Acerca de la Dama de Elche

La historia de la Dama de Elche, como de tantas otras piezas artísticas, es también la historia de los tejemanejes políticos y de la evolución de la mirada que, durante todo el siglo XX, el grueso de la Humanidad ha ido educando hacia el Arte. Cuando fue descubierta, de forma casual, en el yacimiento alicantino de la Alcudia, un 4 de agosto de 1897, la Arqueología era una ciencia joven y Francia y Gran Bretaña se encontraban en la avanzadilla de los hallazgos y excavaciones. En este sentido, la contribución de los arqueólogos franceses fue fundamental para valorar la importancia de la obra y de la cultura prerromana en la Península Ibérica.

Pierre Paris y Arthur Engel vinieron a España comisionados por el Museo del Louvre. Realizaron múltiples viajes para reunir todas las informaciones posibles sobre el mundo ibérico. La figura de Paris estuvo estrechamente relacionada con la marcha a Francia de la Dama de Elche. La pieza fue hallada en una urna de losa y su realización se ha fechado en el siglo IV a.C. Según una hipótesis del profesor Francisco Vives, experto en la escultura y autor del ensayo 'La Dama de Elche en el año 2000', fue una figura de cuerpo entero sentada y con una policromía bien definida de rojos y azules. Esta hipótesis explica que podría haberse tratado inicialmente de una imagen de culto en posición sedente. Posteriormente, se rompió en dos partes para reutilizar la zona del tronco y transformar la parte dorsal de la figura en una incompleta urna funeraria.

En 1941 la Dama volvió a España gracias a las gestiones de ambos Gobiernos y al canje de obras, un cuadro de Velázquez y otro de Murillo, que pasaron a los fondos de la institución parisina. En un primer momento, la pieza estuvo expuesta en el Museo del Prado. En 1965 se produjo el único traslado a Elche que ha tenido la pieza, en el contexto de los actos de conmemoración del Centenario del Misteri. En 1967 pasó al Museo Arqueológico Nacional, su actual casa. Allí ha permanecido hasta ahora.

Sin embargo, la reivindicación de la escultura por parte de las autoridades locales no es nueva y, en 1997, alcanzó su punto más álgido, cuando fue reclamada para conmemorar el centenario de su descubrimiento. Por aquel entonces, el desencuentro entre el Ayuntamiento socialista de Elche y el Gobierno central, que presidía José María Aznar, provocaron un dictamen de la Comisión de Museos que desaconsejaba el traslado, así como importantes movilizaciones en la ciudad a favor de la cesión de la escultura. También se adujo una razón técnica, ya que las condiciones que ofrecía el Museo Arqueológico Municipal de Elche no eran adecuadas para la buena conservación de la pieza. Por eso hoy las autoridades municipales parecen haber subsanado este obstáculo. En ese mismo año, emprendieron una faraónica remodelación del Palacio de Altamira, que alberga el Museo Arqueológico y que pretende acoger a la Dama cuando, en 2006, acaben las obras de remodelación.

Además de las numerosas ocasiones en las que se han lanzado bulos sobre la autenticidad de la pieza, en la actualidad se conservan dos importantes copias de la obra en Elche y Alicante. La copia de Elche se realizó en 1991 y está hecha de fibra de vidrio, fue un trabajo de gran minuciosidad que mejoró la anterior copia de arcilla expuesta, que en 1908 había esculpido Ignacio Pinazo a partir del original, que se encontraba ya en el Louvre. La última copia hecha ha sido encargada por la Diputación de Alicante. Se trata de una copia de gran fidelidad, que se hizo digitalizándose la imagen para no perder ningún detalle y con el mismo material que la original, caliza porosa de tonos ocres.

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