martes, 8 de julio de 2008

A subasta una tabla flamenca robada en 1913

La noticia publicada por ABC el 24 de enero de 1914 sobre el robo de un valioso tríptico flamenco de la iglesia de la Santa Cruz de Nájera, en la Rioja, podría llevar a la paralización de la subasta de la obra en la sala Sotheby´s de Londres, prevista para mañana. La pieza es obra de Ambrosius Benson, mide 1,4 metros por un metro en el centro, y las dos puertas de los lados miden medio metro de largo y 1,4 de alto. Sale a subasta en la sesión de pinturas de los viejos maestros con un precio estimado de entre 750.000 y un millón de euros. Según se informa en el catálogo de la venta, el tríptico es, después del retablo del Descendimiento de la iglesia de San Miguel de Segovia, una de las piezas de Benson que se conservan intactas más importantes y, por cuanto obra en conocimiento de Sotheby's, "la única que queda en manos privadas". Fue pintado en Brujas antes de 1550.

Tríptico de Ambrosius Benson robado en Logroño en 1913

La foto del retablo publicada en ABC hace casi cien años y la que aporta el catálogo de Sotheby´s corresponden a la misma obra. En la escena central se ve a la Virgen en compañía de las santas mujeres; a sus pies está Cristo descendido de la Cruz. Los paneles laterales del tríptico presentan a dos donantes de rodillas, cuya identidad se desconoce, amparados por detrás por las figuras de pie de San Pedro y de Santa Ana. Al cerrarse las puertas del tríptico, éstas ofrecen en su reverso la escena de la tentación de Adán y Eva en el Paraíso, pintada en grisalla.

La breve noticia que acompañaba la foto que ofreció ABC en 1914, se titulaba: «Una joya de arte robada». En el pie se leía: «Valiosísimo tríptico de la escuela flamenca robado audazmente de la parroquia de Santa Cruz, de Nájera (Logroño), hace pocos días, y cuyo paredero se ignora (Foto Vadillo)». El catálogo de Sotheby´s indica que la pieza estuvo en la iglesia parroquial de la Santa Cruz de Nájera hasta 1913/14, ignorándose todo sobre su llegada a este lugar y luego da una lista de propietarios, sin indicar que procede de un robo que pudo producirse en la Nochebuena de 1913. Al parecer, los ladrones cortarron el suministro de luz paa poder moverse en la oscuridad y no ser vistos. Poco después ABC se haría eco de la sustracción, pero aunque la noticia llevó a la alerta en el mundo del arte, «La lamentación» no fue localizada.

El periplo de la obra aparece documentado en el tomo IV del estudio Dispersión y destrucción del patrimonio artístico español, de Francisco Fernández Pardo, según el cual el robo fue denunciado por el académico najerense Constantino Garrán. Poco después, el 24 de enero de 1914, el diario Abc recogía en sus páginas el suceso. El tríptico podría haber permanecido originariamente en el monasterio benedictino de Santa María la Real y, tras la desamortización de bienes eclesiásticos de Mendizábal, se depositó en la Real Capilla de la iglesia de Santa Cruz.

Según los datos ofrecidos por Sotheby´s sobre anteriores propietarios del tríptico, éste habría pasado por las manos de Sam Hartveld, un coleccionista que no está claro si era de Nueva York o Amberes, que en la lista aparece como el primer dueño después de la parroquia de Nájera. En 1950 tuvo lugar su subasta en Nueva York y fue adquirido por un comprador anónimo. El siguiente propietario fue Ricardo Espíritu Santu Silva, de Lisboa, en 1954. En 1969 apareció en el mercado del arte de París, en la tienda del anticuario Darío Boccara. Luego pasó a Brimo de Laroussilhe, de París, de quien fue adquirido por el padre del presente dueño.

El Gobierno de la Rioja conoció el anuncio de subasta en Sotheby´s tras la denuncia realizada por un particular ante la Guardia Civil en Madrid, de acuerdo con el director general de Cultura del Gobierno autonómico, Javier García Turza. La Guardia Civil invitó al Ejecutivo riojano a que prepare un informe que pruebe que «La lamentación» fue robada de la parroquia de Nájera, señalando que la información periodística de la época constituye una documentación a tener en cuenta en este tipo de procesos.

