El álbum perdido de Salvador Dalí

El gran masturbador (1929, C.A. Reina Sofía). La cara del masturbador se inspira en una roca del Cap de Creus. Lo pintó tras conocer a Gala y refleja sus pulsiones onanistas.

El poeta J. V. Foix, con su habitual pseudónimo de Focius, explicaba en un artículo publicado en La Publicitat el 22 de diciembre de 1931 que en las Éditions Surréalistes de París “ha aparecido un álbum de seis fotografías de las pinturas de Dalí”. Ese mismo mes un anuncio en la revista Le Surréalisme au service de la Révolution daba cuenta de las tres últimas novedades de dicha editorial: el poema L'amour et la mémoire, de Dalí; el ensayo Dalí ou l'anti-obscurantisme, de René Crevel, y el citado Album photographique. Las dos primeras obras son de sobras conocidas, pero del álbum con reproducción de obras de Dalí nunca se ha sabido nada y se daba por hecho que era un proyecto del pintor catalán que no se había llegado a publicar. Sin embargo, dicha obra existió y La Vanguardia reproduce por primera vez las distintas páginas de este misterioso libro.

El álbum ahora conocido es el que Dalí dedicó a su amigo Josep Puig Pujades (1883-1949), político republicano federal y activista cultural de Figueres, que pasa por ser su descubridor ya que fue el primero en escribir en las páginas de un periódico local sobre el prometedor futuro del joven pintor tras su debut en una exposición colectiva en 1919. Dalí estampó en la segunda página de este álbum su firma y la inscripción 10/125, lo que indica, cuando se trata de ediciones seriadas, que era el número 10 de un tiraje total de 125 ejemplares.

La vejez de Guillermo Tell (c.1931, col. privada). Una pareja (Gala-Dalí) se aleja avergonzada, lo que según Dalí refleja el repudio hacia su padre por su comportamiento

Puig Pujades, que fue también un gran coleccionista de arte y murió en el exilio, conservó siempre este álbum, que se salvó del saqueo del que fue objeto su casa de Figueres al finalizar la guerra civil. Tras su muerte, en 1949, pasó a su familia, que lo mantuvo hasta que recientemente fue adquirido por el coleccionista Pere Vehí, de Cadaqués.

Gracias al anuncio de la revista surrealista, así como por el catálogo del editor José Corti, por un folleto suelto y varias referencias periodísticas, redactadas seguramente a instancias de Dalí, se conocían otros detalles de la edición. Se trataba de un álbum con seis reproducciones de pinturas de Dalí, fotografiadas por André Caillet y tiradas sobre papel oro pálido con unas dimensiones de 23 x 29 cm. El precio era de 150 francos y se podía adquirir en tres puntos de París: en la propia casa de Dalí, en el número 7 de la calle Becquerel; en la galería Pierre Colle, calle Cambacérès, 29: y en la librería de José Corti, impulsor a su vez de Éditions Surréalistes, calle Clichy, 6. Estos datos ya fueron recogidos en un pormenorizado estudio de Georges Sebbag, de 1993, sobre Les Éditions Surréalistes 1926-1968, en el que situaba el mencionado álbum como el volumen número 24 de la editorial. Pero a continuación indicaba que pese a sus pesquisas “no hemos podido encontrar ningún ejemplar”, de lo que deducía que “es posible que la obra no hubiese visto nunca la luz”. En concreto se basaba en las consultas a Robert Descharnes, antiguo secretario de Dalí y considerado durante años como el mayor experto en su obra. Sebbag llegó a pensar que pudo ser “un bluf deliberado para poner en valor los otros dos títulos de las Éditions Surréalistes, el ensayo de Crevel y el poema de Dalí” que aparecen a la vez, a finales de 1931.

El Centro de Estudios de la Fundación Gala-Salvador Dalí asegura no haber poseído nunca en sus archivos este álbum, ni tiene más noticias de su existencia. Tampoco es mencionado en la obra completa de Dalí publicada por Destino. Vicent Santamaria, autor de El pensament de Salvador Dalí en el llindar dels anys trenta, afirma que tampoco ha visto otros ejemplares y lo ha considerado siempre un libro “enigmático”. Santamaría está a punto de publicar una reedición de La Femme visible (1930) de Dalí con una amplia introducción.

