El Obelisco de Axum retorna a Etiopía

Los axumitas, los primeros cristianos de Africa, se hubieran quedado boquiabiertos al ver erigido en su totalidad el obelisco de 25 metros de alto que ellos cincelaron y que se les derrumbó en pedazos mientras lo levantaban hace 1.700 años. Son ahora los turistas que viajan a Etiopía los que pueden deleitarse viendo en Axum el obelisco, de 150 toneladas de peso, que se ha levantado como se pretendía haber hecho originalmente, aunque esta vez con la ayuda de maquinaria moderna e ingeniería europea. Sea como fuere, después de haber permanecido despedazado durante diecisiete siglos y de unos años de estancia en Italia, el obelisco de Axum está finalmente en su hogar y se levanta firme junto a sus hermanas, las estelas que marcan las tumbas de una de las grandes civilizaciones del siglo III.

Más de mil personalidades asistieron a la ceremonia de inauguración del obelisco, entre ellas el primer ministro etíope, Meles Zenawi, el subsecretario de Asuntos Exteriores italiano, Alfredo Mantica, y el historiador Richard Pankhurst, que tuvo un papel decisivo en su devolución por Italia a Etiopía.

Hasta hace cuatro años, el obelisco estaba delante de la oficina del Fondo de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) en Roma, donde fue trasladado por Benito Mussolini en 1937, cuando los fascistas italianos invadieron Etiopía. Mussolini quería que representara en Roma el orgullo de su breve conquista colonial y ahora representa la preservación de la cultura africana. "Lo que se llevaron por la fuerza, ahora ha regresado con grandes esfuerzos diplomáticos", ha dicho el primer ministro Meles Zenawi en la clausura de la ceremonia.

El Parlamento etíope reclamó dos veces la devolución del obelisco, la primera en 1969, cuando los parlamentarios etíopes amenazaron a los italianos con que su majestad, el emperador Haile Selassie, nunca volvería a visitarlos si no lo entregaban, y luego en 1996. Puede que la primera amenaza no convenciera a los italianos, pero una renovada campaña dirigida por intelectuales de los dos países finalmente causó la suficiente vergüenza a Italia y a Naciones Unidas como para conseguir su regreso.

La restauración del monumento no fue una tarea fácil, pues requirió cuatro años de trabajo duro y unos 10 millones de dólares (unos 6,9 millones de euros), para hacer una reconstrucción en tres partes, que fueron colocadas en raíles forrados de teflón antes de erigirse unidas.

El Obelisco de Axum retorna a Etiopía, Terra.es /Actualidad, 4 de septiembre de 2008

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