Vuelve "La Venus del Espejo" a Madrid

La Venus del espejo, una de las obras más emblemáticas de Diego Velázquez (1599-1660) que se conservan fuera de España, ha llegado nuevamente al Museo del Prado, donde formará parte de la exposición que la pinacoteca dedicará este mes al maestro sevillano. La obra, que pertenece a la National Gallery de Londres, ha seguido el protocolo habitual en este tipo de traslados, según han explicado fuentes del Prado, y podrá ser contemplada por los visitantes del museo a partir del próximo día 20 en la exposición Las Fábulas de Velázquez. La muestra está incluida en el programa de actos de celebración de la inauguración de la mayor ampliación de la historia del museo y ha sido organizada para conmemorar los 188 años de vida de la pinacoteca. Estos actos organizados con motivo de la apertura de las nuevas salas, obras de Moneo, estarán presidirán los Reyes el próximo 30 de octubre, día en que se abrirá la exposición dedicada a los maestros españoles del siglo XIX. Esta muestra estará abierta hasta el 4 de mayo y resume la historia del arte español, desde Goya al nacimiento de Picasso, incluyendo obras de Vicente López, los Madrazo, Fortuny, Pinazo o Sorolla.

El famoso cuadro regresa a España para la exposición Las Fábulas de Velázquez.- EFE

La Venus del espejo, óleo sobre lienzo de 122,5 por 177 centímetros, es uno de los grandes atractivos de la exposición, en la que se profundizará en la faceta del maestro sevillano como pintor de historia a través de 28 obras pintadas por él y 24 de otros artistas. Exhibida por última vez en el Museo del Prado en 1990, con motivo de la antológica dedicada a Velázquez, se trata de la única obra que se conserva del maestro sevillano en la que aparece una mujer desnuda, aunque se sabe que pintó alguna más. Es, además, el primer desnudo integral de la pintura española (estaba prohibido en España pero Velázquez, protegido por el rey, se atreve a realizarlo, eso sí, de espaldas).

Sobre la identidad de la modelo que posa de espaldas, como en el caso de la Maja desnuda de Goya, hay diversas teorías. Entre ellas, se encuentra la que apunta a una de las muchas amantes del marqués de Eliche, hombre con fama de libertino y promiscuo. La versión más difundida es que la mujer es inventada y que Velázquez se inspira en la escultura clásica conocida como el Hermafrodita borghese, cuyo original se encuentra en el Louvre y del que existe una copia en el Prado. También se ha escrito que se inspiró en uno de los modelos pintados por Miguel Ángel en la Capilla Sixtina. Se pensó igualmente en la pintora italiana Lavinia Triunfi, que habría posado para él en Roma.

Las discusiones entre profesores han generado y siguen generando abundantísima literatura. Sin embargo, las últimas investigaciones señalan a Olimpia Triunfi como la auténtica Venus. Todos los indicios apuntan a que se conocieron en Roma cuando el pintor tenía 50 años y ella, entre 18 y 20. Velázquez había hecho su primer viaje a Italia en 1629. Tenía entonces 30 años y se quedó durante casi un año. En el segundo viaje, hecho por encargo del rey para mandar reproducir grandes esculturas, es ya un grandísimo artista que se relaciona con los mayores creadores del momento. Le nombran académico, le agasajan y a él le encanta el ambiente de libertad que hay en Italia. Le gusta tanto que el rey le pide que regrese en varias ocasiones y él retrasa el viaje lo más que puede. Parece que le une el amor por la joven Olimpia, pero, sobre todo, el hijo que tiene con ella. La historiadora británica Jennifer Montagu descubrió a comienzos de la década de los ochenta que Velázquez, casado en España y padre de dos hijas, había tenido un hijo en Italia. Apoyada en documentos, la investigadora demostró que el pintor hacía pagos periódicos a Olimpia para el mantenimiento del pequeño, un niño llamado Antonio. En esos documentos se descubre un Velázquez preocupado por la precaria salud del niño y desconfiado ante los cuidados que le prodiga la madre. El niño murió cuando contaba sólo ocho años de edad, por causas desconocidas. Posteriormente se han encontrado en archivos romanos numerosos documentos que completan los descubrimientos de Montagu. En ellos se detallan las cantidades y la periodicidad de aquellos envíos de dinero.

La autoría del cuadro es indiscutible, pero sobre su fecha de ejecución existen asimismo diferentes teorías. La pintura aparece inventariada en el año 1651 entre los bienes de Gaspar Méndez de Haro, marqués de Eliche y sobrino del Conde Duque de Olivares, lo que hace suponer que debería ser anterior a 1648, año en que Velázquez emprendió su segundo viaje a Italia, del que no regresó antes de la fecha del citado inventario. Otra posibilidad es que pintara la obra en Italia durante los dos años en los que residió allí y luego fuera enviada a España antes de su regreso.

Velázquez muere a los 60 años, lo que significa que pinta a la Venus en su última década, en su etapa de máxima madurez, cuando realiza sus obras maestras más conocidas, entre ellas El barbero del Papa, Las meninas, Las hilanderas... ¿Se atreve a realizar más desnudos? Dependiendo de los historiadores que se consulte, parece que pudo pintar dos más. Hay escritos en los que se habla de uno de ellos y de que se trataría de otra Venus. Si la hizo, está desaparecida. El interés por ese segundo desnudo velazqueño es tal que dos novelas lo tienen como tema central. Una es La mano de Velázquez, de Lourdes Ortiz. El segundo libro es obra de Thomas Hoving, conservador del Metropolitan de Nueva York.

Estuvo desde 1688 a 1802 en poder de la Casa de Alba, donde llegó después del matrimonio del Duque de Alba con Cristina de Haro y Guzmán, hija del marqués del Carpio, del que heredó el cuadro. La pintura fue incautada, de 1802 a 1808, por Manuel Godoy a la muerte de la duquesa Cayetana de Alba. En 1808 el cuadro fue adquirido por G.A.Wallis para W. Buchanan, de Londres, que lo tuvo hasta 1813. Posteriormente pasó a manos de George Yates, quien poco después lo vendió al coleccionista J. B. S. Morrit -de Rokeby, condado de Yorkshire (de ahí que esta pintura sea también conocida como La Venus de Rokeby)- por 500 libras. En 1905 fue vendido a la casa Agnew and Son, de Londres y en 1906 lo adquirió la National Gallery por 45.000 libras.

En 1914, el lienzo fue acuchillado por una sufragista inglesa que le dio siete puñaladas que apenas si se notan. En la actualidad se exhibe protegido por un espejo. Velázquez trata el tema de Venus ante el espejo de una manera muy diferente a los artistas venecianos, dándole un sesgo personal y muy español al tema de la mujer tendida. La deidad, que en la pintura del sevillano se humaniza hasta el punto de ser tan sólo una mujer, está de espaldas y su rostro tan sólo se adivina en el espejo que sostiene el cupidillo. Con gran ironía, el pintor presenta de forma borrosa el rostro de la belleza.

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