Los grabados de Durero, en el Museo Guggenheim

La muestra titulada 'Alberto Durero: Grabados de la Colección del Städel Museum' estará abierta desde el 26 de junio hasta el 9 de septiembre de 2007 en el Museo Guggenheim de Bilbao, para luego viajar a Frankfurt para ser exhibida hasta diciembre de 2007. Esta institución ha otorgado al maestro alemán y europeo del grabado durante el Renacimiento, y uno de los principales artistas germanos de la antigüedad, Alberto Durero, el protagonismo de la exposición central del periodo estival de la pinacoteca bilbaína de arte moderno y contemporáneo. La muestra exhibe al público, por primera vez desde 1971, una cuidada selección de 165 de las más importantes estampas hechas en talla de madera y cobre que realizó el grabador alemán a lo largo de toda su producción artística, que alberga el citado museo de la ciudad alemana de Frankfurt am Main.

La muestra ocupa las tres "salas clásicas" de la tercera planta del moderno museo diseñado por Gehry y está acompañada de un espacio didáctico en el que los visitantes y, especialmente, los niños del programa educativo del Guggehneim, podrán familiarizarse con las técnicas de grabado empleadas por el maestro alemán, según ha explicado el director del museo, Juan Ignacio Vidarte, que ha presentado la muestra hoy junto al comisiario, Martin Sonnabend. La exposición incluye tres piezas consideradas por los estudiosos en este artista alemán de finales del siglo XV y principios del XVI, como obras cumbres de su carrera que todavía no han sido superadas, como son El caballero, San Jerónimo en su celda y La Melancolía I, realizadas entre 1513 y 1514. También se podrán ver en Bilbao sus primeros grabados a buril sobre plancha de cobre, titulados Joven amenazada por la muerte, que pretende ser un cuento moralizante sobre las consecuencias de comportamientos considerados pecaminosos (la cita de una mujer con su amante) por la religión católica que profesaba el artista, y La sagrada familia de la Libélula.

La religión y la moral católica

El comisario de la muestra ha señalado que los criterios seguidos para seleccionar las 165 obras de las más de 500 que posee el Museo Städel que se podrán ver en Bilbao han sido los de la "máxima calidad y belleza" de los trabajos expuestos con los que pretende también dar una idea al espectador del detalle y minuciosidad con la que trabajaba el maestro europeo del grabado. La mayoría de los trabajos expuestos en esta muestra tienen como temática principal cuestiones relacionadas con la religión y la moral católica, como estampas de la vida, muerte y resurrección de Jesucristo, los Santos, la Virgen o el Apocalipsis, aunque también hay algunos estudios sobre distintos aspectos de la naturaleza y trabajos realizados para ensalzar la grandeza del emperador alemán Maximiliano I. En la parte final del recorrido se encuentran también varias obras que realizó tras convertirse a la nueva doctrina religiosa que surgió en Alemania al triunfar la Reforma impulsada por Lutero.

El grabado en Durero

A lo largo de su trayectoria Durero creó pinturas, dibujos y estampas, sin embargo, fue con el grabado con el que dio a conocer en toda Europa su innovadora creación artística. Consciente de la importancia de este medio, el que ha sido considerado por la historiografía como el artista más eminente del Renacimiento alemán, trataba al grabado como una obra artística por derecho propio y no como una mera reproducción de otras obras. El grabado en cobre y la entalladura, que se desarrollaron a lo largo del siglo XV y por cuya técnica comenzó a interesarse durante sus años de formación hacia 1490, le ofrecían la posibilidad de desarrollar ideas artísticas propias en mayor medida que las pinturas, realizadas habitualmente por encargo para emplazamientos fijos como iglesias, palacios o residencias privadas; o que los dibujos, que los artistas hacían como estudios y bocetos y casi nunca abandonaban el taller.

La influencia de Durero

Las estampas se convirtieron en el principal sustento económico del artista. Por medio de acuerdos con comerciantes itinerantes sus grabados se difundieron mucho en poco tiempo, ejerciendo una influencia artística inmediata no sólo en Alemania, sino también en otros países como Italia donde Giorgio Vasari, en la segunda mitad del siglo XVI, dedicó a Durero extensos pasajes dentro de sus biografías de artistas italianos.

