martes, 1 de febrero de 2011

Jasper Johns, el eslabón perdido entre el expresionismo abstracto y el pop

El IVAM acoge una gran retrospectiva del artista norteamericano

«Flags» (1987). Las banderas son muy representativas en Jasper Johns- Rober Solsona

A pesar de su evidente influencia en las corrientes pictóricas posteriores a la segunda mitad del siglo XX, no es cosa frecuente encontrar en Europa una exposición monográfica dedicada a Jasper Johns (Allendale, Carolina del Sur, 1930). Más insólito resulta todavía contemplar en un mismo espacio la evolución del artista norteamericano durante los últimos cincuenta años, plasmada en todo tipo de formatos y técnicas, productos de un espíritu investigador infatigable y perfeccionista. Es por esto que la exposición «Jasper Johns. Las huellas de la memoria», que hoy se inaugura en el Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM), es sin duda uno de los acontecimientos culturales de la temporada.

Como indica la comisaria, Martine Soria, el montaje de esta muestra ha sido en cierto modo una carrera de obstáculos, debido principalmente a las reticencias de algunas de las entidades prestatarias y de algunos «coleccionistas pusilánimes». La National Gallery of Art de Washington, el Whitney Museum de Nueva York, el Centro Pompidou de París y la Tate Gallery de Londres son algunos de los centros que han contribuido con sus obras a este proyecto.


Cifras y letras


A pesar de las trabas iniciales, el museo valenciano puede vanagloriarse de haber sido capaz de reunir algunas de las piezas que revisten mayor valor sentimental para el artista, como aquellas procedentes de los sucesores del prestigioso galerista neoyorquino Leo Castelli —que fue su descubridor—, la de la colección Sonnabend o la cedida por la Fundación Robert Rauschenberg.

De hecho, Jasper Johns —que no asistirá hoy a la inauguración, pero que sí viajará a Valencia el próximo 27 de marzo para recoger el Premio Julio González que le ha concedido el IVAM— ha prestado en primicia absoluta una escultura en bajorrelieve de aluminio, ejecutado en 2007, que no había sido presentada antes al público.

Bien nutrida con un centenar de obras datadas desde 1954 hasta la actualidad, esta retrospectiva se centra especialmente en la introducción de símbolos tipográficos en las pinturas, grabados, litografías y aguafuertes del artista, un tema recurrente en toda su trayectoria debido a su enorme fuerza alegórica.

Como elementos del lenguaje que sirven para enunciar el mundo, los números y las letras del alfabeto sirven a Johns para subrayar el rechazo de sus cuadros hacia cualquier tipo de mensaje manifiesto. Reconcentrado en la pintura desde un punto de vista materialista, relativizando el poder del contenido, el autor norteamericano le propinaba el último estacazo al expresionismo abstracto, que a finales de los años cincuenta ya vivía una progresiva decadencia.

En su representación de lugares comunes, como banderas y dianas, no hallamos rastro del ego del artista, ni preocupación alguna por transmitir emociones o compartir mundos interiores, como hacían Mark Rothko, Willem de Kooning o Jackson Pollock. Por el contrario, en la elección de elementos de la cultura popular y la conversión de las pinturas en objetos o «ready-mades» sí vemos las mimbres de un pop art primigenio.
El éxito fulgurante de un chico del Sur

Criado en el sur de Estados Unidos, Jasper Johns se traslada en 1949 a Nueva York, donde ingresa en una escuela de arte comercial. Posteriormente fue destinado con el ejército a Japón, donde permaneció hasta 1952. Ya de vuelta en Nueva York, conoció a Robert Rauschenberg y John Cage, quienes le pusieron en contacto con el coreógrafo Merce Cunningham y Marcel Duchamp. El éxito comercial y de crítica le llegó a los 28 años, tras su primera exposición en la galería Leo Castelli, en la que Alfred Barr, director del MoMA, adquirió un cuadro icónico, «Flag» (1954-1955).

Esta afrenta contra la abstracción lírica y el expresionismo abstracto puede parecer paradójica al visitante, que observa las capas libres de color y los emborronamientos empleados en muchas piezas, que dan a entender una libertad de gesto y una espontaneidad tan solo aparente, puesto que tras las pátinas añejas de sus lienzos se oculta un proceloso trabajo artesanal y una reivindicación del antiguo y lento procedimiento de la pintura a la cera. La imperfección en Jasper Johns es siempre voluntaria.

Aunque en ella abundan los lienzos de gran tamaño, los collages y los encaustos, esta exposición —que podrá visitarse hasta el 24 de abril— incide particularmente en la obra gráfica de Jasper Johns, donde éste sometía un mismo tema pictórico a distintas técnicas de estampación, desde la tinta china hasta la plancha de cobre, las litografías o las serigrafías, siguiendo la estela de admirados maestros como Matisse o Picasso.

El arte como objeto

Otro de los aspectos clave en la pintura de este hito del arte norteamericano es la distancia que siempre ha querido imponer entre pintura y representación, entre el objeto y aquello que lo nombra. De ahí la obsesión por aplicar gruesas capas de pintura y dotar a los lienzos de una tercera dimensión jugando con el papier mâche, el yeso, el vidrio o el bronce. Jasper Johns podía ser un enemigo de la abstracción, pero tenía claro que la pintura debía liberarse de lo que en el siglo XIX hacía de ella un arte de imitación. Así como su idea del arte como objeto es fácil rastrear hasta nuestros días, debemos buscar también en los objetos manufacturados de Marcel Duchamp la razón de la fascinación de Johns por el «ready-made».

Como eslabón entre el declive del expresionismo abstracto y el advenimiento del pop art, Jasper Johns es una figura imprescindible del arte del siglo XX, como lo fueron también sus amigos Frank Stella, Cy Twonbly y Robert Rauschenberg, todos ellos reconocidos también en años anteriores con el Premio Julio González del IVAM.

A sus 81 años, Johns sigue en activo, dedicándose de forma casi monacal a la investigación artística, y fiel a su perfil de artista austero, de vida reservada y poco dado a las apariciones públicas.

Marta Moreira, Valencia: Jasper Johns, el eslabón perdido entre el expresionismo abstracto y el pop,
ABC, 1 de febrero de 2011

A modo de justificación...

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