El lunes 7 de julio, el Ministerio de Cultura confirmó que se están manteniendo negociaciones con Sotheby's "para llegar a una buena solución". Un portavoz de esta compañía confirmó anoche la recepción de la notificación del instituto armado en la sede madrileña de la firma, pero se limitó a señalar que el departamento legal "está estudiando" cómo proceder. "Normalmente, cuando hay dudas sobre una obra, se suele retirar", añadió el mismo portavoz. Fuentes de Patrimonio precisaron que se trata de una situación "delicada", puesto que en las últimas dos décadas se han dado transacciones privadas "de buena fe". Además, los convenios de restitución de patrimonio son posteriores a algunas de las operaciones de compra-venta, lo que puede complicar la resolución.

El pintor Ambrosius Benson probablemente era de origen lombardo, pero se instaló en Brujas en 1518. Es considerado uno de los mayores exponentes de la pintura flamenca del siglo XVI, «un pintor exquisito» en palabras del profesor y académico Matías Díaz Padrón. El tríptico que el día 9 de julio subastará Sotheby´s es una de las obras más importantes en la producción del artista, y recoge claramente el estilo propio y personal del pintor. En declaraciones a ABC, Díaz Padrón afirma que Benson es un artista «de una técnica fabulosa y pura» que proporciona a sus obras un color inexplicable. «Destaca la preparaciones de las pinturas blancas, que le otorgan unos reflejos que vienen desde el fondo, con capas superpuestas que producen ese esplendor de colores que van más allá de la realidad». Esa calidad técnica del pintor ha permitido el buen estado de conservación de su obra, destaca Díaz Padrón.

Perteneciente a la Escuela de Brujas, Benson (c.1495-1550) fue discípulo del maestro holandés Gerard David, cuya influencia es notoria en la obra del artista, hasta el punto de confundirse. «Es un estilo muy semejante, dentro de los llamados privitivos, pegado aún a la tradición del siglo XV», afirma Díaz Padrón. Pero existen también unas características propias que definen un estilo particular. Es el resultado de esa mezcla entre la Escuela flamenca y el influjo de la pintura italiana de principios del XVI. Esa gran influencia del norte de Italia le proporciona una particularidad estilística, que según el profesor Díaz se deja notar «en la utilización de sombras oscuras, un sombreado más negro, con una arquitectura parecida a nuestro plateresco, muy decorativo». La unión del arcaísmo flamenco y la exquisitez italiana dan como resultado el encanto que destilan los protagonistas de la obra robada en 1914.

La mayor parte de la obra de Ambrosius Benson se encuentra en España. Para Díaz Padron «es llamativo que tenga más obra en Segovia que en su propia patria». Durante mucho tiempo fue considerado un pintor español, el «maestro de Segovia». La mayoría de los encargos a lo que hacía frente el artista provenían de Castilla, y son una muestra de las estrechas relaciones entre la Península Ibérica y Flandes en la primera mitad del siglo XVI. «Es una ejemplo del poderío de España en aquella época».

Emili J. Blasco (Londres), Un robo a subasta en Londres, , ABC, 8 de julio de 2008
Luis Miguel Gómez (Madrid), Abrosius Benson, el «maestro de Segovia» en el norte de Europa,
ABC, 8 de julio de 2008
Isabel Lafont (Madrid), Sotheby's saca a subasta una tabla robada en 1913, El País, 8 de julio de 2008

No hay comentarios:

A modo de justificación...

Recomedamos también
El presente blog pretende ser un compendio de los artículos, y publicaciones recogidos en los medios de comunicación (escritos y audiovisuales), principalmente de España, para el estudio de la Historia del Arte. Aspira a ser una guía complementaria para su conocimiento y una referencia para la reflexión y análisis del mundo que nos rodea para difundir la defensa del patrimonio a futuras generaciones. Tuvo su origen a comienzos de junio de 2007, como blog de aula en la materia de Historia del Arte, para la modalidad de Humanidades y Ciencias Sociales de 2º de Bachillerato en el I.E.S. Carbula de Almodóvar del Río (Córdoba). Pero la idea fue creciendo y adquiriendo una dimensión inesperada. Ahora, en un nuevo destino profesional deseamos continuar la experiencia, manteniendo la identidad, para poder alcanzar a nuestros alumnos, en su forzado contacto con la materia, y con el público en general, para que profundice en los entresijos de un aspecto de la civilización de gran calado.