martes, 26 de julio de 2011

Sofonisba Anguissola es la única mujer cuya obra se expone en el Prado

Borrada durante cuatro siglos, fue admirada por Van Dyck o Miguel Ángel | Sus obras fueron adjudicadas a Zurbarán, Moro, Tiziano o El Greco

Autorretrato Obra de 1556, actualmente propiedad del Museo Lancut, de Polonia. En él, la artista se muestra a sí misma pintando en un acto de autoafirmación.Sabía que de los 1.100 cuadros que cuelgan en las galerías del Museo del Prado, sólo tres han sido realizados por una mujer, y que las tres son obra de la misma artista, la italiana Sofonisba Anguissola? El dato, desde luego, es sorprendente, pero aún lo es más que hasta hace poco no hubiera ni una sola a la vista del público (entre los más de 8.000 cuadros que componen los fondos de la pinacoteca, hay 45 pintados por una veintena de mujeres) y, sobre todo, que nadie pareciera reparar en ello. "Las mujeres en la cultura estamos doblemente invisibilizadas: somos invisibles, pero además, el hecho de que seamos invisibles resulta invisible a su vez. Está tan naturalizada la exclusión de las mujeres, que nadie parece reparar en ella, ni siquiera las interesadas", asiente la escritora Laura Freixas, presidenta de la asociación Clásicas y Modernas, creada para la igualdad de género en el ámbito de la cultura.

"Ciertamente, las colecciones del Prado no contienen un gran número de obras realizadas por mujeres", conviene Gabriele Finaldi, director adjunto de Conservación e Investigación del museo, para quien "este hecho tiene una explicación fundamentalmente histórica, y no sorprende descubrir que la mayoría de estas artistas sean del siglo XIX, un periodo en que hay muchas más mujeres que se dedican profesionalmente a la pintura". Finaldi añade que casi la mitad de las 45 obras están depositadas por el Prado en museos y edificios públicos en Madrid y otras ciudades españolas y que, de las que están físicamente en el Museo del Prado, algunas se exponen de manera fija, y otras ocasionalmente. "Actualmente, y hay que tener en cuenta que estamos en fase de reordenación de los fondos y con varias salas todavía cerradas, está representada de forma estable Sofonisba Anguissola, pintora en la corte de Felipe II". ¿Los criterios para la exposición de obras de la colección en las salas? "La calidad estética y la importancia histórica", responde Finaldi.

Respecto a lo primero, Marian López F. Cao, directora del Instituto de Investigaciones Feministas de la Universidad Complutense de Madrid, institución que impulsa en museos públicos, entre ellos el Prado, itinerarios concebidos desde una perspectiva de género, matiza: la calidad es un concepto que debe ser objeto de renegociación, de revisión, porque no deja de ser un invento de un grupo hegemónico, que es el que dedice quién entra o se queda fuera del museo. Es como cuando en la Universidad se habla de rigor científico, un término ambiguo que sirve para incluir y excluir a antojo". Cuestión de prejuicios o no, lo cierto es que cientos de artistas mujeres, desde el siglo XV hasta la primera mitad del siglo XX, han quedado extraviadas en un agujero negro de la historia, las más de las veces a causa de atribuciones erróneas. Era el caso, hasta no hace tanto, de Sofonisba Anguissola (Cremona, 1532-Nápoles, 1625).

Porque ¿quién es la pintora del Prado? ¿la elegida para estar a la vista de los visitantes? ¿Por qué se la borró durante cuatro siglos? Aristócrata de exquisita inteligencia y creatividad, aclamada en su tiempo por Vasari, Miguel Ángel y Van Dyck (sus retratos fueron emulados por Caravaggio y Rubens), la muerte la condenó al olvido y sus obras fueron adjudicadas a Zurbarán, Antonio Moro, Tiziano, Sánchez Coello, Bronzino, Moroni, El Greco o Van Dyck, que la pintó ya anciana (¡vivió 93 años!) e incorporó uno de sus lienzos a su colección particular. Aun hoy continúa siendo objeto de debate la autoría de La dama del armiño (también llamada Infanta Catalina Micaela), pintura que la Pollock House de Glasgow donde cuelga sigue adjudicando a El Greco, aunque a partir de los estudios de Carmen Bernis (primero) y María Kusche (más tarde), cada vez son más los que afirman que su autora es Sofonisba Anguissola. Curioso, porque resulta que para algunos críticos estaríamos ante el mejor Greco, y el propio Cézanne creyó ver en La dama del armiño (en realidad vestía piel de lince) al "creador del arte moderno".

De familia aristocrática –cuatro de sus hermanas también fueron pintoras, una de ellas, Lucía, tiene obra en el Prado– se formó al lado de Bernardino Campi, Bernardino Gatti e incluso Miguel Ángel. Llegó a la corte de Felipe II en 1559, como dama de la reina Isabel de Valois, y por su papel en la casa de la reina no firmó los lienzos que pintó para la corte. Autora de espléndidos retratos (La niña y el enano, de la colección del marqués de Griñón; El juego de ajedrez...), destacan sobre todo sus autorretratos, en los que, como escribe Rocío de la Villa en el catálogo de Heroínas, la exposición que meses atrás pudo verse en el Museo Thyssen, "impresiona su mirada directa y sin pudor a quien la contempla: se afirma como sujeto y como igual". De vida igualmente azarosa –su primer marido murió a manos de los piratas y se casó por segunda vez a los cincuenta años con un hombre a quien le doblaba la edad, capitán de barco a quien conoció en pleno viaje...– su figura ha inspirado libros como La virgen y el violín (Siruela), de Carmen Boullosa, y Ángeles Caso le dedicó un capítulo en su libro Las olvidadas (Planeta).

Junto a Cristina Iglesias, autora de las puertas que dan acceso al edificio del claustro de los Jerónimos, le hacen compañía desde las reservas (de momento) Julia Alcayde y Montoya, Lucía Anguisciola, Sofonisba Benoit, Marguerite-Marie Bonheur, Rosa Brockman, Elena Brunet, Antoinette Cabezudo y Margarita Carpentier, entre otras.

Teresa Sesé, Barcelona: Sofonisba Anguissola es la única mujer cuya obra se expone en el Prado, La Vanguardia, 25 de julio de 2011

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