MONOGRÁFICO VELÁZQUEZ: En torno a 'La educación de la Virgen'
El hallazgo e historia del lienzo
Como centenares de otros cuadros de autores famosos de procedencia incierta, la obra atribuida a Velázquez acabó en un sótano entre otros 250 lienzos europeos. En 2003, John Marciari, comisario de pintura italiana y española del Museo de Arte de San Diego, lo vio porque el Museo de Arte de Yale trasladó su acervo a otro almacén, por reforma en su edificio principal. Encontró en medio de la mudanza un lienzo enorme en el que aparecía una Educación de la Virgen, que ingresó en los fondos del museo simplemente como pintura de la escuela sevillana. Entonces era comisario de arte europeo en esa institución y una vez que el nombre de Velázquez se le coló en la cabeza, se metió en el papel de sabueso y se puso a rastrear el origen del lienzo. Me dije a mí mismo que debía estar loco. Me pasé seis meses intentando convencerme de que el pintor era otro, pero no encontré quién", reconoce.
Descubrió que fue donado a la facultad de arte de la Universidad en 1925 por los hermanos Henry and Raynham Townshend, dos ex alumnos de Yale cuyo padre era un marino mercante que realizó viajes frecuentes entre el Mediterráneo y Nueva Inglaterra. Ese año los dos hermanos heredaron una gran casa neogótica de su abuelo, en la que probablemente colgaba el cuadro, con un marco del siglo XIX con columnas a los lados, un entorno que lo hacía completamente fuera de lugar. "Probablemente era una pintura que su padre había traído de España y decidieron deshacerse de ella, así que se la dieron a los estudiantes de Yale, para que la estudiaran", aventuró Marciari. Él cree que Velázquez lo pintó como un encargo para el Convento Carmelita de Santa Ana en Sevilla, donde a su juicio fue parte del altar hasta una inundación en 1626, en la que el cuadro sufrió algunos de los graves daños que siguen aún presentes.
Los resultados de su investigación van a ser publicados por primera vez en la revista española sobre arte y coleccionismo Ars Magazine, tal anunciaba el 1 de julio. Y apenas en unas horas tras salir del anonimato el óleo La educación de la Virgen ha creado una corriente de debate y reflexión en torno a su autoría celebrada por investigadores, instituciones y amantes del arte de todo el mundo.Un Velázquez sin pruebas
El cuadro es "increíblemente importante", pues "no se trata -según sostiene-, de otro lienzo de la mitad de su carrera", sino de su época temprana, la más desconocida del autor de Las Meninas. De ser así, se trataría de la incorporación más significativa a la producción del maestro en el último siglo. Según el investigador John Marciari el cuadro, fechado entre 1615-17, se trataría de uno de los escasos ejemplos que existen del Velázquez de la etapa sevillana. Marciari acude al cuadro Santa Ana enseñando a leer a la Virgen de Juan de Roelas así como a El almuerzo, El apostol Santo Tomás y Vieja friendo huevos, de la primera etapa del pintor sevillano (hasta 1623), como ejemplos del tratamiento velazquiano de la infancia, los retratos de madurez y los bodegones que también se pueden apreciar en esta obra. Fruto de su azarosa vida desde el siglo XVII, en el que fue pintado como un encargo para el convento carmelita de Santa Ana en Sevilla.
Las conclusiones del conservador atribuyendo la obra a Diego Velázquez son nítidas. "¿Quién pintó el óleo? Independientemente de la iconografía en general y de las referencias específicas a la pintura de Roelas, las pruebas técnicas de pigmentos, de la base, y del lienzo apuntan a un artista sevillano de comienzos del siglo XVII. Un examen más exhaustivo del estilo y de la técnica, de las presunciones de pintura, el tipo de cita, y otros factores apuntan a una sola fuente: Diego Velázquez, nacido en Sevilla in 1599 y activo allí solo hasta 1623, pero muy desde el principio de su trayectoria ya sería responsable del revolucionario cambio que representa para la pintura española la pieza de Yale. La educación de la Virgen, fruto de esos primeros años de formación de la carrera del pintor, es la aportación más significativa al trabajo del artista en un siglo o más." El mismo Marciari aclara que "sorprendentemente, existe muy escasa documentación sobre las obras sevillanas de Velázquez. La mayoría de sus primeras pinturas religiosas deben de haberse realizado por encargo, pero no se ha encontrado ningún contrato en relación con ellas", es decir, la atribución está en el aire.
A pesar de los daños, el conservador da también por sentada la mano de Velázquez, pero aclara que ha preferido presentar públicamente el cuadro en su estado actual antes de que una restauración acabe con las señas originarias. "Con el fin de debatir sobre él antes de iniciar un proceso de conservación, que puede plantear nuevos interrogantes", escribe. "Cualquier discusión de la pintura encontrada en Yale debe comenzar con conocimiento de su dañado estado de conservación. Faltan por lo menos veinticinco centímetros de la parte superior y por lo menos algunos centímetros más de sus bordes izquierdo e inferior. Una linea horizontal de pintura borrada cerca del centro como resultado del contacto con la barra original de la tabla, como se encuentra en muchas pinturas del mismo período. Más preocupantes son las áreas que se han desgastado fuertemente, y en algunos lugares las capas de pintura han desaparecido completamente, dejando solamente la base marrón opaca. Estos daños son los que relegaron hace tanto tiempo el lienzo a los almacenes de Yale, donde ha recibido escasa atención en las ocho décadas que ha permanecido en la universidad."
