechado entre 1628 y 1630 y donde cuatro ángeles músicos rodean a María en una escena que Zurbarán creó sin que mediara precedente iconográfico alguno. Este cuadro pertenece a la galería Coatalem de París. 

La capacidad de Zurbarán para plasmar con naturalidad la irrupción de lo divino en la vida cotidiana de un santo, según los postulados de la Contrarreforma, descuella en los conjuntos que realizó entre 1630 y 1640, agrupados en las dos siguientes salas. "Es su década prodigiosa, cuando realiza las series de Jerez y Guadalupe, además de numerosos encargos de devoción privada. Incluimos aquí el San Pedro del Museu de Arte Antiga de Lisboa, ejemplo del único apostolado conocido de Zurbarán, y Hércules desvía el curso del río Alfeo, una de las telas que realizó para el Salón de Reinos del palacio del Buen Retiro, el único conjunto de tema mitológico que produjo". Este lienzo lo aporta el Prado, que también cede El martirio de Santiago, recientemente restaurado. 

Dos pequeños pero asombrosos lienzos que por sí solos justifican la visita a esta muestra, y que en su día pertenecieron al colegio de San Alberto de los carmelitas descalzos de Sevilla, llegan por primera vez a Madrid: San Blas y San Francisco de pie contemplando una calaveraSan Blas, con su suntuosa y escultórica capa pluvial y su extrema verticalidad, pertenece hoy al Museo Nacional de Bucarest; el meditabundo San Francisco, cuyos pies descalzos asoman por debajo del hábito, al Museo de San Luis (Misuri, EEUU). "Ambos óleos son de una modernidad asombrosa, con esos planos de color que caen verticales y escuetos, y expresan muy bien el espíritu de esta muestra, que no pretende ser una antológica exhaustiva de Zurbarán sino una puesta al día de su producción", aprecia Borobia. 

La del Thyssen-Bornemisza es la última mirada a Zurbarán tras las recientes antológicas de Ferrara y Bruselas que sellaron el interés europeo por su obra. Una versión de esta muestra podrá verse en octubre en el Museum Kunstpalast de Düsseldorf, que colabora en el proyecto, aunque con diferencias: no dará tanto relieve al obrador del artista pero incluirá otras obras de su catálogo, como por ejemplo la Inmaculada que el Ayuntamiento de Sevilla tiene depositada en la Fundación Focus-Abengoa y cuya restauración ha sufragado el museo alemán a cambio del préstamo temporal. 

Es sorprendente la elevada presencia de obras en manos privadas entre las alrededor de 300 en que Odile Delenda ha fijado el corpus zurbaranesco. "Es cierto que salió de España mucha pintura de Zurbarán por el expolio napoleónico y la Desamortización. Por eso en esta muestra hemos querido recalcar que muchos coleccionistas privados españoles han ido a buscar fuera esas piezas para recuperarlas para el patrimonio". Así ocurre, continúa Borobia, con La familia de la Virgen, una de las joyas de la Colección Abelló, que se exhibió recientemente en el Convento de Santa Clara de Sevilla. Arango, dueño del impresionante retrato de P. Bustos de Lara (que hace pareja al inicio de la sala 4 con el de Gonzalo Bustos de Lara de la colección de Patricia Phelps de Cisneros), Villar Mir, Pedro Masaveu… son otros ejemplos de ese coleccionismo privado español interesado por Zurbarán. 

El encanto y refinamiento que el extremeño logra entre 1628 y 1650, cuando deja su singular legado de las Santas -de las que aquí hay cinco espléndidas muestras, incluida la Santa Águedadel Museo Fabre de Montpellier y la Santa Apolonia que el Louvre presta en contadas ocasiones-, brinda a las comisarias la posibilidad de encadenar varias obras capitales, entre ellas algunas de reciente atribución. Es el caso de La huida a Egipto (1630-1635) del Seattle Art Museum, aparecida en Bélgica hace 30 años pero que Odile Delenda cree que estuvo en Perú en el siglo XVIII. San Francisco en meditación de la National Gallery de Londres y el Retrato de don Juan Bazo de Moreda del Detroit Institute of Arts ilustran con su solemnidad la participación de los grandes museos internacionales en este proyecto. 

Del Metropolitan de Nueva York procede La Virgen niña en éxtasis (1640-1645), una obra de devoción privada que inaugura, según la experta Almudena Ros de Barbero, una serie de imágenes sobre la infancia de María a la que pertenecen otras obras aquí mostradas, como La casa de Nazaret de la colección Villar Mir. O como la delicada Virgen Niña rezando (1660) que, procedente del Hermitage de San Petersburgo, se exhibe en la última sala dedicada al legado de madurez del artista, muy cerca de La Virgen niña dormida, propiedad de la galería Canesso de París. Estas obras finales de Zurbarán, datadas entre 1650 y 1662, muestran una pincelada mucho más suave y formas más dulcificadas que las de sus escultóricas imágenes iniciales. Son también de formato más reducido por tratarse en su mayoría de encargos para la devoción privada de nobles y aristócratas. 

Para el final del recorrido las comisarias reservan la última pintura incorporada al catálogo, Los desposorios místicos de santa Catalina de Alejandría (1660-1662), que reapareció en 2001 en una colección privada suiza. "Es una pintura excepcional y el único cuadro que se le conoce con este motivo. Por suerte, en el inventario que se hizo a la muerte del autor aparecía un lienzo con este tema y estas medidas", contextualiza Borobia. También de reciente atribución son San Francisco rezando en una gruta (c. 1650-1655) del Museo de Arte de San Diego (EEUU) y Cristo crucificado con san Juan, la Magdalena y la Virgen (1655), descubierto por José Milicua en 1998 y que presta la colección Ivor Braka. 

Antes de despedir Zurbarán, una nueva mirada, el visitante puede recrearse en sus naturaleza muertas, género al que dotó de una intensa espiritualidad. El célebre Bodegón con cacharros que cede el Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC), donde los recipientes tienen todo el protagonismo, Agnus Dei y Carnero con las patas atadas, junto a dos de sus características santas faces, invitan al recogimiento en la sala 5. Allí dialogan con las piezas de su hijo Juan de Zurbarán, fallecido a los 29 años a consecuencia de la epidemia de peste que asoló Sevilla: se reúnen siete de los doce bodegones que pintó y que lo confirman como uno de los mejores representantes del género en la España del siglo XVII. 

Por primera vez, además, el Thyssen dedica toda una sala, la sexta, a los más sobresalientes colaboradores de Zurbarán, como el Maestro de Besançon. En ese homenaje al taller destacan obras como La muerte de san Pedro Nolasco del cordobés Juan Luis Zambrano, que procede de la Catedral de Sevilla y ha sido restaurada por el Thyssen para la muestra; Jacob y el ángel y Santa Teresa guiada por los ángeles, de los hermanos Francisco y Miguel Polanco, obras mayores prestadas por la iglesia del Santo Ángel de Sevilla; o los lienzos San Roque y Santa Lucía de Bernabé de Ayala, uno de los mejores oficiales del obrador de Zurbarán, que cede el Bellas Artes de Sevilla. La inclusión del Ángel músico del pintor de origen flamenco Ignacio de Ríes, hasta ahora inédito, es otra de las sorpresas de esta selección que nunca deja de subrayar, mediante el color albero elegido para las paredes, la importancia que el sur tuvo siempre en la vida y obra del artista, fallecido en Madrid el 27 de agosto de 1664.

