La modernidad de Miró y sus 'Antirretratos' sorprenden a Roma

'El astro del labertinto' de Joan Miró (1967).
Miró sonríe así a Sebastiano del Piombo, de quien un poco más abajo se expone una muestra alabada por crítica y público, como si fuera un acto de comprensión para quien, aun siendo contemporáneo de Miguel Ángel y Rafael, fue marginado por su grandeza. "Roma es una ciudad clásica y académica y, debido a ese dualismo, [Miró] estaría contento de ver cómo la modernidad del trazo libre, de la gestualidad desembocada, de la creatividad totalmente radical de sus composiciones, tan ricas en colores y tan libres en gestos, puede tener un contrapunto con la Roma clásica", ha explicado el nieto del artista, Joan Punyet Miró. Pero Punyet, de visita en Roma, no establece la relación como un enfrentamiento, sino pacíficamente, ya que considera que "los polos opuestos siempre son enriquecedores".
Así, uno de los cuadros, 'La fugitiva', grabado en aguafuerte y aguatinta, observa la capital italiana con sus ojos asimétricos, preguntándose, quizá, cómo le mira esa ciudad desdeñosa. "Miró no es difícil de comprender", según Rosa María Malet, directora de la Fundación Miró, que ha prestado los veintiséis grabados y cuatro esculturas que componen la exposición. "Más que pensar en lo que nos está presentando, como si se tratara de algo definitivo, creo que es más importante ver cómo esta obra, como la de cualquier artista contemporáneo, afecta a nuestros sentidos, cómo la vivimos, cómo nos impacta y qué emoción nos produce", continúa Malet. En definitiva, se trata de estímulos que se deben tener más en cuenta que el mero "entiendo o no entiendo lo que esto significa" y, en el caso de Miró también, de la conexión directa que el surrealismo hace con el subconsciente.
La Real Academia de España en Roma ha llevado esa ausencia de significado a una ciudad poco dada al psicólogo como forma de recordar su existencia y celebrar los 135 años que lleva inspirando artistas españoles con sus becas. Por su parte, la directora de la Real Academia Charo Otegui reconoce lo que se le debe a Roma: "En 1873 se crea la Real Academia en Roma, un proyecto de Emilio Castelar que responde a una necesidad de los artistas españoles, ya que casi todos, del Greco a Velázquez, a Goya, vinieron por su cuenta a conocer el arte, a aprender y a inspirarse". La directora ha comentado que eligió a Miró para el aniversario porque su "mediterraneidad" permite establecer un fuerte vínculo entre España e Italia.
Antonio Lafuente (Roma), La modernidad de Miró y sus 'Antirretratos' sorprenden a Roma, El Mundo, 4 de abril de 2008