sábado, 22 de agosto de 2009

Matisse multiplica por cuatro los visitantes nocturnos del Thyssen

Visitar una exposición de noche se ha convertido en una de las mejores alternativas culturales para combatir las altas temperaturas que se registran estos días en Madrid, una apuesta con la que Matisse ha multiplicado por cuatro el número de visitantes nocturnos del Thyssen con respecto al año pasado.La retrospectiva Matisse 1917-1941, que exhibe el museo Thyssen hasta el 20 de septiembre, ha conquistado desde su apertura, el 9 de junio, a más de 145.000 visitantes, con una media de 2.422 asistentes diarios, según los datos facilitados por el museo.

Un visitante con su hija observa el cuadro de Henri Matisse "Ninfa y Fauno" en la retrospectiva "Matisse 1917-1941", que exhibe el museo Thyssen / EFE / Gustavo Cuevas

El horario ampliado, de las 19.00 a las 23.00 horas, atrae cada noche a más 600 personas, lo que supone un 25 por ciento de las visitas diarias durante julio y agosto. En pareja, en familia o en grupo, la opción de pasar una velada en el museo en compañía de Matisse es un plan perfecto para esquivar el calor del verano madrileño. Sin aglomeraciones, la taquilla no deja de vender entradas -ocho euros- después del atardecer, momento en el que comienzan a acudir los visitantes noctámbulos, en su mayoría madrileños y trabajadores que sólo gracias a este horario ampliado pueden acercarse a los trazos de Matisse. "Es una buena hora para visitar una exposición porque con este calor no se puede salir a plena luz del día", comenta Ana, quien no olvida que el plan incluye "irse luego a tomar algo".

Macarena es doctora en Historia del Arte y ofrece a sus amigas -dos médicos y una abogada- una clase improvisada frente a las obras de Matisse, un plan que se convierte en "alternativa" para una noche de verano, porque, asegura, "contemplar obras de arte es una maravilla". Y es que esta muestra reúne obras procedentes de cincuenta museos y colecciones particulares, muchas no han sido exhibidas nunca en España, lo que convierte este recorrido en una oportunidad única para profundizar en el artista. Después de la visita o sin ella, -el último pase es a las 22.15 horas-, muchos suben a la quinta planta, donde se encuentra el "Mirador del Museo" y el restaurante, que ofrece cenas por un precio medio de cincuenta euros y unas vistas de un Paseo del Prado libre de atascos. Sergio, el jefe de cocina, asegura que, "a pesar de la crisis", el restaurante, con platos mediterráneos y toques asiáticos y árabes, "se ha llenado incluso en el puente, porque en cuanto baja el sol es un sitio muy agradable".

El Thyssen comenzó a apostar por las Noches de Verano en 1998 con el objetivo de permitir al visitante un paseo más relajado por muestras como las de Van Gogh, Tintoretto, Canaletto o Giorgio Morandi. Este año, ochenta pinturas, esculturas y dibujos de Henri Matisse ofrecen al visitante la oportunidad de conocer la etapa más desconocida del artista, en la que se descubren paisajes, naturalezas muertas y desnudos femeninos. Para los amantes de Matisse, del arte culinario o simplemente para los que deseen disfrutar de una noche diferente, la cultura no cierra en vacaciones.

Efe, Madrid: Matisse multiplica por cuatro los visitantes nocturnos del Thyssen, La Vanguardia, 20 de agosto de 2009

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