Charo Ramos Madrid: Zurbarán, maestro del color y el volumen, Diario de Sevilla, 21 de junio de 2015

martes, 16 de junio de 2015

Diversión familiar en torno al arte

Esculturas inspiradas en el trabajo de Sergi Aguilar o murales colectivos que reflejan el universo de Jeff Koons. Estos son dos ejemplos de las actividades infantiles y familiares que se pueden realizar en los museos este verano. Es el momento idóneo para acercarse al arte y las ciencias con incursiones lúdicas y atractivas. Para los expertos la asistencia de los menores a estas instituciones es indispensable para formar a los visitantes del futuro y garantizar así la supervivencia del patrimonio. He aquí una guía con algunas de las actividades de los museos más importantes de España.
Actividad con niños en el Macba.
Actividad con niños en el Macba.
El Museo Thyssen en Madrid lleva años comprometido con la formación cultural de los más pequeños a través de Educathyssen. Para estos meses de estío crea un programa especial que este año lleva por título Jugar con los cuadros. A partir de algunas obras pictóricas invitan a los niños y jóvenes (de seis a 15 años) a diseñar juguetes y escenografías. Esta actividad se concibe como un campamento semanal, pero si lo que se busca es algo para realizar en familia, también organizan visita y talleres. Según la edad, se ofertan diferentes rutas en las que mayores y pequeños deben resolver un misterio o explorar los colores para conocer con más detalle parte de la colección Thyssen.

A escasos metros de este museo, se encuentra el Prado. Colección de colecciones es el nombre que le han dado a su programa para el verano. “Intentamos hacer una oferta lo más agradable posible, no hay que olvidar que están de vacaciones así que tienen que divertirse”, explica Ester de Frutos, jefa del servicio de actividades educativas de la pinacoteca. Los mayores de seis años y menores de 13 pueden conocer cómo nació la entidad y cómo se ha ido enriqueciendo con obras de artistas de todo el mundo y de diferentes épocas.

El Museo Guggenheim de Bilbao propone campamentos donde los niños se convierten en artistas utilizando los alrededores del museo como estudio. Las obras de Jeff Koons y Jean Michel Basquiat son el punto de partida para que desarrollen su creatividad en murales colectivos y esculturas que están vivas gracias a una estructura de plantas. “Les enseñamos el trabajo de Jeff Koons, por ejemplo, y les explicamos que él se toma el arte como un divertimento. A partir de ahí los motivamos para que indaguen en lo que les gusta”, cuenta Marta Prado, técnico del departamento de Educación. “A los niños les enganchan mucho las piezas de Koons porque son muy atractivas y además ya conocen a Puppy [la gran escultura hecha de plantas que preside el exterior del edificio]”.

Recorrido didáctico

A la fotografía se dedica el taller que organiza el Museu Nacional d’Art de Catalunya, en Barcelona, para mayores de seis años.Pequeñas grandes miradas quiere que provocar el juego y la reflexión sobre el espacio y la arquitectura. También en esta ciudad, el Macba quiere que los niños se conviertan en creadores. Partiendo del trabajo del artista Sergi Aguilar invita a los más pequeños a que experimenten con un nuevo lenguaje de formas y les reta a ocupar el espacio con esculturas.
Pero en verano hay más que pintura y escultura. El Museo Arqueológico Nacional ofrece un recorrido didáctico, autónomo, pero en familia; y gratuito. Cada miembro recibe una carpeta –que debe solicitarse como mínimo con una semana de antelación– con el material necesario para el ejercicio. “Cada miembro de la familia hace su parte y todos se complementan”, cuenta Ángela García, jefa del departamento de Difusión. El grupo descubrirá el proceso de evolución desde Lucy, la austrolopitecus que caminó erguida, hasta llegar al ser humano actual. García aclara que el recorrido está pensado según los objetos “que más llamaban la atención de los niños”. En este museo se pueden ver jeroglíficos antiguos como los egipcios, pero si lo que se busca es sumergirse en el mundo de los faraones, el Museu Egipci de Barcelona ofrece numerosos talleres para que los menores descubran todos los secretos del antiguo Egipto..

Es difícil encontrar a un niño al que no le gusten los animales y las plantas, por eso el Museo Nacional de Ciencias Naturales es una apuesta segura. En julio y agosto inauguran sus campamentos urbanos en los que los niños disfrutarán del campo y del safari fotográfico, experimentarán con la luz y descubrirán por qué se extinguieron los dinosaurios o cómo se forman los suelos.

El último plan la organiza la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología en colaboración con el Museo Nacional de Ciencia y Tecnología (Muncyt). Tanto en su sede de Madrid como en la de A Coruña, los niños podrán ser científicos durante una semana conVerano en el Muncyt 2015. A través de experimentos y juegos se sumergirán en la ciencia.

Dueños del patrimonio

“¿De quién es el museo?”. Esta es la pregunta que hace Ester de Frutos, la jefa de actividades educativas del Prado, a los niños que realizan los campamentos de verano de la entidad. “Unos responden que del Rey, otros que del presidente del Gobierno y cuando les dices que es de ellos se quedan impresionados”, relata. Las visitas a las galerías en las que descubren la arquitectura del edificio, las piezas únicas que atesoran o los avances de la tecnología ayudan a los niños a tomar conciencia de la importancia de estas instituciones. “Les decimos que son los dueños del patrimonio y por tanto guardianes de él”.


Ángela García, del Museo Nacional de Arqueología, añade que es una forma fantástica de familiarizar a los más pequeños (y los no tanto) con los museos, y desarrollar también sus capacidades cognitivas. “Si además lo hacen en familia, los beneficios son mayores por los lazos afectivos que se establecen”, dice García. La finalidad es educar en valores más que hacerles recordar artistas y fechas. Para Ester de Frutos concluye que al entender que “el museo es parte de su vida”, los niños se hacen “responsables de él y de la cultura”.

Andrea Nogueira Calar: Diversión familiar en torno al arte, EL PAÍS, 11 de junio de 2015

sábado, 6 de junio de 2015

La mirada cautivadora y minuciosa de Zurbarán

Murió a manos de los piratas sarracenos, seguramente después de ser torturado, pero no hay rastro de sangre ni vestigios del horror en su hábito blanco, deslumbrante sobre el fondo negro. Tampoco hay tormento en la expresión de su rostro, sino más bien abandono ante la inminencia de la muerte. Es Serapio, el nombre de un santo fallecido en 1240 y el título de un cuadro cuya visión podría ilustrar una definición de obra maestra. Lo pintó en 1628, durante su etapa más tenebrista, Francisco de Zurbarán. Y al contemplarlo, cobra todo su sentido eso del virtuosismo técnico y de la profundidad de la mirada del creador, expresiones que, por repetidas en el mundo del arte y en artículos de prensa, suelen perder su fuerza.
Detalle del óleo 'San Serapio pintado en 1628 por Zurbarán, que forma parte de la exposición del Museo Thyssen-Bornemisza. / JAIME VILLANUEVA (EL PAÍS)
Detalle del óleo 'San Serapio pintado en 1628 por Zurbarán, que forma parte de la exposición del Museo
Thyssen-Bornemisza. / JAIME VILLANUEVA (EL PAÍS)
Hacía más de 50 años que esta obra maestra de la etapa de juventud de Zurbarán (Fuente de Cantos, 1598-Madrid, 1664) no se veía en España (se exhibió en el Museo del Prado). Pertenece a la colección del Wadsworth Atheneum Museum of Art, de la ciudad estadounidense de Hartford, y ahora forma parte del conjunto de 63 cuadros, la mayoría de gran formato, que componen la exposiciónZurbarán: una nueva mirada, que se abre al público el próximo 9 de junio en el Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid.

