domingo, 5 de diciembre de 2010

Tutankamón renace en Internet

La Red acoge miles de documentos de Howard Carter sobre el hallazgo de la tumba

Howard Carter examina el sarcófago de Tutankamón, en 1922.-

"Poseeré mi cuerpo para siempre, pues no me corromperé, no me descompondré, no me pudriré, no me agusanaré". El Conjuro 154 del Libro de los Muertos expresa la obsesión de los antiguos egipcios por pervivir en el Otro Mundo y escapar a la destrucción y el olvido. ¿Imaginaba Tutankamón que volvería a la vida con todo su equipaje en un universo tan extraño como el de Internet? Probablemente no. El siglo XXI ha salido al encuentro del XIV antes de Cristo en una iniciativa digna del más emocionante thriller arqueológico, y el joven faraón dorado y el equipamiento completo de su tumba, minuciosamente descrito y comentado por su descubridor, están al alcance inmediato de toda la humanidad mediante un simple clic.

El Griffith Institute de Oxford, que conserva las notas, fotografías y diarios de excavación de Howard Carter, ha culminado la creación de una extraordinaria base de datos (http://www.griffith.ox.ac.uk/gri/4tut.html) con las fotografías y las fichas del arqueólogo de los 5.398 objetos de la tumba de Tutankamón. De la célebre máscara de oro al más humilde y minúsculo colgante, trocito de vidrio o de lino. El amante de la egiptología o simplemente de la historia accede a ese tesoro de información con dedos temblorosos: es teclear y las "cosas maravillosas" aparecen ante tus ojos en las fotos originales de Harry Burton, el fotógrafo de Carter, acompañadas de las fichas con su descripción y situación en la tumba ¡escritas de puño y letra del propio descubridor! (con su transcripción).

La web se denomina Tutankhamun: anatomy of an excavation y la persona que la ha concebido y diseñado es el prestigioso egiptólogo checo Jaromir Malek (Pribyslav, 1943), conservador de los archivos del Griffith. Malek ha estado esta semana en Madrid con motivo de la exposición de copias de los tesoros de Tutankamón que se exhibe hasta el 16 de enero en la Casa de Campo. El egiptólogo explica que el proyecto de poner al faraón y su ajuar en la red arranca de la constatación de que hoy, 88 años después del hallazgo de la tumba en 1922, apenas el 30% del contenido de esta ha sido estudiado científicamente. "Al ritmo actual, harán falta más de cien años para completar el trabajo que empezó Carter", deplora Malek. "Es el gran fracaso de la egiptología".

¿Qué ha pasado? "Bueno, el vaciado e inventariado de la tumba, que además estaba extraordinariamente llena, fue un proceso laboriosísimo, que consumió las energías de Howard Carter. Fue un trabajo minucioso, exhaustivo, modélico, pero causó un gran estrés a Carter -más aún por las tensiones políticas-, que no pudo acometer la publicación científica de la excavación. Los objetos de la tumba han sido fotografiados, mostrados en exposiciones e infinidad de catálogos, libros y revistas, pero muy poco estudiados científicamente. Incluso piezas tan icónicas como la máscara de oro adolecen de una falta de análisis en profundidad". Malek subraya que ha habido una sorprendente parálisis de los estudiosos a la hora de abordar ese ingente material y señala que su consulta en la red es una oportunidad para avanzar en la investigación.

En el tesoro de Tutankamón duerme, pues, otro tesoro: de conocimiento. "Así es, y cuando todo el material haya sido estudiado, su contribución al conocimiento del Antiguo Egipto radicará en la tecnología: entenderemos mejor cómo hacían las cosas los egipcios". Las fotos, las fichas, los mapas y diagramas de Carter, las notas de los trabajos de conservación y restauración efectuados en las piezas, todo eso ahora ya a disposición de todo el mundo ha de servir para incentivar el estudio. "Carter tardó diez años en vaciar la tumba, nosotros hemos tardado 15 en volcarla en Internet".

Malek está en una posición privilegiada para comentar el reciente anuncio de la devolución a Egipto de 19 piezas de la tumba de Tutankamón que poseía el Metropolitan Museum de Nueva York. "En realidad no podemos estar seguros de que esos objetos sean de la tumba. No todas las piezas que tienen relación con Tutankamón proceden de allí. Si el MET quiere devolverlos, perfecto, es su decisión, pero igual podría devolver todas sus colecciones". Malek se muestra escurridizo al preguntarle sobre las cosas que Carter y Lord Carnarvon escamotearon de la tumba, aunque admite el hecho. "No apruebo, pero entiendo que Carter quisiera quedarse algo, no una obra maestra, sí un recuerdo, un memento de la excavación. Sé positivamente de una pieza sacada de la tumba que ya ha sido devuelta: un ushebti, una figurita funeraria. Se la dio Carter a una persona que trabajaba con él".

Sobre la personalidad de Carter, Malek sospecha que muy probablemente era homosexual y menciona una foto en la que se le ve inusualmente feliz con un joven. Esa inclinación contribuiría, en aquella época, a convertirlo en una persona aún más hosca. "Su falta de estudios y su procedencia humilde le hacían sentirse siempre cuestionado y ofendido". Carter -aunque "sin duda difícil", añade Malek- era un hombre de mucho talento, de enorme intuición, y un trabajador incansable. "Todos hubiéramos tirado la toalla ante las dificultades que él afrontó. Si hubiera sido un tipo fácil y amable no hubiera descubierto la tumba de Tutankamón ni habría acabado de excavarla".

Jacinto Antón, Madrid: Tutankamón renace en Internet, EL PAÍS, 4 de diciembre de 2010

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