lunes, 23 de febrero de 2009

Cirujano de banderas. Una completa guía visual sobre la obra de Jasper Johns

Marcando y articulando la superficie material provoca distintos modos de percibir: mirar, enfocar, contemplar un panorama, escudriñar en la oscuridad, descubrir el tiempo en el proceso de crecimiento, plenitud, deterioro, transformación, adquisición de otra identidad aparente. Piezas, personas, ideas, señales, emociones sometidas a una cirugía plástica que las convierte en obras de arte, en objetos de deseo y museo.

Bandera (Flag), 1967, The Eli and Edythe L. Broad Collection, Los Ángeles

El nombre de Jasper Johns puede incluirse en la nómina de otros ilustres sintetizadores de formas y manipuladores de la representación pictórica: Poussin, Rembrandt, Cézanne... Demiurgos que recrean su microcosmos cotidiano en una armonía de dignidad, ingenio y cierto lirismo empapado de un melancólico estoicismo. Ascensores que nos elevan desde la planta baja (concreta, personal) hasta el ático (universal, fotograma a un tiempo fijado y perpetuamente transitivo). Ventanas abiertas sobre el pequeño universo. Heridas de serenidad.

Dadaísmo o surrealismo en tres dimensiones. Epigramas, inefables preguntas buscan su fundamento en un concepto realmente simple: hacer coincidir los bordes de la bandera con los del lienzo. Suprimiendo el espacio entre el objeto y el espectador. ’Una bandera de los Estados Unidos de América’, 1954-55. Bidimensional. Encaústica, óleo y collage sobre tela, sobre tablero contrachapeado (tres piezas), 107,3 x 153 cm. O sea, que no es una bandera: no ondea al viento, Jasper Johns le ha cercenado cualquier drapeado, plana como una tabla. Además está en el MOMA de Nueva York. “Partiendo de la estructura, de la división del todo en partes que se corresponden con las parte de una bandera, se hizo un cuadro que al mismo tiempo oculta y clarifica la estructura sobre la que se basa“ (John Cage, compositor). Como en el poema donde la íntima integridad de las palabras se ve torturada y deformada hasta que adquiere una nueva configuración que, paradójicamente, amplia su polisemia, su capacidad de reflexión y expresión.

False Start, 1959

1957-58: ’Rectángulos grises para Tennyson’. Romántica inmersión en el aura engendrada por el gris. Superficie recubierta con los sutiles, como descuidados, contrastes monocromáticos. Inquieto descanso en una zona de semi-sueño, de ojos entornados, descuidado equilibrio sobre el borde que separa y une la disciplina perturbada y un caos de precisión. “Los bosques se pudren, los bosques de pudren y caen, / los vapores lloran su bordón sobre la tierra“ (Tennyson). Naturaleza en descomposición, turba oscura, densamente etérea, nutrientes de próximas vidas. “La intención envuelve cada pequeño fragmento de nuestra conciencia, mente y vida. Creo que en una pintura la experiencia debería rebasar los límites declarados y planificados de antemano. Me gustaría mantener mi pintura dentro de unos márgenes de libertad que ni siquiera yo haya podido fijar; que sea el propio proceso creativo quien marque el rumbo y tome las últimas decisiones. Usar el arte como vía de descubrimiento; de conocimiento de mí mismo y de la realidad. Sólo puede aprenderse aquello que se ignora“...

Distinguir entre decir algo y ser algo. Lo segundo, propiamente, sólo puede ser mostrado: en ese sentido, el arte completa el territorio de la revelación. Cuando se realiza una obra no debe limitarse el juego entre intención y espontaneidad. Debe aceptarse todo como si fuese inevitable o procediese de un aliado benefactor, aunque incomprensible. Un método demasiado esquemático conduce al fracaso de un arte muerto de antemano. El resultado debe sorprender; debe ser un final que sugiera nuevos comienzos. “Para ser un buen artista se debe abandonar todo; incluso el deseo de ser un buen artista“.

Target with Four Faces, 1955, encáustico, tela y papel sobre lienzo,
The Museum of Modern Art, New York, Gift of Mr. and Mrs. Robert C. Scull, 1958

Concentrarse en los matices visuales, tal como John Cage se concentra en los sonoros. Generando una pugna sutil: el desencadenante podría ser el más ligero e inesperado tono, el grumo de cera junto a un trozo envejecido del soporte de madera, el trazo del lápiz o un retoque de carboncillo. La escala que desde el silencio o el vacío nos conduce hasta el emocionante momento de la ignición y el despegue.

Pirómano de trigales, cipreses cenicientos, iglesias aldeanas, rostros, cielos nocturnos. También la elegancia sensual y subversiva de Matisse, Malevich, Duchamp, Picasso, Man Ray, Magritte, Oppenheim... “No creo que tenga ninguna dote especial, salvo la de ser receptivo. Probablemente tengo esa sensibilidad que me permite utilizar lo que encuentro. Supongo que tengo suerte, porque casi siempre aparece justo lo que necesito” (Francis Bacon).

