Esos "Velázquez", que no se venden

No todo es oro, cuando reluce. Incluso los grandes genios del arte no venden en todas las ocasiones. En este artículo recogemos datos sobre Diego de Velázquez y Silva y algunos de sus cuadros que no fueron vendidos en subasta; en el caso de este autor, es todavía más significativo por lo reducido de su obra en manos particulares. Ahí queda.

El retrato de Felipe IV, atribuido a Diego de Velázquez, que el 12 de diciembre de 2007 salió a subasta en la Sala Retiro de Madrid con un precio de partida de 2,5 millones de euros se quedó sin comprador. Según Victoria Vallarín, directora de Arte de la casa, la ausencia de propuestas causó cierto extraño. Sólo dos personas, una española y otra extranjera, manifestaron su interés por la pieza pero han preferido negociar fuera de subasta. Ni siquiera el Ministerio de Cultura pujó por la obra por no juzgar de interés su adquisición para las colecciones públicas.

Se trata de un retrato de cuerpo entero del Rey Felipe IV réplica, con variantes, del conservado en el Museo del Prado. Este último, considerado el prototipo, se realizó en 1623 según algunos autores o 1625-1626 según otros, y fue reelaborado por el propio Velázquez en 1628, adoptando su aspecto actual. El retrato que se subastará se basa en esta última versión, por lo que los expertos lo fechan en 1628. Esta datación viene reforzada por la existencia de una fotografía antigua, anterior a la masiva restauración que sufrió el cuadro, en la que se lee: 'Velázquez fecit 1628' escrito con un pigmento mas ligero que el utilizado en la gran cartela, añadida en la parte inferior del cuadro. El estado de conservación es defectuoso, agravado por las restauraciones que ha sufrido. Esto ha llevado a los expertos a opiniones que coinciden en la necesidad urgente de una restauración minuciosa y profesional del cuadro que le devuelva su imagen original.

La obra fue estudiada en el año 2000 por el doctor Peter Cherry del Departamento de Historia del Arte del Trinity College de la Universidad de Dublín. En su informe menciona como precedente directo el retrato del Prado y explica los estudios técnicos practicados al retrato, que lo acercan a las obras realizadas por Velázquez en sus primeros años en Madrid. Al igual que en el cuadro del Prado en éste se utiliza una tela de tafetán sobre la que se hace la preparación blanca, muy impregnada en cola, de carbonato cálcico, y después se aplica una segunda imprimación roja típica de la pintura madrileña. Esta técnica queda descrita por Carmen Garrido, jefa del Gabinete de Documentación Técnica del Museo del Prado, en el libro 'Velázquez. Técnica y evolución'.

El informe hace referencia al estado de conservación: defectuoso y con muy torpes restauraciones, pero a pesar de ello se detectan los detalles característicos de la pincelada del pintor y de sus toques puntuales y precisos. La inscripción del cuadro dice que este retrato 'original' de Felipe IV perteneció al secretario real Pedro de Contreras y a su hijo Don Sebastián Antonio de Contreras, quien lo dejó en mayorazgo a sus descendientes.

Garrido, en el artículo 'Puntualizaciones sobre algunos retratos de Diego Velázquez', publicado en la revista «Goya», considera este retrato como réplica autógrafa del conservado en el Prado. Indica también la existencia de la fotografía mencionada por el profesor Peter Cherry, en la que se leía 'Velazquez fecit 1628', inscripción actualmente borrada u oculta. La conservadora realiza un estudio técnico minucioso que corrobora el elaborado por Cherry y hace hincapié en que la obra debe ser restaurada de manera 'cuidadosa y respetuosa', mientras que la restauradora María Jesús Iglesias Díaz aconseja la intervención en esta obra y aporta informes de los trabajos que se debieran realizar.

En la monografía de Velázquez de Rizzoli se relacionan dos réplicas del retrato de Felipe IV del Prado, catalogado con el número 38. La réplica número 38A sería la conservada en el Museo Isabella Stewart de Boston y la 38B, en colección particular, sería la obra que sale a subasta.

