El canon Picasso
Arlequines, instrumentos, mujeres desnudas... todo el universo pictórico de Picasso estaba ya presente en sus primeras tres décadas de arte. Sus jóvenes pinceladas son el entremés de la exposición, en las que queda patente la influencia de Gauguin, Van Gogh o Toulousse-Lautrec. De la etapa azul destaca 'Mujer melancólica' (1902), mientras que de la rosa, el pintor mostró, entre otras, el 'Retrato de Fernande Olivier' (1906). De entre las creaciones modernas presentes, sobresalen dos. 'Lección de dibujo' (1925) no se había mostrado en público desde hacia más de 30 años. Difícil de ver también es 'El pintor y su modelo' (1927), prestada por el Museo de Arte Contemporáneo de Teherán, y que raramente está en circulación.
Pero, ¿por qué Picasso se decidió por Zúrich para presentar su primera retrospectiva en un museo? La respuesta hay que buscarla en la ausencia de pinacotecas de renombre que mostraran arte contemporáneo en aquella época, más allá de Suiza, Holanda, Austria y Alemania. El MoMA de Nueva York sólo tenía tres años, poco tiempo para ganar el prestigio necesario para estar a la altura de uno de los pintores más importantes del siglo XX. Además, la Kunthaus era una institución privada, por lo que los cuadros expuestos podían venderse, uno de los objetivos principales del pintor cubista. El país alpino, más boyante que el resto de país en aquella década, era el lugar perfecto.
Nada más llegar a Zúrich con su mujer Olga y su hijo Paulo, Picasso se encontró con la compañía de la prensa, como si fuera una estrella de Hollywood. No obstante, la crítica no fue del todo benevolente pues no entendió las curvas, desviaciones y saltos que Picasso había hecho con su estilo en la última década. Llegaron a decir que aquellos cambios respondían a "un proyecto decorativo" y no pictórico. El renombrado psiquiatra suizo Carl Gustav Jung incluso manifestó que en su arte se palpaba "la esquizofrenia". Seguramente, sus provocativas declaraciones no hicieron más que llamar la atención del público. El interés fue tan masivo que el museo tuvo que ampliar en 15 días las cuatro semanas previstas inicialmente. Los responsables de la actual exposición esperan lo mismo.
Picasso siempre supo que sus pinturas cubistas marcarían la historia del arte. Por eso, cuando le tocó organizar una exposición retrospectiva de sus primeras décadas de trabajo, supo que sus obras vanguardistas tenían que ser el centro de todo.