miércoles, 21 de enero de 2015

La construcción de una mirada

La Academia de Bellas Artes de San Fernando, en su sede madrileña de la calle de Alcalá, acoge hasta el próximo día 1 de febrero la exposición Richard Ford. Viajes por España (1830-1833). Organizada por la propia Academia, conjuntamente con la Fundación Mapfre, esta magnífica muestra pretende sacar a la luz la obra gráfica realizada por el viajero hispanista inglés Richard Ford durante su estancia en la Península. Un período de tres intensos años en los que, desde sus residencias de Sevilla y Granada, recorrió todo el arco del Levante, desde Almería a Barcelona; siguió la Ruta de la Plata hasta llegar a Santiago de Compostela a través de Extremadura y Castilla, y viajó por el centro de la Península para visitar Madrid, Toledo, Salamanca, Segovia y Guadalajara. 

Fruto de este periplo fue su obra más celebrada y leída: el Manual para viajeros por España y lectores en casa, publicada por primera vez en 1845 y luego completada en sus siguientes reediciones y convertida inmediatamente en el libro de referencia de la literatura de viajes del siglo XIX, aunque habría que esperar hasta la década de los 80 del siglo XX para encontrar una traducción de la misma (editada por Turner) en lengua española. Este libro-guía realmente excepcional se ve completado ahora con las imágenes, realizadas al vuelo en su mayor parte y reunidas a lo largo de todos sus aventurados viajes. A ellas se añaden también algunas obras de autores coetáneos y una serie de cuidadosos dibujos realizados por su esposa Harriet. 

Todo este riquísimo material gráfico (casi 500 obras entre bocetos, dibujos a lápiz y a tinta y acuarelas), imagen viva de la España de la época, llegó a Inglaterra en el equipaje de Ford, junto con una buena cantidad de pinturas y de libros de autores españoles que hicieron de su biblioteca un auténtico lugar de culto para los estudiosos. Él mismo se encargó de ordenar sus obras en una serie de álbumes, conservados en el patrimonio familiar hasta que, tras un largo proceso de estudio y selección, el comisario de esta exposición, Javier Rodríguez Barberán, ha sacado a la luz muchas de ellas, logrando así completar la figura de Richard Ford, ampliamente estudiada por él con anterioridad y mostrar su perfil de dibujante viajero por la España del primer tercio del siglo XIX, así como la imagen de España desde una mirada inédita, en un momento en que la fotografía, recién nacida, aún no prestaba su testimonio a las cuestiones paisajísticas. 

Existen, no obstante, algunos antecedentes de esta exposición. La "colección invisible", como la llama el propio Rodríguez Barberán en su excelente artículo del catálogo, comenzó tímidamente a ganar visibilidad en el siglo XX, gracias, sobre todo a Brinsley Ford, descendiente directo del autor, quien en un artículo de 1942 publicaba tres dibujos de su bisabuelo. Más tarde, y a raíz de una visita de Brinsley Ford a Granada, el por entonces catedrático de su universidad, Alfonso Gamir Sandoval, publicó, en 1955, la parte del Manual referida a Granada con más de cuarenta dibujos y acuarelas, a la que seguiría, en 1963, la publicación, a cargo del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, del pequeño volumen titulado Richard Ford en Sevilla, que contiene otros cuarenta dibujos y acuarelas sobre la ciudad y sus alrededores. 

Resueltas sus deudas con Granada y Sevilla, fue la galería Wildenstein de Londres la que acogió, en 1974, la gran exposición Richard Ford in Spain, aunque volverían a ser de nuevo las ciudades andaluzas las que dieran a conocer nuevas obras del inglés con sendas exposiciones: Artistas románticos británicos en Andalucía, celebrada en 2005 en Granada y La Sevilla de Richard Ford 1830-1833, comisariada también por el profesor Rodríguez Barberán y celebrada en 2007 en la capital hispalense, con más de un centenar de piezas del propio Ford. 

Admirador de Turner y de Roberts y simplemente aficionado al dibujo, Ford no se planteó nunca finalidad comercial o editorial alguna. Sólo intentó registrar lo que veía con el fin de ayudar luego a su memoria. Por ello, en sus apuntes del natural, Ford sigue su gusto y su intuición y disfruta recreando lugares aparentemente poco relevantes, periferias de ciudades y actividades cotidianas de sus calles y sus plazas, explorando temas (como la ampliación de los planos por encima de los monumentos) que la fotografía tardaría aún mucho tiempo en investigar. 

Hijo de su época romántica, el viajero también rindió tributo al orientalismo, presente en una de las salas de la exposición, organizada por temas, aunque en el valioso catálogo editado por la Academia de San Fernando y a cargo de su comisario (que pueden encontrar completo en la página web de la Academia) el prestigioso hispanista inglés Ian Robertson analiza a fondo las rutas llevadas a cabo por Ford y el profesor de la Universidad de Sevilla, Antonio Gámiz Gordo, estudia los paisajes realizados en ellas dividiéndolas en seis grandes capítulos: Sevilla, Granada, Tierras de Levante, Ruta de la Plata, Andalucía y Centro de la Península. 

En un momento en que los que se sentaban a dibujar exteriores en España eran mirados con sospecha, dicha actividad dio pie a Ford, además, para relatar en su Manual una gran cantidad de anécdotas que reflejan fielmente la idiosincrasia de los españoles de la época y la actitud de muchos de ellos frente al arte.  En cualquier caso, y como afirma el comisario de la exposición, "ésta es una oportunidad única tanto para conocer unos dibujos que, con todo su valor artístico y documental, es posible que no los veamos publicados a corto plazo, como para completar una figura tan relevante como la del hispanista Richard Ford".

Rosalía Gómez: La construcción de una mirada, Diario de Sevilla, 18 de enero de 2015

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