viernes, 8 de octubre de 2010

El secreto de Itálica

Quienes mejor conocen Itálica, por haberla investigado, amado o tenido a su cargo, revelan sus lugares favoritos en este conjunto arqueológico romano.

La Fundación Itálica acaba de emprender un ciclo de conferencias en el que los antiguos directores del conjunto arqueológico cuentan su visión del mismo, su experiencia allí. Es tan buena esta idea de dar voz a quienes conocen y aman aquello de lo que hablan, tan infrecuente, que El Correo ha querido seguir su estela. Sin pretensiones, sin sesudos afanes historicistas, sin azúcares añadidos. Una sola pregunta: ¿cuál es su lugar favorito de Itálica? Tomen nota, porque el resultado probablemente sea, gracias a todos ellos, una de las más emotivas y originales guías jamás publicadas sobre la antigua ciudad romana.

Rafael Ortiz, galerista y patrono de la Fundación Itálica: "Siempre me gustaron las vías y las calzadas romanas. Imaginar los desplazamientos por estas vías en la época en que se construyeron me parece algo tan revolucionario y que propició tanto las comunicaciones como el tren de alta velocidad en la actualidad. De la ciudad de Itálica, uno de mis lugares preferidos y que me resulta más sugerente es el cardo máximo, que la atravesaba de Norte a Sur."

Myriam Seco, arqueóloga: "Mira, el lugar que más me gusta de Itálica es la summa cavea del anfiteatro, porque es la parte más alta y desde allí se tiene una visión del conjunto y se aprecia la grandiosidad del edificio y la espectacularidad del lugar. Además, si es al atardecer, mejor, con la mezcla de olores, colores y sonidos que acompañan a la puesta de sol."

Javier Verdugo, ex director de Itálica: "Hay un punto junto al parque desde el que sólo se ve Itálica. Tener en un primer plano el anfiteatro y frente a ti toda la ciudad es una vista única que te abre todos los sentidos."

Fernando Amores, del Departamento de Prehistoria y Arqueología de la Universidad de Sevilla, encuentra cierto reduccionismo en la pregunta aunque aprecia el que "te obliga a recordar recuerdos", y accede: "Quizás me decido por las Termas Mayores ya que el primer impacto que me produjo hace tantos años, cuando las visité, quizás en 1976, se mantiene vivo. Las Termas suponen para mí la ruina en su misterio; sus viejas osamentas se esconden bajo la tierra sin saber su final y su monumentalidad nos conecta con la idea de Imperio. Vislumbrar las bóvedas, oscuras, sugiere enigmas que sólo la ruina es capaz de transmitir. Allí habita la culebra, el conejo y el búho."

Y prosigue: "Este lugar permanece aislado del resto de las edificaciones excavadas y en su visita nos envuelve el entorno rural, permitiéndonos el sueño de que somos nosotros quienes las descubrimos. Si a todo ello le añadimos una tarde de otoño a la caída del sol y con un grupo de amigos, privilegio que nos gustaría hacer extensivo a todos, entonces resaltan vivencias inolvidables de vacío, silencios y ecos del pasado."

Enrique González Pol, vicesecretario de la Fundación Itálica: "El lugar del conjunto que más me impresiona y donde mejor me siento es la pequeña colina desde la que se contemplan las ruinas del anfiteatro; allí imagino el edificio en su integridad, las cáveas y el velario con sus mástiles y poleas; el sonido de los espectáculos, los vestidos de los asistentes, sus ovaciones o sus muestras de desagrado ante lo que se les ofrecía. Veo la Roma viva de cada día, la vida cotidiana, que también es Historia."

He aquí el elemento preferido de María Luisa de la Bandera, del departamento de Prehistoria y Arqueología de la Universidad de Sevilla: "La planimetría de la ciudad. Es una muestra que abraza, de manera global, el desarrollo sociocultural de la sociedad romana", afirma.

José Luis Escacena Carrasco, del mismo departamento: "Los lugares que más me gustan de Itálica son aquellos que han conservado tablas de juego grabadas en sus piedras, sobre todo porque hablan
del calor humano en la vida diaria de la ciudad."

María del Mar Martínez Moratalla, patrona de la Fundación Itálica: Para mí lo más especial es la Casa de los Pájaros. Es increíble cómo se ha conservado, es una belleza."

Julio Mallén, secretario de la Fundación Itálica y enamorado confeso de ese conjunto: "Lo que más me llama la atención de Itálica son los arañazos en el umbral de una casa de la Cañada Honda, provocados por una puerta descolgada. Ese detalle, el día que me lo enseñó Javier Verdugo, me hizo ver que, aún hoy, allí sigue habiendo vida."

También desde el seno de la misma Fundación, en su calidad de vicepresidenta primera, interviene Amalia Gómez: "Mi lugar preferido de Itálica es la vista del anfiteatro desde cualquier punto de la parte elevada, frente a la entrada. Es una sensación espacial muy interesante, porque se mezcla el recinto cerrado arquitectónico y la amplitud -que sólo limita el horizonte- de la zona viaria."

Julio Domínguez, arquitecto: "El anfiteatro, especialmente la capilla donde se encontraba la tabula gladiatoria. Que por cierto, la tabula debe volver a Itálica, porque es la única que existe en el mundo y, sobre todo, porque donde la tienen es en el Museo Arqueológico Nacional, no la ve nadie y es de suma importancia el significado de la misma y debe volver donde se encontró, igual que lo ha hecho la Dama de Elche."

Isabel Rodá, directora del Instituto Catalán de Arqueología Clásica: "El lugar que a mí más me gusta es el anfiteatro: tiene magia tanto el edificio en sí, su estado actual y el paisaje de alrededor. Y el que más emociona, aunque humilde: el pequeño taller del artesano que trabaja los mármoles reaprovechados del Traianeum."

Ana María Reggiani, superintendente arqueológica de Los Abruzzos: "El monumento de la antigua ciudad romana de Itálica que prefiero es el anfiteatro, porque transmite aún hoy la idea del esplendor de esta antigua ciudad, cuna de los emperadores Trajano y Adriano."

José María Raya, profesor titular de la Escuela Superior de Arquitectura de la Universidad de Sevilla: "La Casa de la Exedra, porque no sé exactamente lo que es. ¿Un colegio? ¿Un sitio para acceder a la milicia?"

De utilidad:
Qué: Conjunto Arqueológico de Itálica. Dónde: Avda. Extremadura (Santiponce). Cuándo: Mantiene su horario de verano hasta el próximo día 30: de martes a sábado, de 8.30 a 21 horas, y los domingos y festivos de 9 a 15 horas.
Apuntes breves: Fundada en el año 206 a.C. Tuvo murallas. Quedó deshabitada en el siglo XII. Fue devastada en la época árabe. Los primeros en protegerla fueron los invasores franceses (s. XIX). Fue la primera ciudad romana fuera de Italia.

César Rufino: El secreto de Itálica, El Correo de Andalucía, 25 de septiembre de 2010

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