San Francisco de pie contemplando una calavera / JAIME VILLANUEVA (EL PAÍS)
San Francisco de pie contemplando una calavera /
JAIME VILLANUEVA (EL PAÍS)
San Serapio es un cuadro icónico de Zurbarán, una pieza excepcional, y muy delicada, que nos ha costado mucho traer”, resaltaba ayer Mara Borobia, comisaria de la muestra, junto a Odile Delenda, autora del catálogo razonado que ha relanzado el interés en el extranjero por este pintor del Siglo de Oro, cuya fama tal vez quedó un tanto oscurecida por el brillo que desprendía su coetáneo, Diego Velázquez.

La última gran exposición dedicada a Zurbarán en España se celebró en 1998 en Sevilla, ciudad en la que fue pintor oficial. La exposición del Thyssen incorpora obras nunca vista en España. Todo ello permite arrojar otra mirada sobre una obra que “llama la atención por la parte escultórica de sus cuadros”, por sus espectaculares formas volumétricas, y por la manera “de contar cada detalle, con tanta precisión: incluso un alfiler tiene su sombrita”, explica la comisaria, mientras señala el reflejo minúsculo de una fruta sobre el borde del plato en uno de los óleos de la exposición, abierta hasta el 13 de septiembre.

Las pinturas de Zurbarán “tienes que verlas desde cerca, mientras que las de Velázquez, hay que apreciarlas “desde lejos, reconstruirlas con el ojo”, sostiene Delenda. “Bueno, en algún caso, como el cuadro de El carnero de Zurbarán, tienes que verlo también de lejos para percibir el polvo y las calvas de la lana del carnero viejo”, interviene la otra comisaria a propósito de otra de las obras más conocidas presentes en la muestra.

Llama también la atención la inclusión de siete bodegones elaborados por un hijo de Zurbarán, Juan. “Hubiera sido un pintor inmenso. No hay más que ver sus bodegones. Colaboró muy joven con su padre y seguro que le ayudó en otras de sus pinturas. Pero murió a los 30 años por culpa de la peste y su carrera se truncó”, apunta Borobia.


La exposición plantea un recorrido cronológico y diferencia en una sala las obras pintadas por el obrador del artista, como era habitual en la época, del resto. La muestra no discute el tópico de Zurbarán, como “el pintor de santos”, aunque, en realidad, lo que hacía este artista excepcional era “transformar lo cotidiano en religioso”, en palabras de su estudiosa Odelie Delenda.

Ferrán Bono, Madrid: La mirada cautivadora y minuciosa de Zurbarán, EL PAÍS, 5 de junio de 2015

domingo, 10 de mayo de 2015

Un cuadro de El Greco, perteneciente a un industrial vienés y capturado por la Gestapo en Viena en 1938, ha sido devuelto a la familia de su antiguo propietario después de un proceso de rápida recuperación. Se trata de la pintura «Retrato de un caballero», un lienzo del que se sabe que fue vendido en la década de los 50 a un intermediario en Nueva York, pero los intentos de llegar a él no tuvieron éxito y el óleo cambió de manos varias veces en los últimos sesenta años, hasta que por fin ha sido recuperado.
«Retrato de un caballero», el cuadro de El Greco recuperado. ABC
«Retrato de un caballero», el cuadro de El Greco recuperado. ABC

Anne Webber, de la Comisión de Arte Robado en Europa, que representaba a los herederos del antiguo propietario, Julius Priester, ha asegurado que la recuperación se trata de un buen ejemplo de la ayuda que están realizando los coleccionistas de arte para que se puedan recuperar las obras saqueadas por los nazis. La rapidez y las buenas intenciones de estos vendedores e intermediarios es fundamental para que estas operaciones de rescate tengan éxito. «En este caso en particular, todo el mundo sabía dónde había ido», dijo Webber ayer lunes en una entrevista telefónica desde Londres. «Todo el mundo sabía que había ido a Nueva York, pero fue imposible recuperarlo». Una imagen muestra el retrato de El Greco de un hombre con barba, apoyado en un libro con la mano izquierda sobre el pecho y una mirada profunda, reflexiva, que colgaba sobre el aparador en el comedor de la casa antes de los Priesters antes de la Segunda Guerra Mundial.

jueves, 2 de abril de 2015

Las coloridas tumbas de dos sacerdotes de hace 4.200 años

Ankhti y Sabi vivieron hace 4.200 años y pertenecieron al clero de Pepi II, uno de los faraones que más décadas permaneció en el trono de un país que, con los nobles henchidos de poder, caminaba hacia la desintegración. Un equipo de egiptólogos franceses ha hallado las tumbas de los dos sacerdotes, hasta ahora desconocidos, al sur de Saqara, la gran necrópolis de la antigua capital de Egipto, Menfis. A pesar del tiempo transcurrido sus muros guardan aún las coloridas escenas que acompañaron a los dos sacerdotes en su vida de ultratumba. Estampas de rituales religiosos, entre ellos la entrega de ofrendas a los dioses, adornan los enterramientos horadados en el desierto que datan de la dinastía VI (2345-2181 a.C.).
La tumba de Ankhti. Ministerio de Antigüedades Egipcio.
La tumba de Ankhti. Ministerio de Antigüedades Egipcio
Con una frescura que -a juicio del ministro egipcio de Antigüedades, Mamduh el Damati- "es como si hubieran sido pintadas ayer a pesar de que son de hace 4.200 años". Y un sorprendente estado de conservación que permite recrear con todo lujo de detalles la lista de siete aceites sagrados usados en la Apertura de la Boca, una ceremonia en la que se animaba la estatua o momia del fallecido abriendo la boca y los ojos para que el difunto pudiese comer y beber en la otra vida.

El lugar ha sido descubierto por la misión del Instituto Francés de Estudios Orientales que excava desde hace más de una década Tabit el Gish, al sur de Saqara, en los alrededores de su emblema más conocido, la pirámide escalonada de Zoser, ha informado este jueves el ministerio de Antigüedades egipcio en un comunicado. Las investigaciones recientes llevadas a cabo por el equipo galo han confirmado la existencia de un importante cementerio de finales del Imperio Antiguo (alrededor de 2300 -2100 a.C.) en una zona que se extiende por 15 hectáreas.

El primero de los enterramientos sirvió para el descanso eterno de Ankhti. Su cámara funeraria fue localizada a 12 metros de profundidad. En cambio, en el segundo -dedicado a Sabi-, la tumba está situada a unos seis metros de profundidad. Según el director de la expedición, Vassil Dobrev, la parte superior de las sepulturas fue construida con ladrillos de barrio mientras que las cámaras funerarias fueron esculpidas en la caliza.
La tumba de Sabi. Ministerio de Antigüedades Egipcio.
La tumba de Sabi. Ministerio de Antigüedades Egipcio
En ambas -son muy similares- la misión ha rescatado los esqueletos de los sacerdotes y parte de su colección funeraria pero su estado -esparcidos por el suelo de las tumbas y fuera de los sarcófagos- parece indicar que las tumbas fueron saqueados en la antigüedad, posiblemente durante las dinastías VII o VIII. En el ajuar recuperado figuran tarros de alabastro y ofrendas de cerámica.

Los dos sacerdotes habitaron el Antiguo Egipto en tiempos de Pepi II (2278-2184), un faraón que llegó al poder siendo un niño y algunos textos le atribuyen 94 años de reinado. Tesis más recientes, sin embargo, sugieren que -si bien fue larga- su época superó las seis décadas. Un tiempo en el que el rey perdió autoridad ante la creciente influencia y poder de los nobles. A su muerte, Egipto se deshilvanó y se hundió en la anarquía.

