El lado más afectivo de Sorolla, a través de sus cartas
Entrega de las cartas. A la derecha, el nieto del artista. | Efe
Este epistolario estaba depositado en el Museo Sorolla, pero con acceso reservado a la familia. Está compuesto por "cartas personales", en las que el pintor "se desnuda, dice todo lo que piensa, cómo evoluciona su pintura, sus angustias, y fundamentales para entender el trabajo de Sorolla recorriendo España", asegura el nieto y editor. Además de ser una importante fuente documental, con una edición rica en apuntes y notas bibliográficas, estas cartas desvelan el lado más afectivo del artista, acercándose "al Sorolla humano, pintor y marido", según Lorente, a la vez que confirman que trabajo y familia eran indisociables para el artista. "El Sorolla escritor es sorprendente: no tiene estudios y, sin ser vulgar, tiene facilidad de expresión", asegura Lorente.
Los años de la Hispanic Society
Clotilde García, esposa del pintor, y Pedro Gil Moreno de Mora, gran amigo y confidente de Sorolla, fueron los destinatarios de estas cartas, muchas escritas en los años que el artista dedicó a la elaboración de los paneles para decorar la biblioteca de la 'Hispanic Society of America'.
El primer tomo completa la correspondencia que Pedro Gil, pintor aficionado y clave en la estancia del valenciano en París, envió a Joaquín Sorolla. La relación entre ambos se basó, en gran medida, en esas cartas llenas de reflexiones sobre la obra del valenciano y sobre el panorama artístico de la época en la que fueron escritas. Los dos amigos tuvieron pocos encuentros personales debido a la distancia de sus residencias, pero la fuerza de algunas misivas refleja el vínculo entre los dos artistas y la confianza que Sorolla depositaba en Gil Moreno de Mora.
La familia fue una de las principales fuentes de inspiración para Joaquín Sorolla, y así lo demuestran el segundo y tercer tomo del epistolario: más de seiscientas cartas dirigidas a su mujer, de la que el pintor "tuvo que separarse una y otra vez, por una razón o por otra", explica Lorente. En este tomo se incluyen postales, reproducciones de dibujos y fotografías de Sorolla y su familia, a las que se hace referencia en algunas cartas. "Si Dios estuviera dispuesto que no llegásemos a ver a nuestra hija Elena, desapareciendo todos, ella naturalmente sería la única heredera", escribió Sorolla antes de volver de Nueva York en 1909, en una carta a la que adjuntó tres cheques con un valor de más de un millón de francos e instrucciones por si no volvía con vida de aquel viaje.
En definitiva, un legado que descubre "la transición de un pobre pintor que llegó a Madrid y que se abrió camino hasta ser el favorito de Alfonso XIII", concluye el nieto de Sorolla.
Efe | Madrid: El lado más afectivo de Sorolla, a través de sus cartas, El Mundo, 3 de julio de 2009