Cara a cara de Picasso y Klee
Una exposición en la capital helvética reúne por primera vez a dos grandes artistas de la misma generación cuyas personalidades no podrían ser más antitéticas: Pablo Picasso (1881-1973) y Paul Klee (1879-1940). El primero, de temperamento extrovertido como buen hijo del Mediterráneo; introvertido y espiritual, el suizo alemán. Los dos artistas se conocieron personalmente -se sabe que mantuvieron dos reuniones, una en París, otra en Berna- e incluso compartieron a algún marchante o galerista. El lirismo y el misterio, unidos a la inclinación a la sátira y a la ironía de la obra de Klee contrastan poderosamente con la sensualidad y el carácter dramático de la pintura del español. Picasso era una auténtica fuerza de la naturaleza a cuya atracción resultaba difícil resistirse, como reconoció el propio Klee al señalar la importancia de estar siempre vigilante para evitar su influencia, aunque fuera involuntaria. "Es una personalidad muy fuerte, y ocurre que uno adopta inconscientemen...