El mercado del arte, a paso firme

El mercado del arte, a paso firme
Los teléfonos echan humo en la frenética y excitante subasta de la escultura de Giacometti,
el miércoles en la sala Sotheby's de Londres / AF
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7 claves para una crisis
  • 1. No faltan compradores ni dinero para las grandes piezas: hay más demanda que en plena euforia de hace unos años
  • 2. No se ha desinflado el mercado del arte contemporáneo: hay menos piezas, pero más selectas
  • 3. La inestabilidad económica provoca cierta intranquilidad en los vendedores, que no sacan a subasta sus obras en plena crisis por miedo
  • 4. El mercado es hoy más de calidad que de nombres: se busca la pieza, no la firma
  • 5. En las obras de tipo medio se ha producido un ajuste calidad-precio
  • 6. En tiempos convulsos se apuesta más por las ventas privadas
  • 7. La crisis ha serenado y reordenado el sector
Horas después de la borrachera de millones que hubo en la subasta del miércoles en la sala Sotheby's de Londres, y aún en plena resaca, tocaba ayer analizar los excelentes resultados obtenidos, en especial la venta del bronce «El hombre que camina I», de Giacometti, por 104,3 millones de dólares, el precio más alto conseguido por una obra de arte en subasta en toda la Historia. ¿Supone esto que la crisis ha tocado su fin en el mercado del arte? ¿O no llegó a afectarle nunca?

Hablan con ABC quienes mejor conocen el mercado. Pablo Melendo, consejero delegado de Sotheby's España, vivió «in situ» esta subasta histórica. Recuerda que hasta diez teléfonos sonaban a la vez: «Fue una locura». El secreto de esta pieza, dice, es que es «excepcional, única, un icono, y además se halla en un perfecto estado de conservación.

Cuando hay algo así, la gente mata por conseguirlo; saben que es una oportunidad que podría no volver a repetirse». Subraya Melendo que la crisis económica mundial ha afectado más a otros sectores que al mercado del arte, pero reconoce que en 2009 sí se notó, sobre todo en el número de obras que salían a subasta, que bajó considerablemente: «La gente prefirió no sacar a subasta las grandes piezas por temor a que los precios no fuesen muy buenos. Pero a finales del año pasado empezaron a mejorar las ventas, los récords volvieron a las salas. La pintura antigua tuvo excelentes resultados».

España sigue sin animarse

Pese a la alegría del mercado internacional —se mantienen fuertes China, Rusia, India, los países árabes—, reconoce que en España «sigue el mercado muy triste». ¿Se ha desinflado el mercado del arte contemporáneo? «No, lo que ha bajado es el volumen; hoy se seleccionan más las piezas. Quizá se arriesga menos o haya menos demanda, pero las piezas buenas se venden muy bien». Es cauto, pero dice que «el mercado está fuerte, se está recuperando».

Afirma Juan Várez, consejero delegado de Christie's España, que hoy «hay más dinero para las grandes piezas que en 2005 ó 2006, en plena euforia compradora. Lo explica así: «Esas grandes piezas escasean, cuesta muchísimo conseguirlas. Cada vez hay más museos y centros nuevos, y se utilizan todos los recursos para conseguir esas buenas obras. Siempre ha pasado eso, pero ahora es mucho más radical». A finales de los 80, recuerda, un solo país (Japón) hundió el mercado impresionista con sus multimillonarias compras. Ahora, dice, todo está mucho más repartido. Sí cree que la inestabilidad económica provoca cierta intranquilidad, lo que hace que se decidan a no vender.

En cuanto a las piezas de tipo medio, piensa Juan Várez que la crisis ha producido un ajuste calidad-precio, evitando así los abusos, y una reordenación en el mercado: «Se compra hoy con menos euforia y ansiedad que hace unos años. Influyen menos las modas. El sector se ha tranquilizado y eso es bueno. El mercado es más de calidad que de nombres y eso me gusta. Pone como ejemplo la venta de un dibujo de Rafael en diciembre pasado por 50 millones de dólares. También subraya que los coleccionistas se han decantado más en estos tiempos de crisis por las ventas privadas a través de las casas de subastas.

Por su parte, Edmund Peel, consultor de compraventa de arte, distingue dos mercados del arte bien diferenciados: «Por un lado, el de las superpiezas, que no ha notado la crisis y va viento en popa, en pintura antigua, moderna, contemporánea... No sólo es excepcional la pieza, sino el número de pujadores que la desean tener. Quizá ha habido una restricción en la oferta. Por otro lado, un mercado intermedio, al que ha tocado más la crisis. Cuando hubo el “boom” se vendía casi todo; hoy hay menos dinero y es más selectivo, se exige más calidad». Pone como ejemplo el mercado de obras de Warhol: «Se decía que en 2008 había bajado un 40%, pero en noviembre de ese año se vendió una obra suya por 44 millones de dólares; hubo nueve personas pujando por ella».

La incógnita de ARCO

Peel saca como conclusión que «siempre hay compradores para las grandes piezas y que ya no es un mercado de firmas, de nombres, sino de calidad. En la misma subasta del giacometti salió otra obra de este artista que quedó sin vender. Ha ocurrido estos días lo mismo con obras de Van Dongen, de Seurat... Unas se vendieron muy bien y otras quedaron sin vender».

Si tomamos las subastas internacionales como termómetro del mercado, cabría ser optimista de cara a ARCO, que está a las puertas. La feria salvó los muebles en 2009, pero ya advirtieron que lo peor estaba por llegar. ¿Podrá esquivar la crisis un año más? Si la oferta es de calidad y el mercado patrio se anima, seguro.

Natividad Pulido, Madrid: El mercado del arte, a paso firme, ABC, 5 de febrero de 2010

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