La crítica y la labor de los museos
La noticia del descubrimiento de una obra inédita de Diego Velázquez fue recibida en el mundo del arte con tantas dosis de indisimulada satisfacción como de irremediable cautela. La sensación generalizada tras recabar la opinión de los expertos es que, a simple vista, nadie duda de la autoría del genio sevillano. Pero, en general, las autoridades en la obra del autor de Las Meninas piden paciencia hasta conocer las opiniones de la internacional de expertos que, en los próximos días, intentarán contemplar el cuadro con sus propios ojos. Y no solo no existen casi dudas acerca de la autoría de La educación..., sino que una autoridad indiscutible en este terreno como Jonathan Brown, está convencido de que hay más obras inéditas de Velázquez aún por descubrir. "Así lo indican las fuentes históricas en las que se habla de cuadros que hoy en día se desconocen".
El catedrático Enrique Valdivieso sostiene que el cuadro "tiene grandes posibilidades de ser un velázquez". En declaraciones a Diario de Sevilla, Benito Navarrete, director del Centro Velázquez de Focus Abengoa, apoya la tesis de Marciari y reconoce su "valentía" por sacar a la luz una investigación que aún debe pasar por el análisis de otros especialistas. "El cuadro de Yale abre directamente el tema de que pueda ser la primera pintura de Velázquez en el obrador de Pacheco, con elementos propios del manierismo reformado vistos en Roelas, como ya planteamos en la exposición De Herrera a Velázquez. El primer naturalismo en Sevilla", apunta Navarrete, autor del estudio fundamental sobre el pincel del joven Velázquez en la Inmaculada de Focus Abengoa. "Para estos procesos son los historiadores que se han dedicado al estudio de Velázquez y su época los referentes morales -sostiene Navarrete-. Ya sea con exposiciones temporales, libros o artículos científicos y los museos, y en especial el Prado o el Museo de Bellas Artes de Sevilla, que indudablemente tienen mucho que decir".
El artículo de John Marciari no puede considerarse una investigación apoyada en resultados técnicos, porque no los ofrece en ningún momento. El conservador hace un repaso de características de estilo, aplicando el ojo como método científico. "Sin embargo, el ojo no es un método. El ojo clínico tiene que pasar por contrastar todas las explicaciones de todos los expertos posibles", admite una investigadora que prefiere no identificarse.
Valeriano Bozal, historiador del arte, especialista en Goya, admite que en este momento nadie puede hablar de atribuciones y rechaza este tipo de actuaciones que publicitan un descubrimiento antes del marchamo científico. "Así no se hacen las cosas. Los museos tienen una labor de investigación científica que hacer. No es bueno darlo a conocer a la opinión pública antes de contar con el aparato de científicos independientes que contrasten las conclusiones", afirma. "Los medios ejercen mucho presión sobre los museos para acelerar este tipo de noticias y los museos sacan réditos de publicidad y espectáculo de estos hallazgos sin contrastar", explica. Para el catedrático "de momento sólo hay sospechas de que ese cuadro sea un Velázquez, falta un estudio de expertos en el pintor". "Es una noticia pero no es un hecho y la Historia del Arte no se hace con noticias", aclara. Además, cree que atribuirlo a la primera parte de Velázquez es muy arriesgado, porque es el periodo menos velazqueño de todos. Bozal incide en el hecho de preparar "un foro de análisis científico de carácter colectivo. Lo harán mejor que lo hizo El Prado con El Coloso".
El historiador del arte Julián Vidal publicó recientemente en la revista especializada Nolens Volens un artículo en el que analizó la manipulación del discurso científico en los museos. Explicaba que en las instituciones la investigación científica ha sido suplantada por la banalización. "El discurso ha dejado paso a las opiniones" y "el debate de los especialistas se ha sustituido por la presentación en los medios". Vidal critica un aspecto dramático: el discurso de la comunicación avanza en detrimento de los "modos tradicionales de conocimiento", mucho más lentos y basados en la reflexión, discusión por parte de la comunidad científica. El investigador cierra su escrito con una apreciación incisiva: "El resultado es un deterioro progresivo de las prácticas museísticas esenciales, sustituidas por una vertiginosa huida hacia la presentación espectacularizada de las colecciones, y el abandono de la investigación científica como reserva del capital cultural". Si el ojo no traiciona, "esto tiene aire de Velázquez", como dijo ayer Fernando Marías. Ahora sólo falta el ojo técnico.
Fuentes:
- Peio H. Riaño, Un Velázquez sin pruebas, Público, 2 de julio de 2010
- Marta Caballero: John Marciari: "La educación de la Virgen marca el inicio del arte barroco español", EL MUNDO / El Cultural, 2 de julio de 2010
- Patricia Godino / Sevilla: El cuadro de Yale reabre el debate sobre la primera obra de Velázquez, El Día de Córdoba, 2 de julio de 2010
- Patricia Godino / Sevilla: La vinculación con la 'Inmaculada' de Focus Abengoa, eje de una deseada exposición en Sevilla, El Día de Córdoba, 2 de julio de 2010
- César Muñoz Acebes (EFe) / Washington: Marciari: "Me dije que estaba loco por pensar que había hallado un Velázquez", El Día de Córdoba, 2 de julio de 2010
- Ángeles García, Madrid: "Hay otros 'velázquez' por descubrir", EL PAÍS, 2 de julio de 2010
- Patricia Godino / Sevilla: El Centro Velázquez crece desde Yale, El Día de Córdoba, 5 de julio de 2010