Saqara es una caja de sorpresas. Los nobles de la dinastía I levantaron aquí las primeras mastabas y Zoser, monarca de la dinastía III, estrenó en su terruño la moda de las pirámides que alcanzaría la plenitud en la meseta de Giza. El pasado año un equipo de arqueólogos egipcios se topó con las tumbas del embajador Paser y el guerrero Ptahmes, de época ramésida (1292-1069 a.C.), un período en el que gobernaron once faraones bajo el nombre de Ramsés.

Francisco Carrión: Las coloridas tumbas de dos sacerdotes de hace 4.200 años, EL MUNDO, 2 de abril de 2015

sábado, 28 de marzo de 2015

La herida abierta del expolio artístico nazi en Austria

Han pasado siete décadas desde el fin del horror nazi y en Austria sigue aún abierta la herida causada por el expolio de obras de arte que, en muchas ocasiones, acabaron colgadas en museos públicos, y cuya restitución fue durante décadas ignorada por el Estado y aún hoy es motivo de polémica. El debate recobró fuerza este mes con la negativa a devolver el Friso de Beethoven, un mural de Gustav Klimt, robado y devuelto luego a la familia propietaria y comprado por el Estado en 1972 en una operación que los herederos denuncian fue forzada. En ese asunto, como en todo lo que tiene que ver con su pasado nazi (1938-45), la actitud del Estado austríaco estuvo marcada durante años por la tesis de que no fue un colaborador sino la «primera víctima» de Adolf Hitler.

Una interpretación de la Historia cuestionable, pero reconocida en el derecho internacional, y que no comenzó a cambiar hasta mediados de la década de los años 1980. Y en el arte, el cambio vino forzado desde afuera. A finales de 1997, la Justicia estadounidense confiscó dos obras de Egon Schiele, propiedad del Museo Leopold de Viena, que formaban parte de una exposición en el MOMA, bajo la sospecha de que habían sido robadas por los nazis. La batalla legal por una de las piezas, «Retrato de Wally», sólo se resolvió en 2010 cuando el Leopold, una entidad privada, pagó 14,8 millones de euros para recuperar el cuadro.

El Gobierno austríaco se apresuró a aprobar en 1998 una norma que obligaba a los museos públicos a investigar sus fondos para detectar piezas robadas, generalmente a familias judías. «Austria realmente ha hecho muchas cosas mal hasta la década de los años 1990. Hubo muchas negligencias. En todo lo que respecta a restituciones e indemnizaciones no había buenas condiciones previas», opina Eva Blimlinger, rectora de la Facultad de Bellas Artes de Viena. «Pero de la ley de restitución del arte de 1998 se puede decir que tiene un carácter modélico», asevera en declaraciones a Efe.

Blimlinger coordina la Comisión de Investigación de la Procedencia, creada con la ley de 1998 para analizar sistemáticamente la «limpieza» de las colecciones públicas. Esa norma acabó con la indiferencia que Austria mostró durante décadas sobre el asunto de la restitución, cuando las leyes dejaban en las víctimas toda la responsabilidad de buscar los bienes robados. La Comisión actúa de oficio y tras analizar cada caso, formula al Ministerio una recomendación no vinculante, pero que siempre se cumple, sobre si procede o no, como en el Friso, la restitución. En sus 17 años de vida ha recomendado la devolución de miles de objetos, entre ellos cuadros, libros, fotografías, muebles, sellos, cartas, porcelanas, vehículos y hasta animales disecados. Aunque los expedientes que afectan a obras de arte muy conocidas son los más llamativos, Blimlinger asegura que el hecho de que un museo público pueda perder un tesoro artístico no afecta su trabajo. «Lo primero es la responsabilidad de devolverle a los dueños lo que les pertenece, así sea la catedral de San Esteban», asegura. De hecho, niega que la Comisión sufra presiones políticas: «Si así fuera, saldría inmediatamente» de la misma.

Sophie Lillie, por su parte, una de las mayores expertas en arte robado por los nazis, asegura que Austria ha hecho «un trabajo muy importante pero aún hay cosas por hacer». Explica que más que un bloqueo consciente o malintencionado de las restituciones, la actitud austríaca fue durante décadas la de «no hacer nada» y ser lo que llama «activamente pasivos». Pese a reconocer que la ley de 1998 ha mejorado la situación, Lillie advierte de que está lejos de ser perfecta como, a su juicio, demuestra el caso del Friso de Beethoven. «Creo con toda seguridad que el Friso debería haberse restituido», opina sobre un caso en el que la Comisión decidió por unanimidad que no hubo relación entre el veto a sacar la obra del país tras su restitución en 1945 y su venta al Estado en 1972 por un precio inferior al del mercado. 

El principal problema -afirma la experta- es que las decisiones de la Comisión no son apelables ni se puede acudir a la Justicia común. «Es una ley de autorización, lo que significa que el Ministerio puede devolver propiedades de las colecciones estatales, pero yo, como afectado, no tengo ninguna opción de opinar», explica. Además, Lillie denuncia que se trata de un «proceso que tiene lugar a puerta cerrada» mientras que su opinión, Austria es «juez y parte» a la hora de decidir sobre si se restituye o no una pieza. Por eso, la experta asegura que aún hay asignaturas pendientes, como las colecciones privadas como la del Museo Leopold, que no caen bajo la jurisdicción de la ley al no ser de propiedad pública. Ese museo expone la colección particular de su fundador, Rudolf Leopold, al que muchos expertos acusan de haber adquirido piezas sin preocuparse de su origen. Hasta la fecha, el Museo Leopold ha declinado restituir ninguna obra y ha optado siempre por llegar a un acuerdo financiero con los dueños originales de las piezas.

EFE, Viena: La herida abierta del expolio artístico nazi en Austria, ABC, 21 de marzo de 2015

viernes, 27 de marzo de 2015

‘Arquitectura viva’

El intelectual, el arquitecto, el pintor o el filósofo que no lea a menudo Arquitectura viva se enterará sólo de la misa la media. Puede que esa persona, pese a todo, se considere informada pero no estará de ningún modo vivificada. Este año se cumplen tres décadas de esta publicación mensual, lo que puede equipararse en España con la eternidad. Y ello sin fases o épocas desmayadas. Al revés, sus números han proporcionado nutrición sin tasa para aficionados y profesionales.  Renzo Piano en un libro de conversaciones —La responsabilità dell’architetto, publicado en 2004— y ahora reeditado, declaraba que si la arquitectura reparte tantas ideas sabrosas es porque se alimenta de todo. Decía: “Yo mezclo las disciplinas como un pintor los colores. No busco las diferencias entre artes y ciencias… No busco las disonancias sino las resonancias”.

Ciertamente, hay edificios que suenan, pero los mejores son aquellos que resuenan. Resuenan hasta emitir borborigmos como su apabullante intestino gigante para la Fundación Pathé de París y resuenan desde hace poco en España en CaixaForum (Zaragoza) de Carme Pinós o en el inmenso órgano suspendido de Herzog y Meuron para la Filarmónica de Hamburgo. Esto sin contar con los arpegios de Zaha Hadid para el Jockey Club de Hong Kong o su coreografía de torres vermiculares para el Wangjing Soho, en Pekín.

Todo este tutti frutti se muestra en Arquitectura viva gracias al empeño técnico y estético de Luis Fernández-Galiano que de un inicio con casi nada ha logrado todo el prestigio internacional. En general, como sentenció Vázquez Consuegra (Palacio de Congresos de Sevilla), no es lo lleno sino el vacío lo que impulsa el proyecto arquitectónico. Pero, a la vez, nada más sonoro que un impacto sobre el espacio hueco. Desde los vacíos, el arquitecto canta, copula o desentona. Los dos últimos proyectos de Gehry, el uno gélido para la Fundación Louis Vuitton y el otro supercaliente para el museo de Panamá, representan ejemplos de opuestos cantos sicalípticos.