En una carta emitida por Alfonso E. Pérez Sánchez a los propietarios del cuadro hace alusión al artículo 'bien documentado y serio' publicado por Carmen Garrido afirmando que él también lo considera de la mano del artista y coincide con todos los anteriores en que se realice una restauración inteligente de la obra.

Años atrás, otro "Velázquez" tampoco fue vendido en subasta. 'Las lágrimas de San Pedro', óleo sobre lienzo de atribuido a Diego Velázquez que ha pertenecido a la misma familia desde el siglo XIX -presumiblemente, a raíz de la desamortización de Mendizábal.-, fue subastado el 19 de febrero de 2004 por la sala Alcalá con un precio de salida de ocho millones de euros. La obra se expuso por primera vez en Sevilla en 1999. Un año más tarde pudo contemplarse en Bilbao; en el año 2001 estuvo en Roma, en la Fondazione Memmo, y en el 2002 en Murcia.

Perteneciente a la época juvenil de Velázquez, 'Las lágrimas de San Pedro', de 132 x 98,5 centímetros, representa al apóstol de cuerpo entero, sentado en una roca, con las piernas cruzadas y las manos unidas sobre la rodilla, mientras levanta la cabeza al cielo con los ojos llenos de lágrimas. Viste túnica azul y manto ocre que descansa sobre la roca. Las llaves aparecen caídas en el suelo, y en el ángulo superior izquierdo se muestra un desolado paisaje envuelto en una luz plateada de madrugada, alusivo al momento en que el apóstol "lloró amargamente". El paisaje es de gran calidad técnica y expresiva, cercano al Velázquez de San Juan en Patmos o a la Inmaculada de la National Gallery. La ausencia del gallo presente en otras interpretaciones del tema muestran la voluntad de Velázquez de evitar cualquier elemento anecdótico, acentuando así la relación emocional entre la imagen y el espectador. La composición, en la que el Príncipe de los Apóstoles llora su negación de Jesucristo, debió ser un modelo o prototipo muy apreciado en la Sevilla del primer tercio del XVII, a tenor de las numerosas versiones existentes como la del Museo de Bellas Artes de Sevilla, atribuida a Herrera el Viejo; el San Pedro de la antigua colección de Beruete, y el de la colección del Marqués de Villar de Tajo, así como el que conserva la Hermandad de Panaderos. El estudio de todas estas versiones, de calidad desigual, hacía pensar en la existencia de un prototipo común más importante, cuestión finalmente resuelta con el hallazgo de este lienzo.

Unánimemente aceptado como obra autógrafa del pintor, la reciente aparición de este lienzo supone una importante aportación al catálogo de la obra juvenil de Diego Velázquez. En ese sentido, esta obra puede relacionarse con otras pinturas perfectamente documentadas del Velázquez joven, entre los años 1617 y 1620, como el 'San Juan Evangelista' y 'La Inmaculada', ya mencionada con anterioridad, pintados para el Convento del Carmen Calzado de Sevilla y actualmente en la Galería Nacional de Londres.

Con motivo de la exposición en Sevilla, Manuela Mena, jefa de conservación de Pintura del XVIII y de Goya del Museo del Prado, hizo la ficha técnica de la obra velazqueña. Seguidamente, Alfonso Pérez Sánchez, historiador del arte y ex director de ese mismo museo, publicó un artículo en el que coincidía con lo dicho por Mena. Precismanete, en la información de la subasta, la sala Alcalá incluye unas apreciaciones en las que Manuela Mena afirma que "el modo de conseguir el dinamismo, tanto de telas y pliegues como de la figura completa o sus detalles anatómicos, por medio de un sutil reborde de luz, dando el pigmento blanco con un pincel muy fino, que se advierte en algunos pliegues, en la espalda y en el pie levantado que parece balancearse, apunta a Velázquez como seguro autor de la obra".

El mes de agosto de 2004, el BOE publicó una resolución por la que se declaraba la obra Bien de Interés Cultural, lo que la convierte en inexportable. Un anexo de la resolución señalaba que "se trata de una obra de altísima calidad que enlaza con el modo de hacer de Velázquez en su período juvenil, muy cercana a los 'Músicos de Berlín', la 'Vieja Friendo Huevos' o el 'Aguador', cuya técnica y pintura revelan que es pintura absolutamente original, y no copia o réplica de otra, y con una gran seguridad la primera versión del tema".

