viernes, 16 de enero de 2015

Diez años de MUSAC: salida de «emergencias»

Han pasado diez años desde que el MUSAC abrió en León. Y no parece que fue ayer. No. La verdad es que parece que fue hace siglos, y el paisaje cultural y social que lo vio nacer es hoy irreconocible. A los veinteañeros de entonces nos va quedando poco para los cuarenta, y, en estos diez años, toda una generación de artistas, comisarios, gestores, teóricos y críticos tan jóvenes y sobradamente preparados (¿quién se acuerda de aquello de los JASPS, que justo tuvo sus cinco minutos de uso y abuso por aquella época?) han podido (cuando les han dejado) demostrar hasta qué punto su preparación era sobrada. O si más bien, en unos pocos años, le sobraría a un país y un sistema-arte que cabalgaba allá por el 2005 en la cresta de la ola del dinero institucional el boom de centros de arte contemporáneo y las falsas seguridades que precedieron al batacazo de la(s) crisis de todo tipo en la que seguimos debatiéndonos. Aparte del MUSAC, ese año nació la palabra mileurista como algo peyorativo: hoy designa por desgracia un salario deseable para muchos.
«Eye Catching 5», de Jennifer Steinkamp, una de las piezas expuestas actualmente en el MUSAC
«Eye Catching 5», de Jennifer Steinkamp, una de las piezas expuestas actualmente en el MUSAC
Porque, si por aquí todo empezó, a lo mejor, en 1998 con un «Efecto Guggenheim», también hubo en el mundillo del arte patrio a partir de 2005 un «Estilo MUSAC»: de improviso, una ciudad como León, que no era precisamente la quintaesencia de lo cool, se dotaba de un edificio de calidad, multipremiado y versátil (también difícil); de una colección potente y deseada por artistas y galeristas de todos lados; y de un «museo del presente» que la reactivaba y la situaba en el circuito internacional y las portadas de medios de medio mundo. Con habilidad evidente y pulso muy firme, Rafael Doctor sacaba adelante un proyecto que, como dice el cliché, no dejaba a nadie indiferente. Una de sus cualidades era justo esa: su condición de proyecto muy definido y muy definidor de tendencias y puntos de vista. El MUSAC tenía un plan, gustara o no, y eso ya era mucho en un momento en que los políticos locales de toda España se apresuraban a construir contenedores de arte para no ser menos que el vecino, sin una idea muy clara de su función o de su sostenibilidad cuando vinieran mal dadas (y vaya que si vinieron).

Y después de un dosificado crescendo de suspense y expectación, abrió sus puertas con una expo inaugural, Emergencias, que nadie quiso perderse y que era, en ese sentido, lo que los anglos llaman todo un statement: una declaración de intenciones y una exhibición no sólo de obras, sino de un ideario y una forma de hacer las cosas. En una época en que era fácil ser optimista, el MUSAC jugó una baza lúdica y festiva: con autobuses fletados de asientos muy peleados para cada inauguración, disc-jockeys importados y noches de copas memorables (claro que, como decía el otro, quien las recordase es que no estuvo en ellas) por el Barrio Húmedo que, diez años después y en plena resaca desmoralizada de cócteles de ladrillo y corrupción, parece una especie de sueño que les pasó a otros, y en otro país y en otro siglo.

Eso puso en bandeja la caricatura fácil de los que le cogieron tirria desde el primer momento (me acuerdo a bote pronto de un artículo furibundo de Julio Llamazares, pero hubo más en este país donde el arte contemporáneo es siempre culpable de todo hasta que se demuestre lo contrario), los que se sintieron excluidos de la claque de incondicionales y los que con más lucidez previeron la fragilidad institucional y política y hasta histórica que sostenía aquello.

Pero los críticos obviaban la solidez de una exposición colectiva que lucía un criterio firme (y por eso no a gusto de todos, pero ese es el meollo de cualquier criterio) a la hora de mostrar las adquisiciones. Se apoyaba en un guión rígido del Instituto de Estudios sobre Conflictos y Acción  Humanitaria (IECAH) para ilustrar con obras y artistas lasrespuestas a problemas concretos del mundo de 2005 que siguen siéndolo más aún en 2015. Además de esa atención a las emergencias del momento, el primer MUSAC apostaba por la potencia visual, la rotundidad plástica y la alergia ante la aridez. Algunas de sus apuestas (nacionales, sobre todo) se han desvaído con los años, pero la publicación que acompañó la expo aguanta con dignidad el paso de una década y sirve de guión eficaz a esta segunda entrega.

Ahora, Post Emergencias propone una puesta al día depurada y sensata del papel de un centro como el MUSAC en un contexto local y nacional muy distinto. Vuelve a echar mano de la colaboración con el IECAH y a lucir el músculo de una colección que ha sabido profundizar en las líneas trazadas y apostar fuerte por Latinoamérica. La seguridad relativa desde la que se miraba en España a aquellas emergencias globales ha cedido, y las crisis sociales, la relación con el medio ambiente y la presión de la violencia nos duelen en carne propia de una forma mucho más directa de lo que parecía en 2005. A partir de esos tres ejes, la muestra reflexiona sobre el nuevo paisaje: las guerras, la presión migratoria y el riesgo de pandemias llaman a las puertas de una UE que no consigue salir de su ensimismamiento y que de puertas adentro no puede o no quiere proporcionar a sus ciudadanos un proyecto creíble que ataje desmanes financieros y populismos aislacionistas o xenófobos.  La urgencia de las crisis económicas impiden ver la foto de conjunto deun modelo económico insostenible en su relación con el medio ambiente, y las promesas de redistribución y avances en la igualdad se diluyen en un clima de precariedad y falta de perspectivas globales y coordinadas. Post Emergencias afronta el asunto con la nómina de artistas sólida y coordinada que le permiten sus fondos, y, para quien visitó la primera, será una buena vara de medir de cómo hemos cambiado. Ya se imaginan que no a mejor. 

«10 años después: post emergencias en la colección MUSAC»  COLECTIVA. MUSAC. León. Avda. de los Reyes Leoneses, 24. Comisaria: Koré Escobar. Http://musac.es/. Hasta el 5 de abril

Javier Montes, León: Diez años de MUSAC: salida de «emergencias», ABC, 14 de enero de 2015

A modo de justificación...

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El presente blog pretende ser un compendio de los artículos, y publicaciones recogidos en los medios de comunicación (escritos y audiovisuales), principalmente de España, para el estudio de la Historia del Arte. Aspira a ser una guía complementaria para su conocimiento y una referencia para la reflexión y análisis del mundo que nos rodea para difundir la defensa del patrimonio a futuras generaciones. Tuvo su origen a comienzos de junio de 2007, como blog de aula en la materia de Historia del Arte, para la modalidad de Humanidades y Ciencias Sociales de 2º de Bachillerato en el I.E.S. Carbula de Almodóvar del Río (Córdoba). Pero la idea fue creciendo y adquiriendo una dimensión inesperada. Ahora, en un nuevo destino profesional deseamos continuar la experiencia, manteniendo la identidad, para poder alcanzar a nuestros alumnos, en su forzado contacto con la materia, y con el público en general, para que profundice en los entresijos de un aspecto de la civilización de gran calado.