El ejemplar que fue de Puig Pujades consta de unas cubiertas en cartón negro (30,5 x 40 cm.), en cuya portada se reproduce un fragmento de La vejez de Guillermo Tell. En el reverso, Dalí hizo su dedicatoria en tinta blanca. En el interior hay seis hojas también de cartón negro con sendas reproducciones (de 23 x 29 cm., tal como rezaba la publicidad) de óleos (imágenes adjuntas). Los cuadros reproducidos responden a una cuidada selección: El gran masturbador –que el pintor conservó toda su vida–, El Sueño, Guillermo Tell –que fue comprado por André Breton–, La vejez de Guillermo Tell, Guillermo Tell y Gradiva y La memoria de la mujer-niña. Seis obras cruciales del periodo surrealista, tres ya presentadas en exposiciones y tres inéditas hasta entonces, pintadas en momentos en que la pasión amorosa de Dalí por Gala recibe los embates castradores de su padre. La importancia del álbum radica en que Dalí escoge los óleos para este book surrealista que le debía ayudar a presentarse en sociedad. Y prueba de ello es que incluso se plantea pedir consejo a su admirado Picasso.

Guillermo Tell y Gradiva (c.1931, Teatro-Museo Dalí). Uno de los óleos más explícitos: Guillermo Tell envejecido, con el pene en erección bajo la axila de Andrómeda/Gradiva, metáfora del deseo reprimido

El fotógrafo Pep Parer, experto en fotografía antigua, asegura que las imágenes se basan en una técnica muy inusual. “Las copias son sobre un papel fotográfico especial de gelatino bromuro de plata, de revelado, con una base de tono dorado, que consiste en una capa de un material de aspecto metálico (quizás a base de aluminio con un tono de oro), que el fabricante dispuso entre la base de papel y la capa de gelatina donde está la imagen final”. Según Parer, “el resultado es que las partes claras, que en una copia normal serían el blanco del papel, aquí se ven de color de oro, con aspecto metálico, brillante y una apariencia muy exclusiva”. También observa que son copias a partir de negativos de vidrio de la misma medida que el papel.

Este complejo proceso de reproducción explica que el precio del libro fuese de 150 francos, cuando la edición normal de L'Amour et la memoire costaba 7 francos. Y esta pudo ser también la causa del fracaso de la edición. El editor José Corti se quejaba en sus memorias de las escasas ventas de muchos libros surrealistas y decía que de La femme visible sólo se llegaron a imprimir cien ejemplares, pese a que se anunciaron 200.

La pregunta lógica es por qué no se han hallado hasta ahora otros ejemplares, ni tan siquiera en bibliotecas de personajes tan próximos a Dalí en aquellos momentos como Breton o Éluard. La respuesta podríamos encontrarla quizás en que no hubo demanda de esta obra y se optó por frenar la impresión o adaptarla a la demanda. Ahora sabemos al menos que Dalí envió un ejemplar a Puig Pujades, que coincide exactamente con la descripción en contenidos y formatos con la publicidad del álbum. Otra hipótesis es que se tratara de una prueba de impresión –lo que vendría avalado por la ausencia de título en la portada– que Dalí aprovecha para regalar a su amigo. En los archivos de Breton se encontraba también un ejemplar de La Femme visible no encuadernado y sin cubierta, con una última página con indicaciones manuscritas para los pies de foto.

Pocas noticias se tienen por otra parte del fotógrafo André Caillet. Trabajó con los surrealistas, especialmente con Dalí y Éluard. Y esta puede ser una vía futura para obtener más información sobre el Album Photographique de Dalí.

La memoria de la mujer niña (c.1932, Museo Dalí, S. Petersburg). El rostro del padre/Guillermo Tell con senos llevó a Ian Gibson a decir que Dalí sugirió que su padre no escapó a los atractivos de Gala

Josep Playà: El álbum perdido de Salvador Dalí, EL PAÍS, 17 de abril de 2011

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