Foster, Moneo, Piano, Vázquez Consuegra o Mangado son arquitectos cuya partitura emite una contenida voz pero que discurre tan majestuosa y elegante que el cuerpo cultural es seducido por ella.
¿Tendencias? Como en las pasarelas, en buena parte de la arquitectura se llevan hoy los reflejos, las lamas, las escamas y los zócalos que evocan una metáfora de la veleidad y la ingravidez. 
Barozzi Veiga, auditorio para la Filarmónica de Szczecin (Polonia)
Barozzi Veiga, auditorio para la Filarmónica de Szczecin (Polonia)
Lo inadecuado sería proyectar hoy edificios severos porque incluso cuando parecen disciplinados, como el Mercado Barceló en Madrid o el auditorio de la Filarmónica en Szczecin (Polonia), lucen una sugestiva lencería exterior. En el extremo opuesto parecería situarse el Museo Soulages, en Rodez, de RCR Arquitectes, puesto que sus muros son de acero cortén. Sin embargo, no es tampoco el caso.

Pierre Soulages, nacido allí en 1919, es el máximo representante del tachismo y sus cuadros aman el negro. ¿Pero el negro-negro? El negro, repite este artista, posee la cualidad de reflejar la luz y transmutarla en incontables colores. ¿Consecuencias? He aquí la más elemental: para tiempos de crisis y luto, destellos de verbenas y secretas ferias, el ideal soñado de un posible porvenir festivo.

Vicente Verdú: ‘Arquitectura viva’, EL PAÍS, 20 de marzo de 2015

jueves, 26 de marzo de 2015

El mercado del arte batió en 2014 todos los récords con 51.000 millones de euros

El informe sobre el mercado del arte, encargado por la European Fine Art Foundation, fundación organizadora de la feria The European Fine Art Fair (TEFAF), que se celebra del 13 al 22 de marzo, afirma que en 2014 el mercado global del arte alcanzó el nivel más alto jamás registrado, con una cifra total de más de 51.000 millones de euros a nivel mundial y un incremento interanual del 7%, lo que le sitúa por encima del nivel anterior a la recesión (48.000 millones de euros en 2007).
Un hombre admira «Chariot», de Giacometti, vendido en 2014 en Sotheby's Nueva York por 101 millones de dólares. ABC
Un hombre admira «Chariot», de Giacometti, vendido en 2014 en Sotheby's Nueva York por 101 millones de dólares. ABC
Clare McAndrew, economista cultural especializada en arte y fundadora de Arts Economics, ha elaborado, un año más, estecompleto informe que examina el mercado global del arte en 2014, que estuvo dominado por los tres principales mercados en este sector: EE.UU. (39%), China (22%) y Reino Unido (22%). El volumen de ventas también creció un 6%, alcanzando los 39 millones de operaciones. Tras años de crecimiento estancado, el mercado británico del arte creció un 17% en 2014.

«El mercado del arte alcanzó el nivel de ventas más alto que se había registrado nunca, con un vigor continuo en el arte moderno y de posguerra y contemporáneo. Sigue siendo un mercado sumamente polarizado, donde un número relativamente escaso de artistas, compradores y vendedores representa una gran parte del valor. No obstante, esto se ve contrarrestado en cierta medida por una prometedora tendencia: el crecimiento de las ventas online, que ha estimulado un mayor volumen de ventas en los segmentos de precios más bajos», advierte McAndrew en el informe.

En 2014, el arte de posguerra y contemporáneo continuó dominando el mercado del arte con un 48% de todas las ventas en subastas de bellas artes, mientras que el arte moderno representó un 28%. Estados Unidos sigue siendo el centro clave de las ventas de arte de posguerra y contemporáneo, con una cuota del 46% del mercado global por valor, mientras que el mercado de arte moderno está repartido por igual entre China (30,6%) y EE.UU. (30,5%). Los maestros antiguos representaron un 8% del mercado de subastas de bellas artes. Alrededor de 1.530 lotes de más de un millón de euros se vendieron en subastas en 2014 (incluyendo 96 lotes de más de 10 millones de euros), un 17% más respecto a 2013.

El año pasado se celebraron al menos 180 ferias internacionales de arte importantes. Se calcula que las ventas en ferias de arte alcanzaron 9.800 millones de euros. Según el informe, el comercio electrónico en objetos de arte ha ganado un gran impulso.Las ventas de arte y antigüedades online han alcanzado unos 3.300 millones de euros, alrededor de un 6% de todas las ventas en términos de valor. La mayoría de esas ventas se ha realizado en el segmento de los 1.000 a 50.000 dólares. En 2014, los sitios web dedicados específicamente al arte mejor clasificados fueron Art.com, Artspace.com y Gagosian.com.

miércoles, 25 de marzo de 2015

La belleza eterna de la Alhambra

En un ambiente de intimidad, con la escasa luz proyectada en las imágenes, dos fotógrafos muestran en el Museo Arqueológico Nacional la belleza y quietud de una Alhambra alejada de los ruidos y prisas de los turistas que la visitan y que, solo en 2014, fueron 2,4 millones. Por un lado, 22 fotos realizadas a mediados del siglo XIX por el francés Jean Laurent (1816-1886), pionero de la fotografía en España, por otro, 35 del madrileño Fernando Manso (1961), que 150 años después que Laurent ha recorrido, también con una cámara de placas, la fortaleza nazarí que Muhammad I empezó a levantar en la colina de la Sabika en 1238.
Vista de la Alcazaba, uno de los edificios del conjunto del monumento granadino.
Vista de la Alcazaba, uno de los edificios del conjunto del monumento granadino.
Manso subraya que hasta hace unos días no quiso ver las fotos de Laurent elegidas para esta exposición organizada por el Ministerio de Cultura y el Patronato de la Alhambra y procedentes de una colección particular. "No quise que me influyeran en mi trabajo". Laurent fue un todoterreno que reprodujo obras públicas, retrató a personalidades, se desplazó en ferrocarril por la Península y llegó a ser designado durante siete años como el fotógrafo de la reina Isabel II. Este francés afincado en Madrid se españolizó tanto que cuando fue enterrado en el cementerio de La Almudena, su mujer quiso que en el epitafio no pusiera Jean, sino Juan.

Una visión inédita de la Alhambra Jean Laurent y Fernando Manso, que abrirá el martes y cerrará el 17 de mayo, reúne en una sala, a modo de gabinete, las imágenes en tono sepia, de 24 por 30 centímetros, tomadas por el francés unas décadas después de que el escritor estadounidense Washington Irving escribiera Cuentos de la Alhambra inspirado en su periplo granadino. Laurent tomó unas 400 imágenes del conjunto monumental: las torres Bermejas, la Alcazaba, los jardines del Generalife, la suntuosidad de la sala de Embajadores o el apogeo del sultanato nazarí: el patio de los Leones. Las que se exhiben en esta ocasión muestran los pies de foto originales y con su firma, J. Laurent.
El patio de los Arrayanes, uno de los lugares más bellos de la Alhambra, fotografiado por el francés, un profesional que siempre intentó estar a la cabeza en avances tecnológicos.
El patio de los Arrayanes, uno de los lugares más bellos de la Alhambra, fotografiado por el francés, un profesional que siempre intentó estar a la cabeza en avances tecnológicos.
A continuación, las fotografías de gran formato (1,50 por 2 metros) de Manso, fruto de casi un año de trabajo. "He estado yendo una semana al mes a Granada, al final he pasado en la Alhambra unas 500 horas". Llegaba antes del amanecer y recorría una y otra vez el recinto: "Al principio iba muy deprisa, como los turistas, pero no era lo que tenía que hacer". El murmullo del agua corriendo por las acequias dice que le ayudó a encontrar la tranquilidad. "Me pasaba horas sentado observando, estaba tan metido en ese ambiente que a veces pensaba que de un rincón iba a aparecer el sultán", bromea.

