Los arqueólogos de los Guerreros de Xi’an, Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales
El hallazgo de este mausoleo funerario es uno de los grandes descubrimientos de la antropología, comparable a la tumba de Tutankamón. El lugar de la última parada de los soldados artificiales que protegían el mausoleo del primer emperador de China, Quin Shihuang (221-207 a.n.e.), que unificó los territorios de China y fundó la dinastía Qin y estuvo obsesionado con la inmortalidad; este yacimeinto fue descubierto por campesinos en la primavera de 1974 durante unas obras de regadío a unos treinta kilómetros de la ciudad de de Xi’an, antigua capital imperial en la que hoy es la provincia de Shaanxi. Su hallazgo ha tenido un gran impacto en la investigación de la escultura, la arquitectura y la sociedad china durante ese periodo de formación y consolidación del imperio.
Tras iniciarse la excavación arqueológica de los fosos se construyó un museo en el lugar, abierto al público en 1979, que permite ver en su emplazamiento a los soldados, parte de los cuales, en pequeños destacamentos viajeros, han sido exhibidos en distintas exposiciones por todo el mundo que han atraído millones de visitantes. Algunos de esos soldados itinerantes han despertado ocasionalmente dudas sobre su autenticidad. Los guerreros de Xian figuran desde 1987 en la lista de la UNESCO de Patrimonio de la Humanidad. Desde su apertura, ha recibido más de 60 millones de visitantes de todo el mundo.
Recientemente, en el año 2007, se descubrió un edificio enterrado de 30 metros de altura, que podría encontrarse sobre la tumba de Qinshihuang, bajo una colina artificial de unos 51 metros de altura. El Instituto de Arqueología de Shaanxi reveló que, a través de técnicas de detección remota, se había detectado la estructura de una cámara con cuatro paredes y un grupo de escaleras simétricas, aunque hasta el momento no se ha procedido a su excavación. Los científicos también han detectado la existencia de un avanzado sistema de drenaje, que habría evitado que las filtraciones de agua inundaran la tumba. Quin Shihuang quiso que su tumba reprodujera el universo y encerrara todas las maravillas del mundo, un programa constructivo de aúpa en el que puso a trabajar, se dice, a más de 700.000 personas.
Si el hallazgo de los guerreros es un hito de la arqueología, su excavación, estudio y conservación es una de las tareas más colosales que haya acometido jamás la ciencia. Según los expertos, los descubrimientos realizados hasta el momento son muy importantes, pero todavía quedan muchos trabajos por hacer, ya que se trata de uno de los hallazgos arqueológicos más relevantes de China y su excavación y conservación plantea enormes dificultades técnicas. El túmulo sepulcral del emperador, precisamente, no ha sido excavado todavía por el respeto que provoca la magnitud de la tarea y a la espera del desarrollo de la tecnología adecuada para estudiarlo sin alterarlo. Se ha hecho mucho pero queda un trabajo ingente por realizar. El material es tan abundante que las autoridades y los arqueólogos chinos han sido muy prudentes a la hora de extraer más tesoros. De hecho, las excavaciones en la zona de los guerreros estuvieron veinticuatro años detenidas hasta que se reanudaron en 2009. Entre los objetivos se contaba entonces encontrar la figura del comandante en jefe del ejército. Una de las sorpresas fue el hallazgo de soldados sin barba, lo que según los arqueólogos indica que eran esculturas de reclutas jovencísimos, quizá de 17 años de edad. Este mismo año, el equipo que dirige Xu Weihong ha descubierto 114 nuevos guerreros que conservan su pigmentación en colores vivos.
Los arqueólogos de los Guerreros de Xi’an, Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales, hoyesarte.com, 19 de Mayo de 2010
Jacinto Antón, Príncipe de Asturias para los Guerreros de Xian, EL PAÍS, 19 de mayo de 2010
Jacinto Antón, Príncipe de Asturias para los Guerreros de Xian, EL PAÍS, 19 de mayo de 2010