Descubierta una nueva mezquita en Medina Azhara, Córdoba

La excavación

La excavación arqueológica, iniciada en abril de 2007, en la muralla meridional de Medina Azahara cuenta con un presupuesto de casi 600.000 euros -la primera realizada fuera del Alcázar, lo que une, además, a que no se trabajaba en terreno nuevo desde 1980- y se enmarca en el contexto de la construcción de la Nueva Sede Institucional del Conjunto, puesto que el objetivo fundamental es la documentación y la recuperación de una parte del sector sur de la muralla y de una de sus puertas de acceso, con el fin de acometer, en una segunda fase, el proceso de consolidación y puesta en valor de este espacio. En función de los objetivos propuestos, se plantearon cinco sondeos: tres de ellos con dimensiones de 35 por 20 metros, mientras que los dos restantes se ampliarán a 50 por 20 metros. El mantenimiento de la misma anchura de todos las excavaciones se justifica por la necesidad de comprobar la posible existencia de caminos internos, las torres exteriores y para delimitar las estructuras. De forma simultánea a la intervención arqueológica se está produciendo el estudio antracológico (análisis de los carbones) y carpológico (estudio de las semillas) de la secuencia arqueológica detectada. El objetivo es determinar la vegetación existente durante el periodo de ocupación de la ciudad. Para la recogida de estos restos se recurre a un proceso de flotación de parte de las unidades sedimentarias documentadas durante la excavación. Este sistema consiste en la aplicación de una potente corriente de agua al sedimento que provoca que carbones y semillas, debido a su menor peso específico, floten y puedan recogerse para, a continuación, proceder a su secado y posterior estudio.

Resultados


Es la crónica de un hallazgo anunciado. Los estudios técnicos realizados sobre el terreno en 1997 avisaban de la existencia de estructuras junto a la muralla sur de Medina Azahara, y por fin la presente intervención ha permitido el hallazgo de restos de una mezquita del siglo X que era utilizada por las personas que habitaban los arrabales próximos a la ciudad palatina. Medina Azaharnació por orden del primer califa de Al-Ándalus, Abd al-Rahman III; éste convirtió su emirato en califato independien te en 929, con Córdoba como capital. Andaban ya a la gresca suníes (los omeyas que ocupaban la Península) y chiíes (del norte de África). El omeya Abderramán III se independizó y erigió una urbe reflejo de su poder: así nació la ciudad palaciega de Medina Azahara, que comenzó a construirse a finales de la década de los treinta del siglo X. Está situada al oeste y a unos ocho kilómetros del casco urbano de Córdoba y fue la capital de Al-Ándalus hasta la descomposición del califato omeya, en el siglo XI.

Restos de la mezquita encontrada en Medina Azahara

El director del conjunto arqueológico, Antonio Vallejo, explicó que la mezquita, el hallazgo más significativo, «es anterior a la construcción de la muralla, que respeta y rodea, dejándola integrada en la ciudad». El edificio medía 25 metros de largo y dieciocho de ancho y fue construido en calcarenita y aparejado a soga y tizón. Tenía una torre alminar orientada hacia el sur, a diferencia del resto de mezquitas localizadas en Córdoba, en las está situado al norte del edificio; esto implica que desde ese punto se llamaba a la oración a los habitantes de estos arrabales ubicados en las inmediaciones de Medina Azarara, según ha indicado Vallejo. Además, contaba con tres naves, un patio interior y un sobresaliente mihrab (nicho que señala el sitio adonde han de mirar quienes oran) de forma poligonal. La mezquita fue construida orientada hacia La Meca, hecho que la diferencia de la gran mezquita-aljama de Córdoba, convertida en templo cristiano en el siglo XIII. «Como elementos importantísimos, además, destacaría la aparición de una de las calles exteriores de más de cinco metros de ancho, con una riqueza decorativa enorme». Según Vallejo, este edificio es anterior a la muralla que rodea el conjunto arqueológico, por lo que ésta tuvo que desplazarse un poco para respetar el templo religioso, un hecho poco usual en la arquitectura árabe. Ubicado a unos 600 metros en diagonal del Salón Rico de Medina Azahara, este espacio cuenta con una importante "riqueza decorativa" y da cuenta de la abundante población que vivía en el entorno de la ciudad, hasta el punto de que "no necesitaban subir a rezar". El hallazgo podría hacer que se reconsidere la estimación de que en Medina Azahara llegaron a vivir unas 6.000 personas, aunque podrían ser muchas más.