La obra de Durero sintetiza las tradiciones tardomedievales de su país con las influencias italianas, marcadas por herencia de la antigüedad y el conocimiento científico, y redefine la función social y espiritual del artista bajo el signo del pensamiento humanista. A lo largo de los siglos, sus obras siempre han cobrado nueva actualidad y han influido en el arte incluso hasta en la era moderna.

La técnica de la estampa

Cuando Alberto Durero se inició en la estampa la técnica era aún relativamente reciente. Las primeras entalladuras en madera y los primeros grabados en cobre surgieron a principios del siglo XV con funciones modestas como imágenes pías o pequeñas ilustraciones para libros, primero manuscritos y después impresos. Sin embargo, no fue hasta el último tercio del siglo XV cuando Martin Schongauer elevó el grabado en cobre a un nuevo nivel artístico.

Durero, hijo de un prestigioso orfebre de Nuremberg, aprendió de niño el oficio de la incisión en metal, base del grabado en cobre, y continuó su formación como pintor en otro taller de Nuremberg, especializado además en ilustraciones de entalladura para importantes publicaciones. Al parecer, Durero y, de hecho, tras su formación se hizo famoso con la estampa antes que con la pintura. Los primeros grabados en cobre y entalladuras, como por ejemplo el de Hércules en la encrucijada y El baño de los hombres, tratan temas poco usuales y novedosos y, con los medios gráficos de la línea, consiguen un efecto figurativo que rivaliza con el de la pintura.

Grandes series gráficas de entalladuras

La publicación de una serie de entalladuras en forma de libro, El Apocalipsis en 1498, poco antes del cambio de siglo, convirtió al joven Durero en hombre de fama.

De su primer viaje a Italia viene su fascinación por el desnudo humano, cuya representación supuso una trasgresión en la Alemania tardomedieval, con obras como Adán y Eva, en la que se trata la cuestión de las proporciones ideales; y también por la geometría y el estudio de autores antiguos como Vitruvio y Euclides, que plasmaba en series como La vida de la Virgen.

Aunque en el primer decenio del siglo XVI Durero estuvo muy ocupado con grandes encargos de pinturas y en 1505/06 viajó por segunda vez a Italia, siguió haciendo estampas y en 1511 concluyó el proyecto, emprendido 15 años atrás, de las grandes series gráficas de entalladuras, al publicar simultáneamente La Pasión grande, La vida de la Virgen, una segunda edición de El Apocalipsis y La Pasión pequeña. En 1512 publicó además su única serie de grabados en cobre, La Pasión a buril.

Después, Durero ya no crearía más series gráficas de ese género. Sus publicaciones de 1511/12 representan la conclusión de sus actividades como creador y editor de series extensas. En un gesto definitivo, quizá análogo al anterior, en 1513 y 1514 publicó los llamados “grabados magistrales”, El caballero, la muerte y el diablo, San Jerónimo en su celda y la Melancolía. Se considera que con estas obras Durero llevó el grabado en cobre a sus cotas más altas como técnica gráfica.

Desarrollo de nuevas técnicas

Sin embargo, esta fama no le hizo abandonar su interés por el grabado y comenzó a experimentar con nuevas técnicas gráficas, como la punta seca y el aguafuerte. A partir de 1512 también prestó sus servicios al emperador alemán Maximiliano I, para el que ejecutó a lo largo de años dibujos y gigantescos proyectos en entalladura, como el Gran carro triunfal de Maximiliano, núcleo de la representación de una enorme marcha triunfal, que nunca llegó a terminarse. En su última época también llevó a cabo algunos retratos de príncipes y sabios.

Durero dedicó sus últimos ocho años de vida a sus escritos teóricos sobre geometría, construcción de fortificaciones y las proporciones que también ilustró con entalladuras. La última de estas obras, la Varia lección de proporción, apareció poco después de su muerte.

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