Con el privilegio de poder acceder "a bastantes lugares no visitables", el fotógrafo esperaba con paciencia la deseada luz suave —"el sol era el enemigo"— para jugar con los reflejos y conseguir unas fotos de exterior en las que predominan los verdes de los árboles y del agua de las fuentes. En las de interior, con una textura pictórica y "un tiempo de exposición que ha oscilado entre los 30 y los 45 segundos", destacan los tonos ocres de las paredes y de la decoración. En algunos rincones especiales, Manso esperó el cambio de estación para disparar, consciente de que con los meses "se mimetizarían los colores".

El fotógrafo subraya que su objetivo ha sido "que el público que venga a la exposición vea una Alhambra distinta a la que ha conocido". Un ejemplo es la fotografía de la fuente del patio de los Leones, captada desde arriba y que muestra la herrumbre de la pileta.

Los organizadores de esta exposición de homenaje a la Alhambra, que tendrá próximas paradas en Granada y París, destacan la contraposición entre ambos autores. Laurent estuvo al día de los mayores avances tecnológicos y era dueño de un gran estudio con varias personas a sus órdenes. Mientras que Manso, siglo y medio después, se mantiene en la fotografía analógica: "La cámara digital es demasiado hiperrealista", sostiene este artista, que ha publicado en paralelo a la muestra un libro con un centenar de imágenes de este paraíso de palacios, torres, jardines y fuentes que Boabdil el Chico entregó el 2 de enero de 1492 a los Reyes Católicos.

Manuel Morales: La belleza eterna de la Alhambra, EL PAÍS, 13 de marzo de 2015

martes, 24 de marzo de 2015

Málaga, nueva milla del arte

Visitantes del Museo Picasso de Málaga, que acoge la colección de Christine y Bernard Ruiz-Picasso. / GIANFRANCO TRIPODO
Visitantes del Museo Picasso de Málaga, que acoge la colección de Christine y Bernard Ruiz-Picasso. /
GIANFRANCO TRIPODO
Una nube de polvo blanco en suspensión recibe al póquer de visitantes que esta mañana se acercan a ver cómo van las obras del nuevo Pompidou. Media febrero, las nubes se empeñan en hurtar a Málaga su luz y las máquinas que cortan metal chirrían, ahogando los ecos de ese suave chill out que suena por la megafonía del puerto. La primera sede extranjera del prestigioso Centro Pompidou, ubicada en el muelle uno, junto al punto en el que descansan los ferris que viajan a Benalmádena, está rodeada de tiendas, de modernos cubículos que acogen puestos de helados, de bollería, de alquiler de bicicletas. Estamos en la parte baja del flamante Cubo, icono de una urbe que intenta construir su identidad cultural y turística en torno a una decidida apuesta por los museos.

El alcalde de la ciudad, Francisco de la Torre, ayuda a la directora del Museo Carmen Thyssen, Lourdes Moreno, a ajustarse el casco de obra; la visita ha surgido de forma fortuita, improvisada. Los directores de los principales museos de la ciudad acaban de posar con el alcalde junto al Cubo –desarrollado por el estudio de arquitectura L35– para una de las fotos que ilustran este reportaje. Es la primera vez que todos coinciden para una instantánea. “Esto tiene un punto de expectación tipo Bienvenido, Mister Marshall”, dice en tono de broma José Lebrero, director del Museo Picasso, en alusión a la llegada de filiales de grandes museos extranjeros a la ciudad andaluza.

Málaga se ha implicado en un proyecto ambicioso. Se ha transformado en los últimos años, lucha por convertirse en polo turístico, y para ello se convierte en laboratorio de experimentación de los museos franquicia. Grandes marcas desembarcan: Pompidou, San Petersburgo; grandes firmas aterrizaron: Thyssen. Buena parte de su oferta museística se concentra en una milla cuadrada que mira al mar y que baña sus pies aquí, en el puerto; una milla en la que también late una efervescente escena alternativa.

Los directores de los museos, convenientemente ataviados con su casco blanco y su chaleco amarillo reflectante, se adentran en la nube de polvo. Paredes blancas, techos metálicos, enormes ventanales. Muros de hormigón traslúcido, material de última generación; butacas que se ocultan y apilan bajo el suelo; acabados de madera de bambú en el pavimento. En este espacio recalará pronto un cotizado autorretrato de la pintora mexicana Frida KahloEl marco (1938); junto a obras de Chagall, de Bacon, de Léger, de Picasso
Los directores de los principales museos de Málaga posan junto al alcalde frente al edificio que albergará al Centro Pompidou. De izquierda a derecha: José Lebrero, director artístico del Museo Picasso de Málaga; Lourdes Moreno, directora artística del Museo Carmen Thyssen; Francisco de la Torre, alcalde de Málaga; José María Luna, director de la agencia que gestiona el Pompidou; Fernando Francés, director del Centro de Arte Contemporáneo de Málaga. / GIANFRANCO TRIPODO
Los directores de los principales museos de Málaga posan junto al alcalde frente al edificio que albergará
al Centro Pompidou. De izquierda a derecha: José Lebrero, director artístico del Museo Picasso de
 Málaga; Lourdes Moreno, directora artística del Museo Carmen Thyssen; Francisco de la Torre, alcalde
 de Málaga; José María Luna, director de la agencia que gestiona el Pompidou; Fernando Francés, director
 del Centro de Arte Contemporáneo de Málaga. / GIANFRANCO TRIPODO
Visto desde el Oeste, el nuevo Pompidou se asemeja a un barco cuya proa fueran esas tarjetas perforadas que solían servir de llave en las habitaciones de hotel. Está ubicado en el extremo oriental de esta suerte de milla del arte de Málaga, ciudad de 600.000 habitantes al sur de España. En una superficie de forma rectangular de apenas 1,6 kilómetros cuadrados se agrupan el Centro Pompidou, la Casa Natal de Picasso (a 10 minutos andando desde el Cubo, 0,7 kilómetros), el Museo Carmen ­Thyssen y, en la esquina más occidental de esta área, el Centro de Arte Contemporáneo (CAC) de Málaga, junto al río. En el centro de la milla, el Museo Picasso, con 11 años de trayectoria a sus espaldas construyendo un público para el arte. Y cerca, a medio camino entre el Picasso y el Pompidou, en el imponente Palacio de la Aduana, se ubicará a finales del año, si no hay más retrasos, elMuseo de Málaga, depositario de las piezas del antiguo Museo de Bellas Artes y del Arqueológico.
El Pompidou promete una inmersión en el arte moderno y contemporáneo construida en torno a un concepto: el cuerpo humano. Autorretratos, el hombre sin rostro, la metamorfosis, el cuerpo político y el cuerpo en pedazos serán las cinco áreas temáticas que vertebren su recorrido. “El arte de los siglo XX y XXI no se mueve por regiones, sino por regiones de tipo conceptual”, asevera en la Casa Natal de Picasso José María Luna, de 51 años, hombre cultivado y de humor muy andaluz, director gerente de una agencia de la que dependerán tres museos bajo tutela municipal: Casa Natal, Museo Ruso y Pompidou.