Al respecto, Richard de Willermin, experto en pintura española e italiana del siglo XVII y XVIII, mostró su decepción después de que el cuadro no fuera adquirido y dijo que tenían "muchas esperanzas" en que el Estado comprara esta obra. "Creo que podría ser el último Velázquez que se venda así en España", dijo Willermin. En su opinión, el hecho de que el cuadro fuera declarado Bien de Interés Cultural el pasado mes de agosto y, por tanto, inexportable, ha sido "sin duda una de las causas por las que el lienzo no se ha vendido". "Me parece muy injusto que no se pueda presentar en otros países", dijo De Willermin. Para el experto de la sala Alcalá, 'Las lágrimas de San Pedro' es un cuadro "propio de un museo", cuya autenticidad ha sido aceptada por especialistas. A partir de ahora, hay dos posibilidades: "O bien la familia [a la que pertenece el cuadro] lo retirará del mercado o se volverá a intentar negociar con ellos para que salga a subasta de nuevo, aunque yo creo que la familia va a intentar retirarlo", agregó el experto de Alcalá Subastas. De Willermin insistió en que "hay pocos cuadros como éste que estén en manos privadas" y opinó que Velázquez "no está tan bien representado como se dice en el Prado".

En diciembre de 2003, la sala Alcalá subastó la obra 'Cabeza de apóstol', que tampoco fue vendido. El precio de salida era de 2,4 millones de euros. El Estado, que tenía un representante en la sala, no ejerció el derecho de tanteo. 'Cabeza de Apóstol', un óleo sobre lienzo con unas dimensiones de 38 por 29 centímetros, es una obra que procede del marqués de Casa Torres de Madrid; posteriormente pasó a la condesa de Saltes y a una colección particular. Estuvo expuesta en la exposición 'Velázquez y lo velazqueño', celebrada en Madrid en 1961; la exposición de Velázquez de 1990, aunque estaba fuera de catálogo; y la exposición 'Velázquez de Roma' en 2001. 'Cabeza de apóstol' es "un fragmento de un lienzo de mayores dimensiones, identificado por casi todos los críticos como obra juvenil de Velázquez de hacia 1619-1620 y relacionado estilísticamente con el San Pablo del Museo Nacional de Arte de Cataluña, que mide por 99 por 78 centímetros". La cabeza forma parte, quizás, de un apostolado al que también pertenecían el San Pablo del Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC), obra similar en tamaño, tipología e indumentaria, y el Santo Tomás del Museo de Orleáns. No puede descartarse la posibilidad de que se trate de los restos de un grupo de 12 que quizá sea el mismo que Antonio Ponz vio en la segunda mitad del siglo XVIII en la Cartuja Sevillana de las Cuevas. De la etapa en que fue pintado este cuadro, el Prado cuenta con «La Adoración de los Reyes Magos», «Sor Jerónima de la Fuente» y «Francisco Pacheco». La atribución de esta cabeza a Velázquez fue propuesta primero por Mayer en su catálogo de 1936 y desde entonces ha sido aceptada por todos los críticos salvo Pantorba; López-Rey, en la última edición de su catálogo sobre el pintor, que "la atribución a Velázquez no es definitiva" y Brown lo clasifica como "probablemente de Velázquez".

Finalmente, El Estado español ha adquirido esta última obra por 1.260.000 euros, cantidad a cargo del 1 por ciento cultural, para adscribirla al Museo del Prado; el Ministerio de Cultura la ha depositado indefinidamente, a su vez, en el Museo de Bellas Artes de Sevilla en enero de 2007. Se trata del segundo Velázquez que adquiere el Estado español en tiempos recientes, tras el "Retrato del barbero del Papa", adquirido en 2003 por 23 millones de euros. Otras obras del pintor, como "San Pedro en lágrimas" -anteriormente comentado-, podrían incorporarse a esta lista a corto o medio plazo, según algunas fuentes.

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