Ben Martin, Jasper Johns, Age 29, at Castelli Gallery with Target Painting,
Rudi Belsh Papers, Archives of American Art, Smithsonian Institution

1954-62: durante estos años Jasper Johns debió haber sentido que alguien le estaba enviando banderas, dianas, cincos, alfabetos, números cruzados por potentes brochazos de pintura gris, bombillas y linternas que ansiaban ser reconstruidos e inmortalizados en metal. A partir de 1960 serán latas de cerveza, mapas estadounidenses, huellas de manos, pisadas, manchas humanas... John Cage hace notar la diferencia entre estas obras y los ready-made de Duchamp- simplemente encontrados y expuestos sin apenas ningún cambio: “Las latas de cerveza, la linterna, la caja de café con pinceles: esos objetos y otros no son encontrados, sino que están hechos expresamente. A su mirada se les aparece en una luz distinta a la del día. Nosotros ya no pensamos en sus obras en nuestro entorno vemos objetos cuya representación podrían ser obras suyas. Evidentemente, esos bronces se encuentran aquí en condición de obras de arte; pero mientras los observamos, estamos fuera de nosotros mismos, nos transformamos en la existencia de enfrente”. ¿Por qué será que Jasper Johns está considerado como precursor del Pop Art?.

El chico genial se convierte en un hombrecito, de repente. La batalla interior es trasladada a la imagen en proceso de construcción. Jasper Johns es un podenco adulto; no se resigna a esperar las revelaciones, sale a cazarlas. Y todo parece estropearse. La crisis estalló durante la realización de ‘Diver’ (saltador de trampolín, buceador o ambas cosas sucesivamente): un enorme formato que casi colapsa su mente y sus manos. Hasta que encuentra el remedio a su empacho de megalomanía regresando a lo más simple simple, a la esencia. Volviendo a la fe del contundente consejo de Wittgenstein: ‘No pienses. Mira’. Escasos periodos sabáticos. Liberada de ataduras, la mente de Jasper Johns se autoregenera, parece no necesitar barbecho para seguir siendo fértil, se afila a sí misma. Quizá su época más relajada fue la segunda mitad de los años sesenta. Aún así produjo ‘Voz’ y ‘Voz’. Muere y resucita; en sus obras quedan las cicatrices de una crucifixión recurrente, suicida. ‘En el estudio’ (1982). Parafraseando a Courbet, Johns cosecha citas de su propia obra, transmutadas en alegoría. Interrumpe un dilatado coqueteo con la abstracción más plana y vuelve a integrar objetos: el vaciado de un brazo y una tabla de madera que prestan volúmenes y sombras reales. La superficie del cuadro es concebida como una pared donde se han colgado, apoyado o fijado los diversos elementos. Una especie de borrador retrospectivo, donde, a diferencia de lo que sucede con el barroquismo de Rauschenberg, al vacío y la claridad se le concede más protagonismo que a la acumulación sin respiro derecuerdos y referencias cruzadas.

Mapa (1961), Encaustic, oil, and collage on
fabric mounted on plywood, 107.3 x 153.8 cm

Detalles curiosos.

’Pensamientos vertiginosos’ (1983). “Por mi cabeza corrían imágenes, fragmentos de imágenes y pensamientos, sin que pudiera reconocer ningún contexto“. Stony Point: el grifo se abre, la bañera se llena, se forman laxos remolinos de agua templada: la foto carnet de un sospechoso habitual sobre entramado tántrico, Mona Lisa en tinta roja, el cristal esmerilado de la ventana del cuarto de baño..., ¿qué significa esa mancha amarilla?: parece la huella de la hoja de un cuchillo.

Jasper Johns nació en Augusta (Georgia). Tras el divorcio de sus padres, quedó bajo la tutela de su abuelo materno quien, junto a su segunda esposa, vivía en Allendale (Carolina del Sur).

Un ambiente “totalmente típico de los estados del sur, provinciano, ingenuo, un entorno pequeño-burgués en la crisis económica de la década de los treinta“.

Entre el reloj y la cama ( 1981), Encaustic on canvas Three panels overall. 183.4 x 302.2 cm
Each panel 183.4 x 107.1 cm


¿Es la bandera una variable aleatoria? “No, creo que no. En lo único que pienso es en la estatua del sargento William Jasper, que se alza en un parque de Savannah (Georgia). Una vez estuve paseando con mi padre por ese parque, yme dijo que nosotros nos llamamos así por él. Si es cierto o no, no lo sé. El sargento Jasper perdió su vida mientras izaba la bandera por encima de un fuerte”.

Manuel Ariza Canales: Cirujano de banderas, Diario Córdoba / Cuadernos del Sur, 11 de febrero de 2009

1 comentario:

Manuel dijo...

Jasper Johns ha conseguido ser un artista de culto y a la vez popular; tanto que el otro día hizo un cameo en un capítulo de "Los Simpson". Homer se convirtió en artista conceptual gracias a un cubo de basura...
Interesante artículo y, por fin, espléndidamente editado.
Mis felicitaciones.

A modo de justificación...

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El presente blog pretende ser un compendio de los artículos, y publicaciones recogidos en los medios de comunicación (escritos y audiovisuales), principalmente de España, para el estudio de la Historia del Arte. Aspira a ser una guía complementaria para su conocimiento y una referencia para la reflexión y análisis del mundo que nos rodea para difundir la defensa del patrimonio a futuras generaciones. Tuvo su origen a comienzos de junio de 2007, como blog de aula en la materia de Historia del Arte, para la modalidad de Humanidades y Ciencias Sociales de 2º de Bachillerato en el I.E.S. Carbula de Almodóvar del Río (Córdoba). Pero la idea fue creciendo y adquiriendo una dimensión inesperada. Ahora, en un nuevo destino profesional deseamos continuar la experiencia, manteniendo la identidad, para poder alcanzar a nuestros alumnos, en su forzado contacto con la materia, y con el público en general, para que profundice en los entresijos de un aspecto de la civilización de gran calado.