Las raíces de toda esta apuesta por vertebrar un proyecto museístico, por dotar de una identidad en torno al arte a esta localidad, son bien profundas y se encuentran en este edificio desde el que habla Luna. Tienen que ver con ese señor que en las fotos aparecía no se sabe muy bien si en bañador o en calzoncillos, frente a grandes telas. El pintor más relevante del siglo XX, a decir de muchos. Nació el 25 de octubre de 1881 en una casa de la plaza de la Merced convertida en museo. La Casa Natal abre hoy sus puertas porque ha llegado un crucero cargado de turistas –Málaga recibió en 2014 a 3,5 millones de visitantes–. Buscan a Picasso.

La colección del Pompidou, explica Luna, no iba a contar en un primer momento con esos desnudos industriales tubulares deMujeres en un interior (1922), de Fernand Léger, o con el colorido y evocador cara a cara de Domingo (1952), de Marc Chagall. “Nos enviaron una primera propuesta”, aclara, “y pedimos un esfuerzo en piezas que nos interesaban”.
Fachada del Centro de Arte Contemporáneo de Málaga. / GIANFRANCO TRIPODO
Fachada del Centro de Arte Contemporáneo de Málaga. / GIANFRANCO TRIPODO
La violación (1945), de René Magritte, retrato de una mujer rubia cuyos rasgos son un cuerpo femenino; el Autorretrato que en 1971 firmó Francis Bacon, o la estilizada Mujer desnuda de pie (1945), de Giacometti, son algunas de las gemas de la colección permanente, que contará con cerca de 90 obras procedentes de París. El Pompidou recala de modo provisional, por cinco años. El precio por la cesión de la marca y de las obras le costará al Ayuntamiento un millón de euros al año. Se inaugura el próximo 28 de marzo. El Ayuntamiento estima un impacto directo en la economía local de más de cuatro millones de euros al año.

“Nadie de mi promoción podía soñar que llegaríamos a tener algo como esto en la ciudad”, asegura Luna, que estudió Filología y Bellas Artes en la Facultad que se encuentra a apenas 50 metros del Museo Picasso, en el centro de la milla. Luna desecha las críticas que apuntan a una apuesta con fecha de caducidad basada en grandes marcas. “Mejor que se haga espectáculo de la cultura a que se haga de la violencia, ¿no? Algo quedará”.

La apuesta por construir en Málaga una atractiva oferta museística corresponde al alcalde, Francisco de la Torre. Lo dice Luna, lo sostienen los expertos y lo refrenda Fernando Francés, director del CAC, ubicado en el extremo occidental de la milla, junto al río.

Skaters y ciclistas se deslizan por el cemento que rodea a este edificio racionalista, austero, construido en los años cuarenta y que fue mercado para mayoristas. Al fondo, en dirección al mar, se erigen dos enormes grafitis de más de 40 metros de altura creados en 2003, en el marco de una operación para relanzar el antiguo Ensanche de Heredia –rebautizándolo como el Soho de Málaga–. El de la izquierda, firmado por el grafitero británico D’Face, es una suerte de primer plano de una viñeta de cómic con la cara de un piloto de avión en apuros. En el de la derecha, el afamado grafitero norteamericano Obey dejó plasmada la imagen de una mujer que entrelaza sus manos con un mensaje: “Paz y libertad”.

Fernando Francés recorre el interior de este museo que ha conseguido atraer a algunos de los artistas con más tirón de los últimos tiempos. Desenfunda su móvil y enseña las fotos de las colas –más de 2.200 personas a las seis de la tarde– que se formaron el 23 de mayo del año pasado en la inauguración de la muestra de Marina Abramovic. La creadora serbia acababa de freír las redes con su colaboración con Lady Gaga; todo cuenta.

Francés, de 54 años, relata que cenó en casa de Abramovic por primera vez en 2003 para pedirle que realizara una exposición en Málaga. Aquello no cuajó. Acudió al estreno mundial de la óperaVida y muerte de Marina Abramovic en Manchester, en 2011, y desayunó con ella para cerrar un acuerdo, pero el proyecto de realizar unas esculturas invisibles también se frustró. Su tenacidad obtuvo premio, al fin, en mayo del año pasado.

Las salas del CAC han visto pasar la mayor exposición de lacontrovertida artista británica Tracey Emin, defiende Francés; la primera exposición en España del cotizado Gerhard ­Richter, en enero de 2004. La primera individual de Luc Tuymans, la primera de Neo Rauch. “En Málaga, el público para el arte contemporáneo casi se ha multiplicado por cinco en 12 años”, dice el director del CAC en su despacho, frente a un ordenador en el que ha colocado una pegatina del grafitero Obey. Considera que el laboratorio de ideas de modernidad que incorporará el Pompidou, que pretende ser algo más que un museo, abre grandes oportunidades. “Hay que pensar en lo que influirá eso en la ciudad, aunque al final esté aquí solo cinco años. Un millón de euros, teniendo en cuenta lo que puede aportar, y no hablo del turismo, es baratísimo. Sobre todo si se compara con lo que cuesta, por ejemplo, un futbolista”.

Francés dice que el indicador de I+D+i cultural sitúa hoy día a Málaga como la cuarta ciudad de España. “Pero nuestra ambición nos va a hacer comernos a Bilbao en breve”.
José Luis Valverde, uno de los artistas residentes en La Térmica, centro cultural que recibe durante cuatro meses a jóvenes creadores para que desarrollen sus proyectos. / GIANFRANCO TRIPODO
José Luis Valverde, uno de los artistas residentes en La Térmica, centro cultural que recibe durante cuatro meses a jóvenes creadores para que desarrollen sus proyectos. / GIANFRANCO TRIPODO
La rehabilitación del edificio del CAC, para ceder posteriormente su explotación a una empresa privada, fue una de las primeras apuestas del alcalde. Justo en las fechas en que se inauguraba este centro, en febrero de 2003, se producían los primeros acercamientos a la familia Picasso por parte del Ayuntamiento, que de algún modo buscaba añadir su granito de arena a la colección del Museo Picasso, configurada a partir de los fondos de Christine y Bernard Ruiz-Picasso, que desembarcó en el mes de octubre de ese año.

Carmen Giménez, que fue directora del Museo Picasso, y el exdirector del Prado y crítico de arte Francisco Calvo Serraller guiaron a De la Torre en este camino y le pusieron sobre la pista de unos cuadernos de dibujos que el genio malagueño utilizó a principios del siglo pasado para preparar una de sus obras más significativas, Las señoritas de Aviñón (1907).

De la Torre recorre la planta baja de la Casa Natal de Picasso. Se detiene frente a uno de esos bocetos. “Pero aquí no veo todas las piezas”, dice con ese hablar rápido que tiene. Adquirir por 2,7 millones de euros el álbum número 7 para Las señoritas de Aviñónen 2006, cuando se cumplía el 125º aniversario del nacimiento del pintor, fue un modo de empezar a construir un proyecto amarrado al más universal de los malagueños. “No tenemos la Alhambra, ni la Mezquita; tenemos un centro histórico, pero no puedo fabricarme un patrimonio histórico”, explica De la Torre, de 72 años, alcalde del Partido Popular.

El éxito del Guggenheim de Bilbao resultó inspirador. Los grandes museos del mundo empezaban a descentralizarse. Pero había que buscar operaciones que no fueran onerosas. El 7 de febrero de 2008, en un partido de fútbol de la selección española contra Francia en el malagueño estadio de La Rosaleda, De la Torre le espeta al embajador francés, Bruno Delaye: “¡Estás en una ciudad que aspira a ser sede del Louvre o del Pompidou!”.