Este hallazgo constituye un aviso del valioso caudal arquitectónico, patrimonial e histórico que aún puede producir Medina Azahara, cuya superficie visible y excavada supone menos del 20 por ciento de su extensión original. Los responsables de la excavación avisaron de la posibilidad de que fueran encontrados restos de asentamientos previos a la construcción de la ciudad palatina, pero no trascendió que esperasen este tipo de estructura, que, según el director del conjunto arqueológico, Antonio Vallejo, modificó el trazado de la muralla meridional. Cerca del edificio han aflorado pavimentos correspondientes a espacios públicos. La disposición de éstos no es homogénea. En general, se construyen con sillares que forman cuadrículas de distintos tamaños que se rellenan con cantos rodados. También han aparecido estructuras levantadas con mampostería dispuesta de forma irregular que aún se hallan en proceso de documentación.

Antono Vallejo ha recordado que «respecto de los procesos de transformación posteriores, el expolio de la piedra de la muralla es temprano», anterior a los transportes masivos de piedras desde Medina Azahara de los siglos XIV y XV, un hecho que se constata con el hallazgo de un conjunto de sillares de grandes dimensiones apilados perfectamente, junto a la muralla; fueron colocados allí, según este experto, para luego ser transportados. "Pero algo debió ocurrir porque nunca se llegaron a mover". Tambén ha subrayado los datos que está arrojando la investigación y que esta mezquita supone tener un conocimiento fehaciente de que la población se extendía fuera de los límites de la ciudad. Es más, «los hallazgos nos han permitido presuponer que, tras la ruina de la ciudad, había una población residual ya que ha aparecido mucho material cerámico que tenemos todavía que evaluar», apostilló.

La respuesta institucional

La delegada de Cultura de la Junta de Andalucía en Córdoba, Mercedes Mudarra, ha recalcado por su parte que el hallazgo de esta "mezquita de barrio" implica que "Medina Azahara era una ciudad mucho más grande de lo que se ve hoy día". Por ello, explicó que, a pesar de que hay más edificaciones fuera y dentro de la muralla, «los objetivos de la excavación son buscar la conexión con la sede institucional que se está construyendo»; Mudarra, señaló, además, que «estos descubrimientos son tan solo una pequeña parte de toda la extensión de hallazgos de época omeya que hay en el territorio aledaño a Medina Azahara. La idea que tenemos es restituir la mezquita para que pueda ser visitada. Y estos restos permitirán interrelacionar la sede institucional con la ciudad de forma natural».. Si se consigue este objetivo, «la ciudad de Córdoba contará con el territorio más extenso de Europa en materia patrimonial; no hay ningún elemento de este tipo que pueda competir en todo el Mediterráneo», ha destacado la delegada, quien ha matizado que se trata de una meta que se alcanzará "a medio y largo plazo". Finalmente, el subdelegado del Gobierno, Jesús María Ruiz, elogió la dirección de la excavación «porque ha sido muy certera. A partir de ahora, se abre una nueva etapa en la interpretación de Medina Azahara».

Las parcelaciones ilegales

El hallazgo de la mezquita coincide con el duro informe sobre el conjunto que acaba de hacer público Icomos, la organización no gubernamental que asesora a la Unesco en asuntos de patrimonio. El Icomos ha instado a las administraciones a que eliminen los 240 chalés ilegales que se levantaron en los años noventa en la zona de protección del complejo. Icomos advierte de que la catalogación del conjunto como Patrimonio de la Humanidad está en juego.

Mientras que el Ayuntamiento ya ha manifestado su intención de buscar una «solución consensuada» al problema de las parcelas ilegales de Medina Azahara, la Junta aún no ha movido ficha, a pesar del «rapapolvo» que le dio el órgano asesor de la Unesco. En su lugar, la Administración Autonómica ha optado ayer por refrendar su preocupación y dedicación por el yacimiento -en contra de la opinión de Icomos-, dando a conocer los hallazgos de los últimos trabajos en el entorno del yacimiento. Así pues, parece que el remedio, sea el que fuere, a las edificaciones irregulares que «contaminan» visualmente la ciudad palatina permanecerá, de momento, en «stand by».

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