El arte de un violador pederasta
Todas son producto de la vida y de la creación de Muehl, quien salió de la cárcel medio ciego y enfermo de Parkinson, y cuya muestra se presenta con ocasión de su 85 cumpleaños, el pasado 16 de junio. El accionismo vienés fue un fenómeno artístico de gran interés en los años 60, un gesto colectivo de protesta contra la historia que duró un corto espacio de tiempo y que protagonizaron artistas en esta capital, los hijos del espanto nacionalsocialista, quienes se expresaron de forma radical y transgresiva, de rechazo al arte estático y tradicional, y en un contexto cultural marginal en el que la violencia reina bajo una falsa paz mundial. Fue el reencuentro agresivo del arte experimental con la destrucción.
Aunque el accionismo vienés nunca existió como grupo y sus participantes trabajaban sobre conceptos diferentes, usaban el propio cuerpo como elemento central de sus obras. Es considerado como uno de los movimientos más extraños y radicales de la historia del arte. Tanto las obras que se pueden ver ahora, entre las que hay varias de explicitas relaciones sexuales, hasta otras mas conocidas como las fotografías de orgías, incluso con menores, y otras que exhiben escenas de lo que parecen mutilaciones sexuales, así como algunas en las que sus protagonistas realizan actos carnales en medio de baños, de lo que parece, sangre, retratan a miembros de la comuna experimental que creó en 1971 en Viena y que trasladó en 1974 a Friedrichshof, al este de la capital.
Ahora, por primera vez tras las exhibiciones de 1998 y 2004 en el Museo de Artes Aplicadas (MAK, en sus siglas en alemán) en Viena - muy protestadas de forma masiva y pública - , con ocasión de la inauguración de la exposición vienesa, Muehl ha pedido perdón en un carta pública, que era esperada desde hacia décadas, y que ha enviado desde su auto exilio en una pequeña comuna donde vive con su esposa, seguidores y sus hijos, en una localidad cercana a Faro (Portugal).
"Los testimonios de los jóvenes en el juicio me dejaron perplejo. Quise liberarles, pero les arrollé y delinquí al romper barreras sexuales. Confío en que me perdonen. El que me disculpe ahora es porque en Portugal me he dado cuenta de que no deseo que se crea que me es indiferente haber hecho daño a gente". La disculpa que contiene la misiva leída por su agente y miembro de su actual comuna, Daniele Roussel, en la rueda de prensa de apertura de la exposición allana el camino para que su producción pueda considerarse artística. Ese texto contradice al que aparece aún en la página Web de su archivo "no soy consciente de ser culpable de algo".
Muehl ha definido su accionismo como "la presentación de la sexualidad reprimida. Si la sexualidad se encuentra muy prohibida, entonces la vía natural es imposible y se buscan otros caminos". El médico oftalmólogo Rudolf Leopold y su esposa Elisabeth, cuyo apellido da su nombre al museo que exhibe las creaciones de Muehl, fue creado con la colección que reunieron durante décadas desde los años 50 comprando las obras con sus ingresos.
En la comuna reinaba, con el líder entre rejas, el caos, que el coleccionista aprovechó para comprar unas 240 obras, de las que ahora pueden verse 80, en gran formato y realizadas en óleo y en acrílico, y otras 20 en papel, tras haberse descartado una decena. Dada su procedencia se pueden ver en ellas víctimas de abusos sexuales pintadas por el líder de la comuna, cuyo período de su producción abarca desde 1962 hasta el año 2000. Al igual que su esfera privada, Muehl nunca se definió y por ello su obra es valioso popurrí y su vida, la pose de un buscador del dolor ajeno, aseveran los críticos.
El Leopold museo de Viena es uno de los más importantes de Austria al reunir centenares de obras maestras del Modernismo austríaco - desde el siglo XIX hasta la primera mitad del siglo XX -. Alberga la mayor y más importante colección de Egon Schiele del mundo y obras maestras del fundador de la Secesión, Gustav Klimt, a los que suma ejemplares únicos de los talleres vieneses, desde Josef Hofman hasta Koloman Moser, considerados obras de arte únicas en la historia internacional del diseño.
Gloria Torrijos, Viana: El arte de un violador pederasta, EL PAÍS, 28 de junio de 2010