La operación se concretó cinco años más tarde, el 26 de abril de 2013, en el hotel Ra­disson Blu de Madrid. Acordó con el presidente del Pompidou, Alain Seban, que las obras recalarán por espacio de cinco años. En total, generará cuatro millones anuales de euros en gastos al Ayuntamiento. El sobrecoste final de las obras se incrementó en un 48%. El alcalde se defiende: dice que ese dinero extra fue para llevar a cabo más cosas, como el proyecto museográfico. “No recuerdo una operación cultural de semejante ambición con un coste tan reducido”, añade.

De la Torre apuntó al Louvre y consiguió el Pompidou. Apuntó al Hermitage y se acabó trayendo el Museo Estatal Ruso, que se inaugura el próximo miércoles 25. Por el camino se fraguó el desembarco de otra marca: el Museo Carmen Thyssen.

“El alcalde tiene una gran capacidad de seducción cultural”, asevera Lourdes Moreno, directora de este museo que acoge la colección de arte español del siglo XIX y principios del XX de la baronesa, mientras pasa junto a Corrida de toros en Éibar, obra de Zuloaga. Las 250 piezas cedidas de forma gratuita por un periodo de 15 años se exhiben en el palacio de Villalón, edificio del siglo XVI situado en la esquina noroccidental de la milla del arte, cerca de la plaza de la Constitución.

Ascendiendo por la bulliciosa calle de Granada, a mitad de camino entre el Thyssen y el Museo Picasso, auténtico corazón de la milla, se llega a uno de esos espacios alternativos del arte que laten en esta ciudad. Es La Casa Amarilla, el lugar en el que trabaja el colectivo El Nombre Es Lo De Menos, uno de los que despuntaron en la reciente feria de arte emergente Art & Breakfast. Su instalación The Cool Room, una habitación con fotografías que colgaban del techo atrapadas en bloques de hielo que se iban fundiendo poco a poco, causó impacto.

David Burbano, alma mater de esta casa-taller, abre la puerta de este apartamento que funciona como espacio expositivo, vivienda (con capacidad para dos artistas) y taller (con hueco para siete). “Málaga está ahora en auge”, dice encaramado al sofá, “está viviendo una explosión brutal”. La ausencia durante años de espacios expositivos para el arte emergente en esta ciudad ha hecho que los artistas conviertan su casa en vivienda-taller-galería. “La llegada de los grandes museos es un acierto, posiciona a Málaga en una liga cultural internacional muy potente”, manifiesta Burbano. “Pero que no se nos olvide que hay un tejido cultural local que hay que cuidar, los artistas que se iban de Málaga están volviendo”.

Esta eclosión no se ciñe, ni mucho menos, a los límites de la milla. Uno de los viveros de jóvenes artistas se sitúa camino de Torremolinos. Es La Térmica, centro de creación y producción cultural, ubicado en un antiguo orfanato, en el que se programan exposiciones y se acoge a artistas, por espacio de cuatro meses, para que desarrollen un proyecto personal y otro para el centro. “Hace cinco años las instituciones no hacían caso”, cuenta Emmanuel Lafont, dibujante argentino de 34 años, uno de los residentes. “Málaga siempre andaba a la sombra de Sevilla y Granada. La gente con inquietudes empezó a abrir pequeños espacios, hubo que afinar el ingenio”.

Tiendas que rodean al Museo Picasso. / GIANFRANCO TRIPODO
Tiendas que rodean al Museo Picasso. / GIANFRANCO TRIPODO
No muy lejos de este luminoso centro con vistas a la playa, también en Málaga Oeste, tendrá su sede el Museo Estatal de Arte Ruso de San Petersburgo, cerca del paseo marítimo de Huelin. Ubicado en la antigua sede de un proyecto frustrado, el del Museo de las Gemas, albergará en su colección 100 obras procedentes del museo madre –cuenta con más de 400.000 referencias– que se renovarán anualmente. Exhibirá piezas de arte ruso del periodo que va del siglo XV al XX. El espejo (1915), de Marc Chagall, o La boda de Nicolás y Alejandra, de Ilya Repin, reposarán en sus blancas paredes.

“Los grandes museos ayudan a esta efervescencia cultural”, asegura Javier Hirschfeld, fotógrafo cuya casa-taller-galería se encuentra en el corazón de la milla, a espaldas del Museo Picasso. La transformación de las viviendas en galerías ha convertido a los artistas en gestores culturales, en promotores de exposiciones. Casa SostoaEspacio CienfuegosVilla Puchero. Han proliferado este tipo de espacios.

Hirschfeld es parte del colectivo Los Interventores, que en 2012 puso en marcha en La Casa Invisible, centro ocupado que ha sido un pulmón cultural para la escena emergenteMás grotesco, sonada muestra que reunió a más de 50 artistas y colectivos. Se trataba de una exposición derivada de una realizada por el Museo Picasso, Factor grotesco, comisariada por su director, José Lebrero. “El Museo Picasso ha sido un gran reactivador de la ciudad”, sostiene Hirschfeld, “supuso un giro de 180 grados. Trajo turismo y actividad al centro”.

En una sala de reuniones del museo que acogió en 2003 la colección de Christine y Bernard Ruiz-Picasso, bajo la mirada severa del genio malagueño, que la domina desde un póster de la exposición fotográfica Picasso visto por Otero, Lebrero dice que todavía hay mucho trabajo cultural por delante en esta ciudad. “Hay mucho por hacer en cuanto a asociacionismo cultural, teatros, librerías, cines”. Defiende que estos espacios, hoy, deben dejar de ser mausoleos, aparcamientos del arte, para desbordar su condición y ser museos de civilización. Y reivindica el papel ­desempeñado por el Museo Picasso en Málaga. “Esta ciudad no tenía una identidad y Picasso se la dio. Picasso fue la llave”.

Aunque desde otras latitudes culturales del país la eclosión malagueña encuentre sus críticas, y la apuesta por los museos-franquicia que no dejan un devengo patrimonial se observe con escepticismo, Carmen Giménez, que realizó la primera gran exposición sobre Picasso en 1992, tendió el puente con la familia del pintor para que la colección recalara en Málaga y facilitó el desembarco del Guggenheim en Bilbao, dice que el mundo del arte, más allá de las fronteras de España, está hablando de este lugar. “Que venga el Pompidou es algo que hay que valorar positivamente. Todo lo que sea cultura de alto nivel es lo que cambiará el país”.

Ese cubo traslúcido, compuesto de vidrio y metal, que llega con esa estela que da su apellido francés, ha colocado a Málaga en estado efervescente. De día será una gigantesca vitrina, escaparate de arte. Se transformará en linterna portuaria al caer la noche.

Joseba Elola: Málaga, nueva milla del arte, EL PAÍS, 19 de marzo de 2015

A modo de justificación...

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El presente blog pretende ser un compendio de los artículos, y publicaciones recogidos en los medios de comunicación (escritos y audiovisuales), principalmente de España, para el estudio de la Historia del Arte. Aspira a ser una guía complementaria para su conocimiento y una referencia para la reflexión y análisis del mundo que nos rodea para difundir la defensa del patrimonio a futuras generaciones. Tuvo su origen a comienzos de junio de 2007, como blog de aula en la materia de Historia del Arte, para la modalidad de Humanidades y Ciencias Sociales de 2º de Bachillerato en el I.E.S. Carbula de Almodóvar del Río (Córdoba). Pero la idea fue creciendo y adquiriendo una dimensión inesperada. Ahora, en un nuevo destino profesional deseamos continuar la experiencia, manteniendo la identidad, para poder alcanzar a nuestros alumnos, en su forzado contacto con la materia, y con el público en general, para que profundice en los entresijos de un aspecto de la civilización de gran calado.