El fotógrafo que dejó el óleo y pintó con la luz

Estudio de la Bauhaus, en 1927.© Laszlo Moholy-Nagy, VEGAP."Apenas hemos empezado a explotar las posibilidades asombrosas que nos ofrece la cámara fotográfica", escribe Laszlo Moholy-Nagy en 1925 en el arranque de su libro Pintura, fotografía, cine, donde deja asentadas las bases de la nueva visión fotográfica, en la que el motivo ha perdido importancia frente a las formas. "Mientras que la fotografía existe desde hace ya más de un siglo, su evolución sólo nos ha permitido, recientemente, tomar conciencia, más allá de su especificidad, de sus consecuencias para la creaciónóptica. Del mismo modo, hace poco nuestra forma de ver ha madurado lo suficiente para comprenderlas", concluía.

La manera de ver había cambiado. En 1921 Man Ray (pintor norteamericano afincado en París) y Laszlo Moholy-Nagy (pintor y fotógrafo húngaro que trabajaba en Berlín) comenzaron a realizar sus rayogramas y fotogramas, bastante similares entre sí. Colocaron objetos sobre papel sensible, con lo que no sólo registraban contornos, sino también las sombras arrojadas por estos. La solución experimental atrajo a las sensibilidades dadaísta y surrealista. Ambos eligieron ruedas de engranaje y pequeñas partes de maquinaria como materia prima de sus primeras composiciones, que tanto recuerdan a los diseños de Francis Picabia, cuando sumergía en resortes ruedas dentadas, piñones de un despertador y los presionaba luego sobre el papel. Los posteriores fotogramas de Moholy-Nagy (Hungría, 1895-EEUU, 1946) son ejercicios sobre la luz y la forma, casi arquitectónicos por su composición. Para el artista los objetos colocados sobre el papel sensible eran "moduladores de la luz", hasta que dejaban de ser objetos identificables.

El citado Pintura, fotografía, cine, publicado en la serie de libros de la Bauhaus (conoció a Walter Gropius en 1922), contiene no sólo una selección de fotogramas y fotografías, hechas por él mismo y por otros con la intención de hacer de ellas obras de arte. Hay en ellas fotografías astronómicas, fotomicrográficas, placas de rayos X, vistas aéreas, fotos periodísticas El rastro de un "artista total", como le calificó ayer Oliva María Rubio, comisaria de Laszlo Moholy-Nagy. El arte de la luz, la exposición retrospectiva más completa que se ha mostrado hasta el momento en España sobre la obra del húngaro, con la que arranca PHotoEspaña, en la sede madrileña del Círculo de Bellas Artes.

"No reproducía la realidad, la creaba", aseguró Oliva María Rubio para confirmar que se dedicó al vídeo, la escultura, cine, fotografía, collage, pintura... La exposición, con más de 200 piezas entre pinturas, fotografías en blanco y negro y color, películas y elementos de diseño gráfico, girará por Europa y tras el arranque de Madrid pasará por Berlín y La Haya. "Fue una pieza esencial de la Bauhaus, un intelectual del arte", apuntó Juan Barja, director del Círculo de Bellas Artes, para subrayar que se trata de una de las grandes figuras de la modernidad.

Para Moholy-Nagy la cámara fotográfica era un instrumento que permitía ampliar la visión. Su búsqueda radical de la forma le llevó a apreciar instantáneas realizadas con propósitos científicos o utilitarios. En ellas encontró y fundó una "nueva visión" del mundo. Pero incluso cuando se interesaba por la realidad movía encuadres, lo cambiaba todo, se esforzaba para que nada fuera como se esperaba. Los experimentos, como bien anunciaba el artista húngaro, habían ayudado a mirar de una nueva manera. Así es cómo los fotógrafos de la década de 1920 exploraron también el método de la doble exposición. Uno de los resultados más logrados es un retrato que Rodchenko hizo de AleksandrSchevtschenko en 1924, mostrando al pintor de perfil y también de frente. La irrealidad de los negativos de Moholy-Nagy enfatizó las formas y los contornos, dejó que la luz construyese el cuerpo.

Peio H. Riaño, Madrid: El fotógrafo que dejó el óleo y pintó con la luz, Público, 5 de junio de 2010

Comentarios